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lunes, 8 de junio de 2015

"¿Quién es Dios?", "Mi predilecto" (7-8 junio 2015)

Extraño sueño durante una mañana, poco antes de despertar.

Viajo con mis amigos y visitamos Barcelona, como si se tratara de algún lugar lejano o desconocido. Nos hospedamos en un raro hotel de finales del siglo XIX, de estilo burgués y modernista pero desconchado, avejentado y algo laberíntico. Su ascensor es extremadamente claustrofóbico, con una cabina antigua, con dos puertas, en las que apenas cabe una persona, totalmente comprimida.

De modo que decido subir por la escalera, agobiado y angustiado por aquel ascensor. Llego a uno de los pisos más altos y cuál es mi sorpresa cuando llego a una amplia explanada con colinas y bastante gente merodeando por los caminos, como si fuera un paraje de interés turístico.

En lo alto de una de las colinas se alza un hermoso castillo-iglesia con una gran torre maciza, de planta cuadrada y con almenas, presidiendo la fachada, parecida a la de la Alhambra, o la torre del homenaje de algún castillo medieval. Me intriga sobremanera aquel lugar perdido en la sierra de Collserola que desconocía por completo. (En otros sueños recientes también aparecen lugares montañosos de Barcelona que jamás había visto, también con vestigios monumentales).

Llego a la puerta de la iglesia y descubro que allí se rinde culto a una rara secta cristiana, cuyos fieles parecen gentes desequilibradas, con problemas mentales y a veces incluso algo amenazantes. En la portalada hay un muchacho de unos dieciocho o veinte años apuntando constantemente al interior de la iglesia con una especie de proyectil de dardos o balines, como si se propusiera impedir la entrada de cualquier extraño.

Intento conversar con ellos. Interpelo a una chica, de rostro un poco desencajado pero expresión dicharachera, sobre lo que hacen allí. Me responden que oran a Dios. Le pregunto entonces:

- ¿Y quien es Dios?

A lo que ella responde brevemente:

- Mi predilecto. *


ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

* La expresión final recuerda al pasaje del bautismo de Cristo en los Evangelios, en el que se abren los cielos y la voz del Padre clama: "Este es mi Hijo, mi Predilecto. Escuchadlo".

domingo, 9 de diciembre de 2012

Miedo en el submarino (principios diciembre 2012)

Me hallo junto a otras personas en el interior de un amplísimo submarino que nos permitirá ver todo tipo de peces, tiburones y ballenas a través de los cristales, cual un gran acuario circundante. Sin embargo, el trayecto es tenso y desagradable. A veces se ve el exterior, en vez de las profundidades marinas, como si el aparato avanzase a trompicones. Veo algun pez esporádico (muy grande, del tamaño de una ballena o un cachalote), y temo constantemente que la presión acabe reventando el submarino.

sábado, 30 de junio de 2012

Encerrado con actores zombis y fichado para una película juvenil (finales junio 2012)

1 encerrado con el actor zombi Estoy en el rodaje o puesta en escena de un spot publicitario sobre teatro. Unos actores españoles, a quienes reconozco enseguida, aparecen caracterizados como zombis en medio de un cementerio a media luz, mientras van declamando frases inquietantes con gran afectación. Aunque sé que se trata de una ficción, me siento algo atemorizado y decido huir por una escalera que se alza frente a mí. Subo por ella y encuentro a uno de los actores, disfrazado también de zombi, en lo alto de los escalones. De repente, la puerta que hay al final de la escalera se cierra. Me invade la angustia y la claustrofobia. Sólo estamos el zombi y yo, encerrados, y me da un miedo cerval sentir su presencia y pensar que se acercará a mí sin que pueda escapar. Es como una pavorosa cárcel visual, como una película de terror de la que no se puede salir ni apagar la pantalla. Finalmente parece que las paredes ceden, mientras el actor-zombi se arranca toda la piel de la cara a tiras, hasta que emerge el rostro familiar y tranquilizante del actor, culminando así el spot publicitario. Aún con el miedo en el cuerpo, me voy de los estudios, parecidos a los de Hollywood,y subo en un coche.

