Es el último día de vacaciones y me he comprometido a llevar en coche a una chica, a través de la aplicación BlaBlaCar. La idea me empodera, me siento útil y capacitado, pero mi optimismo ingenuo se deshace enseguida: no estoy seguro de si sé conducir, no me apetece, no tengo tiempo, etc.
Mostrando entradas con la etiqueta CONDUCIENDO SEGURO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CONDUCIENDO SEGURO. Mostrar todas las entradas
sábado, 13 de octubre de 2018
Llevo en coche a mi hermana (mayo 2018)
Llevo a mi hermana pequeña Alícia en coche desde Ordal hasta un aeropuerto. Como siempre en estos sueños, conduzco a sabiendas de que no sé ni tengo carnet (tampoco en la vida real), pero a la vez con una cierta autoconfianza, como si fuera ir en bici.
Etiquetas:
COCHES INSEGUROS,
CONDUCIENDO SEGURO
domingo, 4 de mayo de 2014
Conduzco un autobús con soltura (finales abril 2014)
Conduzco un autobús con cierta seguridad. Se trata de un modelo pequeño y sin pasajeros. Por ser un autobús, aumenta mi sensación de dominio e invulnerabilidad, situado muy por encima del suelo. Me sorprendo a mí mismo por llevar tan bien el vehículo a pesar de no tener carné de conducir. Sin embargo, no controlo bien los frenos, y al llegar a algún giro muevo los pies ansiosamente.
Como conductor primerizo, me dirijo a un encuentro con amigos de la universidad (Jesús, Agus, Judith) y hago un pequeño recorrido por una carretera modesta en un entorno entre urbano y rural, parecido a las afueras del pueblo de mis abuelos maternos. El día es soleado y apacible. Hay flores. Paso junto a un edificio de fachada modernista, con entrelazados decorativos de color rojizo y morado; me asombra su belleza, no recuerdo haberlo visto nunca, a pesar de que la ruta es conocida. Termina la zona de asfalto y llego sin querer a un camino de arena. Decido entonces echar marcha atrás y dar la vuelta sobre mis pasos, para proseguir con más seguridad. Despierto.
martes, 28 de septiembre de 2010
Conduzco seguro y me roza una serpiente (23-24 septiembre 2010)
Como en otras ocasiones recientes, sueño que conduzco un coche con relativa facilidad a pesar de que no tengo el carné (ni el sueño ni en la realidad). Voy capeando obstáculos sobre la marcha, guiándome por mi intuición y no sin algún pequeño sobresalto.
Más tarde se me acerca una serpiente y siento un repentino escalofrío. La grima todavía es mayor cuando el animal posa sobre mi piel sus fauces abiertas, como fláccidas. Me asalta verdadero terror al pensar que puede morderme o envenenarme, y lanzo gritos de ayuda para que quiten de encima el amenazante reptil.
Etiquetas:
CONDUCIENDO SEGURO,
SERPIENTES Y REPTILES
sábado, 26 de junio de 2010
Poseídos con ojos en forma de equis; El caballo de ida y el burro de vuelta
Noche de muchos e intensos sueños, muy narrativos y cuajados de detalles.
1 vecinos poseídos. Me traslado con mis padres a vivir a Andalucía, en una pequeña ciudad de Almería, Jaén o Córdoba (en el sueño no tengo claro cuál de las provincias es). El nuevo piso es muy grande, y voy descubriendo nuevas estancias conforme vivo en él. Me gusta vivir allí, es como una aventura, una sugestiva novedad.
Sin embargo, pronto empiezan a a ocurrir cosas extrañas en la nueva morada. De vez en cuando, algunos individuos del vecindario contraen un extraño virus o posesión diabólica y las pupilas de sus ojos se deforman, hasta convertirse en grandes equis, negras y rasgadas. Recuerdo perfectamente la imagen, y la profunda desazón que me causaba. Convoco a mi familia para darles cuenta de estos sucesos y para exponerles seriamente que hay que buscar una solución. Tengo mucho miedo pero consigo controlarlo. El virus se va expandiendo y llega a nuestra casa, donde mi hermano Lluís -creo recordar- también se despierta un día con los ojos en forma de equis, aunque luego se recupera instantáneamente. Otro día, miro por la ventana y veo que celebran un funeral en la terraza de enfrente. Me asusto sobremanera, doy la alerta a mi familia, pero me aclaran que no tiene nada que ver con la cadena de contagios. (Estos días, en la vida real, estoy leyendo el 'Ensayo sobre la ceguera' de Saramago, donde se narra la expansión de un extraño virus que tapa la vista con un velo blanco).
