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sábado, 9 de diciembre de 2017

Ojos sellados, líquido de plata y macetas para mis abuelos (21-22 octubre 2017)

Soñado en el sofá de mi amiga Judith, en una noche breve y de sueños entrecortados. Regreso de un viaje y traigo unas pequeñas macetas como regalo para mis abuelos. Voy en bicicleta. Llego a casa de mis padres y dejo allí de momento los souvenirs. Entregaré el regalo a mi abuelo paterno Cristino y después iremos a Ordal para dárselo a mis abuelos maternos, Eudald y Mercè. Sin embargo, algo me angustia: no puedo abrir los ojos por más que lo intente; los tengo como pegados o adormecidos.

En otro momento despliego una especie de sobre de papel de aluminio y veo que el propio material ha generado un extraño líquido metálico. Mi madre lo ve y asiente con condescendencia, como si fuera algo habitual que genera mi abuelo Eudald (?).

lunes, 27 de octubre de 2014

Rompemos un huevo gigante en el bosque (octubre 2014)

Mi amigo Jesús y yo exploramos un bosque en busca de unos misteriosos huevos que anidan sobre las ramas de los árboles. Se trata de huevos grandes y redondos, muy blancos y llamativos. Aparecen en solitario, sin que aparentemente hayan salido de ningún nido. Al llegar a un árbol, vemos uno de estos huevos, de tamaño gigantesco -como un metro de diámetro- y Jesús me tienta para que lo rompamos. Le digo que no, por miedo a que alguien nos vea, pero deseando secretamente que lo haga por malsana curiosidad. Finalmente Jesús pincha el enorme huevo y la yema sale como un torrente amarillento, formando un riachuelo en el bosque, entre rocas y matorrales. Me escondo, temeroso, mientras veo llegar unos excursionistas. Observo a Jesús por una rendija: él sigue en el mismo lugar, travieso y desafiante. Pienso en si podré exculparme en caso de que alguien nos reproche lo sucedido.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Entrevista a un islamista dentro de un pastel de color lima, me cito con mi padre en un museo y se pone trascendente (finales diciembre 2011)


1 entrevista en el pastel Sueño muy extraño. El periodista Manel Fuentes está entrevistando a un dirigente islamista, y lo hace, de algún modo abstracto y difícil de describir, en el interior de un gran pastel de color lima. De vez en cuando veo el pedazo de pastel entero, y voy cortando porciones con un cuchillo grande.

2 mi padre trascendente en el museo Estamos en un gran museo interactivo y temático, lleno de recreaciones muy vivaces sobre la historia de Catalunya. Una de las salas, en penumbra, está dedicada a la época modernista e industrial en la zona de Sitges y Vilanova. Por doquier corretean niños y jóvenes, alborozados por los sucesivos reclamos. Y entre la algarabía, me cito con mi padre, que comparece de manera inusual: muy sereno, con aire apacible, trascendente y una ligera sombra de pesadumbre. Me empieza a hablar de la vida, y me cuenta que le gustaría poder reparar todos los errores que ha cometido por acción u omisión. Al hablar de los embarazos de mi madre, me recuerda que varias veces "salió azul" (?) en referencia a algún tipo de control médico, y cree que debió haber actuado con más firmeza contra eso. Mi padre reitera que otro día deberíamos hablar a solas, como si quisiera sincerarse aún más a fondo y pasarme un testimonio de vida.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

El animalillo lila de mi hermano, el niño-perla, la obispa de Barcelona (8-9 noviembre 2011)



1 la mascota lila Mi hermano Lluís compra una pequeña mascota de color lila o violáceo. Parece un escarabajo simpático, una larva o un diminuto mamífero. Le damos de comer y crece con asombrosa rapidez. Me da miedo pisar al animal; estoy inquieto y nervioso, frente a la ingenua alegría de mi hermano, que se pone a dibujar un gran mural con un calendario donde cada fecha corresponde a un nombre de alguien de la familia.

2 el niño-perla Estoy en casa de mis padres, llena en ese momento de niños muy pequeños, de aspecto muy delicado y frágil. Uno de ellos tiene un aspecto insólito: está anclado en el sueño como un mejillón o una perla incrustada en un lecho blanquecino y blando, cual concha extraña o raíces cerosas o gelatinosas.