2 me fichan en una película. Sin saber muy bien cómo, me contratan para una película española para el público juvenil, como las protagonizadas por Mario Casas. Me siento halagado y algo avergonzado. Entro en un bar y saludo a los compañeros del rodaje, que me reciben como a uno más, encajando las manos. Me pregunto si interpretaré al galán de la película. Me hacen saber que rodaré escenas amorosas con la actriz María Valverde. Finalmente me toca interpretar a un personaje secundario, un hombre misterioso y atractivo. Dudo si sabré estar a la altura.

sábado, 10 de marzo de 2012

La odisea para salir del metro (principios 2012)


Me bajo en una estación de metro y sigo las señalizaciones en dirección a la calle. Sin embargo, por algún motivo nunca consigo llegar al exterior. Veo a una pareja y a otro joven en la misma situación, y nos unimos en una espontánea expedición de supervivencia. Las señales nos llevan siempre a otras estancias, otros pasillos, y nos invade la claustrofobia y la angustia por no poder salir. Finalmente, encontramos un ascensor y decidimos cogerlo. Por suerte sube al exterior, pero se queda cerrado y vemos las calles a través de las puertas de cristal. Está lleno de policías y de gente a la fuga, como si hubieran estallado violentos altercados tras una manifestación. Incluso parecen surgir algunas hogueras y destrozos por doquier. Desesperado por el encierro, me armo de valor y me lanzo contra el cristal. Tras un par de choques, consigo abrir un boquete suficiente para saltar afuera. Me veo rodeado de policías, así que me escondo en un bar y desciendo por una escalera subterránea que parece conducir a los lavabos. Alivio momentáneo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Viaje virtual a Roma; aislados en un pueblo sin luz (16-17 diciembre 2011)


1 roma familiar Hago un viaje virtual a Roma, como si me introdujera físicamente en la pantalla de un Google Earth muy avanzado y espectacular. El programa, por decirlo así, me va llevando por diferentes plazas y avenidas que recuerdo con alborozo, por mis viajes anteriores. La urbe, recreada fantasiosamente, presenta su característico color de piedra antigua, y me muevo en ella con tremenda familiaridad.

2 sin luz Estoy con unos amigos, en el interior de una vieja masía o caserón en medio de un pueblo de montaña. De repente se anuncia una tormenta o un vendaval, y aviso al resto de que nuestra casa es el único lugar sin luz de toda la aldea. Temo que quedemos aislados.


jueves, 4 de agosto de 2011

Claustrofobia en Albinyana (3-4 agosto 2011)


Voy a Albinyana, un pueblo donde veraneábamos hace años, y me reencuentro fortuitamente con los jóvenes a quien conocí por aquel entonces. Me invitan a salir de noche, pero se meten en bares y restaurantes tremendamente estrechos, a los que hay que entrar como si fuera un túnel o una pequeña jaula de plástico. Siento una horrible claustrofobia y les comunico que debo irme.

domingo, 19 de junio de 2011

Volando sobre el delta del Llobregat, explorando túneles fluviales (18-19 junio 2011)


Sobrevuelo a vista de pájaro un paisaje idílico de la zona del delta del Llobregat, con una miríada de humedales y bellas extensiones verdes. Diviso la iglesia de Sant Baldiri de mi ciudad, Sant Boi, e intento aterrizar para contemplarla de frente, aunque no consigo afinar la posición (como si navegara por el Google Earth). Más tarde me dirijo al curso del río y exploro túneles subterráneos, preñados de humedades, que deben llevarme al aeropuerto de El Prat (?). Sin embargo, poco antes de llegar, alguien me advierte que deberé atravesar un conducto estrechísimo, que me obligará a deslizarme por él como una lombriz. La imagen, ya repetida en otros sueños, me aterra inmediatamente y me llena de claustrofobia, así que decido echar marcha atrás.



