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viernes, 28 de diciembre de 2018

Incendio en las vacaciones de montaña (diciembre 2018)

Voy a pasar unos días a una casa de montaña con mis padres y algunos de mis hermanos. Todo parece idílico, pero de repente se declara un incendio y el fuego empieza a arrasar la montaña con una velocidad endiablada, como un tsunami encendido, avanzando en línea recta. Mi madre se desespera, no sabemos si estaremos a tiempo de huir.

sábado, 13 de octubre de 2018

Asando costillas en la nieve (abril 2018)

Me levanto y descubro con entusiasmo que afuera está nevado. Hace viento. Pongo costillas de cordero en el suelo, hundidas en la nieve, pensando que así se van a asar (!). La nieve tiene un tacto suave y cálido, como si fuera arena. Veo bellos paisajes blancos, Barcelona y el mar. Paisajes agitados por el viento, después más nítidos. Cuando voy a por las costillas de cordero, compruebo decepcionado que la carne sigue medio cruda y no se ha producido el efecto mágico o imaginario que pretendía.


sábado, 7 de abril de 2018

Embarrancando con la bici en Montserrat (10-11 enero 2018)


Me propongo volver a casa en bicicleta desde Montserrat o bien Ordal el pueblo de mis abuelos maternos, junto a Laura. Es una imagen repetida en muchos sueños: amplios caminos de montaña llana, que conectan lugares cercanos de mi imaginario y cuyo recorrido supuestamente domino. Sin embargo, en este caso la bicicleta-coche es muy precaria y embarranca a la altura de Cervelló. Por suerte subimos a un autobús y dejamos nuestro vehículo abandonado. Una vez en el bus veo a Laia, compañera de trabajo, y le digo que no se ría de mi ridícula odisea.



martes, 13 de octubre de 2015

Mi abuela posee una montaña de cobre y me fascina un jinete ciclista (11-12 octubre 2015)

1 Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. En un ambiente familiar relajado y distendido, mi hermana Cristina pregunta a mi madre si mi abuela "es muy rica" o "si es tan rica como dicen". Mi madre responde con un amplio "sííí...", enfatizando su afirmación y pensando cómo argumentarlo. Nos explica que, por ejemplo, toda la montaña de Montjuïc, en Barcelona, es de su propiedad, hasta el punto de que la ha revestido enteramente de un metal reluciente, que parece zinc o cobre, tal como se nos aparece ahora. Mi abuela parece ajena a nuestros comentarios, está abstraída y olvidadiza. Tras el sueño, pienso que quizá he puesto a mi abuela en el lugar simbólico de mi bisuabuela -su madre-, de quien sí conocíamos sus orígenes burgueses y acomodados.

2 Aún en Ordal, me llaman para ir a comer pero me hago el remolón. Estoy fascinado con la imagen de cierto ciclista, uno o varios, que va repitiendo la escena de bajar una pendiente en el camino de bosque que se comunica con la puerta trasera de la finca. Este simbólico jinete a menudo va acompañado de atractivas muchachas, sentadas con él, e imagino que este hombre seductor y aéreo puedo ser yo. Finalmente salgo de mi estado absorto y subo a casa para comer. Voy a toda prisa, literalmente volando, cojo un vaso pero me doy cuenta que está hecho de un níquel rudo y puntiagudo. Además, el vaso está muy sucio, repleto de restos de comida, y es casi imposible de lavar, así que pregunto a mi abuela dónde están los vasos de cristal normales (le pido un 'vas', tal como ella lo dice en catalán, no un 'got'). Una vez en la mesa compruebo que todos ya han acabado, y mi madre me regaña severamente, ante la mirada algo distraída de mi abuelo Eudald.


jueves, 30 de octubre de 2014

La búsqueda del ave-madre en La Mancha mágica (finales octubre 2014)

Sueño de tintes mágicos ambientado en La Mancha. 

