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martes, 28 de febrero de 2012

Periplo interminable por Suecia, Valencia, aviones, trenes mudables, largos viajes en moto, pierdo los zapatos y me acusan de robar un anillo (finales febrero 2012)


Sueño-río con muchos episodios de viajes encabalgados.

Primero me encuentro con mis amigos Jose y Javi de viaje en una gran ciudad nórdica, que aparece como Reikiavik aunque las imágenes corresponden a Estocolmo, Suecia, con sus pináculos verdes y dorados erguidos entre paisajes fluviales. A Jose parece no gustarle.

Más tarde cojo varios trenes, saltando de uno a otro. Uno de ellos empieza como un suburbano y termina al aire libre, sin techumbre alguna, como un primitivo carruaje donde viajamos varias personas. Me alojo en varias pensiones y hostales, casi siempre en solitario.

En una ocasión visitamos Valencia y, tras todo el trajín, me doy cuenta de que voy descalzo, así que entramos en una tienda para comprar calcetines. Me sorprende oír a la mayoría de clientes hablando en catalán, puesto que lo creía en franco desuso por aquellas tierras. Mientras me cobran, empiezo a juguetear con mi anillo negro-plateado y una dependienta cree que lo he robado. Tenemos una larga disputa hasta que logro demostrarle que el anillo es mío, gracias a las fotografías del móvil donde aparezco con él. Aun así queda el remanente de la tensión y no parece muy convencida.

Otro día llego a casa de mis padres, y pregunto a mi madre cómo he llegado hasta allí. Me responde, como si fuera una obviedad, que me han traído en moto desde Covarrubias (Burgos) donde tienen una casa nuestros amigos Vicente y Trini. Al parecer, me ha traído uno de sus hijos (que aparece en el sueño como hijo de otro matrimonio, Justo y Tere). Tengo una ligera amnesia sobre el largo recorrido que he hecho. Mi madre está atareada porque también se encuentra de 'gira' vacacional y debe asistir a un espectáculo nocturno junto a mi padre, como colofón.Yo debo reencontrarme entonces con mis amigos Jose y Javi; también con Laura, aunque me consta que ella no se lo está pasando bien en estas peculiares y caóticas vacaciones.

viernes, 27 de agosto de 2010

Descalzo en el metro y la rana cantarina para mi hermana llorosa (20-21 agosto 2010)


Voy descalzo por el metro. Algún amigo me ha traicionado y ha provocado que se pierdan mis sandalias. Bajo del metro, vuelvo a subir y encuentro sólo una de las dos sandalias extraviadas. Pregunto a una mujer dónde comprar calzado y me indica una dirección, en la misma zona del suburbano. Finalmente compro unas sandalias rojas y blancas, no muy de mi agrado.

Más tarde veo a mi hermana Anna sollozando. No sé por qué llora. Me voy a comprar una rana cantarina y bípeda, que habla y tararea melodías con una voz de pito desternillante (parece el personaje de Crazy Frog). Llevo a mi particular mascota con una correa y he aquí que la rana se va paseando enfrente de los pasajeros del metro, cantando sus melodías chifladas. Me divierte distraer así al personal. Finalmente la rana se coloca ante mi hermana, pero, a pesar de sus locuras, no consigue hacerla reír. Ella sigue sollozando.

sábado, 20 de febrero de 2010

Misión: sumergir en el mar el sol en forma de pecho (19-20 febrero 2010)


Soy marinero de un barco y, siguiendo órdenes, me dispongo a realizar una misión insólita junto al resto de la tripulación: capturar el sol para sumergirlo en el mar. Para lograrlo, nos organizamos en tres estratos. A mí me toca colocarme en el más inferior, donde debemos desnudarnos y bajar por la escotilla del barco hasta quedarnos tumbados sobre el agua.

Sobre la cubierta, en el estrato intermedio, otros marineros se colocan en masa, como haciendo una pinya de los castellers catalanes (torres humanas). Y finalmente, sobre el mástil del barco, en el estrato superior, se colocan unos cuantos marineros (dos o tres), vestidos impolutamente y con barretinas, haciendo un pilar para alcanzar el sol.

Finalmente los que están en la cúspide de la torre humana consiguen agarrar el sol, y he aquí que muestra la forma de un gran pecho de mujer. Los de arriba lanzan la esfera a los de la cubierta, y éstos a nosotros, que seguimos en el agua. Hacen varios intentos, porque el astro parece escurridizo y difícil de asir. En cada una de las tentativas notamos una fuerte presión de aire, como la onda expansiva de una bomba.