2 caballo de ida y burro de vuelta. En un ocasión me traslado al centro histórico de una ciudad próxima, quizá para hacer una visita turística, y he aquí que para volver a casa tengo que llamar un caballo, como si llamara un taxi. Es un placer cabalgar por entre las calles, me siento cómodo y dichoso tomando las riendas del fornido animal.
Visito la ciudad tranquilamente pero las cosas se tuercen al volver. Al parecer, ya no quedan caballos de gran tamaño, de modo que debo conformarme con una especie de potrillo o burro. Resignado, me monto en el asno y, quizá para consolarme, me viene a la memoria la imagen de Jesús entrando en Jerusalén sobre un pollino. El caballo de la ida sabía perfectamente el camino, pero el burro de la vuelta es algo torpe y desorientado, y debo irlo guiando. A medio camino 'aparco' el animal y entro en un local donde están algunos de mis amigos, como Jose, Javi o Mireia. Después retomo la ruta.
domingo, 7 de marzo de 2010
Voy en bici por Marruecos, entro en el Liceu y me encargan pintar un cuadro abstracto (6-7 marzo 2010)
1 colores en marruecos. Voy en bicicleta por una bulliciosa ciudad marroquí, parecida a Marrakech. Atravieso callejuelas, plazoletas y puestos de fruta al aire libre hasta llegar a las puertas de la muralla, donde se alzan dos minaretes multicolores. Salgo del perímetro de la ciudad y entro en una playa de arenas espesas y espumosos oleajes. Por allí me comunican que han intentado detener a unos individuos relacionados con ETA (?) pero que finalmente la operación se ha cancelado. Lo comento con una bañista de mediana edad, una señora que luce un sujetador de bikini enorme, para unos pechos más bien diminutos.
2 en el teatro a oscuras. Entro en el Liceu de Barcelona junto al periodista Jordi D., con quien trabajo actualmente. Van a dar una rueda de prensa sobre un nuevo espectáculo, y la presentación corre a cuenta de dos encargadas más bien mediocres y parcas en palabras. Un grupo muy reducido de personas tenemos el privilegio de subir al escenario del Liceu, a oscuras, para tener la perspectiva que tienen los grandes músicos y divas. Unas señoras del público también piden subir. Desde arriba, la platea se ve más bien pequeña, con apenas unos bancos y sillas. Más tarde, en la rueda de prensa, Jordi empieza a hacer preguntas largas y vacilantes.
3 crisis de inspiración. Es viernes y alguien del trabajo me encarga pintar un cuadro abstracto. No se trata de una obligación, sino de algo que me confían porque creen que lo haré bien. Un técnico de la emisora donde trabajo, COMRàdio, desempaqueta unas telas para que pueda utilizarlas, y me cuenta cual es la mejor superficie para pintar, etc. Se me hace cuesta arriba; me da pereza y no me veo con suficiente energía para hacerlo; cierto que en el pasado había pintado alguna 'materia' a lo Tàpies, pero ahora siento que he perdido la técnica y la inspiración. Me lo llevo a casa, mientras en la calle se celebra una feria. Se me acumula el trabajo, tengo también otros deberes pendientes.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Cojo un taxi automático (15-16 diciembre 2009)
Sueño que me levanto de la cama, bajo a la calle y espero un taxi. Como no llega ninguno, decido subirme a un taxi automático, que se mueve sin necesidad de conductor. Durante todo el trayecto me mantengo en el asiento de atrás, estirado y soñoliento. Finalmente llego a mi destino, el casal de Camps Blancs de Sant Boi, donde debemos celebrar la representación de los Pastorets. Observo el taxi, y me doy cuenta que he sido imprudente; el vehículo avanzaba a ciegas y se podía haber estampado en cualquier momento.