Llego al pueblo de mis abuelos paternos, La Torre de Juan Abad, donde hay una reunión familiar. Mis padres y hermanos han llegado antes que yo. También veo a mi abuelo materno Eudald, departiendo animadamente, con su particular sentido del humor y verborrea, con algunos de mis primos o tíos lejanos, en un balcón. La imagen me conmueve y me llena de gozo infantil: pienso que será un encuentro divertido en familia, con gente diversa y un saludable jolgorio. A la vez, me entristece pensar que, en la vida real, mi abuelo ha envejecido y está menos ágil y animoso. Más tarde hablo con mi abuela Cari, que me observa con una sonrisa seca y displicente; al rato recuerdo que ha muerto en la vida real, y que se trata del enésimo espejismo.

Al subir a la casa de nuestros parientes manchegos, una prima me halaga diciendo que soy "el que viste más moderno". Me sorprende que tienen una escala de madera entre dos pisos casi idéntica a la que tienen mis padres. Miro a través del amplio ventanal y aparece un paisaje bello y encendido: todo un campo de espigas y tierras rojas a nuestro alrededor, formando un círculo como si lo viésemos a través de la cámara de un dron. Parece toda La Mancha concentrada en aquel pequeño micromundo cerrado, una llanura de colores otoñales rodeada de bosques y rocas. A lo lejos se divisan pináculos borrosos, parecidos a la Sagrada Família.

Subo al coche con mis padres y nos adentramos en el bosque que se extiende al este del pueblo. Un bosque rocoso y montaraz, como los que rodean la zona soriana y burgalesa de la Laguna Negra y el Castroviejo. De repente veo un ave negra volando junto a la ventanilla del coche. Se trata de la cría de una especie rapaz, de pico rojo y amarillo y aspecto atrayente; una especie, por lo visto, autóctona de aquellos lares, que despierta la curiosidad y asombro de mis padres. Tras un golpe de viento, el joven aguilucho se mete dentro del coche, a través de la ventanilla entreabierta. El ave revolotea algo nervioso, ante mi fascinación.

Enseguida, sin embargo, nos damos cuenta que la madre está buscando a su cría y provoca una especie de ondas magnéticas para desestabilizar nuestro coche. El vehículo va haciendo eses e incluso notamos un olor repentino, un fuerte hedor provocado por la madre-ave como misterioso mecanismo de control para recuperar a su prole.

lunes, 27 de octubre de 2014

Rompemos un huevo gigante en el bosque (octubre 2014)

Mi amigo Jesús y yo exploramos un bosque en busca de unos misteriosos huevos que anidan sobre las ramas de los árboles. Se trata de huevos grandes y redondos, muy blancos y llamativos. Aparecen en solitario, sin que aparentemente hayan salido de ningún nido. Al llegar a un árbol, vemos uno de estos huevos, de tamaño gigantesco -como un metro de diámetro- y Jesús me tienta para que lo rompamos. Le digo que no, por miedo a que alguien nos vea, pero deseando secretamente que lo haga por malsana curiosidad. Finalmente Jesús pincha el enorme huevo y la yema sale como un torrente amarillento, formando un riachuelo en el bosque, entre rocas y matorrales. Me escondo, temeroso, mientras veo llegar unos excursionistas. Observo a Jesús por una rendija: él sigue en el mismo lugar, travieso y desafiante. Pienso en si podré exculparme en caso de que alguien nos reproche lo sucedido.

lunes, 25 de agosto de 2014

Descubro la Barcelona árabe (mediados agosto 2014)

De paseo por Barcelona descubro una zona, en la falda de la montaña, donde se conservan numerosos edificios y vestigios de época árabe. Me asombra el hallazgo, puesto que creía conocer bien la ciudad. Me entretengo entre antiguas mezquitas y fuentes, todo en un ambiente apartado y entre árboles, con abundancia de tiendas turísticas y de souvenirs. Intento recordar la ubicación y la ruta para regresar en otro momento, con más calma.

