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sábado, 14 de agosto de 2021

Google Maps futurista donde puedo meter las manos y rescatar cosas (3-4 abril 2021)

Descubro una especie de Google Maps futurista que me permite meter las manos en cualquier punto del mapamundi y rescatar de donde quiera cosas que haya perdido o que quiera tomar conmigo. Por ejemplo, meto las manos en el lugar correspondiente a una playa exótica y extraigo una piedra brillante de gran belleza.

Transito en bus y moto por distintos lugares de Europa y Asia. Curiosamente, las playas de China hacen frontera con países de Europa del Este y los Balcanes. Sigo incansable, insaciable, buscado paisajes cada vez más grandes y cautivadores.


martes, 20 de octubre de 2020

Valle de los Caídos con raíces-serpientes y bueyes cretenses corriendo (marzo 2019)

Segunda vez al menos (la primera en diciembre de 2018) que sueño con el Valle de los Caídos (mausoleo franquista de Madrid). Está rodeado de árboles gigantescos y ruinas griegas preclásicas. Arranco lo que parece una raíz pero se descubre como una especie de serpiente fosilizada. Hay bueyes cretenses corriendo y haciendo ruidos salvajes. Pasean por allí turistas asiáticos. Desde nuestro emplazamiento podemos ver el skyline de Madrid. Me pregunto dónde está y por qué no se ve la enorme cruz del templo del Valle de los Caídos. Hay un globo aeroestático que avanza a gran velocidad hacia nosotros; finalmente queda suspendido en el aire.


Vagando por Lisboa; sol y luna en la India (febrero 2019)

Estoy en Lisboa. Es de noche. Viajo en bicicleta o en moto, agobiado, porque tengo que madrugar y/o estudiar al día siguiente. Sin embargo me obligo a cambiar de mentalidad y gozar del momento y el lugar. Voy descubriendo enclaves conocidos, como 'San Salvador de Bahía' (en la vida real, en Brasil).

En otro sueño estoy en la India y presencio un impresionante tránsito entre la luna y el sol. Se relevan el uno al otro con un enorme destello en el cielo, y la oscuridad muta súbitamente en luz diurna, como una manifestación divina.

Periplo en Cuba y Perú; indigencia y amabilidad (enero 2019)

Viajo por países de América Latina. En Cuba, llego a una pequeña estación ferroviaria, que me resulta familiar. Está justo al lado del palacio donde reside el caudillo Nicolás Maduro. Me hospedo en un apartamento muy pobre. Hay plaga de ratas. También abundan gatos y conejos; confío que se coman a los roedores y a veces los confundo con niños pequeños. 

Más tarde viaje por Perú.

Me llevo un gran recuerdo de la amabilidad de la gente en estos lugares y, al pasar el tiempo, se me hace raro recordar que he hecho todos estos viajes en solitario.


viernes, 28 de diciembre de 2018

Excursión solitaria en Madrid (noviembre 2018)

Voy de excursión a Madrid, yo solo, y paso allí todo el día. Sueño habitual de turismo melancólico. Al atardecer dejo mi bicicleta en un aparcamiento dentro de un teatro en el que no había reparado antes. Ya de noche, de lejos se divisa la cruz enorme del Valle de los Caídos. Paseo por caminos de matorrales.


sábado, 13 de octubre de 2018

Viajando en cama-tren, solitario por España (octubre 2018)

Sueño habitual, con distintas variaciones. Viajo solo y recorro largas distancias en tren entre ciudades históricas españolas. El periplo es algo melancólico, suelo llegar a los sitios al atardecer o al anochecer. 

En una de las paradas llego a Huelva (ciudad que no he visitado en la vida real) y la excursión se vuelve un despropósito. Está oscuro, debo atravesar una especie de zona de obras con cemento y basura, camino prácticamente a ciegas y finalmente me veo obligado a recular e irme. 

En otro momento voy con el tiempo justo para comprar un billete de tren entre dos pequeñas ciudades de interior, y un trabajador mayor, triste y amable, me indica cómo hacerlo. Casi no hay nadie en la estación.

Finalmente vuelvo a casa en tren. El sueño se entremezcla con la sensación real de estar en la cama dormido: el vagón es la habitación y se va notando el traqueteo como algo lejano y apagado, casi placentero (voy avanzando sin hacer nada). Está completamente oscuro y no hay nadie más en mi 'celda'. La calma se altera un poco cuando intuyo que el tren está llegando a Passeig de Gràcia, en Barcelona, y por tanto deberé bajar a toda prisa y salir de mi letargo.


