lunes, 8 de junio de 2015
"¿Quién es Dios?", "Mi predilecto" (7-8 junio 2015)
domingo, 9 de diciembre de 2012
Miedo en el submarino (principios diciembre 2012)
sábado, 30 de junio de 2012
Encerrado con actores zombis y fichado para una película juvenil (finales junio 2012)
sábado, 10 de marzo de 2012
La odisea para salir del metro (principios 2012)
viernes, 16 de diciembre de 2011
Viaje virtual a Roma; aislados en un pueblo sin luz (16-17 diciembre 2011)
jueves, 4 de agosto de 2011
Claustrofobia en Albinyana (3-4 agosto 2011)
domingo, 19 de junio de 2011
Volando sobre el delta del Llobregat, explorando túneles fluviales (18-19 junio 2011)
jueves, 16 de septiembre de 2010
Atrapado en la nieve, en la cueva con perros y el falso Big Ben (3-4 septiembre 2010)
Aparezco en la pendiente de una montaña y me hallo atrapado frente a una gran nevada. Están cerca de mi mis padres, mi hermano Ismael y mi cuñado Jordi. Llevado por el miedo, rompo a llorar. Más tarde estoy encerrado en una cueva con unos perros. Más tarde estamos alojados en una casa rural, y, en las afueras del edificio veo una curiosa reproducción del Big Ben de Londres.
lunes, 26 de julio de 2010
Conduzco y llevo a mi hija a mi piso (25-26 julio 2010)
Tengo una hija. En el sueño, se trata de Laia (en la vida real es mi prima) y la he tenido con Laura, de forma casi desapercibida: de hecho, en el sueño veo a la niña ya crecida (con unos 6 meses) y caigo en la cuenta de que soy su padre, como si fuera un secreto, algo olvidado o, más bien, algo que estaba allí pero de lo cual no me responsabilizaba.
Para tenerla conmigo y cuidarla como es debido, decido llevar a la niña a mi nuevo piso (en la vida real me estoy mudando) junto a mi prima Clàudia (hermana mayor de Laia en la vida real). Subo con las dos niñas a la furgoneta Hyundai de mi padre y coloco el cochecito de Laia frente al volante, para mantenerlo bajo control. Voy conduciendo con total desconocimiento, apretando el freno ¡con la mano! si hace falta, dejando que el vehículo vaya avanzando de forma automática -como un tren-, y únicamente en el tramo final siento algo de miedo y de culpabilidad por haber cogido el coche sin saber conducir.
Llego al portal de mi piso, y he aquí que la planta baja (en el sueño no me sorprende) es nada menos que mi lugar de trabajo, la emisora COMRàdio con su recepcionista y su trajín de trabajadores que entran y salen. Cojo el ascensor y subo con Laia y Clàudia. La cabina es tremendamente pequeña, y temo que mi hija, entre ascensor y cochechito, pueda quedar demasiado encajonada.
Finalmente llego al piso con las niñas (es muy alto, algo así como una quinta o sexta planta) y veo a muchos familiares allí dentro, preparando y colocando cosas para mi nuevo hogar. Están mis tías Montse y Lourdes, y también mi hermana Anna, ajetreadas y conversando entre ellas. En el sueño, mi piso forma parte de una especie de pensión, en una planta donde hay varias puertas y varios pisos que comunican con un salón común.
Más tarde explico a mis familiares las peripecias con el coche. Mi tío José Joaquín (padre de Laia en la vida real) asoma por una puerta, escucha el relato y no parece hacerle mucha gracia.
Calle Starowiejska 16 2º piso
00-459 Gdansk
Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74
sábado, 7 de marzo de 2009
Peligro en Afganistán, pánico en el ascensor y la silicona de Cristina Fernández (6-7 marzo 2008)
1 Llego a un campo de refugiados de Afganistán gracias a un ingenio de realidad virtual. Aquí y allá se amontonan grupos de lisiados, gente pobre, enfermerías, etc. Entro en el recinto, en forma de laberinto, y de repente, en uno de los pasillos, nos sorprende un ataque enemigo. Disparan contra alguien con un denso estallido de fuego y me protejo tal como me han aconsejado: escudándome tras la persona que tenga delante. El disparo nos propulsa hacia atrás.
2 Estoy en un ascensor, en Barcelona, junto a mi amigo José Luis (Sose) y varios ex compañeros de la escuela, como Inma. De repente, la cabina empieza a sufrir convulsiones debido a que tenemos los teléfonos móviles encendidos, como si hicieran interferencias. Sose se altera sobremanera. Nos increpa por no haber apagado el teléfono y teme lo peor: el ascensor se derrumbará súbitamente, moriremos. Intento calmarlo. Finalmente el ascensor baja de forma normal, con algunas vibraciones, y podemos salir de edificio.
