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viernes, 28 de diciembre de 2018

Guerra en Barcelona y refugio en la montaña (diciembre 2018)

A raíz del proceso independentista de Catalunya, estalla una nueva guerra civil que, al parecer, todos temíamos pero no habíamos verbalizado. El inicio del conflicto me sorprende junto a mi familia, paseando por el centro de Barcelona en lo que parecen las fechas navideñas. Por desgracia, andamos dispersados, así que cuando suena la alarma de los bombardeos apenas puedo proteger a nadie. Solamente veo a mi hermano pequeño Lluís, a unos metros de mí. Aparece con unos 10 o 11 años (en la vida real tiene 28). Corro hacia él instintivamente y le cobijo. 

Emprendemos una larga marcha de civiles, huyendo a pie, presas del pánico. Atravesamos un largo túnel oscuro. Nos palpamos las manos entre nosotros, con el de delante y con el de atrás, para no desorientarnos, hasta que llegamos a un sitio relativamente seguro, apartado de la ciudad. El suelo está lleno de nueces con cáscara, y una guía del grupo nos dice que recojamos todas las que podamos, ya que son lo que más alimenta en casos de hambruna y escasez. Recopilo muchas nueces con ansia, temiendo que no serán provisiones suficientes.

Debo reunirme con el resto de mi familia. Lluís y yo llegamos a la falda de una montaña de Collserola, cerca de Molins de Rei y el Papiol, en el Baix Llobregat. Desde allí tenemos una vista hermosa e imposible: se ve Barcelona, la estatua de Colón, la montaña de Sant Antoni... todo ello en un mismo escorzo fotogénico y luminoso. Cerca de allí, me reencuentro con mi familia en una especie de albergue y lloro de emoción. Mi madre dice que ella y yo podemos superar mejor esta situación tan dura, ya que estamos medicados con antidepresivos o ansiolíticos.

Dentro del albergue, permanecemos atentos a la radio y al sonido de los aviones, con el corazón en vilo. Poco a poco, la casa va haciéndose más amable, y la situación menos dramática. Mis padres salen al exterior con mi sobrina Abril, y les hago fotos junto a pequeños caballos que merodean por allí. Para mis adentros, me reconcome pensar como sobrellevaré la situación de escasez, la falta de ropa y de alimentos, y me pregunto a qué estaré dispuesto a renunciar.

La guerra se va disipando hasta que termina o se declara una tregua.




 

sábado, 13 de octubre de 2018

Viajando en cama-tren, solitario por España (octubre 2018)

Sueño habitual, con distintas variaciones. Viajo solo y recorro largas distancias en tren entre ciudades históricas españolas. El periplo es algo melancólico, suelo llegar a los sitios al atardecer o al anochecer. 

En una de las paradas llego a Huelva (ciudad que no he visitado en la vida real) y la excursión se vuelve un despropósito. Está oscuro, debo atravesar una especie de zona de obras con cemento y basura, camino prácticamente a ciegas y finalmente me veo obligado a recular e irme. 

En otro momento voy con el tiempo justo para comprar un billete de tren entre dos pequeñas ciudades de interior, y un trabajador mayor, triste y amable, me indica cómo hacerlo. Casi no hay nadie en la estación.

Finalmente vuelvo a casa en tren. El sueño se entremezcla con la sensación real de estar en la cama dormido: el vagón es la habitación y se va notando el traqueteo como algo lejano y apagado, casi placentero (voy avanzando sin hacer nada). Está completamente oscuro y no hay nadie más en mi 'celda'. La calma se altera un poco cuando intuyo que el tren está llegando a Passeig de Gràcia, en Barcelona, y por tanto deberé bajar a toda prisa y salir de mi letargo.


Asando costillas en la nieve (abril 2018)

Me levanto y descubro con entusiasmo que afuera está nevado. Hace viento. Pongo costillas de cordero en el suelo, hundidas en la nieve, pensando que así se van a asar (!). La nieve tiene un tacto suave y cálido, como si fuera arena. Veo bellos paisajes blancos, Barcelona y el mar. Paisajes agitados por el viento, después más nítidos. Cuando voy a por las costillas de cordero, compruebo decepcionado que la carne sigue medio cruda y no se ha producido el efecto mágico o imaginario que pretendía.


sábado, 7 de abril de 2018

A la cárcel por independentista (22-23 marzo 2018)

