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domingo, 3 de enero de 2016

Locutora bajo las aguas y jinetes independentistas sorteando leones (finales diciembre 2015)

1 Estoy bajo el agua con un grupo de gente, realizando algún tipo de programa radiofónico o creación artística. Oigo una voz femenina que me gusta especialmente. Rastreo su origen y levanto la cabeza de la locutora, hasta sacarla a la superficie, para saber quién es y qué cara tiene. Es Montse Llussà de la emisora Rac 1.
2 Voy con un grupo de personas, todos montados a caballo y gritando "Independència" con gran entusiasmo frente a unas gradas llenas de público. Más tarde, al anochecer, yo mismo soy el caballo, y llevo a mis hombros al periodista Miguel Ángel Aguilar. Recorremos una zona muy extraña y llena de peligros. Esquivo un camino donde hay pequeños leones. Finalmente caemos en un pantando de aguas espesas, y temo que sea alguna trampa o peligro mortal.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Niños-ángeles en una fuente y palomas volando al paso de un asno al atardecer (20-21 diciembre 2011)


Muchos sueños de gran intensidad e imágenes bellas. Me encuentro constantemente de viaje, recorriendo pueblos, ciudades y parajes de montaña, ya sea a pie o en avión.

En una de estas excursiones, recalo en un poblado rural catalán donde se celebra una feria de artesanos y ganaderos. El pueblo se llama Santa Anna, pero los lugareños hablan simplemente de "Anna". Cojo la cámara y la enfoco hacia una plaza para captar un momento de gran preciosidad: una bandada de palomas arranca al vuelo al paso de un asno que lleva un carruaje, con el sol del atardecer iluminando la escena a contraluz, mientras unos niños pequeños disfrazados de ángeles se congregan alrededor de una fuente. Por detrás del asno asoma un camión y algún otro vehículo. También se acerca mi hermano Lluís conduciendo o cabalgando. Sin embargo, la cámara llega unos segundos tarde y apenas consigo inmortalizar estas imágenes.

En otra ocasión estoy en una tienda de souvenirs, dividida en dos locales contiguos, mirando con curiosidad muchas piezas de cerámica de aquel pueblo cuya celebridad ya conocía. Una mujer de mediana edad y su hija regentan el establecimiento y enseguida me ningunean cuando se dan cuenta que no estoy muy seguro de comprar nada.

En otro de los viajes llego a Madrid (como en otros sueños recientes) y subo a un autobús para alcanzar cierta destinación. Llego algo más lejos de lo que esperaba, a una barriada del sureste de la metrópolis, que se me presenta inmensa e informe, fascinante en su gran dimensión.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Visito un gran estanque con ballenas, cocodrilos, pulpos y caballos (5-6 noviembre 2011)


Sueño muy vivaz y entretenido; al despertar me enoja que todo fuera ficción. 

Viajo con mis abuelos maternos por varios pueblos. Al atardecer llegamos a Cardona. Me molesta que ya haya oscurecido, porque las fotos no lucirán lo suficiente, pero salgo del coche para emprender una vuelta rápida por el pueblo. En el sueño, está lleno de casas pintadas y construido alrededor de un gran lago o estanque. Caminando a la vera de sus aguas, oigo de repente que ofrecen navegar a lomos de ballenas y cocodrilos. Me vuelvo y veo a las propias ballenas y cocodrilos, acercándose a mí mientras vocean la oferta. Al principio me asusto, máxime cuando el cocodrilo abre las fauces como si me quisiera comer la pierna, pero veo enseguida que los animales son amables y humanizados, con un aspecto casi de dibujos animados, además de tener tamaños muy pequeños. Pero desisto de subirme a sus lomos, porque me da miedo; hay algunas risitas por mi confesión.

Sigo andando por la orilla del lago y se forma entonces un corro alrededor de un pulpo blanco, parecido a una sepia o un calamar de apenas un metro de largo. Un compañero de mi trabajo, Enric, lo saca del agua agarrándolo por una especie de tentáculo que tiene en la cabeza y podemos entonces contemplar su cara lánguida, con los párpados y la boca caídos; su expresión, tan seria y amodorrada, provoca la hilaridad. Enric nos  advierte entonces, con gran verborrea, que debe devolver el pulpo al agua, porque aguanta muy poco tiempo fuera de su hábitat. Aprovecho para hacer alguna foto del animal.