Viajes tristes y solitarios; despistado en Moscú (septiembre 2018)

Sueño recurrente. Viajes solitarios y melancólicos por varias ciudades y países. Esta vez voy a lugares como Brasil o Rusia. El último día voy a Moscú. Siempre había querido visitar la ciudad, pero ahora estoy desganado y decepcionado conmigo mismo. No miro ningún mapa, solo voy vagando; he perdido el vuelo de vuelta, pienso que ya tomaré otro. Cuando ya debo irme, me doy cuenta que no he visto todavía la Plaza Roja y corro en su búsqueda. Solo alcanzo a ver la entrada de la plaza, con unas pequeñas cúpulas y una figura que recuerda a Buda.

El Papa de Roma con cara cubista (agosto 2018)

Vamos a Roma a conocer el Papa. Me impacta su senectud y su cara cuasi cubista, con la boca ladeada y prácticamente vertical. Está sirviendo copas en la parte trasera del Vaticano. Después llega mi madre y con ella parece más lúcido y conversador. Parece que se hace el loco.

sábado, 7 de abril de 2018

Notre-Dame deformada y ansioso por bañarme (30-31 diciembre 2017)

Enésimo sueño ambientado en París. Veo la catedral de Notre-Dame, y el ábside extrañamente cambiado: aparece en estilo barroco, deformado y cutre. Me paro a tomar fotografías. La ciudad esta vez me decepciona. No era lo que esperaba.

Sueño habitual estos días: apuro cualquier momento de mínima luz o calor para bañarme. Esta vez, voy a la piscina, cuando queda una hora para que cierren. La gente me mira con desdén. Es invierno. Pongo mi diminuta toalla en una pequeña zona donde aún da el sol.


Montando unos 'Pastorets' catalano-andaluces (28-29 diciembre 2018)

Viajo a Andalucía con mi amigo Jose y otros. Conocemos a unas chicas regordetas, divertidas y parlanchinas. Al parecer son de Podemos, muy activas organizando actos y manifestaciones. Les propongo hacer una especie de representación-parodia de los 'Pastorets' (teatro navideño) mezclando elementos catalanes y andaluces. Se trataría de una pieza muy breve y reivindicativa. Sin embargo, ese día están ocupadas con otras actividades. Envían emoticonos a otras personas con las que han quedado. Me ilusiona la idea de montar cosas espontáneas con gente desconocida.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Ojos sellados, líquido de plata y macetas para mis abuelos (21-22 octubre 2017)

Soñado en el sofá de mi amiga Judith, en una noche breve y de sueños entrecortados. Regreso de un viaje y traigo unas pequeñas macetas como regalo para mis abuelos. Voy en bicicleta. Llego a casa de mis padres y dejo allí de momento los souvenirs. Entregaré el regalo a mi abuelo paterno Cristino y después iremos a Ordal para dárselo a mis abuelos maternos, Eudald y Mercè. Sin embargo, algo me angustia: no puedo abrir los ojos por más que lo intente; los tengo como pegados o adormecidos.

En otro momento despliego una especie de sobre de papel de aluminio y veo que el propio material ha generado un extraño líquido metálico. Mi madre lo ve y asiente con condescendencia, como si fuera algo habitual que genera mi abuelo Eudald (?).

¿El joven de la perla? (principios noviembre 2017)

Mi hermano Lluís y yo viajamos a Alemania junto a un grupo. Pasamos por una farmacia y de repente me tienta la idea de preguntar por unos pendientes -en la vida real desde hace años me seduce la idea de ponerme alguno, aunque no lo hago-. Pido unas pequeñas perlas y me intereso por cómo debería hacerme el agujero. Me ilusiona.

Viajo a Varsovia y a Corea (octubre-noviembre 2017)

Muchos sueños sobre viajes durante el otoño de 2017. En uno de ellos viajo a Varsovia en un enorme avión y he aquí que el trayecto me teletransporta al pasado y contemplo la ciudad tal como era en la época soviética, en los años sesenta. La imagen me fascina. En otro sueño viajo a Corea.

Belleza y soledad en México (principios diciembre 2017)

Varios sueños sobre viajes y trayectos caóticos en los que me pierdo, me desconcierto o no llego a mi destino.

1 Viajo a Ciudad de México y me asombra su gigantismo y su mezcla de aspecto neokorquino, con rascacielos y pináculos neogóticos, con el aire latino, luminoso y vital. Me alojo en un gran hotel. Estoy solo. Miro por los grandes ventanales y admiro las avenidas urbanas monumentales. La radio está encendida y a todas horas suenan canciones mexicanas hermosas y algo almimbaradas que me hacen pensar en la película 'Coco' -que hace poco vi en la vida real-. La belleza urbana apenas me redime de mi tristeza y melancolía, como si esperara a que acudiera alguien. 

