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sábado, 14 de agosto de 2021

Mi sobrino desaparece en un envoltorio de plástico; la madre de mi cuñada muere con la cara convertida en espuma (30 diciembre 2020-1 enero 2021)

Pesadillas.

Mi sobrino y ahijado Quim desaparece en un envoltorio de plástico de un juguete. Siento una gran angustia e instinto de protección. (muy habituales sueños de niños o bebés desprotegidos, especialmente Quim en los últims años).

Sueño que Montse, la madre de mi cuñada Maria, muere en raras circunstancias. Llega el ataúd en el funeral, lo descubren repentinamente y vemos su cara reventada, toda de color blancuzco, como una gran espuma tapando o sustituyendo sus facciones.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Se pierde la segunda piel de mi sobrino (noviembre 2018)

Pesadilla muy angustiosa. En la vida real, hoy no he podido llevar a mi sobrino Quim a la guardería, como hago cada mañana. Mientras duermo, por la mañana, sueño que su cuerpo se pierde y se desmonta por mi culpa.

En el sueño, voy a llevarlo a la guardería con el cochecito. A medio camino, descubro horrorizado que me he dejado la otra 'mitad' del niño, una especie de segunda piel o carcasa que es lo que le da alma y movimiento. Él permanece con la mirada perdida, como inerte. Dejo el cochecito y retrocedo, corriendo, en busca de la segunda piel de mi sobrino. Voy corriendo a todas partes, también a mi trabajo, por si está allí.

Finalmente, es mi abuelo materno, Eudald, quien le encuentra y lo mete un rato dentro de un horno porque, al parecer, es la manera de que tome cuerpo de nuevo y reviva.

Aliviada la tensión, caigo al suelo y lloro amargamente, sintiéndome muy culpable y descuidado.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Pellejo de niño que llora (principios diciembre 2017)

Voy por la calle. Estoy de viaje en algún lugar lejano. Aparece Glòria T., compañera del trabajo, algo ajetreada. Me pregunta qué tipo de bebida necesita mi abuelo paterno Cristino, como si estuviera al cargo de él y fuera a ir de compras. 

Me fijo en ella. Empuja un carrito con un recién nacido. Al parecer, acaba de parir, pero nadie lo diría. La criatura aún llora, como si tuviera minutos o segundos de vida. Decidida, Glòria le arranca una especie de pellejo que le cubría todo el cuerpo, como si fuera la costra o malla que le protegía en el útero (en el sueño lo considero un proceso totalmente natural).

La madre extrae pues la segunda piel de la criatura, la deja colgada en la barra del carrito y he aquí que el pellejo, como si aún conservara la vida incipiente y palpitante del niño, o como si se tratara de algún miembro amputado, aún sigue llorando y agitándose durante unos momentos. Me sorprende la brusquedad de la madre frente a la fragilidad del cuasi embrión.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Con una joven madre soltera (finales agosto 2017)

Veo a una joven madre soltera, con un bebé. Me produce compasión y me ofrezco a comprarle unos monederos artesanales que va vendiendo. Después entro en un cuarto donde está la joven con otras amigas. Charlo con ellas. Al irme, me piden que me quede.

Niña E.T.

Vamos con un niño o niña pequeño, con capucha, que va corretando y tiene cara de extraterrestre como E.T. durante la escena de Halloween. La gente se asusta, pero nosotros sabemos quien es, es alguien familiar, como una criatura adoptada. En la vida real, bromeamos -el día antes- con que mi sobrina A. sea un divertido alienígena.

lunes, 14 de agosto de 2017

Mi madre me persigue, la casa de mis padres se transforma, ataques de monstruos, bebés incordiantes (principios agosto 2017)

Sueños muy agitados y cortos (en la vida real, estos días estoy de vacaciones, casi cada día en la playa, muy expuesto al sol, o de viaje).

1. Sueño que vuelvo a casa mis padres. Me sorprende al ver el tejado de uralita de la antigua panadería colindante, convertido en una especie de granja ecológica, con cerdos y otros animales. Por el tejado merodea un joven payés, de aspecto algo hipster y un tanto engreído. Pienso para mis adentros que esto debía ocurrir; era ley de vida que el entorno de mi antigua casa se transformara en otra cosa totalmente distinta.