jueves, 16 de septiembre de 2010

Atrapado en la nieve, en la cueva con perros y el falso Big Ben (3-4 septiembre 2010)


Aparezco en la pendiente de una montaña y me hallo atrapado frente a una gran nevada. Están cerca de mi mis padres, mi hermano Ismael y mi cuñado Jordi. Llevado por el miedo, rompo a llorar. Más tarde estoy encerrado en una cueva con unos perros. Más tarde estamos alojados en una casa rural, y, en las afueras del edificio veo una curiosa reproducción del Big Ben de Londres.

lunes, 26 de julio de 2010

Conduzco y llevo a mi hija a mi piso (25-26 julio 2010)



Tengo una hija. En el sueño, se trata de Laia (en la vida real es mi prima) y la he tenido con Laura, de forma casi desapercibida: de hecho, en el sueño veo a la niña ya crecida (con unos 6 meses) y caigo en la cuenta de que soy su padre, como si fuera un secreto, algo olvidado o, más bien, algo que estaba allí pero de lo cual no me responsabilizaba.

Para tenerla conmigo y cuidarla como es debido, decido llevar a la niña a mi nuevo piso (en la vida real me estoy mudando) junto a mi prima Clàudia (hermana mayor de Laia en la vida real). Subo con las dos niñas a la furgoneta Hyundai de mi padre y coloco el cochecito de Laia frente al volante, para mantenerlo bajo control. Voy conduciendo con total desconocimiento, apretando el freno ¡con la mano! si hace falta, dejando que el vehículo vaya avanzando de forma automática -como un tren-, y únicamente en el tramo final siento algo de miedo y de culpabilidad por haber cogido el coche sin saber conducir.

Llego al portal de mi piso, y he aquí que la planta baja (en el sueño no me sorprende) es nada menos que mi lugar de trabajo, la emisora COMRàdio con su recepcionista y su trajín de trabajadores que entran y salen. Cojo el ascensor y subo con Laia y Clàudia. La cabina es tremendamente pequeña, y temo que mi hija, entre ascensor y cochechito, pueda quedar demasiado encajonada.

Finalmente llego al piso con las niñas (es muy alto, algo así como una quinta o sexta planta) y veo a muchos familiares allí dentro, preparando y colocando cosas para mi nuevo hogar. Están mis tías Montse y Lourdes, y también mi hermana Anna, ajetreadas y conversando entre ellas. En el sueño, mi piso forma parte de una especie de pensión, en una planta donde hay varias puertas y varios pisos que comunican con un salón común. 

Más tarde explico a mis familiares las peripecias con el coche. Mi tío José Joaquín (padre de Laia en la vida real) asoma por una puerta, escucha el relato y no parece hacerle mucha gracia.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

Como el fornido Hércules en las Doce Pruebas, aquí el onironauta intenta sortear todo tipo de obstáculos en pos de su misión, y, como el esforzado Atlas, se carga el mundo a sus espaldas, concentrando en una misma lucha la familia, el trabajo, la emancipación, así como la adquisición de nuevas competencias vitales como cuidar hijos o conducir un coche. No faltan tampoco ecos de Prometeo, puesto que el onironauta roba el fuego a sus mayores y emprende la huída con la antorcha. Se trata pues, de un caso claro de sueño de adiestramiento, donde  el aspirante asume riesgos y pasos angostos (conduce sin saber, entra en un ascensor estrecho afrontando la claustrofobia), todo para conquistar un tesoro mayor, un plano superior de la existencia. El folclorista ruso Vladímir Propp, a quien tuve el honor de conocer durante mis estudios en San Petersburgo (entonces Leningrado, en los años 60), situaría este sueño en la categoría de prueba calificante; a ella le sucede la prueba decisiva, y a ésta la glorificante. Puesto que el onironauta es joven, para emprender todas estos quehaceres mitológicos le receto Herculina Vigorex, en gránulos, 2 cada 6 horas (leer prospecto).

