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martes, 20 de octubre de 2020

Periplo en Cuba y Perú; indigencia y amabilidad (enero 2019)

Viajo por países de América Latina. En Cuba, llego a una pequeña estación ferroviaria, que me resulta familiar. Está justo al lado del palacio donde reside el caudillo Nicolás Maduro. Me hospedo en un apartamento muy pobre. Hay plaga de ratas. También abundan gatos y conejos; confío que se coman a los roedores y a veces los confundo con niños pequeños. 

Más tarde viaje por Perú.

Me llevo un gran recuerdo de la amabilidad de la gente en estos lugares y, al pasar el tiempo, se me hace raro recordar que he hecho todos estos viajes en solitario.


sábado, 15 de abril de 2017

Boston portuario y laberíntico (abril 2017)

Viajo a una gran ciudad americana que identifico con Boston. Veo la gran panorámica del puerto, al atardecer. La ciudad es muy grande, cosmopolita y ajetreada; pero sobre todo observo mucha pobreza, más de la que he visto en Europa. Voy recorriendo calles paralelas al puerto, y, por algún raro efecto laberíntico, voy a parar al interior de restaurantes. La gente que está dentro, comiendo o cenando, o los propietarios, sonríen con familiaridad, como si ya estuvieran acostumbrados a que llegara gente de rebote y sin saberlo.

jueves, 18 de agosto de 2011

Nos ataca una tribu primitiva (17-18 agosto 2011)


Visitamos un antiguo poblado indígena de aspecto centroamericano (ayer estuvimos viendo fotos de Perú y Ecuador) y, al salir, se oye un gran barullo de gritos agudos; se trata de la tribu primitiva de aquella ciudadela, que ha revivido para vengarse de nuestra ocupación. Me sobresalto y pienso que quizá se trata de caníbales. Intento huir, pero no puedo, estoy como paralizado.

lunes, 18 de abril de 2011

Mi abuela vive otra vez y me sonríe; viajo a Cuba con mis hermanos (17-18 abril 2011)


1 mi abuela sonriendo Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, donde, paradójicamente, recibimos la visita de mi abuelo Eudald, que se encuentra enzarzado en una larga conversación telefónica con algún familiar, contando que estamos todos bien, etc. En estas acude mi abuela Cari, que ha revivido después de morir; viene andando despacio y me sonríe tiernamente: me dice que está muy contenta por mí y por Laura. Como en otros sueños, su muerte solo fue algo extrañamente transitorio, un pequeño trauma o malentendido del que intentamos pasar página.

2 en cuba  Viajo a Cuba con mis hermanos Ismael y Lluís. Las calles están repletas y animadas, el bullicio de la gente y la música lo llena todo. Nos acercamos a un tenderete de feria donde venden collares, pulseras y recuerdos, y por doquier se comenta la inminencia de un gran acontecimiento, del que nunca llego a saber. Por la noche, unos monitores se disponen a dividirnos en pequeños grupos para hacer una excursión, pero finalmente nos vamos todos juntos, para recocijo general. Los guías nos hablan de La Habana y Santiago como las dos grandes ciudades de la isla, y yo imagino ésta última con una catedral de torres en forma de agudas pirámides, a medio camino de la catedral de Santiago de Compostela y la Sagrada Família de Barcelona.

viernes, 15 de abril de 2011

Revuelta en Perú, huyo de un pistolero (14-15 abril 2011)


Me encuentro en Perú, donde al parecer, junto a otros pueblos andinos, quieren seguir la estela de los árabes y lanzar también revueltas populares contra su gobierno. Fortuitamente, me veo metido en un grupo de jóvenes indios exaltados, que se enfrentan a la policía y corren por los estrechos pasillos de una estación de metro. 

Los jóvenes se ven cada vez más acorralados y empieza a cundir en desánimo. Sin embargo, cuando ya se ven derrotados, el grupo contempla como uno de sus cabecillas -en una escena muy cinematográfica- dispara mortalmente a un policía, que cae abatido a lo lejos, con los brazos hacia arriba, profiriendo un sonoro gemido de dolor. 