2. Sin ninguna relación aparente con la vida real, tengo varios sueños en los que discuto agriamente con mi madre, o ella me abronca, hasta el punto que me veo obligado a escapar de casa como si huyera de un monstruo, saliendo incluso por alguna ventana, disparado o volando, casi siempre en compañía de algún amigo que también está en mi situación vulnerable (por ejemplo Ignasi, con quien me iré de vacaciones a Nápoles; o con mi hermano pequeño, Lluís). Nos persiguen reiteradamente mientras llevamos un objeto aparentemente peligroso o destructivo; finalmente lo lanzamos a la 'cuarta dimensión' para que desaparezca.

3. Un bebé, hijo de unos amigos, intenta acercarse constantemente y toquetearlo todo. Harto e irritado, me lo quito de encima con rabia y mis amigos me lo reprochan severamente. El bebé llora y llora.

4. Mi hermano mayor se casará (en la vida real ha cumplido un año de matrimonio) y mi hermana pequeña me dice que está preparando su noche de bodas en un prostíbulo (!), pero al parecer solo se trata de un alquiler del espacio, no significa que vaya a estar con prostitutas. Al parecer no le importa, busca simplemente algo barato.

5. Varios ataques de dinosaurios carnívoros, estilo 'Jurassic Park', que me aterrorizan justamente por su carácter previsible y fatalista -como si me viera dentro de las escenas de la película que recuerdo-. En una de las escenas hay un coche bolcado lleno de gente desnuda, temblando, que aguarda el momento en el que aparezca el Rex por detrás y les golpee mortalmente. Le veo todo a media distancia, nunca soy la víctima directa, pero debo ir huyendo.

6. Es el día de Reyes y veo que todos mis hermanos lucen unos ropajes estridentes o cursis. Al parecer, nuestros padres han decidido regalarnos vales de regalo, pero yo no estaba enterado y no me gusta la idea para nada, como si se diluyera la ilusión del regalo.

domingo, 11 de junio de 2017

A cargo de bebés y un muerto en Londres (junio 2017)

Sueño estrambótico. Viajo con mi amiga Judith a Londres (en la vida real hemos estado en Oxford hace una semana). De repente ella se marcha, de regreso a casa, y yo debo quedarme en la ciudad, a cargo de dos bebés en un cochecito y un niño de unos cinco o seis años, que me recuerda a mi sobrino Pau o a alguno de los hermanos de la familia Segura. Desasistido, no sé qué hacer con los pequeños, a qué horas deben comer, etc. Lo más grave me aguarda en el hotel en el que estamos alojados, ya que, según acabo de recordar, hay un cadáver en nuestra habitación. Se trata de un hombre de unos cincuenta o sesenta años, cuyo cuerpo yace amarillento en la bañera. Lo encontramos ya al llegar y ahora debo ocuparme de hacerlo desaparecer, aunque no tengamos nada que ver con su muerte. La enrevesada situación me agobia.

miércoles, 5 de abril de 2017

Descubro que soy padre (principios abril 2017)

Tras años de haber cortado nuestra relación, L. S. viene a visitarme a mi casa en compañía de una niña pequeña, de unos tres, cuatro o cinco años. L. S. me cuenta que es nuestra hija, a la que yo ignoraba por completo y que ella había estado cuidando. Me fijo en la chiquilla y me cautiva el parecido físico con su madre: delgada, facciones marcadas, ojos grandes y oscuros. La niña se encariña conmigo y yo con ella. Acomoda la cabeza sobre mi brazo y me siento muy conmovido. Siento la satisfacción de ser padre y a la vez la desazón por no haberlo sabido durante todo este tiempo.

sábado, 21 de enero de 2017

Bebé-piraña (enero 2017)

Tengo una hija que resulta ser casi idéntica a mi sobrina Abril, pero mucho más menuda y redondeada, como un pequeño alienígena o animalillo. Además, toda su piel es rojiza, al igual que los ojos, y tiene una dentadura llena de diminutos colmillos que te hacen sangrar al morderte, como una piraña. Enseño la niña a los demás. Tengo sensaciones encontradas: por un lado me enternece la criatura, por otro lado veo que no es un ser humano y no puedo considerarme verdaderamente padre (incluso siento una cierta culpabilidad, como de haber 'fabricado' algo contra natura).

sábado, 31 de diciembre de 2016

Encariñado de un bebé (noviembre 2016)

Estoy mucho rato con un bebé en la falda. Se trata del hijo de unos amigos. En el sueño parecen Patrícia y Lluís (en la vida real he estado en su casa y he conocido a sus hijos pequeños). Cuando me quitan el niño siento un gran vacío y me voy.