Buenas vacaciones, como siempre veranearé en el Báltico con mi esposa y le enviaré una postal. A su disposición, y agradeciendo los servicios de traducción de Blogger, 

Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
00-459 Gdansk
Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74
E-mail akieslo@hotmail.com

sábado, 7 de marzo de 2009

Peligro en Afganistán, pánico en el ascensor y la silicona de Cristina Fernández (6-7 marzo 2008)


1 Llego a un campo de refugiados de Afganistán gracias a un ingenio de realidad virtual. Aquí y allá se amontonan grupos de lisiados, gente pobre, enfermerías, etc. Entro en el recinto, en forma de laberinto, y de repente, en uno de los pasillos, nos sorprende un ataque enemigo. Disparan contra alguien con un denso estallido de fuego y me protejo tal como me han aconsejado: escudándome tras la persona que tenga delante. El disparo nos propulsa hacia atrás.

2 Estoy en un ascensor, en Barcelona, junto a mi amigo José Luis (Sose) y varios ex compañeros de la escuela, como Inma. De repente, la cabina empieza a sufrir convulsiones debido a que tenemos los teléfonos móviles encendidos, como si hicieran interferencias. Sose se altera sobremanera. Nos increpa por no haber apagado el teléfono y teme lo peor: el ascensor se derrumbará súbitamente, moriremos. Intento calmarlo. Finalmente el ascensor baja de forma normal, con algunas vibraciones, y podemos salir de edificio.

Me dirijo hacia la estación de tren para volver a mi casa, a Sant Boi, pero el camino se me alarga más de lo esperado. Cuando creía que había llegado a Plaça Espanya, en realidad todavía estoy en Plaça Catalunya. Agobiado por la hora -ya son las 3 de la tarde y me esperan para comer en casa-, decido llamar un taxi. El primero que pasa es un taxi muy antiguo, de formas redondeadas y amplio espacio interior, con algunas manchas como de humedad. El conductor es un hombre barbudo de aire ausente.

3 La presidenta de Argentina, Cristina Fernández Kirchner, comparece para criticar las operaciones de estética que, según ella, se han hecho la Reina de España, Sofía, y la princesa Letizia. Sin embargo, ella misma luce un enorme escote donde se aprecian sus implantes de silicona. Llamo a todos para que vean la imagen.

sábado, 14 de febrero de 2009

San Miguel de Lillo, Estocolmo y el puerto de Barcelona (13-14 febrero 2009)


1 Muchos sueños de viajes. En primer lugar, voy en coche con mi familia y otras personas, y, en una de nuestras paradas, llegamos a un pueblo de Osona, donde, en el sueño, se alza la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo (en realidad está en Asturias). Quedo embobado frente al pequeño templo, alto y escalonado con sus múltiples tejados, hasta que uno de nuestros acompañantes llega por detrás algo irritado y me urge a volver al coche.

2 Llevo a unos amigos a Estocolmo, para enseñarles la ciudad donde yo ya he estado. En esta ocasión la ciudad se presenta muy blanca, luminosa y llena de canales. También vemos una especie de lonjas de tejados dentados, como en Göteborg.

3 Acabamos nuestro periplo, de noche, en el puerto de Barcelona. La ciudad aparece con una perspectiva totalmente nueva, como si la divisáramos desde alta mar. En el puerto están haciendo una competición de barcos, y varios periodistas asisten al evento para cubrirlo: veo algunos micrófonos y unidades móviles preparadas.

4 Para volver a casa debemos salir por una serie de puertas estrechas, tal como habíamos hecho al principio. Cada una de las puertas tiene un número. A partir de la segunda siento una gran claustrofobia y despierto.

sábado, 18 de octubre de 2008

Agobio en el ascensor (16-17 octubre 2008)


Estoy en un edificio muy alto. Subo a un ascensor para acceder a uno de los pisos superiores. La cabina, muy estrecha, está llena de personas, y yo quedo detrás. El ascensor va subiendo muy lentamente. Pienso que en cualquier momento sufrirá una avería y quedaremos encerrados. Cierro los ojos e intento ausentarme mentalmente para pasar el mal rato. Me conjuro para subir por las escaleras la próxima vez, aunque haya muchos pisos.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Laberinto estrecho (26-27 septiembre 2008)