Sueño que me encarcelan por participar en una manifestación por la independencia de Catalunya y por, supuestamente, obstruir la actuación de la policía y la justicia. Angustiado, cada día me despierto con la vaga esperanza de ser liberado. En el centro penitenciario hay una pizarra con la palabra 'Lliures' y otras inscripciones. Tengo la celda muy desordenada; pienso en el trabajo que me tomará dejarla a punto cuando deba irme. Me muevo por espacios silenciosos, mortencinos y aburridos, hasta que descubro que hay estancias secretas muy animadas, lugares de recreo, juego y comidas. Me anima pensar en cómo me recibirán mis compañeros de trabajo cuando salga. Desde el recinto tengo vistas del distrito de las Corts y el Camp Nou, justo donde trabajo. Intento desesperadamente buscar referencias geográficas y recordar donde estoy, para no perder la noción espacial y no contraer un síndrome de aislamiento.

Descubro una llave de la Guerra Fría, Sagrada Família esclavista y en el templo egipcio de Madrid (17-18 marzo 2018)

Sueños muy curiosos.

1. Me cuelo en una especie de trama político-criminal de altos vuelos relacionada con la Guerra Fría. Por azares del destino, descubro dentro de un cajón una pequeña llave que resulta ser muy disputada por varias potencias. A sabiendas, me la llevo e intento resguardarla. Me ilusiona la idea de ser actor y héore de un acontecimiento histórico. Sin embargo, un villano con aspecto de espía ruso y sombrero de hongo me arrebata las llaves con una sonrisa sarcástica y cedo sin más.

2. Veo la Sagrada Família de Gaudí, para mi sorpresa, en plena construcción por cientos y cientos de esclavos allí destinados, como si se tratara de las pirámides egipcias.

3. Viajo a Madrid, y por fin (aún no en la vida real) llego al templo egipcio de Debod, que aparece grandioso y muy extenso.


Subida imposible al Palau Güell (10-11 febrero 2018)

Subo al Palau Güell, edificio modernista de Gaudí situado en el carrer Nou de la Rambla de Barcelona (en la vida real lo descubrí en 1998, y me impactó mucho). En este caso voy para hacer la localización de un programa televisivo. En ese momento hay muchos actos musicales, ruido y gente por todas partes. Yo intento en todo momento divisar las famosas chimeneas monumentales con recubrimientos de cerámica multicolor. Pasado un buen rato, intento sortear a la gente y subir hasta la azotea, que es mi obsesión. La escalera es de madera y va dando vueltas. Tiene unas barandillas muy débiles que pueden romperse. Aviso del peligro a unas muchachas. Cuando por fin parece que llego a la azotea, parece que ya no es posible, por horarios. El recepcionista, curiosamente, se acuerda de mí. Dice: "es la primera vez que subes con el pelo corto". En efecto, poco tiempo atrás lo llevaba largo.

Barco fantástico con harpías explosivas (6-7 enero 2018)

Voy en un barco fantástico, al parecer de origen chino, desde el Pirineo hasta Barcelona, desde donde se obtienen vistas espectaculares. El enorme crucero y su entorno marítimo están repletos de elementos de cuentos de hadas, seres voladores, pájaros y harpías que explotan, recreaciones virtuales de escenas mitológicas y varias estancias como de parque temático medievalizante.

Bañera oculta en mi casa, con un zombi y un oso (16-17 diciembre 2017)

Otro de los muchos sueños en los que descubro que mi casa es más grande, tiene nuevas estancias o prestaciones, etc. Esta vez hallo un gran elevador, del estilo canapé de sofá o cama, pero con una bañera en su interior. Nunca recuerdo utilizarla y siento un gran placer al redescubrirla de nuevo.

El hallazgo, por algún extraño mecanismo, genera un nuevo balcón o terraza en mi piso. Invito allí a mis amigos. Más tarde, descubrimos que en aquel rincón olvidado de la casa hay un zombi y un oso moribundo. Le pedimos al zombi que se coma al oso, y luego nos deshacemos del zombi.

En otro sueño, la misma noche, mi casa está ocupada por un montón de gente. Lloro por la sensación de caos.

Visión área muy definida de Barcelona; después de la Torre Eiffel, desde varios ángulos como una visualización digital en 3D.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Visiones del Park Güell; perdido en Barcelona (finales octubre 2017)

1 Varias visiones extrañas del Park Güell de Gaudí, en Barcelona. En una de ellas, lo contemplo a vista de pájaro o de dron. Es una vista virtual con hiperrealismo digital, que muestra los estragos de la sequía. El supuesto lago que se hallaba en el parque -no así en la vida real- ha desaparecido completamente, y también otros muchos embalses y ríos, como en una premonición digital del cambio climático.