Ver relato basado en este sueño:
http://relatsencatala.cat/relat/la-meva-perla/1051389

3 mercadillo en la catedral y rueda de prensa de la obispa Frente a la catedral de Barcelona hay un bullicioso mercadillo regentado por inmigrantes (parecido al que vimos frente a la basílica de Saint-Michel de Burdeos). A pesar de la aglomeración, alguien me invita a entrar al templo. Una vez dentro veo a una mujer taciturna de pelo largo que está dando una conferencia o una rueda de prensa: se trata de una madre superiora u obispa, y comparece de paisano, con aire desganado y misterioso, arrellanada en el asiento, en una reducida capilla o estancia que está construida como atrio de la catedral. Los periodistas hacen preguntas incisivas y críticas (pienso que quizá son del colectivo de 'indignados') y toman nota esmeradamente hasta que viene una monja, comunica algo a la superiora y ésta abandona la sala; hay murmullos de queja, mientras abren la puerta y oteo el interior de la catedral, con las paredes pintadas de blanco tras ser restaurada.


lunes, 22 de agosto de 2011

Paisaje tras un incendio: veo pequeños elefantes muertos y manos humanas, y me hundo con un movimiento de tierras (21-22 agosto 2011)


1 Sueño muy peculiar por sus imágenes. Estoy en una zona montañosa, parecida a Ordal, el pueblo de mis abuelos, donde se acaba de producir un grave incendio forestal. Mientras la gente celebra una victoria del Barça (la Supercopa frente al Madrid, partido de vuelta que comento distendidamente con un señor de la calle), decido apartarme del gentío para introducirme secretamente en la zona del incendio, ya extinguido. Voy bajando por pequeños caminos escarpados, muy terrosos y parecidos a trincheras, cuando de repente pierdo el control y, como si se tratara de arenas movedizas, el terreno me absorbe y me desplaza unos metros más allá. Alzo la mirada y veo entonces imágenes que me sobresaltan: una multitud de pequeños animales que habían sido sorprendidos por el fuego yacen en forma de cadáveres, con la carne blanca y encogida, como despellejada, como si fuesen de cera o estuviesen en carne viva. Entre estas criaturas del bosque hay incluso pequeños elefantes -de menos tamaño que una persona-, que aparecen rodeados de tierra y con las cuatro patas en el suelo, cual víctimas de una antigua erupción volcánica. Me dan mucha lástima y espanto. A pesar de la zozobra, aprovecho para seguir explorando con curiosidad. El siguiente hallazgo es una gran mano humana, quizá dos, que emerge entre la tierra. Intento excavar con las manos para ver si se trata de un cuerpo humano, pero no lo consigo. En ese momento, como si me castigaran por mi fisgoneo indebido, se produce la más fuerte sacudida: una gran ola de tierra me acecha y me zarandea a lo largo de muchos metros, hasta que temo seriamente por mi vida y me asalta la angustia de morir allí sepultado. Finalmente consigo huir.

2 Sueño que Belén Esteban (la televisiva "princesa del pueblo") vive en casa de mis abuelos maternos. Me pregunto varias veces cómo será eso posible, si apenas la conocemos, pero lo acepto con total normalidad.

3  Seguimos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, donde mis padres y mis hermanos nos hemos ido a vivir temporalmente. Mi madre dispone de una gran habitación para ella sola, donde escribe documentos y prepara actividades, mientras mi padre se ocupa de nosotros durante las comidas y cenas, con grandes bandejas o sartenes llenas de espesos guisados de varios colores, que toman la forma de cortes de pizza. Mi padre está más tranquilo y feliz que nunca, y me entristece pensar que dejará de estarlo si nos vamos de allí.

sábado, 20 de agosto de 2011

Túnel del terror con Fétido, busco una rana misteriosa, me enfrento a un enorme lagarto devorador, regalo un pendiente a mi madre y hablo con una dobladora (19-20 agosto 2011)



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 Entramos en un túnel del terror de un parque de atracciones, donde nos salen al encuentro varios seres monstruosos. Al salir comento que la escenografía es grotesca y algo cutre, pero me dirijo a los actores maquillados para felicitarles por su gran trabajo interpretativo. Entre ellos hay un hombre muy bien caracterizado como el Tío Fétido de la Familia Adams: calvo, pálido, con los ojos morados y atuendo negro.
  