Finalmente, los marineros que estamos en remojo conseguimos atrapar el sol-pecho a través de la escotilla del barco y, tras un intenso forcejeo, lo sumergimos en el agua. Al ahogarse, el sol deja un espeso rastro de humo sulfuruoso.

Cuando salgo del agua descubro que el forcejeo con el sol me ha dejado grandes quemaduras en el tórax y las costillas; tengo franjas rojizas muy marcadas, ya coaguladas, como si me hubiesen marcado a fuego. Me cruzo con mi tía Marta y me pregunta qué me ha ocurrido; se lo cuento brevemente y sigo mi camino, satisfecho por el trabajo realizado.

Sueño relacionado (enero 2008):
Lanzo una hostia al agua y se convierte en pecho

Relato inspirado en este sueño:

http://inarell.blogspot.com/2010/02/unitat-de-cremats.html

jueves, 29 de enero de 2009

En coche por Montserrat y la grabadora (28-29 enero 2009)


1 Voy en coche con mi amigo José Luis (Sose) y decidimos adentrarnos en el macizo de Montserrat. Entonces él se encarama a las cimas escarpadas y empieza a recorrerlas con el coche, arriba y abajo, en una peligrosísima carrera sobre los precipicios. Me asusto tanto que decido bajar del coche. Vuelvo a casa en un santiamén, pero, a la hora de regresar a Montserrat el camino parece mucho más largo y ya no doy con él.

2 Es de noche. Estoy delante de la iglesia de Sant Baldiri, en Sant Boi, donde hay una escalinata cubierta de obras y andamios. Entonces encuentro en el suelo una grabadora. El aparato, que funciona con cassettes, es muy delgado, luce unos bordes azules y pequeñas fichas escritas. Intrigado, decido llevármela. Al rato descubro que voy descalzo, y medito si volver a casa así o buscar mi calzado perdido.

viernes, 6 de junio de 2008

Fiesta en el trabajo, la raya marrón y los mirones (5-6 junio 2008)


1
Estoy en COMRàdio, la emisora donde trabajo. Al parecer es el último día antes de las vacaciones. Primero el ambiente es lúdico pero calmado: los compañeros navegan por Internet y charlan distendidamente en la redacción. Después la gente se va animando. Mònica y Alba ríen a carcajada viva, se levantan, se sientan encima de la mesa. El murmullo va creciendo; la gente empieza a gritar y a corear canciones, como si hubieran bebido. El alboroto es tan ensordecedor que me escondo bajo una mesa.
Alguien me reprende por salir de la fiesta. Como estaba medio desnudo, me visto a toda prisa, tan rápido que me quedo con los calzoncillos y los calcetines en la mano. Me los guardo en los bolsillos.

2 Paseo con Laura por una calle del casco antiguo de Sant Boi. Con una piedra afilada voy marcando el camino por el suelo, marcando una raya marrón. Veo que alguien ya había dejado un rastro parecido; la raya anónima conduce hasta una ventana donde hay una bolsa colgada. Pienso que quizá se trataba de un perro.

3 Pesadilla. Estoy en un gran centro comercial y debo irme a toda prisa. Bajo las escaleras de un restaurante de comida rápida y un hombre siniestro, de rostro grande y como quemado, se vuelve para mirarme. Una vez abajo busco la puerta de salida y otro personaje turbador me vigila con media sonrisa. La misma noche, tras soñar con otros escenarios, se repite la escena del centro comercial y los mirones inquietantes, como un bucle sin fin.

lunes, 19 de mayo de 2008

En el delta del Ebro (18-19 mayo 2008)

1 Sobrevuelo suavemente el delta del Ebro. Veo la corriente del río penetrando en el mar, extensas marismas brillantes de color arena y gaviotas por todas partes. Me detengo en una playa y me doy un baño. En la orilla voy buscando conchas y encuentro una ostra roja; luego, hurgando en una concha agujereada, el dedo me queda atrapado en las pinzas de un pequeño cangrejo. Sigo andando por la playa hasta llegar a una zona turística, con un gran puente sobre las aguas. Descubro que voy descalzo y sin cartera.

