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sábado, 14 de agosto de 2021

Intento apagar un fuego en el pueblo de mis abuelos (24-25 febrero 2021)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Mi madre nos alerta que hay un incendio. Mi abuelo se da cuenta; mi abuela no, porque tiene Alzheimer (también en la vida real) y no está del todo consciente.

Veo el fuego y em lanzo al monte heroicamente para tratar de apagarlo. Debo cruzar un gran lago de aguas pluviales, repleto de peces gordos, y arrastrar un gran barreño para traginar agua. Todo resulta muy difícil, de modo que me rindo y decidimos llamar a los bomberos.


viernes, 28 de diciembre de 2018

Devoraciones entre comadrejas y gatos (noviembre 2018)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Asisto a una serie de devoraciones entre pequeños animales (sueño que reaparece de vez en cuando, y en el que siento una oscura fascinación por estas escenas). En un caso, una comadreja escapa corriendo de la correa con la que permanecía sujetada y se lanza contra cierto animalillo para hincarle los dientes y comérselo. En otro caso, es un gato que devora a otro gato.


Diluvia en Ordal, mi abuela indefensa (octubre 2018)

Es de noche. Diluvia en Ordal. Mis abuelos maternos, que son de allí, se recogen en casa como pueden. Agotados, se estiran en las sillas del comedor. Mi abuela está desnuda. Los intento ayudar para ir al dormitorio, pero me dicen que no hace falta.



sábado, 13 de octubre de 2018

En Ordal con mi cama móvil, hago bolas de nieve sucia (septiembre 2018)

Mi cama se puede mover sola de un sitio a otro. Estoy en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, y salgo a dar un paseo sin salir de mi cama móvil. Hay nieve escarchada en el suelo. Voy haciendo bolas sucias, mezcladas con la tierra, y una de ellas cae desde un viaducto hasta una terraza del pueblo e impacta sobre un señor, que se queja simpáticamente del contratiempo. Al volver a casa de mis abuelos me desoriento; el pueblo ha cambiado, es más grande y urbanizado y luce edificios modernistas.


La casa de mis abuelos, vendida al turismo (mayo 2018)

Sueño distópico. En un futuro imaginario, la casa de mis abuelos maternos, en Ordal, se ha convertido en una especie de alojamiento rural turístico, muy concurrido. Mis abuelos siguen vivos pero son extremadamente ancianos. Mi madre medio vive allí. Yo debo ir cambiando de dormitorio por la gente que entra y sale. También está presente mi abuelo paterno, Cristino, pero en estado como vegetativo (ha muerto recientemente en la vida real). Un día despierto con gran angustia porque no sé donde estoy: en casa de mis padres, en la mía o en la de mis abuelos. Pierdo la conciencia espacial. Pregunto a mi madre qué esta ocurriendo, y su respuesta resuena como una advertencia misteriosa: "Tengo que explicarte muchas cosas".


sábado, 7 de abril de 2018

Embarrancando con la bici en Montserrat (10-11 enero 2018)


Me propongo volver a casa en bicicleta desde Montserrat o bien Ordal el pueblo de mis abuelos maternos, junto a Laura. Es una imagen repetida en muchos sueños: amplios caminos de montaña llana, que conectan lugares cercanos de mi imaginario y cuyo recorrido supuestamente domino. Sin embargo, en este caso la bicicleta-coche es muy precaria y embarranca a la altura de Cervelló. Por suerte subimos a un autobús y dejamos nuestro vehículo abandonado. Una vez en el bus veo a Laia, compañera de trabajo, y le digo que no se ría de mi ridícula odisea.



sábado, 9 de diciembre de 2017

Ojos sellados, líquido de plata y macetas para mis abuelos (21-22 octubre 2017)

Soñado en el sofá de mi amiga Judith, en una noche breve y de sueños entrecortados. Regreso de un viaje y traigo unas pequeñas macetas como regalo para mis abuelos. Voy en bicicleta. Llego a casa de mis padres y dejo allí de momento los souvenirs. Entregaré el regalo a mi abuelo paterno Cristino y después iremos a Ordal para dárselo a mis abuelos maternos, Eudald y Mercè. Sin embargo, algo me angustia: no puedo abrir los ojos por más que lo intente; los tengo como pegados o adormecidos.