2 Tras haber llovido recorremos algunas charcas en busca de muestras biológicas. En una de ellas hay unos rastros verdes que indican la presencia de una rana, así que nos ponemos en marcha para buscar el misterioso anfibio por distintos lugares. Le seguimos la pista con ahínco pero no logramos dar con ella.

3 Todavía entre las charcas y humedales de la lluvia, asoma las fauces un cocodrilo pequeño, parecido a un caimán. Por ahí anda mi prima Anna V., cuando, súbitamente, el reptil se agiganta hasta convertirse en un enorme lagarto con patas robustas y colmillos afilados, como una mezcla del dragón de Komodo de Indonesia y un viscoso extraterrestre (como el de la película 'Super 8'). El monstruo captura a Anna y empieza a devorarla. Me sobresalto al ver la escena a lo lejos y me acerco, armado de valor, para enfrentarme al gran lagarto; al instante, el monstruo se desvanece.

4 Estoy en un piso que pertenece a mi familia pero donde no vive nadie, y hago acopio de posibles regalos para mi madre. Tras explorar cajas y cajones, encuentro unos pendientes de mi madre; son plateados y algo alargados. Entonces, en una decisión absurda, tomo uno de los pendientes y lo guardo para regalárselo a mi madre. Poco después llega ella, con mi tía Lourdes, que sonríe y se sorprende de verme allí.

5 A través de una mujer con quien tengo amistad y confianza (quizá alguien del trabajo, o alguna familiar) consigo conocer a la actriz de doblaje Maria Lluïsa Solà (pone la voz a Sigourney Weaver, Diane Keaton o Helen Mirren). En el sueño, es una mujer de unos 35 años, con abundante pelo rubio y rizado, la nariz grande, la barbilla hundida y una pequeña nuez en el cuello. Me empieza a hablar, pero cuesta detectar su famoso timbre que aplica en el trabajo.

domingo, 23 de enero de 2011

En una playa de arenas movedizas buscamos a mi hermana y me hundo en la chatarra; Mi abuela vive; Subo a Montserrat con mi padre (22-23 enero 2011)


1 mi hermana y las arenas movedizas. Estamos en una playa de arenas movedizas, que queda estancada como un lago, frente a un dique de tierra y rocas. Al parecer, mi hermana mayor, Anna, había estado por allí, y, asustado, pregunto a mi madre si habrá quedado atrapada bajo las rocas mientras buceaba. La imagen me recuerda a la novela 'La mort i la primavera', de Mercè Rodoreda, donde algunos buceadores, sondeando las aguas de un río, quedaban fatalmente sepultados bajo una montaña, donde perdían las facciones de la cara. Sin embargo, mi madre no lo ve posible e insiste que mi hermana estará bien, en algún otro lugar. Sigo caminando y, de repente, caigo por un hoyo y me hundo en un nicho lleno de chatarra oxidada. Me siento contrariado: quién me iba a decir que sería finalmente yo quien quedaría atrapado y accidentado.

2 otra vez mi abuela. De nuevo sueño que mi abuela todavía vive. La veo charlando animadamente, aunque con aire cansado, junto a mi abuelo y mi madre. Al parecer, mi abuela recuerda la experiencia de su muerte efímera y extraña, pero no quiere siquiera mencionarlo, como si fuera algo traumático o vergonzoso.

3 en el monte con mi padre. Voy andando Montserrat junto a mi padre y junto a unos de mis hermanos. Partidmos desde nuestra ciudad, Sant Boi de Llobregat, tal como solía hacer de niño y adolescente con compañeros y profesores de mi escuela. Caminamos toda la noche y llegamos al pie de la montaña: comento a mi padre mi sorpresa, porque hemos llegado muy rápido. Más tarde, en medio periplo por la montaña, vemos una ciudad bulliciosa llena de comercios, parecida a Andorra la Vella, como una especie de estación de paso. En otro momento me pongo a hacer fotos para sacar partido a ángulos de gran belleza, con la naturaleza y los excursionistas.

Llevo un cisne diminuto en la mano, y se asusta con las ocas (21-22 enero 2011)


Estamos en una gran casa de colonias, con varias piscinas repletas de gente. Voy nadando sin parar y juego con niños pequeños, a los que cuido. Mi padre está vestido, observando distraídamente desde la barrera. De repente, unos graciosos le lanzan al agua, y voy rápidamente hacia él para ayudarle.