Estalla la euforia por el repentino cambio de tornas, y el grupo sale corriendo entre gritos de alegría. Pero yo sigo intranquilo, y más aún cuando descubro a un pistolero pisándonos los talones. Al ver al inquietante sicario, sin pensarlo dos veces me lanzo a las aguas de un río o canal cercano y aguanto la respiración bajo su cauce para huir buceando lo más lejos posible.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Subo a Santiago, veo el mar e Indiana Jones, cojo un avión a Londres, cambio de trabajo, llanto lechoso por la familia (2-3 febrero 2010)


Noche con muchos sueños para ser entre semana. Sobre todo de viajes:

1 santiago. Llego a Santiago de Compostela. El viaje ha sido muy corto y directo, así que me impacta gozosamente la visión de la catedral. Subo al tejado del templo y desde allí diviso todas las plazas circundantes, como la del Obradoiro o la de Quintana. Me piden que me quede quieto porque estoy colocado en un ángulo muy bueno y un fotógrafo quiere tomarme una instánea desde abajo. Al parecer, mi silueta quedará retratada a través de un lienzo, como una sombra misteriosa y sugerente.

indiana jones gigantesco. Todavía a lomos de la catedral, me fijo en un edificio de enfrente y veo que está coronado por una inmensa estatua de un héroe cinematográfico, creo recordar que Indiana Jones; su imagen está tallada de modo hiperrealista, y el aventurero se muestra en pleno movimiento, como si fuera a saltar. Por el balcón de este curioso edificio asoma mi hermano pequeño, Lluís; he aquí que se sube a los barrotes del balcón y empieza a trepar. Me asusto por él. De repente lo pierdo de vista, y temo que haya caído, pero enseguida lo veo en otra parte sano y salvo.

el mar desde las alturas. Más tarde se hace de noche y sigo en lo alto de la catedral de Santiago. Desde allí puedo ver el oleaje del mar, que llega prácticamente al recinto del templo con brillos azulados; el edificio compostelano se ha convertido en una especie de puerto, una isla o un cabo frente al océano. La imagen es muy bella.

2 viaje solitario a londres. Laura y yo planeamos un viaje. Dudamos entre diferentes destinos, pero todos són transatlánticos: Estados Unidos, Argentina, y otros países americanos; se trata de ir más lejos de lo que solíamos. Finalmente, por alguna extraña circunstancia, el trayecto debo hacerlo en solitario. Con gran pesar, porque estaré unos días alejado de ella, me dispongo a coger un avión rumbo a Londres; en el sueño, se trata de un gran desplazamiento, ya que debo cruzar el Atlántico. Siento que debo hacerlo, como una obligación, pero a la vez siento un profundo desamparo; me pregunto qué será de mí todo este tiempo.

3 cambio de trabajo confuso. Temporalmente debo cambiar de lugar de trabajo. Abandono la emisora COMRàdio y me incorporo durante unos días a RAC-1. Los horarios no están definidos y tampoco sé muy bien qué tipo de tareas debo desempeñar; hacemos un informativo diario, pero sospecho que no lo estamos haciendo correctamente y que nos reprenderán. Para mayor confusión, estos días me desplazo al pueblo de mis abuelos maternos, Ordal, y debo calcular los tiempos para no llegar tarde. Lo tomo todo en un estado ambiguo, entre la inquietud y la despreocupación, entre las obligaciones laborales urgentes y las ganas de descansar en familia.

4 pena familiar entre leche. Estoy sentado al lado de Mònica, una compañera del trabajo. Estamos removiendo una especie de yogur o crema láctea vertida sobre un amplio recipiente. Con el rostro compungido, Mònica me empieza a hablar de sus familiares enfermos, y de lo mal que lo están pasando; finalmente rompe a llorar e intento hablar con ella para animarla.

sábado, 21 de febrero de 2009

Los aviones rápidos y en coche por América (20-21 febrero 2009)


1
De nuevo muchos sueños de viajes, aunque sólo recuerdo algunos. Vamos en avión. Al llegar a tierra, vemos que el aeropuerto es una base pequeña, de aspecto futurista, donde los aparatos despegan y aterrizan unos al lado de otros de forma casi perpendicular, como cohetes espaciales. En algunos casos casi parece que se vayan a rozar o choquen contra otro vehículo. Uno de los aviones, antes de iniciar el vuelo, comprueba su sujeción sobre el mar con una especie de barco-plataforma.