Más tarde, aún en Barcelona, paso por un agradable paraje natural utilizado como pista de unas carreras de motos. Me reprenden de mala manera para que me aparte del medio de la vía, y protesto enérgicamente, pidiendo que dejen de privatizar y adueñarse de los espacios públicos, especialmente los más hermosos.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Grandes serpientes en el río; abuelos haciendo parapente en una ciudad pirenaica (finales noviembre 2013)

Vamos en tren o metro. Pasamos junto a un río de color terroso, parecido al Llobregat, y de repente veo una serpiente irguiendo un cuello larguísimo sobre las aguas, cual monstruo del lago Ness, pero con la estrechez normal de su especie. Llamo la atención de mis amigos para que lo vean, pero la serpiente se vuelve a zambullir y apenas la atisban. Después aparecen otras. Su aparición me repele y me fascina. Es la confirmación de un peligro o mal que siempre intuyo.

Más tarde llegamos a una gran explanada con hierba, piedras y algunos árboles, como de algún lugar alto del Pirineo. Sin embargo, me dicen que estamos en Cornellà o en alguna otra ciudad industrial del cinturón de Barcelona, lo cual me parece asombroso y casi increíble.

Por allí se divisa gente haciendo parapente. Uno de ellos es un anciano, que da botes y saltos en el aire con una rapidez que nos hace reír.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Laura con los lobos (mediados agosto 2013)

Ando por un camino de montaña junto a mi madre. De repente, oigo unos aullidos lejanos y me asusto. Lo olvido durante un rato hasta que se confirman mis temores: hay lobos merodeando por allí. Me vuelvo hacia atrás y los veo en el camino, a lo lejos, devorando aparentemente a un animal, con ruidos escalofriantes. Me horroriza pensar que nos puedan descubrir y se acerquen a nosotros. Mi sorpresa es mayor cuando me doy cuenta que Laura está al lado de los lobos, junto a algunos de mis hermanos y cuñados (todos hombres). Parecen fascinados por la escena salvaje, sin miedo. Me siento entonces algo rebajado y humillado por mi cobardía; mi miedo se mide entonces con la envidia de las sensaciones fuertes.

domingo, 28 de julio de 2013

Balcón secreto a las viñas (finales julio 2013)

Estoy todavía en casa de mis padres. Reparo en que, desde hace días, nuestra escalera de vecinos es mucho más amplia y se ve diferente. Se lo pregunto a mi madre. Nos explica que es un espacio que hasta entonces no habíamos visto; sólo recorríamos la estrecha escalera de un piso a otro, pero hasta ahora no nos habían permitido transitar por esta escalera mayor.

Gracias a este nuevo paso, descubro que tenemos un balcón o terraza que da directamente a un hermoso paisaje de bosque y viñas. Los viñedos casi tocan con nuestras paredes, y podemos descolgarnos fácilmente del balcón para llegar a ellos. Me fascina esta cara desconocida de nuestra casa, y me pregunto por qué no la habíamos conocido y disfrutado hasta ahora, aunque no está muy claro por cuánto tiempo podrá ser así.

domingo, 30 de junio de 2013

Barcelona convertida en bosque y descubriendo pueblos con mis padres (finales junio 2013)

Multitud de sueños sobre viajes estos días. Esta noche:

1 gràcia reverdecida. Estoy en Barcelona, a primera hora de la mañana, y me adentro en el barrio de Gràcia haciendo el habitual recorrido por la calle Astúries. Cuál es mi sorpresa cuando veo que el entorno urbano ha desaparecido aparentemente, y en su lugar hay una gran extensión de bosque. No es un bosque frondoso y oscuro; más bien parece el de una colina, con todo a la vista bajo la hermosa luz incipiente de la mañana. Al principio creo que es algo normal, que estoy viendo el aspecto del barrio antes de que se llene de gente y tráfico durante el día, pero después comprendo que se trata de un raro prodigio o metamorfosis que acaso nos muestra cómo era la ciudad hace miles de años.