Más tarde nos trasladamos a un lugar mucho más calmado y reducido, una especie de granja donde comparto el rato con unos cuantos jóvenes de la quinta de mis hermanos mayores. Llevo en la mano una especie de cisne diminuto, al que cuido y protejo como si fuera un bebé. Con la pequeña criatura en la palma, me acerco a un corral donde graznan las ocas. Al escuchar el alboroto, el cisne diminuto se arrebuja en mi mano, como asustado. 

Pasado el trance, vamos hacia unas zarzas de donde surgen moras exhuberantes, con granos enormes como racimos. Alguien duda si está permitido coger, pero yo les animo a que lo hagan sin ningún pudor; las moras tienen un sabor dulcísimo y maravilloso. De repente, una monja sale apresurada desde el interior de una especie de armario de contadores; nos alarmamos, temniendo que nos riña, pero finalmente pasa de largo para participar en una reunión con otros 'superiores', entre ellos algunos jefes de mi trabajo en COMRàdio.

sábado, 29 de mayo de 2010

Los niños deshechos, el desierto de arena en la ciudad, el espejo detector, los ojos de buey en el piso y los cantores infantiles (28-29 mayo 2010)

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1  los niños deshechos. Dos niños quedan abandonados en la entrada de una cueva. Pasan los días y los pequeños se van deformando y reduciendo. Finalmente llega corriendo el adulto que estaba a cargo de ellos. Uno de los niños se ha convertido en un rostro plano y gelatinoso, como un huevo frito de perfiles cuadrados: al levantarlo, casi se le cae el ojo, cual yema. Y el otro niño se ha convertido en un pequeño dedo de carne, parecido a una salchicha. Contemplo la escena con gran pena y emoción, compadecido por los pobres niños. 

2  desierto de arena en la ciudad.  Laura y yo viajamos a la capital de un gran país fuera de Europa, quizá Rusia o algún otro lugar eslavo. Visitamos la ciudad hasta la noche, cuando Laura se ausenta para hacer unos recados. Aprovecho para coger una bicicleta y recorrer los rincones de la urbe. Voy atravesando calles y barrios, y he aquí que desubro un desierto de arena casi oculto en el interior de la ciudad. Se trata de una gran extensión de arena, presidida por un enorme collado rocoso, que todavía impone más bajo la oscuridad de la noche. Desciendo con la bicicleta por una pendiente muy empinada y constato que es muy fácil circular sobre aquella arena tan fina. Otros dos ciclistas que merdodean por la zona lo comparan con los parajes nevados, donde, según comentan, también se puede circular muy bien (?). 

3  espejo detector de Freeman y Justo apresurado.  Proseguimos nuestro viaje y llegamos a un piso con las puertas abiertas. Llevado por la curiosidad, entro en una misteriosa habitación y veo un pequeño espejo con un marco electrónico. En estas llega por detrás mi antiguo compañero del instituto a quien lamábamos Freeman. Me sorprendo al verlo allí, pero él, con extraña serenidad, asegura que ya sabía de mi presencia. "¿Cómo lo sabías?", le pregunto. "Porque el marco electrónico te ha detectado", responde él. En efecto, el espejo donde me había mirado es una suerte de detector de identidad. Me fijo en que Freeman lleva una especie de pequeña prótesis metálica en la zona de la nuez del cuello. 

Justo B. con prisas.  Muy cerca de aquel piso también encontramos a Justo B., amigo de la familia, que anda sonriente y apresurado. Le pedimos su número de teléfono móvil y nos lo da muy rápido; enseguida se va sin darnos más explicaciones. Laura y yo continuamos unos días más de viaje, y me pregunto si mis padres me estarán echando en falta.

4  miríada de ojos de buey.  Un operario está colocando las luces en el piso donde me voy a mudar con Laura. El electricista ha agujereado el techo y se ha colocado arriba, en una especie de desván por encima del techo, de modo que queda oculto durante sus tareas. En el techo hay muchísimos pequeños agujeros dispuestos de forma rectilínea, donde se instalarán ojos de buey: me satisface pensar que habrá mucha luz. Espero durante horas en el piso mientras trabaja el electricista. Al anochecer contemplo el comedor en penumbra y lo comparo con el de mi casa; los elementos están dispuestos de modo diferente, pero con todo ya me voy acostumbrando al nuevo piso. 