En otro momento despliego una especie de sobre de papel de aluminio y veo que el propio material ha generado un extraño líquido metálico. Mi madre lo ve y asiente con condescendencia, como si fuera algo habitual que genera mi abuelo Eudald (?).

lunes, 14 de agosto de 2017

Llueve en Ordal y se llena de peces (junio 2017)

Sueño que ya he tenido otras veces, con variantes. Hay una gran inundación en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, a causa de unas tremendas lluvias torrenciales, y he aquí que se forma un enorme lago, espontáneamente repleto de peces y otros animalillos acuáticos que pululan por ahí. Algunos peces son muy grandes y muerden. A pesar de todo me recreo haciendo chapuzones. La sensación de juego, fertilidad, movimiento, animación.

Luego, en pleno jolgorio infantil, me disfrazo de la política de la CUP Anna Gabriel, aunque mis padres creen que el disfraz es del presidente español Mariano Rajoy (!).

sábado, 31 de diciembre de 2016

En bici por Ordal, veo monumentos y jabalíes muertos (noviembre 2016)

Estoy en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Como siempre, aparece algo diferente y transfigurado: más rural y bucólico; más parecido a como lo recuerdo de niño. Voy en bicicleta (sensación de libertad, exploración) y llego hasta Montblanc, donde visito tres emblemáticos monumentos. Al volver, por el camino, encuentro toda una familia de jabalíes, grandes y pequeños, muertos y destripados en el suelo. Unos policías observan y toman nota del suceso. Al verme, me avisan de que he perdido una rueda de la bicicleta. Vuelvo atrás para recuperarla. Cuando llego a casa mis abuelos explico con gran énfasis todo lo sucedido.

Curiosamente, la imagen de jabalíes muertos, especialmente pequeños y parecidos a bebés, se ha repetido en varios sueños durante estos meses.

martes, 13 de octubre de 2015

Mi abuela posee una montaña de cobre y me fascina un jinete ciclista (11-12 octubre 2015)

1 Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. En un ambiente familiar relajado y distendido, mi hermana Cristina pregunta a mi madre si mi abuela "es muy rica" o "si es tan rica como dicen". Mi madre responde con un amplio "sííí...", enfatizando su afirmación y pensando cómo argumentarlo. Nos explica que, por ejemplo, toda la montaña de Montjuïc, en Barcelona, es de su propiedad, hasta el punto de que la ha revestido enteramente de un metal reluciente, que parece zinc o cobre, tal como se nos aparece ahora. Mi abuela parece ajena a nuestros comentarios, está abstraída y olvidadiza. Tras el sueño, pienso que quizá he puesto a mi abuela en el lugar simbólico de mi bisuabuela -su madre-, de quien sí conocíamos sus orígenes burgueses y acomodados.

2 Aún en Ordal, me llaman para ir a comer pero me hago el remolón. Estoy fascinado con la imagen de cierto ciclista, uno o varios, que va repitiendo la escena de bajar una pendiente en el camino de bosque que se comunica con la puerta trasera de la finca. Este simbólico jinete a menudo va acompañado de atractivas muchachas, sentadas con él, e imagino que este hombre seductor y aéreo puedo ser yo. Finalmente salgo de mi estado absorto y subo a casa para comer. Voy a toda prisa, literalmente volando, cojo un vaso pero me doy cuenta que está hecho de un níquel rudo y puntiagudo. Además, el vaso está muy sucio, repleto de restos de comida, y es casi imposible de lavar, así que pregunto a mi abuela dónde están los vasos de cristal normales (le pido un 'vas', tal como ella lo dice en catalán, no un 'got'). Una vez en la mesa compruebo que todos ya han acabado, y mi madre me regaña severamente, ante la mirada algo distraída de mi abuelo Eudald.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Manguerazo contra la cucaracha y ensoñaciones del desierto (principios diciembre 2014)