2 me alejo del coche. Viajo con mis padres y mis hermanos por diferentes pueblos de España, lugares y paisajes imaginarios sin referente real. Llegamos a un pueblo y aparcamos la furgoneta. Hay unas pocas casas entre un paisaje rocoso y poco más. Sin embargo, me decido a explorar el lugar y me alejo del coche. Voy recorriendo el pueblo en sentido descendente hasta que llego a una zona mucho más interesante, que alberga el verdadero centro histórico, con una plaza y una iglesia tosca de aspecto medieval. Saco una fotografía y aparece en mi cámara una extraña imagen: el templo se ve extraordinariamente lejano, y toda la plaza aparece como en un diorama. Me doy cuenta que he fotografiado un cartel, un dibujo, y no la verdadera plaza. Veo a mi madre y a alguno de mis hermanos, que también han seguido mis pasos, y seguimos recorriendo el pueblo. Al regresar al coche, mi padre está muy enfadado por nuestro retraso y discuto con él.



sábado, 9 de febrero de 2013

Vuelo en la colina y despertar amnésico en el coche (principios febrero 2013)

Muchos sueños de una gran tristeza y sensación de vacío en las últimas semanas, sobre todo las noches del fin de semana. En la mayoría realizo una serie de viajes o actividades con los que jamás consigo llenarme.

En los sueños de hoy: 

1 volando en la colina. Hago una excursión a una pequeña colina junto con Laura, Jose, Sara, Pablo y Mar. Yo ha había estado en solitario, pero les sugiero subir a ellos también porque hay vistas estupendas de paisajes y monumentos lejanos. En este momento suben también unas cuantas decenas de personas, padres con niños, etc. Una vez arriba, me siento distraído y aburrido y empiezo a menear los brazos para sobrevolar un gran matorral y ascender mucho para gozar de las vistas. Una niña pequeña me observa con admiración y comenta que también ella quiere volar. Como en otros sueños, ejerzo mi facultad de volar con total naturalidad, como un don que va conmigo cotidianamente.

2 despertar amnésico. Sueño inquietante y lleno de desazón. Despierto en un coche -el mío, por lo visto, aunque no conduzco en la vida real-, en una calle de mi ciudad, en las cercanías de mi casa y la casa de mis padres. No entiendo cómo he llegado hasta allí, no recuerdo nada absolutamente. Al rato llega una mujer que me da una versión dudosa de lo ocurrido: dice que yo quise escapar, que me fui sin avisar a nadie con el coche y que mi madre está muy disgustada, o algo parecido. Sigo sin recordar nada, pero estas palabras me llenan de rabia y lágrimas. Me siento extremadamente culpable, desorientado, desconcertado.

3 solitario con mis padres. Más tarde, al caer la noche, estoy en casa de mis padres, como si todavía viviera con ellos. Mi padre comenta que tiene dolor de cabeza y me pide que no toque la guitarra, ya que las vibraciones sonoras le empeoran el dolor. Sentado en el sofá, me siento vacío y sin saber qué hacer. Pienso en coger la cámara para ver las fotos que he hecho a lo largo de la jornada; sólo eso me anima por unos instantes.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Viajo solo a la montaña y no sé cómo volver; cuido a mi sobrino a la intemperie (finales noviembre 2012)

1 perdido en la montaña Hago una excursión solitaria a un pueblo del Pirineo. Llego hasta allí en coche. Recorro caminos cercados de bosques y masías. Me fijo en plantas aromáticas. Hablo de lejos con el dueño de una finca. Me siento libre pero invadido de melancolía. Cuando debo regresar a casa, no encuentro mi coche y además caigo en la cuenta de que no sé conducir. Pienso en llamar a Laura, no sé qué hacer. Voy atravesando pasos estrechos, desconcertado.