5  voces blancas junto a casa.  Laura y yo nos dirigimos a mi calle y, en la esquina de la calle Jaume Primer, en plena feria navideña (quizá la de la Puríssima) vemos un coro de niños que cantan algo parecido a villancicos o canciones tradicionales, con afiladas voces agudas. Aun siendo un poco relamido, el espectáculo me entretiene, ya que rompe la monotonía de mi barrio.

sábado, 20 de febrero de 2010

Misión: sumergir en el mar el sol en forma de pecho (19-20 febrero 2010)


Soy marinero de un barco y, siguiendo órdenes, me dispongo a realizar una misión insólita junto al resto de la tripulación: capturar el sol para sumergirlo en el mar. Para lograrlo, nos organizamos en tres estratos. A mí me toca colocarme en el más inferior, donde debemos desnudarnos y bajar por la escotilla del barco hasta quedarnos tumbados sobre el agua.

Sobre la cubierta, en el estrato intermedio, otros marineros se colocan en masa, como haciendo una pinya de los castellers catalanes (torres humanas). Y finalmente, sobre el mástil del barco, en el estrato superior, se colocan unos cuantos marineros (dos o tres), vestidos impolutamente y con barretinas, haciendo un pilar para alcanzar el sol.

Finalmente los que están en la cúspide de la torre humana consiguen agarrar el sol, y he aquí que muestra la forma de un gran pecho de mujer. Los de arriba lanzan la esfera a los de la cubierta, y éstos a nosotros, que seguimos en el agua. Hacen varios intentos, porque el astro parece escurridizo y difícil de asir. En cada una de las tentativas notamos una fuerte presión de aire, como la onda expansiva de una bomba.

Finalmente, los marineros que estamos en remojo conseguimos atrapar el sol-pecho a través de la escotilla del barco y, tras un intenso forcejeo, lo sumergimos en el agua. Al ahogarse, el sol deja un espeso rastro de humo sulfuruoso.

Cuando salgo del agua descubro que el forcejeo con el sol me ha dejado grandes quemaduras en el tórax y las costillas; tengo franjas rojizas muy marcadas, ya coaguladas, como si me hubiesen marcado a fuego. Me cruzo con mi tía Marta y me pregunta qué me ha ocurrido; se lo cuento brevemente y sigo mi camino, satisfecho por el trabajo realizado.

Sueño relacionado (enero 2008):
Lanzo una hostia al agua y se convierte en pecho

Relato inspirado en este sueño:

http://inarell.blogspot.com/2010/02/unitat-de-cremats.html

miércoles, 3 de febrero de 2010

Subo a Santiago, veo el mar e Indiana Jones, cojo un avión a Londres, cambio de trabajo, llanto lechoso por la familia (2-3 febrero 2010)


Noche con muchos sueños para ser entre semana. Sobre todo de viajes:

1 santiago. Llego a Santiago de Compostela. El viaje ha sido muy corto y directo, así que me impacta gozosamente la visión de la catedral. Subo al tejado del templo y desde allí diviso todas las plazas circundantes, como la del Obradoiro o la de Quintana. Me piden que me quede quieto porque estoy colocado en un ángulo muy bueno y un fotógrafo quiere tomarme una instánea desde abajo. Al parecer, mi silueta quedará retratada a través de un lienzo, como una sombra misteriosa y sugerente.

indiana jones gigantesco. Todavía a lomos de la catedral, me fijo en un edificio de enfrente y veo que está coronado por una inmensa estatua de un héroe cinematográfico, creo recordar que Indiana Jones; su imagen está tallada de modo hiperrealista, y el aventurero se muestra en pleno movimiento, como si fuera a saltar. Por el balcón de este curioso edificio asoma mi hermano pequeño, Lluís; he aquí que se sube a los barrotes del balcón y empieza a trepar. Me asusto por él. De repente lo pierdo de vista, y temo que haya caído, pero enseguida lo veo en otra parte sano y salvo.

el mar desde las alturas. Más tarde se hace de noche y sigo en lo alto de la catedral de Santiago. Desde allí puedo ver el oleaje del mar, que llega prácticamente al recinto del templo con brillos azulados; el edificio compostelano se ha convertido en una especie de puerto, una isla o un cabo frente al océano. La imagen es muy bella.