Etiquetas:
COCHES INSEGUROS,
CONDUCIENDO SEGURO,
PASTORETS
domingo, 23 de agosto de 2009
La chófer recaudadora y conduciendo seguro (22-23 agosto 2009)
1 Voy de viaje y, al regresar a la estación o aeropuerto de mi país, me subo en el coche de una mujer que va con sus hijos pequeños. Al principio creo que me llevará gratis a mi casa, pero al llegar a la altura de Montserrat se desvía hacia su pueblo, de nombre corto parecido a "Tor". Cuando bajamos del vehículo, digo a la señora si le debo algo y me responde con una gran cifra: algo así como 9.ooo euros y pico. Asegura que es la cifra que cobra siempre por desplazamientos, pero yo no lo acabo de ver claro.
2 Voy conduciendo un coche pequeño y rudimentario, trampeando obstáculos y aplicando con éxito el sentido común. Ningún incidente.
Etiquetas:
CONDUCIENDO SEGURO,
VIAJES IMPOSIBLES
miércoles, 8 de abril de 2009
En coche a Terrassa (5-6 abril 2009)
Estos días sueño varias veces que llevo un coche (en la realidad no conduzco). Suele ser un automóvil pequeño y ligero, poco potente, como en este caso, en el que debo dirigirme a la ciudad de Terrassa. Conduzco con torpeza, guiándome apenas por la intuición y adentrándome en los carriles de forma algo temeraria. Voy preguntando a vecinos y peatones para que me indiquen el camino. Me miran raro.
Etiquetas:
COCHES INSEGUROS,
CONDUCIENDO SEGURO
domingo, 11 de mayo de 2008
A la ciudad en bici
Viajo a una gran ciudad -aparentemente Barcelona- con una moto y una bici a cuestas. Me alojo en una posada céntrica, a la que se accede descendiendo unas escaleras. Apenas utilizo la moto: con la bicicleta voy a todas partes, sorteo el tráfico, cruzo todas las avenidas. Más tarde me acompaña Laura, en el asiento de atrás. Al llegar a la calle de la posada ella confunde el lugar con un jardín señorial vasco y saluda a una muchacha en euskera. Cuando ya es hora de volver a casa, desisto definitivamente de coger la moto; el motor me asusta y prefiero tomar de nuevo la bici. Al contar el viaje a mis amigos, la ciudad visitada ya no es catalana ni vasca, sino francesa.
lunes, 8 de octubre de 2007
Libertad en bicicleta (7-8 octubre 2007)
Tomo una bicicleta roja. Es baja de asiento y está bastante atrotinada. Aun así, la manejo con gran fuerza y seguridad, como si fuera una moto. Circulo por Barcelona y me siento libre y dueño de mí mismo. Pregunto el camino para ir a la catedral, ya que quiero comer en un restaurante por los alrededores del templo. El problema es dónde aparcar el vehículo; no había reparado en ello y no llevo ningún candado.
sábado, 6 de octubre de 2007
Mis abuelos más jóvenes y la Historia Interminable (5-6 octubre 2007)
Día soleado. Voy en bicicleta a Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Al llegar a la última bajada ya aparece mi abuelo Eudald, junto a mi abuelo Cristino, con quien charla animadamente como si estuvieran haciendo alguna tarea. Aparco la bicicleta y voy a saludar a mi abuela Mercè y a mis tíos.
Sorprendentemente, todos mis familiares están unos diez o quince años más jóvenes: se lo hago saber, pero apenas le dan importancia. Vamos paseando cerca de la finca de mis abuelos y vemos cómo algunos elementos del pueblo aparecen gigantescos pese a su lejanía: una modesta cruz, en la 'Plaça de la Creu', se presenta como un enorme tótem con caras de piedra. Los objetos se acercan ópticamente, como en una alucinación.
Poco a poco, los caminos del pueblo de mis abuelos se van transformando en los paisajes del Reino de Fantasía en 'La Historia Interminable', la novela de Michael Ende. Cordilleras sin fin, praderas, cascadas plateadas: todo bajo una penumbra diamantina.