2 padre precario Cuido de mi sobrino Pau en una especie de cabaña o módulo al aire libre, enfrente de una oficina bancaria. Debo hacer algunas visitas a la oficina, pero me preocupa dejarlo solo. Lo llevo en brazos en algunas de mis visitas.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Nieve, arena y flores (mediados noviembre 2012)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Disfrutamos de una mañana hermosa y soleada entre las flores. De repente, empieza a llegar todo tipo de gente, como si se hubiera convocado una enorme fiesta social. Veo a amigos, amigos de la familia, parientes cercanos y lejanos... Nos van saludando conforme llegan. Se van formando grupos. En uno de ellos, mi hermana Alícia encabeza una coreografía juvenil al son de cierta música. El gentío lo inunda todo.

En el jardín se ha formado una imagen insólita. Buena parte del suelo está completamente cubierto de nieve, a pesar de la suavidad de las temperaturas. Alrededor de la nieve hay una extensión de arena blanca. Me fascina la extraña convivencia de ambas materias. Sin camiseta, prácticamente en bañador, me lanzo a la nieve para jugar con ella y mezclarla con la arena. Voy rascando el suelo, palpando las texturas. Cojo un pedazo de nieve y me lo llevo a un sitio seco, donde fabrico un lago o glaciar minúsculo. Anda por allí mi tío David L., con quien comento lo extraño y excepcional de esta nevada primaveral.

En el mismo sueño, previamente, he viajado a Roma con Laura y más personas, creo que de mi familia. Es el último día y no tenemos el trayecto de vuelta hasta las 2 de la madrugada, así que planificamos una larga ruta. Nos interesamos por visitar un monumento que todavía no habíamos visto en nuestras varias visitas a la ciudad. El monumento consiste en una especie de escultura de un guerrero o un gladiador, tensando su cuerpo en diagonal. La figura está sobre un gran montículo de piedra blanca formado por montículos y escalones. Visualizo todo el monumento antes de llegar físicamente a él, a través de un enérgico e imaginario travelling alrededor de la escultura.

sábado, 6 de octubre de 2012

Con mi padre en un desfiladero rocoso; consuelo a un anciano italiano; busco una cartera en una piscina (principios octubre 2012)

1 con mi padre en las rocas En compañía de mi padre y de algunos de mis hermanos, atravieso un gran desfiladero rocoso. Recuerdo sus detalles: los perfiles bulbosos de la piedra, el brillo y el color claro de sus formas. Comento en voz alta que me recuerda al Gran Cañón del Colorado, pero, al parecer, estamos en Catalunya, en la comarca de la Segarra, atravesando el país en horizontal, de este a oeste. Pasamos por un lugar donde hay unas hojas y otros elementos estratégicamente colocados; pregunto si se trata de una trampa o un hábitat para osos, pero me responden que no.

2 el anciano italiano Laura y yo estamos en Italia. Conozco por mi cuenta a un anciano con el rostro de Mario Monti -el actual primer ministro-, a quien descubro una profunda tristeza. Sin conocer nada, hablo con él para animarlo, e incluso le escribo algunas frases chapurreadas en italiano. El anciano, trajeado y de aire melancólico, me lo agradece con una sonrisa e incluso habla de mí a algunos de los amigos que tiene por allí.

3 dinero rescatado en las aguas Voy con Laura a un recinto de piscinas y balnearios. Mientras nos damos un baño, pregunto a Laura por la cartera, y ella me responde que la dejó "allí"; sobresaltado, compruebo que la ha dejado dentro del agua, en una especie de zona circular acordonada. Buceo inmediatamente para recuperarla. Tengo que separar una serie de objetos que me obstaculizan, pero al fin, logro sacar la cartera. La gente aplaude.

sábado, 3 de marzo de 2012

Prodigios en tierras de Castilla: los tallos que florecen en minutos, las bicicletas por el desfiladero con toda la familia y la Hormiga Madre llamando a la estrella de la mañana (3 marzo 2012)


Soñado durante la mañana, escenas llenas de imágenes y símbolos de extraña riqueza.