Me dirijo hacia la estación de tren para volver a mi casa, a Sant Boi, pero el camino se me alarga más de lo esperado. Cuando creía que había llegado a Plaça Espanya, en realidad todavía estoy en Plaça Catalunya. Agobiado por la hora -ya son las 3 de la tarde y me esperan para comer en casa-, decido llamar un taxi. El primero que pasa es un taxi muy antiguo, de formas redondeadas y amplio espacio interior, con algunas manchas como de humedad. El conductor es un hombre barbudo de aire ausente.
3 La presidenta de Argentina, Cristina Fernández Kirchner, comparece para criticar las operaciones de estética que, según ella, se han hecho la Reina de España, Sofía, y la princesa Letizia. Sin embargo, ella misma luce un enorme escote donde se aprecian sus implantes de silicona. Llamo a todos para que vean la imagen.
sábado, 14 de febrero de 2009
San Miguel de Lillo, Estocolmo y el puerto de Barcelona (13-14 febrero 2009)
1 Muchos sueños de viajes. En primer lugar, voy en coche con mi familia y otras personas, y, en una de nuestras paradas, llegamos a un pueblo de Osona, donde, en el sueño, se alza la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo (en realidad está en Asturias). Quedo embobado frente al pequeño templo, alto y escalonado con sus múltiples tejados, hasta que uno de nuestros acompañantes llega por detrás algo irritado y me urge a volver al coche.
2 Llevo a unos amigos a Estocolmo, para enseñarles la ciudad donde yo ya he estado. En esta ocasión la ciudad se presenta muy blanca, luminosa y llena de canales. También vemos una especie de lonjas de tejados dentados, como en Göteborg.
3 Acabamos nuestro periplo, de noche, en el puerto de Barcelona. La ciudad aparece con una perspectiva totalmente nueva, como si la divisáramos desde alta mar. En el puerto están haciendo una competición de barcos, y varios periodistas asisten al evento para cubrirlo: veo algunos micrófonos y unidades móviles preparadas.
4 Para volver a casa debemos salir por una serie de puertas estrechas, tal como habíamos hecho al principio. Cada una de las puertas tiene un número. A partir de la segunda siento una gran claustrofobia y despierto.
sábado, 18 de octubre de 2008
Agobio en el ascensor (16-17 octubre 2008)
Estoy en un edificio muy alto. Subo a un ascensor para acceder a uno de los pisos superiores. La cabina, muy estrecha, está llena de personas, y yo quedo detrás. El ascensor va subiendo muy lentamente. Pienso que en cualquier momento sufrirá una avería y quedaremos encerrados. Cierro los ojos e intento ausentarme mentalmente para pasar el mal rato. Me conjuro para subir por las escaleras la próxima vez, aunque haya muchos pisos.
sábado, 27 de septiembre de 2008
Laberinto estrecho (26-27 septiembre 2008)
Voy andando ansiosamente por un laberinto de estrechas paredes de piedra. Los pasillos se van haciendo cada vez más bajos de techo. Siento angustia: no sé si voy a caber ni si podré salir de allí.
lunes, 21 de julio de 2008
El niño azul, el actor cómico y la radio irreconocible (20-21 julio 2008)
1 Me duermo cansado y, como suele ocurrir en estos casos, empiezo a tener ágiles sueños lúcidos: sueño que me levanto de la cama, recorro el pasillo, salgo de casa, vuelvo a entrar... Una de las veces que entro a mi casa, aparece en el recibidor un niño con una especie de fular o collarín azul de marinero.
2 Estamos en un inmenso teatro o auditorio. Estrenan una gran pantalla. Yo, convertido en el actor catalán Josep Maria Pou, hago la voz de presentación. Después cambia el punto de vista y veo el auditorio desde una televisión de mi casa. Pienso que, si manejo el mando a distancia, voy a manipular las imágenes que aparecen en la pantalla del teatro. Terminada la presentación, empieza una obra de teatro. Vuelvo a introducirme en el auditorio, disfrazado con barba y una especie de túnica. Me acerco al escenario y empiezo a improvisar situaciones cómicas. Los directores me miran con recelo, mientras que el público se troncha de risa.
3 La emisora donde trabajo, COMRàdio, ha sido reformada y convertida en un gran complejo comercial, con un hipermercado incluído. La redacción está totalmente cambiada y para acceder a ella hay que pasar por una estrechísima escalera, casi un túnel. Siento claustrofobia y evito subir por la escalera.
miércoles, 16 de julio de 2008
El perro en el callejón (15-16 julio 2008)
Estoy en la Plaça de Catalunya de Barcelona junto a mis amigos Susana y Pablo. Salimos por una de las esquinas de la plaza y empiezan a aparecer pequeños edificios modernistas, como farmacias o panaderías, con delicados y brillantes elementos decorativos. Entramos en un callejón muy estrecho y serpenteante, que parece conducir a algún sitio interesante. Intento adentrarme, pese a la claustrofobia. Sin embargo, cuando nos ponemos en marcha irrumpe un perro, flaco y furioso, avanzando hacia nosotros. Intento esquivar al animal, pero me empieza a morder y debo retroceder. Salimos del callejón y, aún en la plaza, el perro me sigue bordeando. Nos hemos quedado sin saber qué había más allá.