Prosiguiendo mi andadura por el estanque, me fijo entonces en unas curiosas marcas en el suelo: toda la orilla está ribeteada por pequeños termómetros de mercurio, como claveteados, con la imagen decorativa de un ciervo o un cabrito. Intento hacerle fotos también, aunque al sacar la cámara veo que la batería de termómetros se ha acabado. 

Después veo pasar rápidamente un caballo: avanza como desbocado con un pequeño carruaje vacío, para una sola persona. Consigo tomarle una instantánea. Y finalmente también veo un gran escaparate de una tienda de ropa: está medio sumergido en las aguas del lago, y protegido por una vitrina. En el escaparate hay dos sillas y varias piezas de ropa expuestas. Pego la cámara al cristal y hago fotografías del insólito conjunto compuesto por el agua, el cristal, los objetos y las plantas.

lunes, 22 de agosto de 2011

Paisaje tras un incendio: veo pequeños elefantes muertos y manos humanas, y me hundo con un movimiento de tierras (21-22 agosto 2011)


1 Sueño muy peculiar por sus imágenes. Estoy en una zona montañosa, parecida a Ordal, el pueblo de mis abuelos, donde se acaba de producir un grave incendio forestal. Mientras la gente celebra una victoria del Barça (la Supercopa frente al Madrid, partido de vuelta que comento distendidamente con un señor de la calle), decido apartarme del gentío para introducirme secretamente en la zona del incendio, ya extinguido. Voy bajando por pequeños caminos escarpados, muy terrosos y parecidos a trincheras, cuando de repente pierdo el control y, como si se tratara de arenas movedizas, el terreno me absorbe y me desplaza unos metros más allá. Alzo la mirada y veo entonces imágenes que me sobresaltan: una multitud de pequeños animales que habían sido sorprendidos por el fuego yacen en forma de cadáveres, con la carne blanca y encogida, como despellejada, como si fuesen de cera o estuviesen en carne viva. Entre estas criaturas del bosque hay incluso pequeños elefantes -de menos tamaño que una persona-, que aparecen rodeados de tierra y con las cuatro patas en el suelo, cual víctimas de una antigua erupción volcánica. Me dan mucha lástima y espanto. A pesar de la zozobra, aprovecho para seguir explorando con curiosidad. El siguiente hallazgo es una gran mano humana, quizá dos, que emerge entre la tierra. Intento excavar con las manos para ver si se trata de un cuerpo humano, pero no lo consigo. En ese momento, como si me castigaran por mi fisgoneo indebido, se produce la más fuerte sacudida: una gran ola de tierra me acecha y me zarandea a lo largo de muchos metros, hasta que temo seriamente por mi vida y me asalta la angustia de morir allí sepultado. Finalmente consigo huir.

2 Sueño que Belén Esteban (la televisiva "princesa del pueblo") vive en casa de mis abuelos maternos. Me pregunto varias veces cómo será eso posible, si apenas la conocemos, pero lo acepto con total normalidad.

3  Seguimos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, donde mis padres y mis hermanos nos hemos ido a vivir temporalmente. Mi madre dispone de una gran habitación para ella sola, donde escribe documentos y prepara actividades, mientras mi padre se ocupa de nosotros durante las comidas y cenas, con grandes bandejas o sartenes llenas de espesos guisados de varios colores, que toman la forma de cortes de pizza. Mi padre está más tranquilo y feliz que nunca, y me entristece pensar que dejará de estarlo si nos vamos de allí.

sábado, 26 de junio de 2010

Poseídos con ojos en forma de equis; El caballo de ida y el burro de vuelta


Noche de muchos e intensos sueños, muy narrativos y cuajados de detalles.

