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sábado, 7 de abril de 2018

Bañera oculta en mi casa, con un zombi y un oso (16-17 diciembre 2017)

Otro de los muchos sueños en los que descubro que mi casa es más grande, tiene nuevas estancias o prestaciones, etc. Esta vez hallo un gran elevador, del estilo canapé de sofá o cama, pero con una bañera en su interior. Nunca recuerdo utilizarla y siento un gran placer al redescubrirla de nuevo.

El hallazgo, por algún extraño mecanismo, genera un nuevo balcón o terraza en mi piso. Invito allí a mis amigos. Más tarde, descubrimos que en aquel rincón olvidado de la casa hay un zombi y un oso moribundo. Le pedimos al zombi que se coma al oso, y luego nos deshacemos del zombi.

En otro sueño, la misma noche, mi casa está ocupada por un montón de gente. Lloro por la sensación de caos.

Visión área muy definida de Barcelona; después de la Torre Eiffel, desde varios ángulos como una visualización digital en 3D.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Duermevela: desorientado, llorando, miedo a la muerte de seres queridos (10 diciembre 2017)

Microsueños y sensaciones en la duermevela durante una siesta en el sofá. Cada inmersión en lo onírico se traduce en una especie de taponamiento súbito en los oídos. Aparecen entonces miedos muy profundos y enterrados, entro en estado de total fragilidad emocional, sin protección alguna del principio de realidad o la razón; como un niño pequeño.

Pierdo la orientación al adormecerme y me imagino a mí mismo del revés, en varios ángulos, posiciones y centros gravitatorios. La sensación me divierte y a la vez me angustia, como si estuviera fuera del mundo, sin coordenadas o cercano a la muerte.

Cada vez que me adormezco me sobrevienen pensamientos, recuerdos o premoniciones sumamente melancólicos que me hacen llorar intensamente (aunque parece que en la vida real no lo estoy haciendo): por ejemplo, al evocar mi padre durante mi niñez, al evocar su posible pérdida, o la muerte de otros seres queridos, como José C., marido de Carmen C.

En la misma duermevela, tengo varios falsos despertares en los que siento como me deslizo por el sofá hasta arrastrarme por el suelo y llegar al lavabo, guiándome por el tacto y con los ojos cerrados. Tengo la casi certeza de que lo estoy haciendo en la vida real, aunque no es así. Fantaseo con trasladarme sin salir del estado de reposo onírico.

sábado, 16 de mayo de 2015

Mi cuerpo con serpientes enroscadas, durmiendo en una habitación transparente, llorando por mi abuela (mediados mayo 2015)

Sueño extraño y agitado, quizá por haber tomado alcohol. Sueño que estoy durmiendo temporalmente en casa de mis padres. Me han asignado una curiosa habitación de la parte trasera de la casa, que según cómo se mira, casi está abierta de par en par a la calle. 

Veo a la gente como viene y va por una calle ajetreada que parece la Rambla de Barcelona, y temo que ellos puedan acceder a mi intimidad, pero ellos apenas me ven. Desde el cuarto también puedo ver las otras zonas de la casa, a mis pies, como si las paredes fueran transparente o se viera todo a través de extrañas y mágicas rendijas. Veo a mi padre y el resto de mi familia preparando una gran mesa para la hora de la comida. No estoy en mi casa de emancipado, me siento desubicado y frágil.

Una somnolencia profunda y a la vez turbulenta me retiene a la cama. Me siento culpable porque mi familia me está esperando, y deben de estar hablando de mí con severidad.

Cuando consigo levantarme, he aquí que mi cuerpo está casi totalmente recubierto de unos extraños cordeles de plástico, como trozos de cable o de tuberías. Me los voy arrancando uno a uno hasta que veo como se mueven en el suelo y descubro, con horror, que se trata de serpientes que tenía enroscadas por toda mi anatomía. Siento un escalofrío, intento olvidarlo cuanto antes.

Al llegar al comedor con mi familia, paso por un rincón de la mesa y puedo oír claramente la voz y percibir la presencia de mi abuela Cari, que en la vida real falleció hace casi cinco años. Entonces rompo a llorar espontáneamente, desahogándome de la tristeza que tenía acumulada. Me preguntan qué me ocurre y se lo explico; parecen no comprenderme. Me siento inexplicablemente abatido, fatigado y melancólico; todo en mi interior es llanto.