2 Cogemos un coche y nos ponemos en marcha. Entonces reparo en que nos encontramos en Estados Unidos. Pregunto a mi hermano Ismael y a mi tío José Joaquín, que me acompañan, cuál es nuestra ubicación concreta. Me responden que algo cerca de California. Vamos atravesando descampados y poblados humildes con habitantes de raza negra.

viernes, 30 de enero de 2009

Amaraje en Perú y las Torres Mapfre (29-30 enero 2009)


1 Dspués de un viaje, vuelvo a casa en avión con Laura. De repente el aparato empieza a sufrir turbulencias y una voz nos indica que nos posaremos en el agua. Efectivamente, el avión impacta sobre una especie de mar o lago y se levanta un tremendo salpicón. Tras comprobar que estamos bien me cercioro de que la cámara de fotos no se ha estropeado. Las imágenes siguien ahí, aunque las letras aparecen perfiladas en gris. Salimos del avión siniestrado y vemos un poblado blanco y tranquilo. Pregunto al piloto dónde estamos y me responde que en Perú. No lo puedo creer.

2 Subo a una de las torres Mapfre de Barcelona para contemplar la vista desde lo más alto. Cojo el ascensor y voy entrando y saliendo de la cabina, para disimular ante los vecinos del edificio. Cada vez produce más vértigo asomarse, porque el ascensor está prácticamente al aire libre, con un peligroso mirador.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El cuadro abstracto, Serrat y Nueva York nevado, De la Vega y Aguirre (7-8 diciembre 2008)


1 Pintamos un gran mural abstracto, con una infinidad de formas oscuras, en tonos negros y violáceos. Destaca un enorme ojo almendrado, a la derecha de la composición. En el horizonte pintamos una línea de cielo azul nuboso. Activo un interruptor y el cielo se vacía de color, hasta emblanquecer. Alguien me reprende por alterar así la obra, así que restablezco su aspecto original.

2 Estoy hablando con Joan Manuel Serrat -cuando era joven- y otro cantautor en mi cuarto. Hablo con él sobre un disco que grabó junto a un grupo parecido a Los Chichos, pero él no recuerda nada.

Voy a buscar el disco, pero, en ese momento llaman mis padres desde Nueva York, donde están de viaje por segunda vez. Cuentan que toda la ciudad está nevada, mucho más que la ocasión anterior, con un metro de grosor.

3 Estoy en un columpio con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Propongo a la dirigente del PP que se ponga derecha y trepe hasta lo alto de la barra de hierro, y ella accede risueña. Más tarde me encuentro con otra política, la vice-presidenta del gobierno socialista María Teresa Fernández de la Vega, que ofrece una charla con vecinos. En un aparte, intento entrevistarla para saber si hay discrepancias en el gobierno ante la crisis económica. Ella responde dando largas, con media sonrisa, y nunca aclara nada.

martes, 8 de mayo de 2007

Ruta por Nueva York (septiembre 2004)

Vuelvo a soñar con Nueva York. Bajamos del avión. Es de noche. Enseguida reconozco la silueta de la Estatua de la Libertad, más esbelta de lo que creía, junto a una masa abstracta de edificios. Vamos andando por la ciudad –amanece, ciel gris- y divisamos monumentos conocidos en lontananza: el puente de Brooklyn, el edificio Chrysler. Llegamos a un barrio periférico, junto a un descampado y un parque.

La estatua de la libertad y el estanque de patos (agosto 2004)

Subimos a la Estatua de la Libertad de Nueva York. Ha anochecido. El monumento es altísimo, como un rascacielos. En lo alto, en el interior de la cabeza de la libertadora, hay habitaciones donde se puede pasar la noche. Pero no hay barandillas ni muros, de modo que paso la velada con gran ansiedad, por el miedo a caer. Ni siquiera me atrevo a mirar el 'skyline' de la ciudad. Temo que si asomo la cabeza olvidaré los pies y perderé el equilibrio. Pasa la noche, amanece y bajamos de la Estatua. En una plaza hallamos un estanque repleto de patos de todos los tamaños, desde patos grandes hasta patos diminutos como insectos, invadiendo las aguas. Decido darme un baño y me lanzo al estanque. Al salir tengo el cuerpo lleno de patos minúsculos, que se aferran a mi piel con el pico, como pequeñas ventosas. Tras un largo esfuerzo consigo deshacerme de ellos.

domingo, 29 de abril de 2007

Azotea en Nueva York (2002)

Estoy en un hotel de Nueva York con algunas personas más. Subimos a la terraza del edificio para contemplar la vista. Es de noche. El pasaje urbano es espectacular: vemos una ciudad gigantesca y llena de edificios monumentales, que parecen más propios de Europa. Buscamos con la mirada la llamada ‘zona cero’ donde se derrumbaron las Torres Gemelas en 2001, y finalmente la hallamos. A lo lejos, dos grandes focos de luz enfocados hacia arriba reviven simbólicamente la forma de los edificios.