2 Desorientado y perdido por Barcelona, voy solamente con una camiseta de manga larga, ni siquiera llevo calconcillos. Junto a mi hermano Lluís y otras personas, intentamos subir al hotel que se encuentra al final de la Rambla, junto a Colón, y que nos comunica con las torres de la catedral y espléndidos miradores a los que se accede por complejos mecanismos como pistas laberínticas. Optamos por el ascensor, aunque tampoco funciona completamente. Pregunto en todo momento por mi mochila y otras pertenencias; Lluís se da cuenta de que mi rara amnesia y me reprende por ser tan despistado. Entramos en un hotel lujoso de otra época. Tengo la sensación permanente de perder la memoria más inmediata.

3 Ganas frustradas de verano. Queremos ir a una playa que no es tal; de cerca vemos que se trata de un embalse extraño y precario, pero aun así nos tiran las ganas de revivir el verano y bañarnos. Finalmente, el frío y el entorno no acompañan y me abstengo.

lunes, 11 de septiembre de 2017

La estatua de Colón bañándose (finales agosto 2017)

Estamos en un lugar elevado de Barcelona. Veo la estatua de Colón cobrando vida, bañándose en una especie de piscina y haciendo todo tipo de poses divertidas. También se animan mágicamente los leones del monumento y Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos del 92. Me pregunto si los peatones, desde abajo, ven todo este espectáculo. Alguien comenta, condescendiente, que no se trata de la auténtica estatua de Colón, sino una especie de remedo lúdico.

domingo, 3 de enero de 2016

Vestigios olímpicos en casa de mis padres (mediados diciembre 2015)

1 Viajo al pasado y voy a casa de mis padres, donde veo a mi hermana Alícia cuando era pequeña. Me doy cuenta de que el tejado de la casa tiene adosado un fragmento del gran pez metálico de Gehry construido en la villa olímpica de Barcelona (en el sueño creemos que es de Mariscal). Propongo a mi padre que desmonte esa parte del tejado para conservar el vestigio y ponerlo a buen recaudo, pero lo desestima, como si no le diera valor. Durante los últimos años he soñado escenas similares de descubrimiento de tesoros u objetos valiosos en casa de mis padres, tras haberme emancipado y regresar.

2 Sueño que fallece el sacerdote Josep F. Me provoca una honda pena, me cuesta creerlo.

lunes, 8 de junio de 2015

"¿Quién es Dios?", "Mi predilecto" (7-8 junio 2015)

Extraño sueño durante una mañana, poco antes de despertar.

Viajo con mis amigos y visitamos Barcelona, como si se tratara de algún lugar lejano o desconocido. Nos hospedamos en un raro hotel de finales del siglo XIX, de estilo burgués y modernista pero desconchado, avejentado y algo laberíntico. Su ascensor es extremadamente claustrofóbico, con una cabina antigua, con dos puertas, en las que apenas cabe una persona, totalmente comprimida.

De modo que decido subir por la escalera, agobiado y angustiado por aquel ascensor. Llego a uno de los pisos más altos y cuál es mi sorpresa cuando llego a una amplia explanada con colinas y bastante gente merodeando por los caminos, como si fuera un paraje de interés turístico.

En lo alto de una de las colinas se alza un hermoso castillo-iglesia con una gran torre maciza, de planta cuadrada y con almenas, presidiendo la fachada, parecida a la de la Alhambra, o la torre del homenaje de algún castillo medieval. Me intriga sobremanera aquel lugar perdido en la sierra de Collserola que desconocía por completo. (En otros sueños recientes también aparecen lugares montañosos de Barcelona que jamás había visto, también con vestigios monumentales).

Llego a la puerta de la iglesia y descubro que allí se rinde culto a una rara secta cristiana, cuyos fieles parecen gentes desequilibradas, con problemas mentales y a veces incluso algo amenazantes. En la portalada hay un muchacho de unos dieciocho o veinte años apuntando constantemente al interior de la iglesia con una especie de proyectil de dardos o balines, como si se propusiera impedir la entrada de cualquier extraño.

Intento conversar con ellos. Interpelo a una chica, de rostro un poco desencajado pero expresión dicharachera, sobre lo que hacen allí. Me responden que oran a Dios. Le pregunto entonces:

- ¿Y quien es Dios?