Estoy en el jardín de mis abuelos, en Ordal. Me encuentro en una de las esquinas de la finca, tal como se entra, a la izquierda. Hago algún tipo de trabajo o juego en los márgenes, manipulando las plantas, la tierra y las macetas. De repente veo una cucaracha y la ahuyento con el chorro de agua de la manguera. Mi abuelo Eudald pasa por allí y me reprende por mi acción. Él quiere que mantenga el jardín en un determinado orden y estructura. Acto seguido pienso en el desierto, y lo difícil que sería mantener conscientemente su delicada orografía de surcos y dunas en la arena. Evoco la imagen del vasto paisaje desértico.

Muere mi abuela y aparecen dragones y murciélagos pintados (principios diciembre 2014)

Sueño que muere mi abuela materna, Mercè (vive en la vida real). Su adiós me impacta y lloro compungido. Pienso que, a pesar de que tuviera defectos, la muerte la embellece y hace que la añore y valore más. Asistimos a su entierro en Ordal. Mucha gente asiste al funeral. Descubro que la iglesia tiene muchos lados y estancias que no conocía. La fachada posterior está cubierta de esgrafiados barrocos de color rojo, verde y amarillento, y tiene una gran tribuna o balcón que puede divisarse desde un amplio patio interior. Merodeando por los espacios del templo, que desconocía, veo unas extrañas pinturas, medio borradas o esbozadas, de murciélagos y dragones con las alas extendidas y un cierto aire heráldico y triunfal, como de escudo o enseña medieval. No sabía que estaban allí.

Mientras me acerco a distintos grupos de personas creo estar volando en modo horizontal, como a un metro y medio en paralelo sobre el suelo. Pero enseguida descubro que son imaginaciones mías, ya que tengo los pies en el suelo. Me desilusiona: el que me vieran elevado me hacía sentir pleno y especial.

jueves, 30 de octubre de 2014

La búsqueda del ave-madre en La Mancha mágica (finales octubre 2014)

Sueño de tintes mágicos ambientado en La Mancha. 

Llego al pueblo de mis abuelos paternos, La Torre de Juan Abad, donde hay una reunión familiar. Mis padres y hermanos han llegado antes que yo. También veo a mi abuelo materno Eudald, departiendo animadamente, con su particular sentido del humor y verborrea, con algunos de mis primos o tíos lejanos, en un balcón. La imagen me conmueve y me llena de gozo infantil: pienso que será un encuentro divertido en familia, con gente diversa y un saludable jolgorio. A la vez, me entristece pensar que, en la vida real, mi abuelo ha envejecido y está menos ágil y animoso. Más tarde hablo con mi abuela Cari, que me observa con una sonrisa seca y displicente; al rato recuerdo que ha muerto en la vida real, y que se trata del enésimo espejismo.

Al subir a la casa de nuestros parientes manchegos, una prima me halaga diciendo que soy "el que viste más moderno". Me sorprende que tienen una escala de madera entre dos pisos casi idéntica a la que tienen mis padres. Miro a través del amplio ventanal y aparece un paisaje bello y encendido: todo un campo de espigas y tierras rojas a nuestro alrededor, formando un círculo como si lo viésemos a través de la cámara de un dron. Parece toda La Mancha concentrada en aquel pequeño micromundo cerrado, una llanura de colores otoñales rodeada de bosques y rocas. A lo lejos se divisan pináculos borrosos, parecidos a la Sagrada Família.

Subo al coche con mis padres y nos adentramos en el bosque que se extiende al este del pueblo. Un bosque rocoso y montaraz, como los que rodean la zona soriana y burgalesa de la Laguna Negra y el Castroviejo. De repente veo un ave negra volando junto a la ventanilla del coche. Se trata de la cría de una especie rapaz, de pico rojo y amarillo y aspecto atrayente; una especie, por lo visto, autóctona de aquellos lares, que despierta la curiosidad y asombro de mis padres. Tras un golpe de viento, el joven aguilucho se mete dentro del coche, a través de la ventanilla entreabierta. El ave revolotea algo nervioso, ante mi fascinación.