Voy andando ansiosamente por un laberinto de estrechas paredes de piedra. Los pasillos se van haciendo cada vez más bajos de techo. Siento angustia: no sé si voy a caber ni si podré salir de allí.

lunes, 21 de julio de 2008

El niño azul, el actor cómico y la radio irreconocible (20-21 julio 2008)


1
Me duermo cansado y, como suele ocurrir en estos casos, empiezo a tener ágiles sueños lúcidos: sueño que me levanto de la cama, recorro el pasillo, salgo de casa, vuelvo a entrar... Una de las veces que entro a mi casa, aparece en el recibidor un niño con una especie de fular o collarín azul de marinero.

2 Estamos en un inmenso teatro o auditorio. Estrenan una gran pantalla. Yo, convertido en el actor catalán Josep Maria Pou, hago la voz de presentación. Después cambia el punto de vista y veo el auditorio desde una televisión de mi casa. Pienso que, si manejo el mando a distancia, voy a manipular las imágenes que aparecen en la pantalla del teatro. Terminada la presentación, empieza una obra de teatro. Vuelvo a introducirme en el auditorio, disfrazado con barba y una especie de túnica. Me acerco al escenario y empiezo a improvisar situaciones cómicas. Los directores me miran con recelo, mientras que el público se troncha de risa.

3 La emisora donde trabajo, COMRàdio, ha sido reformada y convertida en un gran complejo comercial, con un hipermercado incluído. La redacción está totalmente cambiada y para acceder a ella hay que pasar por una estrechísima escalera, casi un túnel. Siento claustrofobia y evito subir por la escalera.

miércoles, 16 de julio de 2008

El perro en el callejón (15-16 julio 2008)


Estoy en la Plaça de Catalunya de Barcelona junto a mis amigos Susana y Pablo. Salimos por una de las esquinas de la plaza y empiezan a aparecer pequeños edificios modernistas, como farmacias o panaderías, con delicados y brillantes elementos decorativos. Entramos en un callejón muy estrecho y serpenteante, que parece conducir a algún sitio interesante. Intento adentrarme, pese a la claustrofobia. Sin embargo, cuando nos ponemos en marcha irrumpe un perro, flaco y furioso, avanzando hacia nosotros. Intento esquivar al animal, pero me empieza a morder y debo retroceder. Salimos del callejón y, aún en la plaza, el perro me sigue bordeando. Nos hemos quedado sin saber qué había más allá.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky

Nos encontramos ante una versión onírica del Jardín de las Hespérides. El onironauta, cual Heracles en la mitología griega, intenta acceder a un lugar maravilloso para obtener un tesoro. Las manzanas de oro del mito pueden ser aquí algún bien personal o espiritual. Sin embargo, un guardián feroz impide el paso al jardín: el dragón helénico toma aquí la forma de un perro rabioso. Nótese la progresión estética del sueño, que va de mayores a menores dimensiones: el protagonista parte de un espacio extenso y aséptico -una plaza urbana cuadrada-, se va adentrando por sendas seductoras -edificios modernistas- e intenta penetrar en el camino final -angosto y prometedor-. ¿A qué dorado tesoro interior hubiera conducido este último y serpenteante intestino? Lo estudiaré detenidamente. Por ahora tome Hesperina Complex, 2 comprimidos al día.

Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
00-459 Gdansk
Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74

E-mail akieslo@hotmail.com



sábado, 22 de septiembre de 2007

En Eurodisney (septiembe 2007)

Visito el parque de Eurodisney, en París, junto a mis amigos. Salimos del hotel la primera noche e intentamos colarnos en el recinto. Enseguida aparece la silueta monumental del castillo de la Bella Durmiente, inspirado en el Neuschwanstein de Baviera. Entramos furtivamente. Debemos pasar un angosto pasillo. Una vez dentro echamos un vistazo y tomamos el camino de salida. Sin embargo, el pasillo parece haberse estrechado y apenas se puede recorrer. Intento salir arrastrándome, poco a poco, con paciencia, pero en ocasiones la angustia me vence.