A lo que ella responde brevemente:

- Mi predilecto. *


ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

* La expresión final recuerda al pasaje del bautismo de Cristo en los Evangelios, en el que se abren los cielos y la voz del Padre clama: "Este es mi Hijo, mi Predilecto. Escuchadlo".

sábado, 17 de enero de 2015

Mar y animales en mi calle; pierdo un bebé en una cajetilla; escalo la Sagrada Família; dibujos brillantes de mi infancia

Noche de viernes y mañana de sábado de las que recuerdo muchos sueños.

1 El mar en mi calle. Voy en coche con Laura. Subimos por la calle de mis padres, ligeramente empinada, y al llegar al final empiezan las sorpresas. Un rebaño de vacas, ovejas y asnos se cruza en nuestro camino. Al parecer, existe allí una especie de granja, cosa que desconocía. La dueña es una vecina mayor cuya cara, de aspecto severo, me resulta familiar (quizá era la abuela de algún compañero de escuela). 

Pero la verdadera sorpresa llega justo después. Al terminar la calle, donde en la vida real empieza el parque urbano de la Muntanyeta, en el sueño se extiende lo que parece un breve camino hacia la playa. Parece que hubieran hecho obras y desbrozado caminos para que mi calle quede tan increíblemente cerca del mar, lo cual me regocija, y así lo comento en voz alta.

Al bajar del coche me doy cuenta que quizá se trata de un efecto óptico y en realidad se trata del río Llobregat, cuyas aguas plateadas refulgen a lo lejos, teniendo que pasar antes por una más breve riera que discurre en paralelo, como si andáramos entre una ciudad de canales. Nos adentramos por el camino que lleva hasta el supuesto horizonte marítimo, con arena al fondo. Además de Laura, está nuestra amiga Sara y de repente llega también Andrés, que se adelanta para hablar conmigo. 

Atardece y la luz del sol crea imágenes muy hermosas, con reflejos, siluetas perfectas y sombras que parecen cuadros. Entonces siento no haber cogido la cámara fotográfica, que está en el coche. Pido las llaves a Laura y regreso a por ella. Sin embargo, al llegar no identifico el coche (hay muchos vehículos azules que se parecen). Y, sin saber cómo, me meto en una especie de hotel-restaurante, con sucesivas estancias, de las que no consigo salir. Me da mucha rabia no poder volver al hermoso lugar que quería fotografiar.

2 Otra vez un bebé se deshace. Cuido de un diminuto bebé de la familia, que me recuerda a mi sobrina Maria. Para resguardarlo, debemos guardarlo en una cajetilla, como de cerillas. La llevo de un sitio para otro, y la voy sacando para cogerla en brazos. Pero una de las veces, al sacarla, descubro horrorizado que ha quedado como consumida o desmigajada. En otras ocasiones podía volver a recomponerse, pero ahora no. Me siento tremendamente culpable, temo tener que decírselo a mi familia. Sueño muy recurrente en los últimos meses.

3 Trepando por la Sagrada Família, arranco sus pináculos. Veo la Sagrada Família de Gaudí terminada. En el sueño tiene un aspecto que no coincide con la realidad: es una especie de templo neogótico y algo convencional comparado con la fantasía del arquitecto, que por alguna razón no consigo recrear. Lo intento de nuevo, vuelvo a cruzar la calle y se me aparece otra versión de la Sagrada Família, que tampoco es la correcta pero se asemeja un poco más, con las torres más definidamente cónicas y apuntadas. Entonces empiezo a trepar por los muros cual Spiderman. Al llegar a lo alto, me encaramo también a las torres, llenas de grúas, redes y aparejos de obras, y consigo tomar en mis manos uno de los famosos pináculos en forma de flor de cerámica. Puedo arrancarlo fácilmente, como si estuviera flojamente colocado, y lo lanzo hacia abajo para que alguien lo coja.

4 Dibujos brillantes de mi infancia. Muestro unos antiguos dibujos a mis amigos y compañeros. Se trata de dibujos que hice de niño para ilustrar mis trabajos o apuntes escolares. Todos, yo incluido, se sorprenden de la fantasía y el nivel de detalle de estas creaciones, donde se ven paisajes de montañas, mares y otras evocaciones de figuras y escenas celestiales. Muchos están pintados vivamente, con ceras o témperas. Me entristece haber perdido el empuje y la ilusión para hacer estos dibujos ingenuos y llenos de brillo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Descubro la Barcelona árabe (mediados agosto 2014)

De paseo por Barcelona descubro una zona, en la falda de la montaña, donde se conservan numerosos edificios y vestigios de época árabe. Me asombra el hallazgo, puesto que creía conocer bien la ciudad. Me entretengo entre antiguas mezquitas y fuentes, todo en un ambiente apartado y entre árboles, con abundancia de tiendas turísticas y de souvenirs. Intento recordar la ubicación y la ruta para regresar en otro momento, con más calma.