A cargo de un pescado y un bebé (diciembre 2016)

Hago autoestop. Me recoge un conductor algo inquietante. Me explica que todo lo que lleva es robado. Yo llevo un pescado envasado en un bote transparente (el pescado me mira temeroso, como si estuviera vivo) y el carrito de mi sobrina pequeña, Abril (en principio es solamente el carrito, pero llego a dudar si está ella dentro). Meto como puedo los dos objetos en el maletero; vacilo a la hora de plegar el carrito, como si pudiera hacerle daño al bebé ausente. Temo estar arriesgando demasiado.

martes, 15 de noviembre de 2016

Simio-jabalí-feto sangriento (otoño 2016)

Veo un extraño y pequeño ser lleno de sangre y como deshecho. Está en una especie de altillo u oquedad en un camino elevado. Creo que se trata de algún animal, como un simio o jabato moribundo o embrionario, y no le doy importancia, pero aparece una mujer y nos insta a cuidar de la criatura, pues, según dice, se trata de un feto humano.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Feto blando apresado en una caja de pastillas (finales diciembre 2014)

Estoy en un quiosco y compro unas pastillas. No recuerdo si son alguna medicina o una especie de caramelos. Me doy cuenta que, tras la parte plateada donde están contenidas las pastillas, hay una masa carnal algo amorfa. Se trata de un feto a media gestación, como un amasijo de cera o plastelina. Al abrir la caja y manipular las pastillas, el embrión se va desperezando y parece querer salir de su opresión. Aparentemente, los fetos se colocan en estas cajas de pastillas para dar más fuerza o sustancia al producto. Me siento culpable por haberlo comprado y vuelvo hacia atrás. Vigilando que no me vea nadie, dejo la caja colocada en un lugar de la acera junto al quiosco. Lo he recogido y aplastado y se ha convertido en una bola amorfa. La dependienta se da cuenta de mis actos e intento devolverle el feto-fármaco contándole la situación.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Lago de lluvia con peces y dragones (principios septiembre 2014)

Cerca de la iglesia de Ordal, bajo la pendiente que conduce a la casa de mis abuelos, ha llovido de tal manera que el terreno se ha encharcado extraordinariamente hasta formarse un lago o estanque. Y no sólo eso: las aguas se han llenado de todo tipo de peces, orcas, pulpos y otras bestias. Incluso veo una especie de dragón o dinosaurio de color carne, con dos cabezas bulbosas y monstruosas (parece el dragón que aparece en el tramo final de 'Willow'. Al acercarme me advierten que no es tal dragón, sino una pareja humana, dos personas que incluso llevan pantalones y a las que conviene no importunar porque están discutiendo.

La imagen del lago improvisado me impresiona, me fascina tanta exuberancia. Voy con un niño muy pequeño, que parece mi hijo, o yo mismo cuando era pequeño, y acercamos unas pequeñas hierbas al estanque para que coman los peces. Poco después temo que sean los propios peces los que se coman entre sí; los grandes a los pequeños y los tiburones a los peces grandes.

lunes, 16 de junio de 2014

Niño-gato con un ratón en la boca (junio 2014)

Veo a un niño-gato merodeando bajo una roulotte. Se trata de una pequeña criatura, de torso algo alargado. Acuden unas niñas y me dan a entender que se trata de un bebé disfrazado. Me fijo en el niño-gato y me doy cuenta que lleva un pequeño ratón entre los dientes, con la cabecita sobresaliendo; sin embargo no parece nada feroz, más bien un juego. Más tarde le veo cerca de un pajarillo, y temo que le ataque, aunque la escena me atrae con encendida curiosidad.

domingo, 24 de noviembre de 2013

La casa de mis abuelos convertida en gran parking; me refugio jugando con enanitos (finales noviembre 2013)

La casa de mis abuelos maternos en Ordal ha incorporado en su subterráneo un enorme párking, con un trasiego constante de gente que entra y sale. Me produce cierta tristeza e inquietud el ver nuestra antigua placidez familiar adulterada de este modo.

En otro momento estoy en el jardín, donde me entretengo imaginando que soy un enanito saltando entre matorrales junto a otros compañeros de mi mismo tamaño.

Luego paso cerca de mis parientes. Las mujeres de mi familia (mi madre, hermanas, tías) hablan coloquialmente, y algo jocosas, sobre mi carácter extremedamente reservado. "Bueno, pero hoy ha hablado un poco más", dice alguna. 

