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sábado, 14 de agosto de 2021

Intento apagar un fuego en el pueblo de mis abuelos (24-25 febrero 2021)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Mi madre nos alerta que hay un incendio. Mi abuelo se da cuenta; mi abuela no, porque tiene Alzheimer (también en la vida real) y no está del todo consciente.

Veo el fuego y em lanzo al monte heroicamente para tratar de apagarlo. Debo cruzar un gran lago de aguas pluviales, repleto de peces gordos, y arrastrar un gran barreño para traginar agua. Todo resulta muy difícil, de modo que me rindo y decidimos llamar a los bomberos.


Mi abuela resucita de nuevo y me acaricia el cabello (5-6 agosto 2021)

De nuevo veo a mi abuela paterna Cari reviviendo (murió en las Navidades de 2010) y llena de energía. Solo yo, quizá unos pocos más, somos capaces de verla. Mi hermano mayor, Ismael, duda sarcásticamente de su presencia, así que intento ofrecerle una prueba física. Le digo a mi abuela que me abrace y me acaricie el cabello, de modo que todos vean como el pelo se me eriza aparentemente por sí mismo, ante el tacto de una persona invisible.

Piscina-matadero con búfalos decapitados y serpientes; extasiado con música de Händel (13-14 agosto 2021)

Voy dentro de un autobús, muy ajetreado con objetos y volcado quizá en lecturas o pensamientos diversos. Cuando llega mi parada, de regreso a casa, tengo todos los objetos dispersos y no llego a tiempo. El autobús sigue y me lleva a otro sitio.

Bajo y llego a un gran parque verde lleno de animales insólitos, entre ellos grandes serpientes blancuzcas, que parecen agazaparse para devorar a otros animalillos o incluso para morder a niños que menudean por allí.

Al principio me alarman las serpientes, y a la vez me fascina (como siempre en los sueños) contemplar que devore a algún otro animal. Después me voy dando cuenta que o bien están allí por algún motivo plausible o bien incluso son imaginaciones mías (en alguna ocasión, la supuesta imagen de la serpiente blanca resulta ser la cara de una niña pequeña, casi bebé).

Ese parque es la entrada a un curioso matadero, bastante concurrido y casi festivo, donde está entre otros mi abuela materna Mercè (en la vida real, ahora con Alzheimer), muy animosa y pendiente de todo lo que se hace allí. 

En el matadero hay una enorme piscina donde van cayendo, como si fuera una cadena de montaje, distintos animales que van a ser sacrificados o que ya lo han sido. Mi abuela se alboroza porque llega cierto momento importante; habla de algo como "el perro gigante".

De repente, la piscina se llena de unos animales muy grandes y sin cabeza, sangrientos, que aún se mueven espasmódicamente. Parecen búfalos o algo parecido, por el aspecto y volumen. Con ellos, la piscina se llena de sangre y hace un formidable remolino, hasta que los sacan de allí para matarlos definitivamente y llevárselos a las carnicerías.

Entre los trabajadores hay gente joven, como un chico de mi ciudad, Sant Boi, que en vigilia no identifico pero que pertenece a círculos de 'El Cau' (agrupación escoltista). El ambiente es de bonhomía y casi como de celebración popular, como una especie de matanza del cerdo con mucha expectación.

La piscina queda vacía (también de gua) y me adentro en ella para espiar. Busco indicios de serpientes u otros animalejos. Veo que detrás de la piscina hay unas altas paredes que parecieran contener hileras de nichos, como un cementerio. En realidad son unos grandes almacenes, tipo El Corte Inglés.

Me voy, una vez la gente se ha dispersado, y aunque pensaba -ahora sí- regresar a casa, en la acera de enfrente me quedo prendado por las voces de un coro callejero que cantan 'See, the Conqu'ring Hero Comes!', el pegadizo coro del oratorio de Judas Macabeo, de Händel (en la vida real me encanta esta pieza y a menudo la escucho).