ACERCA DE ESTE SUEÑO
Por: Doctor KieslowskyNos encontramos ante una versión onírica del Jardín de las Hespérides. El onironauta, cual Heracles en la mitología griega, intenta acceder a un lugar maravilloso para obtener un tesoro. Las manzanas de oro del mito pueden ser aquí algún bien personal o espiritual. Sin embargo, un guardián feroz impide el paso al jardín: el dragón helénico toma aquí la forma de un perro rabioso. Nótese la progresión estética del sueño, que va de mayores a menores dimensiones: el protagonista parte de un espacio extenso y aséptico -una plaza urbana cuadrada-, se va adentrando por sendas seductoras -edificios modernistas- e intenta penetrar en el camino final -angosto y prometedor-. ¿A qué dorado tesoro interior hubiera conducido este último y serpenteante intestino? Lo estudiaré detenidamente. Por ahora tome Hesperina Complex, 2 comprimidos al día.
Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
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sábado, 22 de septiembre de 2007
En Eurodisney (septiembe 2007)
Encerrado en la habitación (septiembre 2007)
sábado, 19 de mayo de 2007
Atrapados en el túnel (mayo 2007)
martes, 8 de mayo de 2007
Los fantasmas, encerrados en el aparcamiento y el mitin de Ibarretxe (febrero 2005)
Distintas historias en un mismo sueño: todas tienen en común una atmósfera de miedo y tensión prebélica.
1 Es de noche. Estoy con toda mi familia en una gran casa en medio de la montaña. Nuestro padre nos habla en tono grandilocuente. Nos advierte que pueden venir fantasmas duranta la noche. Todos se van a la cama menos yo. Me quedo fuera de la casa, estirado sobre un banco o hamaca como los personajes de la película ‘El bosque’ de Night Shyamalan. De vez en cuando miro hacia el camino con desasosiego. Pero no viene nadie.
2 Vamos a casa de una amiga. Antes de llegar encontramos una especie de aparcamiento subterráneo. Intentamos salir de allí y vemos en el techo un agujero muy pequeño, un tubo por donde apenas cabría una persona. Me asusto y siento claustrofobia. Por suerte, en el otro extremo del subterráneo hay una salida más ancha. Llegamos a casa de nuestra amiga y le cuento mis miedos.
3 El lehendakari Juan José Ibarretxe organiza un acto de masas para presentar su plan soberanista. Estamos en una inmensa sala de actos de color verde. En primera fila están los jefes de informativos de COM Ràdio, donde trabajo actualmente. Decido sentarme al lado de Ibarretxe y aprovecho para darle consejos: “Supongo que te lo habrán dicho muchas veces, pero sé prudente y no hagas nada que pueda tener consecuencias peligrosas”. Él asiente y responde algo con una sonirsa forzada. De repente evoco la imagen del golpe militar del 23-F, y, preso de terror político, abandono la sala. Me voy a pasear por la ciudad junto a un compañero rubio, de baja estatura, que me recuerda a algunos amigos de la infancia.
Él me presta todo lo que le pido: una botella de agua, una linterna. Vamos a una tienda e intentamos dejar la botella de agua, medio llena, para que nos la guarden. Más tarde pasamos a recogerla pero una dependienta nos responde airada: “Para otra vez, sabed que nosotros no podemos guardaros objetos”. Mi compañero y yo bajamos a la playa. Llegamos casi hasta el agua, pero temo por mi cámara de fotos, que llevo colgada todo el día. Intentamos evitar el agua y saltamos las rocas llanas de color verde, como piedras de río.
domingo, 29 de abril de 2007
De vuelta al hospital (marzo 2003)
En la vida real estoy recién operado de peritonitis. He estado diez días ingresado en el Hospital Comarcal de Sant Boi. En el sueño, sigo en el hospital e intento salir para ir hacer un pequeño recado. Nadie me lo prohíbe. Al volver, pierdo el sentido de la orientación y voy a parar al edificio equivocado. Subo en un ascensor con tres o cuatro mujeres y mayores y me invade una claustrofobia terrible. La cabina es muy estrecha, baja de techo, de aspecto metálico y líneas curvas, como un iglú alargado. Cuando llegamos al piso correspondiente –ambiente triste, oscuro- pregunto dónde estoy y una infermera me informa de mi error. Se trata de otro hospital, que atiende gente mayor. Me voy escaleras abajo.