Viajamos por unos paisajes montañosos de Castilla la Vieja. Estamos toda la familia: mis padres y mis 6 hermanos al completo, en algunos casos con sus parejas. Recalamos en un paraje singular, donde dos hombres estrafalarios (uno de ellos un anciano con bigote blanco) son capaces de alumbrar curiosos inventos. Por ejemplo, unos tallos a los que se puede hacer florecer de modo espectacular en cuestión de minutos, solamente humedeciéndolos con un líquido y frotándolos contra la luna del coche.

Después nos prestan unas extrañas bicicletas, muy largas y toscas. En mi caso, debo sujetar el manillar con los brazos hacia atrás, en vez de hacia delante, lo que me hace conducir con cierto estado de alerta. Pasadas unas cuevas, entramos en un gran desfiladero rocoso. Pregunto a mi madre si conoce aquel lugar y me responde que no. Le replico con una media sonrisa que me extraña, puesto que es una experta rastreadora de paisajes de todo tipo. Llegamos a un punto con grandes precipicios, así que debemos aparcar las bicicletas. Como no es mía, no me importa dejarla al albur de algún ladrón.

Cae la noche y, horas más tarde, cuando apenas empieza a clarear en el horizonte, entra en escena un personaje peculiar. Es una especie de hormiga del tamaño de una persona bajita, bípeda y de aire triunfal, como un dibujo animado. La hormiga aparece como una personificación de la Gran Reina o Madre de aquellos parajes, y sale de su tienda de campaña, como si se tratase del desierto o de un campamento militar, para llamar solemnemente a la estrella de la mañana, la última que todavía brilla o lucero del alba (hoy se sabe que es Venus). Aquel astro, en el sueño, parece simbolizar al Gran Rey o la figura masculina. En el sueño,y viendo la escena desde fuera, asocio este lucero con el dios egipcio Horus. 

La Hormiga-Madre da órdenes entonces para que el ser Maligno entregue aquella estrella a un misterioso destinatario que no recuerdo. El Maligno aparece como el Satán Piccolo (Satanàs Cor Petit) del manga y anime Dragon Ball: el demonio verde, con su sonrisa mefistofélica, lleva también un casco transparente, como de astronauta, y entrega la estrella sigilosamente a su receptor.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 
He hecho las siguientes consultas posteriores a su sueño:
- Las hormigas son atributos de la diosa de la tierra Ceres y se usaban para la adivinación, mientras que el astro está tradicionalmente asociado a las grandes divinidades masculinas como Urano o el propio Horus, considerado en Egipto como el 'sol de la mañana', entre otros títulos.
- En cuanto a la imagen concreta del Lucero del Alba, recuérdese que puede ir asociada en cierto modo al Maligno (Lucifer es el ángel caído, por lo que tendría sentido este presencia en el sueño del demonio portador de la aurora, caído de otro astro y por tanto astronauta) pero también al propio Cristo, calificado en Apocalipsis 22:16 como la estrella de la mañana. En este sentido pueden subrayarse también los conocidos paralelismos entre Cristo y Horus.
- Las flores aludidas en el sueño son habitualmente imágenes arquetípicas del alma (Cirlot) y también están asociadas a los astros y la actividad del sol. El mecanismo o ritual para acrecentarlas podría ser entonces una autorrealización espiritual, a la espera de algún acontecimiento luminoso.
- En definitiva el sueño parece hablarnos del nacimiento o epifanía de una divinidad, expresado en clave mitológica (los seres fabulosos y los astros), al que se acude en peregrinación (una familia al completo) en un espacio árido, montañoso y apartado cual el Sinaí (un monte peñascoso de la Castilla profunda) y con un descalzamiento en el último tramo como el de Moisés (los visitantes se apean de sus bicicletas, símbolo de materialidad)

Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
00-459 Gdansk
Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Niños-ángeles en una fuente y palomas volando al paso de un asno al atardecer (20-21 diciembre 2011)


Muchos sueños de gran intensidad e imágenes bellas. Me encuentro constantemente de viaje, recorriendo pueblos, ciudades y parajes de montaña, ya sea a pie o en avión.