2 viaje solitario a londres. Laura y yo planeamos un viaje. Dudamos entre diferentes destinos, pero todos són transatlánticos: Estados Unidos, Argentina, y otros países americanos; se trata de ir más lejos de lo que solíamos. Finalmente, por alguna extraña circunstancia, el trayecto debo hacerlo en solitario. Con gran pesar, porque estaré unos días alejado de ella, me dispongo a coger un avión rumbo a Londres; en el sueño, se trata de un gran desplazamiento, ya que debo cruzar el Atlántico. Siento que debo hacerlo, como una obligación, pero a la vez siento un profundo desamparo; me pregunto qué será de mí todo este tiempo.

3 cambio de trabajo confuso. Temporalmente debo cambiar de lugar de trabajo. Abandono la emisora COMRàdio y me incorporo durante unos días a RAC-1. Los horarios no están definidos y tampoco sé muy bien qué tipo de tareas debo desempeñar; hacemos un informativo diario, pero sospecho que no lo estamos haciendo correctamente y que nos reprenderán. Para mayor confusión, estos días me desplazo al pueblo de mis abuelos maternos, Ordal, y debo calcular los tiempos para no llegar tarde. Lo tomo todo en un estado ambiguo, entre la inquietud y la despreocupación, entre las obligaciones laborales urgentes y las ganas de descansar en familia.

4 pena familiar entre leche. Estoy sentado al lado de Mònica, una compañera del trabajo. Estamos removiendo una especie de yogur o crema láctea vertida sobre un amplio recipiente. Con el rostro compungido, Mònica me empieza a hablar de sus familiares enfermos, y de lo mal que lo están pasando; finalmente rompe a llorar e intento hablar con ella para animarla.

sábado, 6 de junio de 2009

El feto mejillón y el inhalador desodorante (5-6 junio 2009)


1 Un feto se está incubando en el interior de una bañera. El embrión tiene la forma de un mejillón: la diminuta criatura, de color anaranjado, está adherida dentro de la concha negra. A veces el feto se mueve levemente cuando lo palpamos. Más tarde intento recuperar el feto dentro de la bañera, pero sólo encuentro otros mejillones, aguados y desmigajados. Temo que hayamos destrozado o extraviado la criatura de tanto manosearla y me siento culpable.

2 En la realidad, me estoy medicando con inhaladores por una bronquitis. Sueño que cojo el inhalador de la mesita de noche y me lo aplico. Enseguida veo que me he equivocado: en vez del medicameno he aspirado un pote de desodorante en espray.

miércoles, 23 de enero de 2008

Jugando con la hostia (22-23 enero 2008)

Me acerco lentamente a una iglesia, como si hiciera un zoom con la mirada. Avanzo por la plaza, las escaleras, atravieso la puerta, paso entre los bancos y llego al sagrario, donde se custodian las hostias de la eucaristía. Cojo una de las formas y me la llevo. Me traslado a un paraje cercano, donde se extiende un estanque. Entoces lanzo la hostia al agua y he aquí que se disocia en dos sustancias: la divina -de color rojo- y la humana -de color blanco-. Asistimos a un extraño fenómeno. Ambas sustancias empiezan a burbujear y a humear y se mezclan agitadamente a la vez que se repelen. Meto la mano en el agua para revolver la mixtura y palpar la textura resultante: parece un huevo frito o una gelatina palpitante de color rosa. Agarro la masa, la estiro y la dejo caer. De nuevo el agua burbujea: esta vez la hostia se infla hasta convertirse en un pecho turgente y finalmente se deshace sobre el agua.

domingo, 29 de abril de 2007

Mi mano en el plato (marzo 1997)

Estamos comiendo pollo. Veo una mano humana muy pálida en el medio de mi plato. Me dispongo a comérmela, antes de descubrir que se trata de mi propia mano: se ha desprendido de mi cuerpo. Despreocupadamente, mi madre comenta a mi padre que últimamente tengo la mano muy delicada.

Viaje a la matriz (1997)

Me hago diminuto y presencio un coito y una fecundación con todo detalle. Viajo a la matriz de la mujer y veo como se engendra y se desarrolla el embrión.