Más tarde, aún en Barcelona, paso por un agradable paraje natural utilizado como pista de unas carreras de motos. Me reprenden de mala manera para que me aparte del medio de la vía, y protesto enérgicamente, pidiendo que dejen de privatizar y adueñarse de los espacios públicos, especialmente los más hermosos.

domingo, 12 de enero de 2014

El templo blanco y el rosario incendiado (mediados enero 2014)

Entro en un extraño templo de Barcelona, llamado de la Misericòrdia. Su planta arquitectónica dibuja una especie de L: un lado dedicado a reuniones sociales y actividades recreativas diversas, y el otro, una alargada capilla de uso estrictamente religioso. Al parecer, una vez al año, coincidiendo con cierto acontecimiento o memorial, el templo recibe muchas visitas. Como peculiaridad, se halla al lado del rascacielos 30 St Mary Axe de la City de Londres, el conocido como "el pepinillo".

Me encuentro en el ala civil del edificio, donde hay mucha gente parloteando. Me fijo en el aspecto de la capilla: allí el aspecto es muy diferente, con unas pocas personas, y deambulando en silencio. Los fieles cuentan con unos gruesos auriculares para aislarse del ruido exterior y lograr un silencio meditativo.

Me dirijo entonces a la capilla. Al fondo de su larga y estrechísima nave, muy sencilla y blanca, no hay más que un crucifijo colgado. Me voy acercando hacia él dando una especie de acelerones con sus consiguientes marchas atrás, como si estuviera pegado a un gran muelle por detrás.

Consigo llegar a los pies del crucifijo y dejo a su lado un objeto parecido a un rosario que llevo conmigo. Los rayos de sol entran por un ventanal y de pronto, el rosario sufre un efecto espejo y provoca su propia combustión. Las cuentas se incendian con un fuego repentino y rojizo que intento sofocar rápidamente.

viernes, 20 de diciembre de 2013

La Casa Batlló por atrás; creo vivir en Barcelona (finales diciembre 2013)

Recorro las calles del centro de Barcelona con mi hermana Alícia. Paramos en una tienda de ropa y, al asomarnos a un ventanal, descubrimos por sorpresa que nos hallamos justo detrás de la Casa Batlló de Gaudí. La silueta inconfundible del edificio, con su lomo sinuoso y su cruz bulbosa, se recorta en la noche. Me asombra ver el edificio desde esta infrecuente perspectiva, más de vecinos (desde dentro) que de turistas (desde fuera). Alargamos el brazo para palpar la azotea de la casa, y lo que creíamos un recubrimiento de cerámica resulta ser una especie de alfombrilla que se desgaja de su sitio. Intentamos arreglarlo rápidamente.

Seguimos andando por la ciudad y me embelesa la bohemia de las calles, populosas y cosmopolitas (en el sueño parecen las de Ciutat Vella). Nos acercamos a la Plaça de Catalunya y creo llegar a mi casa, pero enseguida me doy cuenta de mi error; en realidad vivo en la Plaça de Catalunya de Sant Boi. Por momentos, me ilusionaba la idea de vivir en Barcelona; me hacía sentir más pleno y especial -no así en la realidad-.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Tengo una bolsa de fresas adherida a la boca como una verruga; Las torres de la Sagrada Família son palmones de Semana Santa (6 diciembre 2013)

1 Fresas parasitarias en mi boca Curioso sueño. Noto una molestia constante en la boca. Parece una llaga o protuberancia. Me palpo la parte interna del labio inferior y noto allí una verruga de grandes dimensiones, casi como una bola de papel de aluminio. Tiro de ella con empeño hasta que va cediendo, pero sigue pegada a mi boca por un pequeño conducto de carne, fino y elástico. Los familiares que hay a mi alrededor (recuerdo a mi tía Daisy) me miran con desaprobación e intentan disuadirme. Pero no les hago caso y finalmente me arranco la extraña verruga con unas tijeras. Cuál es mi sorpresa cuando compruebo que se trata de una bolsa transparente con unas cuantas fresas en su interior. Algunas ya presentan mal estado, con algunas motas blanquecinas.