Tomo a mis primas pequeñas, Clàudia y Laia, y me las llevo a algún lugar junto a mi hermana Cristina. Siento a Laia, la más pequeña, sobre mis hombros, pero temo que pueda chocar con algunos techos bajos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Encuentro enigmático con una niña taiwanesa (finales noviembre 2013)

Sueño hermoso y enigmático. Llego tarde al trabajo y he aquí que, entre prisas y ajetreos, voy a parar a la casa de una familia taiwanesa. Al parecer, acudo allí regularmente, como una especie de parón o estación intermedia, o como si debiese recoger algo en aquel lugar, diariamente, antes de proseguir con mi día.

La casa está ataviada según los modos asiáticos. Hay persianas con franjas finas y cilíndricas de madera, pequeñas estancias con muchos detalles, alfombras y adornos circulares, muchos enseres de papel o de tela fina. Y una luz en alternados y geométricos claroscuros.

Anda por ahí una niña-joven bonita e inocente. Revolotea a mi alrededor como si se alegrara de verme, como si le distrajera o quisiera pavonearse. Su madre está en la cocina, muy absorta guisando algo. Creo recordar que también hay algún gato u otro pequeño animal merodeando con parsimonia.

Veo que tienen una especie de farolillo o incensario con un pequeño hato de tela en su interior, de donde mana un generoso y constante vapor. Me parece olfatear una suave y balsámica fragancia, y pregunto si lo utilizan como ambientador, pero la niña me replica, con la mueca graciosamente torcida, que apenas se trata de unos trapos calientes.

Antes de partir en dirección al trabajo, me conmueve la niña y desearía quedarme con ella. Le paso los nudillos de la mano por la mejilla, como gesto de ternura, y me marcho con un cierto vacío en el corazón.

Ver relato inspirado en este sueño


martes, 9 de abril de 2013

Mi hijo diminuto y la ciudad-archipiélago donde me lanzan una púa afilada (principios abril 2013)

1 el bebé-larva (tras haber tenido el día anterior a una niña recién nacida en brazos, I., hija de Fran) Sueño que tengo un hijo diminuto, de apenas unos milímetros. La criatura, casi invisible, se aferra a la yema de mi dedo índice como una larva. Me alertan que puede escurrirse o caer. Me desazona no poder protegerlo, o la posibilidad de olvidarlo.

2 la ciudad inundada y la púa metálica Viajamos a una especie de ciudad-archipiélago, formada por una plétora de casas semihundidas en el mar, que generan pequeños islotes. Pareciera que ha pasado un tsunami o una inundación, pero el aspecto ahora es apacible y soleado. Laura me pregunta si la ciudad siempre había sido así. Le contesto que no, que debe de tratarse de una inundación. Andamos descalzos. Me inquieta contraer alguna infección por la suciedad del suelo o bien clavarme algún objeto afilado.

En cierto momento, sufro una agresión inesperada. Alguien, desde lo alto, me lanza una pequeña púa metálica, plana y muy punzante, que se clava en mi piel como un imán superpotente. El impacto me causa dolor y escozor, además de un ligero rastro de sangre. Intento desembarazarme constantemente de la púa, lanzándola al mar, etc, pero, como un bumerán, siempre vuelve o la retornan a mí y no consigo liberarme de su yugo maldito. En una ocasión incluso acude personalmente una señora mayor, de aspecto elegante e inquietante (muy delgada, arrugada, pelo largo) que llega para mandarme de nuevo la púa.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Viajo en el tiempo y veo a mis hermanos de bebés (principios diciembre 2012)

Consigo viajar en el tiempo y veo a mis hermanos pequeños Lluís y Alícia (gemelos) cuando tenían apenas un año. Me enternece recordarlos así, les palpo las mejillas.

Viajo solo a la montaña y no sé cómo volver; cuido a mi sobrino a la intemperie (finales noviembre 2012)

1 perdido en la montaña Hago una excursión solitaria a un pueblo del Pirineo. Llego hasta allí en coche. Recorro caminos cercados de bosques y masías. Me fijo en plantas aromáticas. Hablo de lejos con el dueño de una finca. Me siento libre pero invadido de melancolía. Cuando debo regresar a casa, no encuentro mi coche y además caigo en la cuenta de que no sé conducir. Pienso en llamar a Laura, no sé qué hacer. Voy atravesando pasos estrechos, desconcertado.

2 padre precario Cuido de mi sobrino Pau en una especie de cabaña o módulo al aire libre, enfrente de una oficina bancaria. Debo hacer algunas visitas a la oficina, pero me preocupa dejarlo solo. Lo llevo en brazos en algunas de mis visitas.