Sorprendentemente, todos mis familiares están unos diez o quince años más jóvenes: se lo hago saber, pero apenas le dan importancia. Vamos paseando cerca de la finca de mis abuelos y vemos cómo algunos elementos del pueblo aparecen gigantescos pese a su lejanía: una modesta cruz, en la 'Plaça de la Creu', se presenta como un enorme tótem con caras de piedra. Los objetos se acercan ópticamente, como en una alucinación.
Poco a poco, los caminos del pueblo de mis abuelos se van transformando en los paisajes del Reino de Fantasía en 'La Historia Interminable', la novela de Michael Ende. Cordilleras sin fin, praderas, cascadas plateadas: todo bajo una penumbra diamantina.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Accidente en bicicleta (agosto 2007)
Circulo en bicileta por unos campos de gran belleza, en un país extranjero. Está atardeciendo. En mi viaje voy teniendo algunos percances con otros vehículos, que me adelantan, se arriman excesivamente o se cruzan en mi recorrido. Finalmente el manillar de mi bici roza contra un coche y rompe la ventanilla del conductor en pequeños pedazos. Ambos seguimos conduciendo mientras nos cruzamos insultos. Al escucharne, el automovilista exclama:
- Però si ets català!
El hecho de que seamos compatriotas aún le enfurece más, pero sigue su camino con la ventanilla rota.
Más tarde me encuentro en un gran edificio, solemne y circular, donde elegantes ciudadanos asisten a alguna ceremonia o espectáculo. Pregunto por el lavabo, pero se encuentra varios pisos más arriba y no hay ascensor. En el trajín reencuentro al conductor catalán con quien había chocado. Veo que se parece mucho a Oriol, un compañero del trabajo. Es más bien alto, robusto, tiene aspecto de buena persona. Le pido sinceras disculpas por lo ocurrido y él se excusa también.
- Però si ets català!
El hecho de que seamos compatriotas aún le enfurece más, pero sigue su camino con la ventanilla rota.
Más tarde me encuentro en un gran edificio, solemne y circular, donde elegantes ciudadanos asisten a alguna ceremonia o espectáculo. Pregunto por el lavabo, pero se encuentra varios pisos más arriba y no hay ascensor. En el trajín reencuentro al conductor catalán con quien había chocado. Veo que se parece mucho a Oriol, un compañero del trabajo. Es más bien alto, robusto, tiene aspecto de buena persona. Le pido sinceras disculpas por lo ocurrido y él se excusa también.
Etiquetas:
COCHES INSEGUROS,
CONDUCIENDO SEGURO
miércoles, 9 de mayo de 2007
Vuelvo a casa en bicicleta (enero 2006)
Me voy de viaje solo. Voy visitando varias ciudades sin bajar del coche. Se trata de un vehículo descapotado; me permite una visión nítida del exterior. Fluye casi automáticamente, de modo que no tengo que conducir. Vuelvo a casa en bicicleta y vestido sólo con un bañador. Paso por la plaza Espanya de Barcelona: veo las dos torres venecianas y el Palau Nacional.
Para no perderme, me apego a la costa y voy siguiendo la línea de la playa. Aparco la bicicleta en el puerto de Port Ginesta, en Sitges. Bajo a la arena y descubro un gran espectáculo: grandes olas, peces y delfines saltando, rocas de todos los colores brillando bajo la luz del sol. Pregunto a un bañista si me falta mucho para llegar a mi casa, a Sant Boi. Me responde, con cierta arrogancia: “Unas tres horas”. Vuelvo a subir a la bicileta y prosigo mi recorrido. Veo el perfil de Sant Boi en lontananza: la montaña de Sant Ramon, la colina del castillo, la iglesia de Sant Baldiri.
Para no perderme, me apego a la costa y voy siguiendo la línea de la playa. Aparco la bicicleta en el puerto de Port Ginesta, en Sitges. Bajo a la arena y descubro un gran espectáculo: grandes olas, peces y delfines saltando, rocas de todos los colores brillando bajo la luz del sol. Pregunto a un bañista si me falta mucho para llegar a mi casa, a Sant Boi. Me responde, con cierta arrogancia: “Unas tres horas”. Vuelvo a subir a la bicileta y prosigo mi recorrido. Veo el perfil de Sant Boi en lontananza: la montaña de Sant Ramon, la colina del castillo, la iglesia de Sant Baldiri.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)