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lunes, 11 de septiembre de 2017

Con una joven madre soltera (finales agosto 2017)

Veo a una joven madre soltera, con un bebé. Me produce compasión y me ofrezco a comprarle unos monederos artesanales que va vendiendo. Después entro en un cuarto donde está la joven con otras amigas. Charlo con ellas. Al irme, me piden que me quede.

miércoles, 5 de abril de 2017

Boda al desnudo (finales marzo 2017)

Me caso con L. S. después de una decisión atropellada y a la vez entusiasmada. En un ambiente caótico, la llevo desnuda sobre mis espaldas, como si fuera un niño pequeño, y no sé adónde ir, mientras los familiares y amigos merodean alrededor.

Descubro que soy padre (principios abril 2017)

Tras años de haber cortado nuestra relación, L. S. viene a visitarme a mi casa en compañía de una niña pequeña, de unos tres, cuatro o cinco años. L. S. me cuenta que es nuestra hija, a la que yo ignoraba por completo y que ella había estado cuidando. Me fijo en la chiquilla y me cautiva el parecido físico con su madre: delgada, facciones marcadas, ojos grandes y oscuros. La niña se encariña conmigo y yo con ella. Acomoda la cabeza sobre mi brazo y me siento muy conmovido. Siento la satisfacción de ser padre y a la vez la desazón por no haberlo sabido durante todo este tiempo.

martes, 13 de octubre de 2015

Mi abuela posee una montaña de cobre y me fascina un jinete ciclista (11-12 octubre 2015)

1 Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. En un ambiente familiar relajado y distendido, mi hermana Cristina pregunta a mi madre si mi abuela "es muy rica" o "si es tan rica como dicen". Mi madre responde con un amplio "sííí...", enfatizando su afirmación y pensando cómo argumentarlo. Nos explica que, por ejemplo, toda la montaña de Montjuïc, en Barcelona, es de su propiedad, hasta el punto de que la ha revestido enteramente de un metal reluciente, que parece zinc o cobre, tal como se nos aparece ahora. Mi abuela parece ajena a nuestros comentarios, está abstraída y olvidadiza. Tras el sueño, pienso que quizá he puesto a mi abuela en el lugar simbólico de mi bisuabuela -su madre-, de quien sí conocíamos sus orígenes burgueses y acomodados.

2 Aún en Ordal, me llaman para ir a comer pero me hago el remolón. Estoy fascinado con la imagen de cierto ciclista, uno o varios, que va repitiendo la escena de bajar una pendiente en el camino de bosque que se comunica con la puerta trasera de la finca. Este simbólico jinete a menudo va acompañado de atractivas muchachas, sentadas con él, e imagino que este hombre seductor y aéreo puedo ser yo. Finalmente salgo de mi estado absorto y subo a casa para comer. Voy a toda prisa, literalmente volando, cojo un vaso pero me doy cuenta que está hecho de un níquel rudo y puntiagudo. Además, el vaso está muy sucio, repleto de restos de comida, y es casi imposible de lavar, así que pregunto a mi abuela dónde están los vasos de cristal normales (le pido un 'vas', tal como ella lo dice en catalán, no un 'got'). Una vez en la mesa compruebo que todos ya han acabado, y mi madre me regaña severamente, ante la mirada algo distraída de mi abuelo Eudald.


lunes, 13 de junio de 2011

La Torre Eiffel en una ciudad nocturna e irreal (12-13 junio 2011)


Es de noche. Voy paseando con Laura por una ciudad imaginaria, donde, gracias a un extraño poder, puedo conseguir que aparezcan imágenes y monumentos donde y cuando quiera. Doblando una esquina, a lo lejos, aparece la Torre Eiffel, bellísima, iluminada en tonos rojizos y violetas, en medio de la bruma nocturna. También van apareciendo iconos de otras urbes, mezclados en una suerte de parque temático. Intento que todos estos prodigios encandilen a Laura, aunque ella parece algo absorta.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Viaje volador al aeropuerto, el Tibidabo replicado y las manifestaciones pro-Estatut (28-29 noviembre 2009)


1 aeropuerto veraniego. Me voy con Laura al aeropuerto del Prat de Barcelona, donde debemos tomar un vuelo. Cogemos el avión, y, he aquí que el trayecto se me ha pasado casi sin darme cuenta, como un trance agradable y suave; me alegro de no haber tenido ningún miedo. De regreso al aeropuerto, hace un día de pleno verano, a pesar de que estamos en otoño: sol resplandeciente, los niños correteando por doquier, y mucha gente llenando piscinas y playas en bañador. También yo me zambullo.

el tibidabo replicado. Salimos del aeropuerto. Ante nosotros se extiende la sierra de Collserola, y, por algún extraño fenómeno, la montaña del Tibidabo aparece replicada decenas de veces; en cada una de las copias, la torre de comunicaciones de Norman Foster y la iglesia del Sagrat Cor están dispuestas de modo diferente (más a la izquierda o a la derecha, más de frente o más escondidas). La razón de este asombroso espejismo es que nos permite ver 'cómo se ve la montaña a lo largo de todos los meses y estaciones del año'.

volando juntos. Con este telón de fondo, Laura y yo nos colocamos sobre una colina y nos lanzamos juntos al vuelo para volver a casa. Al principio es ella quien vuela y me sostiene, y luego soy yo quien hace las veces de ángel o águila y sostengo a Laura con un brazo, bajo mi axila. Vamos volando a unos 3 o 4 metros de altura sobre el corredor que se dibuja entre la línea de mar y las vías de tren. Sujeto fuertemente a Laura para evitar que pueda chocar con algún tren. Me siento eufórico por poder viajar así y compadezco a todos los que tienen que usar el coche o el tren.