Me acerco mucho para verlos bien y canturrear con ellos, pero una furgoneta se interpone, parece que una mujer mayor la tenía aparcada e intenta salir de allí.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Se pierde la segunda piel de mi sobrino (noviembre 2018)

Pesadilla muy angustiosa. En la vida real, hoy no he podido llevar a mi sobrino Quim a la guardería, como hago cada mañana. Mientras duermo, por la mañana, sueño que su cuerpo se pierde y se desmonta por mi culpa.

En el sueño, voy a llevarlo a la guardería con el cochecito. A medio camino, descubro horrorizado que me he dejado la otra 'mitad' del niño, una especie de segunda piel o carcasa que es lo que le da alma y movimiento. Él permanece con la mirada perdida, como inerte. Dejo el cochecito y retrocedo, corriendo, en busca de la segunda piel de mi sobrino. Voy corriendo a todas partes, también a mi trabajo, por si está allí.

Finalmente, es mi abuelo materno, Eudald, quien le encuentra y lo mete un rato dentro de un horno porque, al parecer, es la manera de que tome cuerpo de nuevo y reviva.

Aliviada la tensión, caigo al suelo y lloro amargamente, sintiéndome muy culpable y descuidado.


Mi abuelo muerto revive; mi abuelo vivo muere (noviembre 2018)

1. Mi abuelo paterno, Cristino, fallecido en la vida real hace unos meses, aparece en mis sueños por enésima vez. Esta vez me lo encuentro andando por la casa de Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Solamente le veo yo. Me ilusiona porque confirma que anteriores visiones no eran espejismos.

2. En cambio, mi abuelo materno, Eudald, vivo en la vida real, muere en mis sueños. Contrae una extraña enfermedad que le colorea la cara de azul. Parece una rara fiebre, muy grave y dañina. Le acompaño muy cerca en su agonía en la cama. Se va consumiendo y empequeñeciendo hasta convertirse en una funda del tamaño de una mano. Mi madre lo recoge y dice en voz alta, amarga y resignadamente, que ni siquiera eso quedará de él. Yo me quedo en la cama llorando. Viene mi hermana Cristina y sus hijos pequeños a consolarme.


Mi abuelo lleva en camilla a mi madre (noviembre 2018)

Veo a mi abuelo paterno, Cristino (fallecido en la vida real desde hace unos meses), sorprendentemente alto, fornido y sano, llevando a mi madre en una camilla. Curiosamente, en la vida real era mi madre quien cuidaba de él. Le pregunto a mi abuelo como está, le digo que le veo muy guapo, y me responde con seguridad.


sábado, 13 de octubre de 2018

Mis abuelos reviven y se ríen de la muerte (agosto 2018)

Subo a casa mis abuelos paternos (ambos fallecidos: mi abuela en 2010, mi abuelo este 2018) y veo que están allí, vivos y radiantes. Por enésima vez intento aclararlo con mi abuela:
-Pero, ¿no habías muerto?
Ella reacciona con ironía y media sonrisa:
-Vaya, no lo sabía, pues sí que lo siento.
-Entonces, ¿fue temporal, transitorio?
La pregunta queda en el aire, no consigo aclararlo. Mi abuelo también está como eufórico.

Beso a mi abuelo que morirá (junio 2018)

Sueño que mi abuelo paterno, Cristino, vive otra vez. Ahora lo reencuentro como protagonista de una serie o película de mafiosos. Quieren que interprete el papel de 'capo', pero algo no encaja, no está claro. Sabiendo que va a morir, le doy un beso de despedida que a la vez es en vida y postmortem, religando así presente, pasado y futuro.

La casa de mis abuelos, vendida al turismo (mayo 2018)

Sueño distópico. En un futuro imaginario, la casa de mis abuelos maternos, en Ordal, se ha convertido en una especie de alojamiento rural turístico, muy concurrido. Mis abuelos siguen vivos pero son extremadamente ancianos. Mi madre medio vive allí. Yo debo ir cambiando de dormitorio por la gente que entra y sale. También está presente mi abuelo paterno, Cristino, pero en estado como vegetativo (ha muerto recientemente en la vida real). Un día despierto con gran angustia porque no sé donde estoy: en casa de mis padres, en la mía o en la de mis abuelos. Pierdo la conciencia espacial. Pregunto a mi madre qué esta ocurriendo, y su respuesta resuena como una advertencia misteriosa: "Tengo que explicarte muchas cosas".