Enseguida, sin embargo, nos damos cuenta que la madre está buscando a su cría y provoca una especie de ondas magnéticas para desestabilizar nuestro coche. El vehículo va haciendo eses e incluso notamos un olor repentino, un fuerte hedor provocado por la madre-ave como misterioso mecanismo de control para recuperar a su prole.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Lago de lluvia con peces y dragones (principios septiembre 2014)

Cerca de la iglesia de Ordal, bajo la pendiente que conduce a la casa de mis abuelos, ha llovido de tal manera que el terreno se ha encharcado extraordinariamente hasta formarse un lago o estanque. Y no sólo eso: las aguas se han llenado de todo tipo de peces, orcas, pulpos y otras bestias. Incluso veo una especie de dragón o dinosaurio de color carne, con dos cabezas bulbosas y monstruosas (parece el dragón que aparece en el tramo final de 'Willow'. Al acercarme me advierten que no es tal dragón, sino una pareja humana, dos personas que incluso llevan pantalones y a las que conviene no importunar porque están discutiendo.

La imagen del lago improvisado me impresiona, me fascina tanta exuberancia. Voy con un niño muy pequeño, que parece mi hijo, o yo mismo cuando era pequeño, y acercamos unas pequeñas hierbas al estanque para que coman los peces. Poco después temo que sean los propios peces los que se coman entre sí; los grandes a los pequeños y los tiburones a los peces grandes.

domingo, 24 de noviembre de 2013

La casa de mis abuelos convertida en gran parking; me refugio jugando con enanitos (finales noviembre 2013)

La casa de mis abuelos maternos en Ordal ha incorporado en su subterráneo un enorme párking, con un trasiego constante de gente que entra y sale. Me produce cierta tristeza e inquietud el ver nuestra antigua placidez familiar adulterada de este modo.

En otro momento estoy en el jardín, donde me entretengo imaginando que soy un enanito saltando entre matorrales junto a otros compañeros de mi mismo tamaño.

Luego paso cerca de mis parientes. Las mujeres de mi familia (mi madre, hermanas, tías) hablan coloquialmente, y algo jocosas, sobre mi carácter extremedamente reservado. "Bueno, pero hoy ha hablado un poco más", dice alguna. 

Tomo a mis primas pequeñas, Clàudia y Laia, y me las llevo a algún lugar junto a mi hermana Cristina. Siento a Laia, la más pequeña, sobre mis hombros, pero temo que pueda chocar con algunos techos bajos.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Invitado para hablar de deportes (mediados agosto 2013)

Me invitan para hablar sobre fútbol en el ateneo de Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Aunque apenas tengo conocimientos en la materia, me preparo con cierta ilusión para mi intervención. Mientras una moderadora va dando turnos de palabra, repaso mentalmente las dos o tres ideas que voy a exponer, centradas en la filosofía de equipo del fútbol, etc (pienso incluso en citar el ejemplo de los triunfos de la Roja). Los parlamentos que me preceden están pobremente pronunciados, y en un tono muy bajo. 

Finalmente, cuando se supone que llega mi turno, la moderadora parece tener mucha prisa y no me da la palabra. En vez de eso, llega mi hermano mayor, Ismael, dispuesto a hacer una actuación junto a otros músicos que le acompañan espontáneamente. Muy molesto, me voy, aunque Laura me insiste para que me quede, y pienso que he estado perdiendo el tiempo en vez de ir a visitar a mis abuelos.