Vamos frenando el vuelo hasta llegar a Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Allí nos recibe mi hermana Anna y mi tía Montse, a quienes les contamos todas nuestras peripecias.

2 manifestaciones pro-Estatut. Subimos a un alto terrado para contemplar las manifestaciones populares que se celebran en la calle para dar apoyo al Estatut de Catalunya. Sin embargo, sólo se ven grupos deshilachados de gente que nunca acaban de formar un bloque.

martes, 7 de julio de 2009

Making off en Roma y salto a las aguas (10 julio 2009, aprox)


1 Viajo a Roma con Laura. Intentamos reconstruir los inicios de nuestra relación, como si se tratase de un making off. En el sueño, se da por supuesto que empezamos a salir en la ciudad del Tíber, y allí buscamos las calles y escenarios donde empezó todo, para volverlo a escenificar. Entramos en un museo -quizá el Capitolino- y en los pasillos nos abrazamos. Alguien asoma y nos descubre.

2 Estoy en mi casa. Alguien me llama. Me asomo a la ventana de la cocina y veo un foso de agua -fluvial y terrosa- que rodea el edificio. Laura está nadando y me llama para que me lance con ella. Al principio dudo, pero finalmente me zambullo en el foso. Más tarde se repite la escena, pero con otras personas: esta vez es nuestra amiga Susana quien llama a Pablo para que salte con ella.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky

De nuevo, como en enero de 2008, observamos un rito de inmersión en las aguas relacionado con el amor. Una vez más aparecen unas aguas turbulentas o terrosas donde los protagonistas deben sumergirse, no sin vacilaciones. En esta ocasión no hay ningún enigma u objeto a desvelar, sino que la misión a realizar es el propio acto de lanzarse, movimiento repetido ritualmente por otras parejas. Aunque no se especifica, cabe suponer que el objetivo final será la sacudida de las aguas estancadas -símbolo negativo- para obtener una corriente purificadora de aguas en movimiento -símbolo positivo-. Para que el onironauta consume este trabajo mítico en otras ocasiones, le receto Hidrodinamina en cápsulas, 3 tomas diarias. Evitar alimentos estringentes.

Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
00-459 Gdansk
Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74

E-mail akieslo@hotmail.com




jueves, 29 de noviembre de 2007

Alborotos callejeros (28-29 noviembre 2007)

Es de noche. Salgo de mi casa algo enfurruñado y sin ganas de ver a nadie. A velocidad supersónica, como si estuviera motorizado, llego a la zona de la Rambla de Sant Boi, donde los bares y las calles están repletos de jóvenes. De repente se producen alborotos. Desde un balcón, una agente de policía amenaza a un grupo de manifestantes que corretean en la calle. Se oyen nítidamente los gritos. Voy de tumulto en tumulto hasta que consigo salir de la muchedumbre.

Entonces oigo que me llaman. Se trata de dos jóvenes, un chico y una chica, de vaga estética antiglobalización, que huyen de la carga policial. Me piden ayuda. Ella me ruega que los cubra y los esconda en algún sitio. También me confía un objeto, una especie de golosina en forma de fresa, que debo guardar en el bolsillo. Es alta, con el pelo rizado a la altura de la nuca, y tiene la voz más bien grave. No es especialmente atractiva. Al principio me resisto a colaborar con ellos, pero me veo seducido por la muchacha. Nos besamos y accedo.

miércoles, 31 de octubre de 2007

La joven terrorista (29-30 octubre 2007)

Un juez interroga en la calle a dos jóvenes, un chico y una chica, acusados de terrorismo. En algunos momentos ese magistrado soy yo. La muchacha lleva el pelo a la altura de la nuca. Es rebelde y atractiva. El juez pregunta con insistencia y descubre incongruencias en la declaración de los acusados. Ella se exaspera, con rabia juvenil. Sin embargo, poco a poco va acortando distancias con la chica. Al parecer los jóvenes se dedican a la música y han editado un CD con un diseño original. La carátula es alargada y vertical, y luce un logotipo desenfadado. "Me gusta", comenta el juez distendidamente.

domingo, 29 de abril de 2007

Amor y guerra (abril 2003)

Nos sobrevuelan constantemente aviones bombarderos: estamos en guerra. El cielo está grisáceo, y los aviones salen de una base o pista justo al lado de donde nos encontramos. En mi entorno, los ánimos no están demasiado bajos; al contrario, vivimos la guerra como una aventura y un riesgo emocionante. Uno de mis compañeros es una chica, más joven que yo. Me atrae tanto que, de repente, la beso apasionadamente, mientras los bombarderos siguen pasando sobre nuestras cabezas.

Gemido nocturno (septiembre 1999)

Estoy durmiendo. Una chica entra en mi cuarto y me despierta entre sollozos. Me cuenta que se ha peleado con su novio. Habla muy bajo, casi susurra, y me abraza llorando. La cojo en brazos, como una novia, y salimos a la calle. Mientras se hace de día y la gente sale a la calle, ella va empequeñeciendo hasta conviertirse en una criatura diminuta en mis brazos. Al poco desaparece.

VER POEMA SOBRE ESTE SUEÑO