Añoranza de la casa de mis abuelos (abril 2018)

Sueño durante la mañana, en el sofá, después de haberme levantado de la cama. Creo estar viviendo en la casa de mis abuelos paternos, ya fallecidos, en el tercer piso de la finca donde también viven mis padres. Veo antiguos estampados en las paredes, detalles antiguos del pasado, y oigo voces que salen de alguna radio. Siento añoranza de mi antigua calle y de la época en la que iba al instituto.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Mi abuelo en una peli de Berlanga (mediados septiembre 2017)

Me encuentro dentro de una película de Luis García Berlanga. Mi abuelo está muy mal de salud y acuden para atenderlo.

Ojos sellados, líquido de plata y macetas para mis abuelos (21-22 octubre 2017)

Soñado en el sofá de mi amiga Judith, en una noche breve y de sueños entrecortados. Regreso de un viaje y traigo unas pequeñas macetas como regalo para mis abuelos. Voy en bicicleta. Llego a casa de mis padres y dejo allí de momento los souvenirs. Entregaré el regalo a mi abuelo paterno Cristino y después iremos a Ordal para dárselo a mis abuelos maternos, Eudald y Mercè. Sin embargo, algo me angustia: no puedo abrir los ojos por más que lo intente; los tengo como pegados o adormecidos.

En otro momento despliego una especie de sobre de papel de aluminio y veo que el propio material ha generado un extraño líquido metálico. Mi madre lo ve y asiente con condescendencia, como si fuera algo habitual que genera mi abuelo Eudald (?).

Pellejo de niño que llora (principios diciembre 2017)

Voy por la calle. Estoy de viaje en algún lugar lejano. Aparece Glòria T., compañera del trabajo, algo ajetreada. Me pregunta qué tipo de bebida necesita mi abuelo paterno Cristino, como si estuviera al cargo de él y fuera a ir de compras. 

Me fijo en ella. Empuja un carrito con un recién nacido. Al parecer, acaba de parir, pero nadie lo diría. La criatura aún llora, como si tuviera minutos o segundos de vida. Decidida, Glòria le arranca una especie de pellejo que le cubría todo el cuerpo, como si fuera la costra o malla que le protegía en el útero (en el sueño lo considero un proceso totalmente natural).

La madre extrae pues la segunda piel de la criatura, la deja colgada en la barra del carrito y he aquí que el pellejo, como si aún conservara la vida incipiente y palpitante del niño, o como si se tratara de algún miembro amputado, aún sigue llorando y agitándose durante unos momentos. Me sorprende la brusquedad de la madre frente a la fragilidad del cuasi embrión.

lunes, 14 de agosto de 2017

Mi abuela revive rejuvenecida (julio 2017)

Varios sueños con mi abuela paterna, Cari, que falleció en 2010. En este caso la veo aparecer junto a mi abuelo Cristino, ambos mucho más jóvenes y vitales, andando con gran agilidad y sonriendo. Todos nos quedamos admirados. Entonces recuerdo que ha muerto y no entiendo la aparición. Pareciera como que ha revivido y la vejez ha quedado como un paréntesis, tal como yo esperaba en mi esperanza insconsciente.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Despierto en casa de mis abuelos o en casa de mis padres (diciembre 2016)

Sueño recurrente durante estos días. Despierto en casa de mis padres o de mis abuelos, como si me sintiera desubicado y desarraigado en la vida real.

