Estoy lloroso, muy débil y desanimado, como después de una borrachera. Mi hermana Cristina y Gisela, compañera del trabajo, me ayudan a levantarme y a vestirme para salir a correr. Pasamos por unas enormes ruinas egipcias y suena una música rimbombante y épica, al estilo de 'Lawrence de Arabia'. El paseo triunfal me anima un poco.
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sábado, 9 de diciembre de 2017
Perdido en mi piso, añoro a mi madre (octubre-diciembre 2017)
Muchos sueños tristes durante este otoño, en los que me sueño en mi cama, pero puedo reconocer si estoy en mi piso, en el piso que compartía con Laura o en casa de mis padres.
En algunos de ellos, sueño que despierto y oigo el rumor perfectamente familiar de un sábado por la mañana, de mis padres, que merodean por casa, faenan, escuchan música o el televisor o preparan mesa para el desayuno o los laudes matinales. Me siento repentinamente solo, aislado y nostálgico de aquellos momentos, e intento llamar a mi madre con una voz interior y llorosa: "Mama, on ets? On ets?".
En otro sueño, el cuarto está oscuro y percibo que entra alguien. Creo que se trata de mi tío Josep. Me pregunto si habrá más gente, siento miedo, enciendo el flexo y lo blando como autodefensa.
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miércoles, 15 de julio de 2015
Mi madre me clava un estilete en el pecho (principios julio 2015)
Soñado durante una siesta, en mi antigua habitación en casa de mis padres.
Mientras estoy adormecido, mi madre se acerca y se sienta junto a la cama, muy cerca de mí. La intuyo vagamente. Intento tenderle la mano, pero me lo impide la frecuente parálisis del sueño.
Ella parece preocupada por mí y quiere preguntarme por mis crisis personales y mi estado de ánimo, aprovechando ese momento íntimo.
Ante mi falta de respuestas, súbitamente, me clava un fino estilete en el pecho, en el lado contrario del corazón. Asegura que es por mi bien, que se ha visto obligada a ello. Al parecer, tiene que extrarme una pequeña parte de tejido para cerciorarse de mi estado de salud real.
Despierto enseguida, nervioso, y percibo todavía la punzada en el pecho.
sábado, 16 de mayo de 2015
Mi cuerpo con serpientes enroscadas, durmiendo en una habitación transparente, llorando por mi abuela (mediados mayo 2015)
Sueño extraño y agitado, quizá por haber tomado alcohol. Sueño que estoy durmiendo temporalmente en casa de mis padres. Me han asignado una curiosa habitación de la parte trasera de la casa, que según cómo se mira, casi está abierta de par en par a la calle.
Veo a la gente como viene y va por una calle ajetreada que parece la Rambla de Barcelona, y temo que ellos puedan acceder a mi intimidad, pero ellos apenas me ven. Desde el cuarto también puedo ver las otras zonas de la casa, a mis pies, como si las paredes fueran transparente o se viera todo a través de extrañas y mágicas rendijas. Veo a mi padre y el resto de mi familia preparando una gran mesa para la hora de la comida. No estoy en mi casa de emancipado, me siento desubicado y frágil.
Una somnolencia profunda y a la vez turbulenta me retiene a la cama. Me siento culpable porque mi familia me está esperando, y deben de estar hablando de mí con severidad.
Cuando consigo levantarme, he aquí que mi cuerpo está casi totalmente recubierto de unos extraños cordeles de plástico, como trozos de cable o de tuberías. Me los voy arrancando uno a uno hasta que veo como se mueven en el suelo y descubro, con horror, que se trata de serpientes que tenía enroscadas por toda mi anatomía. Siento un escalofrío, intento olvidarlo cuanto antes.
Al llegar al comedor con mi familia, paso por un rincón de la mesa y puedo oír claramente la voz y percibir la presencia de mi abuela Cari, que en la vida real falleció hace casi cinco años. Entonces rompo a llorar espontáneamente, desahogándome de la tristeza que tenía acumulada. Me preguntan qué me ocurre y se lo explico; parecen no comprenderme. Me siento inexplicablemente abatido, fatigado y melancólico; todo en mi interior es llanto.
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