1  vecinos poseídos. Me traslado con mis padres a vivir a Andalucía, en una pequeña ciudad de Almería, Jaén o Córdoba (en el sueño no tengo claro cuál de las provincias es). El nuevo piso es muy grande, y voy descubriendo nuevas estancias conforme vivo en él. Me gusta vivir allí, es como una aventura, una sugestiva novedad.

Sin embargo, pronto empiezan a a ocurrir cosas extrañas en la nueva morada. De vez en cuando, algunos individuos del vecindario contraen un extraño virus o posesión diabólica y las pupilas de sus ojos se deforman, hasta convertirse en grandes equis, negras y rasgadas. Recuerdo perfectamente la imagen, y la profunda desazón que me causaba. Convoco a mi familia para darles cuenta de estos sucesos y para exponerles seriamente que hay que buscar una solución. Tengo mucho miedo pero consigo controlarlo. El virus se va expandiendo y llega a nuestra casa, donde mi hermano Lluís -creo recordar- también se despierta un día con los ojos en forma de equis, aunque luego se recupera instantáneamente. Otro día, miro por la ventana y veo que celebran un funeral en la terraza de enfrente. Me asusto sobremanera, doy la alerta a mi familia, pero me aclaran que no tiene nada que ver con la cadena de contagios. (Estos días, en la vida real, estoy leyendo el 'Ensayo sobre la ceguera' de Saramago, donde se narra la expansión de un extraño virus que tapa la vista con un velo blanco).

2  caballo de ida y burro de vuelta.  En un ocasión me traslado al centro histórico de una ciudad próxima, quizá para hacer una visita turística, y he aquí que para volver a casa tengo que llamar un caballo, como si llamara un taxi. Es un placer cabalgar por entre las calles, me siento cómodo y dichoso tomando las riendas del fornido animal. 

Visito la ciudad tranquilamente pero las cosas se tuercen al volver. Al parecer, ya no quedan caballos de gran tamaño, de modo que debo conformarme con una especie de potrillo o burro. Resignado, me monto en el asno y, quizá para consolarme, me viene a la memoria la imagen de Jesús entrando en Jerusalén sobre un pollino. El caballo de la ida sabía perfectamente el camino, pero el burro de la vuelta es algo torpe y desorientado, y debo irlo guiando. A medio camino 'aparco' el animal y entro en un local donde están algunos de mis amigos, como Jose, Javi o Mireia. Después retomo la ruta.

martes, 21 de agosto de 2007

Toros y caballos (agosto 2007)

En un gran patio corretean decenas de toros y caballos, sin orden ni concierto. Observamos el espectáculo desde la barrera hasta que, llevado por la curiosidad y el gusto por el riesgo, intento cruzar todo el patio en diagonal esquivando los animales. Mi padre me reprende desde lo lejos. De repente un caballo cambia de dirección y galopa desbocado hacia mí.

Aún dentro del sueño, intento retener estas imágenes escribiendo una palabra clave en un papel sobre la mesita de noche. Apunto: "CABALLO". En cambio, otro sueño de gran intensidad apuntado dentro del sueño son olvidados al día siguiente.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Los judíos a caballo (enero 2006)

Me meto en la bañera y abro una puerta secreta a través de las baldosas de la pared. Acompañado por mis amigos, camino por un larguísimo paso elevado –siento vértigo al mirar a los lados-. José Luis lleva un aparato en la oreja, un pequeño conducto de plástico, para oír bien. Andrés se lo saca y empieza a hablar aprovechando que José Luis no oye. Al principio nos hace gracia, pero después pedimos a Andrés que pare la broma. Mientras seguimos por aquel paso elevado, unas tribus musulmanas intentan matar a José Luis. A mí me intentan matar unos judíos a caballo lanzándome estrellas de David metálicas. Huyo volando mientras grito: “¡No matarás!”.

domingo, 29 de abril de 2007

Caballo frente al mar (2002)

Yazco en un rincón de una playa muy rocosa. Está atardeciendo. Me voy adormilando en mi pequeño nicho. Antes de conciliar el sueño miro hacia el mar. Veo un caballo blanco y esbelto, al final del rompeolas, con la cabellera ondeando al viento. Antes de dormirme lo he visto. He cazado el instante.