2 Sagrada Família sostenida por Felipe González Estoy en Lleida, donde gozo de una espectacular e imaginaria visión aérea de la ciudad. Se ven muchos monumentos, destacando al fondo la Seu Vella (catedral) y, algo más cerca, a la derecha, la silueta de la Sagrada Família de Barcelona (?). Las torres del templo de Gaudí van cambiando de tono e iluminación; ahora más oscuras, ahora más claras. Me acerco volando hasta el edificio, para admirarlo de cerca, pero al llegar descubro que las torres son en realidad grandes palmones de una procesión de Domingo de Ramos de Semana Santa. Uno de los peregrinos, sosteniendo la altísima palma conífera, es Felipe González, que camina con seriedad ceremonial. Al retirarse las palmas que parecían las torres, la Sagrada Família se presenta algo anodina e incompleta. Visito el interior, que me parece decepcionante y convencional. Pero se me ocurre que hay un segundo interior, éste verdaderamente bello -el de la vida real- con las columnas blancas y las formas arborescentes.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Lanzados desde la Sagrada Família (septiembre 2013)

1 Nos proponemos cambiar la fachada de la Sagrada Família de Gaudí de modo basto y alocado. Para ello, vamos volando hasta sus cúspides y, desde allí, nos lanzamos, como quien hace puenting, rozando toda la fachada del Nacimiento, rompiendo y desgastando sus elementos prominentes como si tuviéramos una fuerza erosionadora fuera de lo común.

2 Veo a mi amigo David B. presidiendo una misa que se retransmite por televisión. Me sorprende y me alegra.

miércoles, 21 de agosto de 2013

De la mano con el alcalde de Barcelona (mediados agosto 2013)

Voy de la mano con el alcalde de Barcelona, Xavier Trias (!). Es como si fuera mi padre, o alguna figura paterna que me acompaña y con quien tengo toda confianza. Le recrimino que me aprieta la mano demasiado fuerte, y él replica que mi mano huele mal (!). Llegamos hasta una zona sórdida y abandonada. A plena luz del día, vemos un gran depósito de componentes de coche, como neumáticos y otras chatarras que se amontonan como en un basurero. Otro hombre que nos acompaña se sorprende del poco material que hay, para el número de coches que tiene Barcelona, a lo que el alcalde frunce el ceño, desdeñoso. Se nos escapa un neumático y salimos corriendo a por él.

domingo, 30 de junio de 2013

Barcelona convertida en bosque y descubriendo pueblos con mis padres (finales junio 2013)

Multitud de sueños sobre viajes estos días. Esta noche:

1 gràcia reverdecida. Estoy en Barcelona, a primera hora de la mañana, y me adentro en el barrio de Gràcia haciendo el habitual recorrido por la calle Astúries. Cuál es mi sorpresa cuando veo que el entorno urbano ha desaparecido aparentemente, y en su lugar hay una gran extensión de bosque. No es un bosque frondoso y oscuro; más bien parece el de una colina, con todo a la vista bajo la hermosa luz incipiente de la mañana. Al principio creo que es algo normal, que estoy viendo el aspecto del barrio antes de que se llene de gente y tráfico durante el día, pero después comprendo que se trata de un raro prodigio o metamorfosis que acaso nos muestra cómo era la ciudad hace miles de años.

2 me alejo del coche. Viajo con mis padres y mis hermanos por diferentes pueblos de España, lugares y paisajes imaginarios sin referente real. Llegamos a un pueblo y aparcamos la furgoneta. Hay unas pocas casas entre un paisaje rocoso y poco más. Sin embargo, me decido a explorar el lugar y me alejo del coche. Voy recorriendo el pueblo en sentido descendente hasta que llego a una zona mucho más interesante, que alberga el verdadero centro histórico, con una plaza y una iglesia tosca de aspecto medieval. Saco una fotografía y aparece en mi cámara una extraña imagen: el templo se ve extraordinariamente lejano, y toda la plaza aparece como en un diorama. Me doy cuenta que he fotografiado un cartel, un dibujo, y no la verdadera plaza. Veo a mi madre y a alguno de mis hermanos, que también han seguido mis pasos, y seguimos recorriendo el pueblo. Al regresar al coche, mi padre está muy enfadado por nuestro retraso y discuto con él.