sábado, 8 de junio de 2013

Provoco un desembalse en el jardín de mi abuelo (principios junio 2013)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Veo un gran lago o embalse que se ha formado en el jardín que cuida mi abuelo, quizá a raíz de las lluvias. Llevado por un ímpetu juguetón, abro un conducto para desembalsar el lago, hasta que se vacía completamente derramándose hasta la parte baja de la finca. Mi abuelo lo advierte más tarde y me mira con cierta severidad paternalista, aunque la cosa no va a más.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Nieve, arena y flores (mediados noviembre 2012)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Disfrutamos de una mañana hermosa y soleada entre las flores. De repente, empieza a llegar todo tipo de gente, como si se hubiera convocado una enorme fiesta social. Veo a amigos, amigos de la familia, parientes cercanos y lejanos... Nos van saludando conforme llegan. Se van formando grupos. En uno de ellos, mi hermana Alícia encabeza una coreografía juvenil al son de cierta música. El gentío lo inunda todo.

En el jardín se ha formado una imagen insólita. Buena parte del suelo está completamente cubierto de nieve, a pesar de la suavidad de las temperaturas. Alrededor de la nieve hay una extensión de arena blanca. Me fascina la extraña convivencia de ambas materias. Sin camiseta, prácticamente en bañador, me lanzo a la nieve para jugar con ella y mezclarla con la arena. Voy rascando el suelo, palpando las texturas. Cojo un pedazo de nieve y me lo llevo a un sitio seco, donde fabrico un lago o glaciar minúsculo. Anda por allí mi tío David L., con quien comento lo extraño y excepcional de esta nevada primaveral.

En el mismo sueño, previamente, he viajado a Roma con Laura y más personas, creo que de mi familia. Es el último día y no tenemos el trayecto de vuelta hasta las 2 de la madrugada, así que planificamos una larga ruta. Nos interesamos por visitar un monumento que todavía no habíamos visto en nuestras varias visitas a la ciudad. El monumento consiste en una especie de escultura de un guerrero o un gladiador, tensando su cuerpo en diagonal. La figura está sobre un gran montículo de piedra blanca formado por montículos y escalones. Visualizo todo el monumento antes de llegar físicamente a él, a través de un enérgico e imaginario travelling alrededor de la escultura.

sábado, 28 de julio de 2012

Reencuentro a una profesora de catalán, mi hermano nos cambia platos de sangre, mi abuelo se tiñe y el perro se sienta como una persona (mediados julio 2012)

1 la profesora Una mujer mayor se acerca a mí y se presenta. Dice que es Neus Català (sic) y que había sido mi profesora de catalán hace años, cuando era pequeño. Apenas la recuerdo, aunque me esfuerzo y por lo menos me suena algo. Tiene la cara agradable, algo cuadrada, de nariz chata, compacta y tersa, con rasgos como de alemana o sueca.

2 platos de sangre Estoy comiendo con mis hermanos. Creo que se trata de una escena imaginaria de cuando éramos pequeños. Hay varios platos de carne, algunos de ellos con un leve jugo de sangre. Mi hermano Ismael, sorprendentemente, va cambiando los platos traviesamente para quedarse con el que tiene más contenido sanguíneo.

3 reloj de sol y perro humano Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, y veo llegar a mi tía Lourdes, con una niña muy pequeña, de unos seis meses o un año máximo. Más tarde veo a mi abuelo Eudald, que, para mi sorpresa, se ha teñido el pelo de gris oscuro, tirando a negro, y se levanta de una tumbona y me muestra un reloj de sol que acaba de adquirir. Mientras tanto, el perro Estel se ha hecho con su silla y se ha sentado de manera muy graciosa, como si fuera una persona, bebiendo y comiendo tranquilamente.



lunes, 12 de diciembre de 2011

Camino de Pitufos y viajes por el mundo (principios diciembre 2011)


1 Estoy en Ordal. Voy de camino a casa de mis abuelos, a cuatro patas, recorriendo un camino rodeado de bosque y fincas. A lo largo de la vereda veo escenas impresas en el suelo; se trata de imágenes de mis amigos y yo, caracterizados como los Pitufos. Es como si me fuera avanzando a cosas que pasarán en la realidad.

2 Estos días, muchos sueños de viajes por el mundo, con rutas monumentales y sesiones de fotos ante grandes catedrales y avenidas, bajo cielos soleados.