2 Falso despertar. Sueño que me levanto de la cama y voy hasta el estudio. Mi madre trabaja en el ordenador. Con voz esforzada, casi susurrando, le llamo la atención para que me mire mientras voy sobrevolando el suelo, ligero como una pluma. Confío que la situación y la capacidad de volar es real.

sábado, 10 de mayo de 2008

El mar, Berlusconi y la búsqueda soñolienta (9-10 mayo 2008)

1 Mi padre nos lleva en coche por la costa. Se va acercando cada vez más a la playa hasta que conduce al lado mismo de las olas. Le advierto que nos alejemos de allí porque la marea puede subir, pero no parece hacerme caso. Sueño similar en diciembre de 2007.

2 En este sueño, Silvio Berlusconi es hermano de mi abuelo paterno Cristino. Tras dormir en casa de mis abuelos descubro una carta firmada por el magnate italiano, fugitivo de la justicia, donde, al parecer, confía una gran cantidad de dinero a mi abuelo. Intento mantener en secreto la misiva para evitar el alud de periodistas.

3 Regalo a mis primos Nil, Sira y Noel unas pantallas táctiles para dibujar. Tendidos en el suelo se pasan horas esbozando sus creaciones. Noel dibuja una cara de mujer y la rodea de círculos concéntricos.

4 Sueño de recuerdo confuso. Vivo en mi propia casa, independizado, y recibo llamadas de alerta de mis padres. Han desaparecido algunos miembros de la familia (¿quizá algún hermano pequeño? no lo recuerdo). Me pongo en marcha y cojo un tren de larga distancia para encontrarles. Al final -creo- me vuelven a llamar para comunicarme que ya los han encontrado.

Quizá en este momento empiezo a actuar como medio dormido. Me cambio de vagón en el tren y descubro que voy descalzo; he olvidado mis sandalias aunque, por suerte, a mi lado hay un chico en la misma situación. Después, una vez en mi ciudad, Sant Boi, voy vagando sin rumbo. Evoco la casa de mis padres y pienso que allí podría tomar un café y espabilarme.

domingo, 28 de octubre de 2007

El tren averiado, las serpientes y las clases (27-28 octubre 2007)

1 Viajo en la línia azul del metro de Barcelona. Justo antes de llegar a Sants, el tren sufre una avería y se para. Todos los pasajeros nos vemos obligados a bajar. La desbandada es muy rápida: enseguida me encuentro solo en la estación. Descubro que voy descalzo. Sobre el andén hay algunas chanclas y sandalias, pero no están mis zapatos.

2 Estoy en un porche o portal de una casa. Me horrorizo: veo una serpiente acercándose hacia mí. Después aparece otra, y otra más. Son pequeñas y amarillentas, como gusanos o larvas. Preso del miedo, creo que una de ellas se me ha lanzado a la cara. Finalmente se muestra la serpiente madre, más gruesa y verdosa que las crías. El resto de gente no parece darse cuenta del peligro.

3 Vuelvo a soñar que me falta un año de universidad antes de terminar los estudios. El reto se presenta arduo y cargante.

sábado, 30 de junio de 2007

Oleaje en Gran Canaria (29-30 junio 2007)

Viajo a la isla de Gran Canaria con mi hermana Anna. Las calas son agrestes, inhóspitas, y el agua brilla cristalina. De repente sube la marea y nos alcanza. Después las aguas se retiran. Más tarde vuelve a subir y cada vez inunda más trecho de tierra. Los bañistas deben apartarse o huir. Llegamos a una especie de chiringuito y el agua prácticamente anega las máquinas expendedoras de refrescos. Me doy cuenta que voy sin bañador. Solamente llevo unos calzoncillos azules. Me siento algo inseguro.

viernes, 11 de mayo de 2007

La bañera vertical (mayo 2006)

1 Ante mí se alza una bañera vertical. Por encima del agua del cilindro imposible vuelan unos peces azules. Son grandes, chatos como hojas secas y llenos de largos pinchos. Los peces-erizos se desparraman de repente al aparecer una enorme cabeza de tiburón, con las fauces abiertas. Es una cabeza brillante y plastificada, como de juguete. El depredador absorbe a los peces con una invisible lengua de camaleón. Sin embargo la presa es demasiado grande y escapa de los colmillos. En este punto soy yo el que está en peligro, puesto que los peces-erizos tienen un cuerpo espinado y pueden herirme. En un momento de despiste salgo a la superficie y un pez me pica con una de sus agujas azules. Enseguida se me hincha en la muñeca una enorme y turgente ampolla. Asustado, pregunto al guardián de la bañera si la herida es mortal. "No te preocupes", responde.

2 Estoy en el trabajo en calzoncillos. Me doy cuenta y voy a vestirme.