2 Subo al autobús en dirección al trabajo, a Barcelona. Es muy temprano, aún está oscuro. Apenas he acertado a encontrar la parada y el trayecto se hace extrañamente largo. Unas horas después, pregunto al conductor donde nos encontramos y descubro el error: estamos llegando a Zaragoza. He perdido totalmente mi sentido del orden y la orientación.

Pellejo de niño que llora (principios diciembre 2017)

Voy por la calle. Estoy de viaje en algún lugar lejano. Aparece Glòria T., compañera del trabajo, algo ajetreada. Me pregunta qué tipo de bebida necesita mi abuelo paterno Cristino, como si estuviera al cargo de él y fuera a ir de compras. 

Me fijo en ella. Empuja un carrito con un recién nacido. Al parecer, acaba de parir, pero nadie lo diría. La criatura aún llora, como si tuviera minutos o segundos de vida. Decidida, Glòria le arranca una especie de pellejo que le cubría todo el cuerpo, como si fuera la costra o malla que le protegía en el útero (en el sueño lo considero un proceso totalmente natural).

La madre extrae pues la segunda piel de la criatura, la deja colgada en la barra del carrito y he aquí que el pellejo, como si aún conservara la vida incipiente y palpitante del niño, o como si se tratara de algún miembro amputado, aún sigue llorando y agitándose durante unos momentos. Me sorprende la brusquedad de la madre frente a la fragilidad del cuasi embrión.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Salgo de mi cuerpo, voy corriendo hacia mis padres (principios mayo 2017)

Sueño con un falso despertar (habituales estos días). Sumido en la somnolencia y el letargo, me separo de mi propio cuerpo y mi 'alma', por decirlo así, u onironauta, sale corriendo por las calles de Sant Boi (Onze de Setembre, Plaça de Catalunya, Francesc Macià), hasta llegar a la calle de mis padres (Torrefigueras), a los que veo justo en el momento de salir de casa. Por algún motivo, debo encontrarme con ellos, contactar con ellos, transmitirles cierto mensaje. Desde mi presencia invisible, intento llamar la atención de mi madre y comunicarle que estoy allí. Le digo 'Soc aquí!', muy fuerte (aunque no estoy allí corporalmente). Ella cree oírme lejanamente, pero finalmente prosigue con mi padre. En algún momento hay dos madres y un padre, por alguna extraña duplicación.

miércoles, 5 de abril de 2017

Humedales en África e India y el feligrés que se autotatúa (finales marzo 2017)

1 Viajamos por extensos paisajes de África y la India. Pasamos por zonas llenas de lagunas y cultivos parecidos a arrozales. Entre los humedales hay un montón de gente, empapándose, jugando o más bien sanándose de alguna manera, como en una especie de baño ritual del Ganges. Me fijo en un grupo de niños que juega mientras una anciana está esperando, como si aguardara su turno. Recuerdo también abundancia de fauna, aunque no recuerdo qué especies. Nota: soñado un día después de la presentación del libro 'No somos refugiados' de mi amigo Agus Morales, donde explica sus experiencias como periodista en varios países, entre ellos la India o Afganistán.

2  Estoy en una iglesia rural de Castilla. Un cura está profiriendo una homilía altisonante, insultando a diestro y siniestro e informando erróneamente acerca de que ciertas personas han fallecido (cita al político P. López). Un feligrés, por otra parte muy asiduo de la parroquia, se va apuntando todos los mensajes del predicador sobre su propia piel, en forma de tatuajes. Parece que también se tatúa todo tipo de mensajes personales, como si su cuerpo fuera una pantalla repleta de whatsapps, un palimpsesto infinitamente acumulativo. Lo observo todo en compañía de un personaje que a veces es mi padre y a veces mi amigo Jesús G. B., y que siempre adopta una actitud de bonhomía y cierta condescendencia.

sábado, 30 de julio de 2016

Viaje incompleto a Estambul, mi abuela revive (finales julio 2016)

Viajo junto a mis cinco hermanos a Estambul. Nos alojamos en un apartamento lleno de niños, en una zona de playa muy animada. Todo es alegre y vital. Incluso veo a mi abuela Cari, fallecida en la vida real, viva de nuevo e incluso rejuvenecida junto a mi abuelo Cristino. Al verlos me hacen dudar; intuyo que uno de los dos ha muerto en la vida real, poco a poco me doy cuenta de la situación. Están muy risueños y, como siempre en estos sueños, huidizos ante mis posibles preguntas y dudas.