En una de estas excursiones, recalo en un poblado rural catalán donde se celebra una feria de artesanos y ganaderos. El pueblo se llama Santa Anna, pero los lugareños hablan simplemente de "Anna". Cojo la cámara y la enfoco hacia una plaza para captar un momento de gran preciosidad: una bandada de palomas arranca al vuelo al paso de un asno que lleva un carruaje, con el sol del atardecer iluminando la escena a contraluz, mientras unos niños pequeños disfrazados de ángeles se congregan alrededor de una fuente. Por detrás del asno asoma un camión y algún otro vehículo. También se acerca mi hermano Lluís conduciendo o cabalgando. Sin embargo, la cámara llega unos segundos tarde y apenas consigo inmortalizar estas imágenes.

En otra ocasión estoy en una tienda de souvenirs, dividida en dos locales contiguos, mirando con curiosidad muchas piezas de cerámica de aquel pueblo cuya celebridad ya conocía. Una mujer de mediana edad y su hija regentan el establecimiento y enseguida me ningunean cuando se dan cuenta que no estoy muy seguro de comprar nada.

En otro de los viajes llego a Madrid (como en otros sueños recientes) y subo a un autobús para alcanzar cierta destinación. Llego algo más lejos de lo que esperaba, a una barriada del sureste de la metrópolis, que se me presenta inmensa e informe, fascinante en su gran dimensión.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Viaje solitario a Marrakech, Lleida y las viñas (13-14 noviembre 2011)


Viaje solitario. Emprendo un periplo melancólico por distintas ciudades y países, para distanciarme de mi casa y mi familia. Me entristece verme solo, me pregunto si me echarán de menos. Paso por Marrakech, para volver a ver la ciudad que ya visité (en la vida real). Más tarde paseo por una zona de montaña y cultivos, donde se divisa la silueta majestuosa de la Seu Vella de Lleida. Para tomar la foto de la mejor manera atravieso un campo de viñas, no sin cierto temor a ser descubierto. Mientras tomo las instantáneas llegan unas personas. Me sobresalto. Solo son unos jóvenes actores de la obra navideña de los 'Pastorets' (que estamos ensayando en la vida real).


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Conduzco un coche torpemente, encuentros en la montaña con mis compañeros de trabajo y mis familiares (mediados septiembre 2011)


1 llevo un coche sin saber Vuelvo a soñar que conduzco un coche torpemente. Esta vez lo utilizo para llevar la compra a mi casa. Voy avanzando y dando giros con cierta soltura, aun sin tener permiso ni conocimientos, hasta que yerro el lugar del freno (habitual en estos sueños) y choco con el vehículo de enfrente, hasta provocar un efecto cadena en todos los coches atascados. Temo que me reprendan.

2 todos en la montaña Voy por una zona entre la ciudad y la montaña, y encuentro sentados en un pequeño montículo a mis compañeros de trabajo Lluís y Gemma, junto al periodista Josep Cuní. Estan departiendo distendidamente. Más tarde encuentro a mi abuelo Eudald y a mi hermano Ismael, también haciendo rutas a pie por la montaña. Mi abuelo me pide que le rellene un complicado formulario. En cuanto a mi hermano, ha hecho una larga excursión en dirección a Francia. Qué casualidad, comentamos, que todos hayamos hecho una caminata por el monte.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Volcanes de noche (6-7 septiembre 2011)


Es de noche. Veo ante mí un imponente paisaje de volcanes. Al frente, la silueta del Croscat, de la comarca de la Garrotxa. Me siento abrumado por el hallazgo. Muy cerca hay una casa donde merodean algunas personas, proyectando sombras alargadas. Hago fotografías.