Encerrado en la habitación (septiembre 2007)

Estoy encerrado en mi cuarto. Por algún conjuro o extraño mecanismo, las puertas han quedado blindadas y no puedo salir. Por lo visto, a otras personas de los alrededores les ocurre lo mismo. Oscuridad y tonos negros.

sábado, 19 de mayo de 2007

Atrapados en el túnel (mayo 2007)

Vamos por un túnel subterráneo estrechísimo a cuatro patas. Pasado un rato, intentamos retroceder pero no podemos. Estamos atrapados en las paredes rocosas.

martes, 8 de mayo de 2007

Los fantasmas, encerrados en el aparcamiento y el mitin de Ibarretxe (febrero 2005)


Distintas historias en un mismo sueño: todas tienen en común una atmósfera de miedo y tensión prebélica.

1 Es de noche. Estoy con toda mi familia en una gran casa en medio de la montaña. Nuestro padre nos habla en tono grandilocuente. Nos advierte que pueden venir fantasmas duranta la noche. Todos se van a la cama menos yo. Me quedo fuera de la casa, estirado sobre un banco o hamaca como los personajes de la película ‘El bosque’ de Night Shyamalan. De vez en cuando miro hacia el camino con desasosiego. Pero no viene nadie.

2 Vamos a casa de una amiga. Antes de llegar encontramos una especie de aparcamiento subterráneo. Intentamos salir de allí y vemos en el techo un agujero muy pequeño, un tubo por donde apenas cabría una persona. Me asusto y siento claustrofobia. Por suerte, en el otro extremo del subterráneo hay una salida más ancha. Llegamos a casa de nuestra amiga y le cuento mis miedos.

3 El lehendakari Juan José Ibarretxe organiza un acto de masas para presentar su plan soberanista. Estamos en una inmensa sala de actos de color verde. En primera fila están los jefes de informativos de COM Ràdio, donde trabajo actualmente. Decido sentarme al lado de Ibarretxe y aprovecho para darle consejos: “Supongo que te lo habrán dicho muchas veces, pero sé prudente y no hagas nada que pueda tener consecuencias peligrosas”. Él asiente y responde algo con una sonirsa forzada. De repente evoco la imagen del golpe militar del 23-F, y, preso de terror político, abandono la sala. Me voy a pasear por la ciudad junto a un compañero rubio, de baja estatura, que me recuerda a algunos amigos de la infancia.

Él me presta todo lo que le pido: una botella de agua, una linterna. Vamos a una tienda e intentamos dejar la botella de agua, medio llena, para que nos la guarden. Más tarde pasamos a recogerla pero una dependienta nos responde airada: “Para otra vez, sabed que nosotros no podemos guardaros objetos”. Mi compañero y yo bajamos a la playa. Llegamos casi hasta el agua, pero temo por mi cámara de fotos, que llevo colgada todo el día. Intentamos evitar el agua y saltamos las rocas llanas de color verde, como piedras de río.

domingo, 29 de abril de 2007

De vuelta al hospital (marzo 2003)

En la vida real estoy recién operado de peritonitis. He estado diez días ingresado en el Hospital Comarcal de Sant Boi. En el sueño, sigo en el hospital e intento salir para ir hacer un pequeño recado. Nadie me lo prohíbe. Al volver, pierdo el sentido de la orientación y voy a parar al edificio equivocado. Subo en un ascensor con tres o cuatro mujeres y mayores y me invade una claustrofobia terrible. La cabina es muy estrecha, baja de techo, de aspecto metálico y líneas curvas, como un iglú alargado. Cuando llegamos al piso correspondiente –ambiente triste, oscuro- pregunto dónde estoy y una infermera me informa de mi error. Se trata de otro hospital, que atiende gente mayor. Me voy escaleras abajo.