Al anochecer quiero ir paseando hasta la playa. Hay muchos caminantes. Sin embargo, algo me detiene, no me siento del todo seguro en el trayecto y, casi al llegar, me vuelvo hacia atrás.

Pienso insistentemente que no debemos irnos de Estambul sin visitar ciertos monumentos que la primera vez no tuve ocasión de ver. Detalle recurrente en sueños de viajes; sólo yo parezco obcecado en estas visitas pendientes.

jueves, 26 de mayo de 2016

Solo por una ciudad madrileña, descubro universidad renacentista (mediados mayo 2016)

Viajo solo a una ciudad madrileña, que en el sueño aparece como Alcobendas pero en realidad sería Alcalá de Henares (en la vida real estoy planificando un viaje en solitario por pueblos de Castilla y Madrid). 

Como en otros sueños, llego con mi propio coche, aunque en la vida real no conduzco. Lo dejo aparcado en un lugar incierto que luego no alcanzo a recordar, y me preocupa que lo hayan robado. Es un vehículo pequeño y harto rudimentario. No estoy seguro de haber cogido las llaves. Llevar este coche me produce una sensación de precariedad y a la vez una cierta sensación de libertad.

Hay mucha gente por la calle, deben de ser las doce de mediodía. Me inquieta un poco que vean vagando solo; a la vez me provoca curiosidad. Veo a la ex presidenta manchega y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien me encarga que le entregue una gran botella de vinagre a cierto vecino de la ciudad, al que se refiere utilizando un mote popular (no lo recuerdo). Entro en una pequeña peluquería de barrio y pregunto a un anciano de aire adormilado: muy amable, me indica donde está la calle de aquel vecino al que debo entregar el vinagre ("la próxima calle, al fondo, al lado de las redondas").

Descubro de manera fortuita el bello edificio de la universidad plateresca (un edificio imaginado que mezcla la arquitectura de Salamanca con lo que conozco de Alcalá a través de los libros). Me complace el hallazgo y el reconocimiento del monumento, paseo tranquilamente alrededor del monumento, por donde entra y sale mucha gente.

lunes, 8 de junio de 2015

"¿Quién es Dios?", "Mi predilecto" (7-8 junio 2015)

Extraño sueño durante una mañana, poco antes de despertar.

Viajo con mis amigos y visitamos Barcelona, como si se tratara de algún lugar lejano o desconocido. Nos hospedamos en un raro hotel de finales del siglo XIX, de estilo burgués y modernista pero desconchado, avejentado y algo laberíntico. Su ascensor es extremadamente claustrofóbico, con una cabina antigua, con dos puertas, en las que apenas cabe una persona, totalmente comprimida.

De modo que decido subir por la escalera, agobiado y angustiado por aquel ascensor. Llego a uno de los pisos más altos y cuál es mi sorpresa cuando llego a una amplia explanada con colinas y bastante gente merodeando por los caminos, como si fuera un paraje de interés turístico.

En lo alto de una de las colinas se alza un hermoso castillo-iglesia con una gran torre maciza, de planta cuadrada y con almenas, presidiendo la fachada, parecida a la de la Alhambra, o la torre del homenaje de algún castillo medieval. Me intriga sobremanera aquel lugar perdido en la sierra de Collserola que desconocía por completo. (En otros sueños recientes también aparecen lugares montañosos de Barcelona que jamás había visto, también con vestigios monumentales).

Llego a la puerta de la iglesia y descubro que allí se rinde culto a una rara secta cristiana, cuyos fieles parecen gentes desequilibradas, con problemas mentales y a veces incluso algo amenazantes. En la portalada hay un muchacho de unos dieciocho o veinte años apuntando constantemente al interior de la iglesia con una especie de proyectil de dardos o balines, como si se propusiera impedir la entrada de cualquier extraño.

Intento conversar con ellos. Interpelo a una chica, de rostro un poco desencajado pero expresión dicharachera, sobre lo que hacen allí. Me responden que oran a Dios. Le pregunto entonces:

- ¿Y quien es Dios?

A lo que ella responde brevemente:

- Mi predilecto. *


ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

* La expresión final recuerda al pasaje del bautismo de Cristo en los Evangelios, en el que se abren los cielos y la voz del Padre clama: "Este es mi Hijo, mi Predilecto. Escuchadlo".