1 Despierto y descubro que estoy en casa de mis abuelos paternos, Cristino y Cari (mi abuela murió hace seis años). Estoy a oscuras, en la habitación en la que dormía mi tío José Joaquín. Salgo un poco a ciegas e identifico la casa por la terraza (es un ático). Estoy solo.
2 Despierto y estoy en casa de mis padres. Mi padre entra en el cuarto y me dice que no me asuste por encontrarme allí. Parece que he salido de una especie de coma o letargo.


sábado, 30 de julio de 2016

Viaje incompleto a Estambul, mi abuela revive (finales julio 2016)

Viajo junto a mis cinco hermanos a Estambul. Nos alojamos en un apartamento lleno de niños, en una zona de playa muy animada. Todo es alegre y vital. Incluso veo a mi abuela Cari, fallecida en la vida real, viva de nuevo e incluso rejuvenecida junto a mi abuelo Cristino. Al verlos me hacen dudar; intuyo que uno de los dos ha muerto en la vida real, poco a poco me doy cuenta de la situación. Están muy risueños y, como siempre en estos sueños, huidizos ante mis posibles preguntas y dudas.

Al anochecer quiero ir paseando hasta la playa. Hay muchos caminantes. Sin embargo, algo me detiene, no me siento del todo seguro en el trayecto y, casi al llegar, me vuelvo hacia atrás.

Pienso insistentemente que no debemos irnos de Estambul sin visitar ciertos monumentos que la primera vez no tuve ocasión de ver. Detalle recurrente en sueños de viajes; sólo yo parezco obcecado en estas visitas pendientes.

domingo, 3 de enero de 2016

Mi abuela revive, ufana y con el pelo largo (finales noviembre 2015)

Mi abuela Cari revive, ufana y con el pelo largo y liso. La veo andando muy segura de sí misma, y como rejuvenecida. Estos últimos meses tengo muchos sueños sobre personas fallecidas (Merche y Cari) que reaparecen esplendorosas y solitarias.

martes, 16 de junio de 2015

El Rey de España es mi abuelo (mediados junio 2015)

Voy por la calle con mi abuelo paterno y también con el rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón. El rey es mi otro abuelo, cosa que doy por hecho con la mayor naturalidad. Incluso comento a mi hermana Cristina que se le parece cuando sonríe. He tenido ya otros sueños en los que soy pariente de la familia real.

martes, 2 de junio de 2015

Mi abuela revive pero su mano se deshace (mediados mayo 2015)

Veo a un grupo de mujeres mayores. Entre ellas está la actriz Mercè Sampietro, con quien entablo una breve conversación, interesándome por su vida. Enseguida me doy cuenta que también está mi abuela Cari, que falleció en la vida real hace cinco años. Doy por descontado que ha vuelto a revivir, desde hace un tiempo -especulación que se repite en muchos sueños- y le pregunto cómo se siente, si recuerda como fue su paso de la muerte a la segunda vida. Responde con cierta apatía y una ligera sonrisa de indiferencia. Me cuenta, sin dramatismo, que los últimos días ha visto como se le deshacían o se le descoyuntaban algunas partes del cuerpo, como las manos, que se convertían repentinamente en amasijos de huesos con la carne aplastada o deshecha. Visualizo la imagen y me horroriza, me provoca repulsión y abatimiento; parece confirmarse que su vida no es más que un hilo precario, que está frágilmente entre la vida y la muerte o inútilmente resucitada.

sábado, 18 de abril de 2015

En el barco con mi abuela, un mar de dudas (mediados abril 2015)

Es de noche. Paso por un muelle y veo un gran barco a punto de zalpar. Está mi madre, preparada para viajar. Al parecer, el barco-hotel, muy largo y bajo, de entrada muy asequible, va a travesar unos cuantos países durante al menos un mes. Pienso que quizá yo debía ir en ese barco y me he olvidado. Alguien intenta convencerme pero angustia pasar tantos días fuera y no saber qué hacer cuando esté aburrido o aislado. Veo a mi abuela Cari, fallecida en la vida real, e intento que también suba al barco. No sé si era así o era ella quien trataba de convencerme a mí. El caso es que me quedo en tierra, pero lleno de dudas.