martes, 2 de junio de 2015

Perdido en el avión inmenso, sin mi familia (mediados mayo 2015)

Viajo con mis padres y hermanos a cierto país extranjero, de vacaciones. Sin embargo, apenas les veo durante el viaje. Estamos aislados, separados, no encontramos el momento de vernos y compartir ese viaje. Me siento indeciblemente egoísta y desazonado; no gozo en absoluto de las vacaciones. Pasan unos días y llega el momento de volver a casa. Todavía sin haber encontrado a mi familia, subo a un gigantesco y amplísimo avión, casi como una estación ferroviaria, grande y ajetreada, y no consigo nunca saber dónde están.

Mi abuela revive pero su mano se deshace (mediados mayo 2015)

Veo a un grupo de mujeres mayores. Entre ellas está la actriz Mercè Sampietro, con quien entablo una breve conversación, interesándome por su vida. Enseguida me doy cuenta que también está mi abuela Cari, que falleció en la vida real hace cinco años. Doy por descontado que ha vuelto a revivir, desde hace un tiempo -especulación que se repite en muchos sueños- y le pregunto cómo se siente, si recuerda como fue su paso de la muerte a la segunda vida. Responde con cierta apatía y una ligera sonrisa de indiferencia. Me cuenta, sin dramatismo, que los últimos días ha visto como se le deshacían o se le descoyuntaban algunas partes del cuerpo, como las manos, que se convertían repentinamente en amasijos de huesos con la carne aplastada o deshecha. Visualizo la imagen y me horroriza, me provoca repulsión y abatimiento; parece confirmarse que su vida no es más que un hilo precario, que está frágilmente entre la vida y la muerte o inútilmente resucitada.

sábado, 16 de mayo de 2015

Mi cuerpo con serpientes enroscadas, durmiendo en una habitación transparente, llorando por mi abuela (mediados mayo 2015)

Sueño extraño y agitado, quizá por haber tomado alcohol. Sueño que estoy durmiendo temporalmente en casa de mis padres. Me han asignado una curiosa habitación de la parte trasera de la casa, que según cómo se mira, casi está abierta de par en par a la calle. 

Veo a la gente como viene y va por una calle ajetreada que parece la Rambla de Barcelona, y temo que ellos puedan acceder a mi intimidad, pero ellos apenas me ven. Desde el cuarto también puedo ver las otras zonas de la casa, a mis pies, como si las paredes fueran transparente o se viera todo a través de extrañas y mágicas rendijas. Veo a mi padre y el resto de mi familia preparando una gran mesa para la hora de la comida. No estoy en mi casa de emancipado, me siento desubicado y frágil.

Una somnolencia profunda y a la vez turbulenta me retiene a la cama. Me siento culpable porque mi familia me está esperando, y deben de estar hablando de mí con severidad.

Cuando consigo levantarme, he aquí que mi cuerpo está casi totalmente recubierto de unos extraños cordeles de plástico, como trozos de cable o de tuberías. Me los voy arrancando uno a uno hasta que veo como se mueven en el suelo y descubro, con horror, que se trata de serpientes que tenía enroscadas por toda mi anatomía. Siento un escalofrío, intento olvidarlo cuanto antes.

Al llegar al comedor con mi familia, paso por un rincón de la mesa y puedo oír claramente la voz y percibir la presencia de mi abuela Cari, que en la vida real falleció hace casi cinco años. Entonces rompo a llorar espontáneamente, desahogándome de la tristeza que tenía acumulada. Me preguntan qué me ocurre y se lo explico; parecen no comprenderme. Me siento inexplicablemente abatido, fatigado y melancólico; todo en mi interior es llanto.

Duermo con un dedo embutido en plástico (mayo 2015)

Soñado en una noche con agitaciones y parálisis. Sueño que Laura viene a la habitación para despertarme y descubre que mi dedo pulgar está embutido, presionado, por una especie de cubrimiento de plástico que debe ir retirando pacientemente. Me siento algo confundido y despistado, no sé como he podido dormirme así.

La ladrona de coca-colas (mediados mayo 2015)

Estoy con mi amigo Jesús tomando unas coca-colas en una zona de terrazas junto a una piscina. De repente llega una joven muy rara, con la cara ligeramente deforme (estirada hacia los lados como un melón) y se lleva nuestros vasos y latas a medias. Me levanto airado, le hago un gesto disuasorio pero no se inmuta. Así que me dirijo hacia otra mesa, donde están los padres de la joven, dispuesto a pedirles explicaciones. La madre me frena arguyendo que su hija tiene problema mentales e incluso dice, resignadamente, que es una "freaky". "Eso tampoco", respondo yo. Me vuelvo y veo a la joven amenazando e intimidando a Jesús, hasta que éste incluso empieza a sollozar de miedo como un niño pequeño. Me siento algo culpable por haberlo dejado solo ante el peligro.

sábado, 18 de abril de 2015

Mar y animales en mi calle; bebé en una caja de cerillas; trepo por la Sagrada Família (enero 2015)

Noche de viernes y mañana de sábado de las que recuerdo muchos sueños.

1 El mar en mi calle. Voy en coche con Laura. Subimos por la calle de mis padres, ligeramente empinada, y al llegar al final empiezan las sorpresas. Un rebaño de vacas, ovejas y asnos se cruza en nuestro camino. Al parecer, existe allí una especie de granja, cosa que desconocía. La dueña es una vecina mayor cuya cara, de aspecto severo, me resulta familiar (quizá era la abuela de algún compañero de escuela). 

Pero la verdadera sorpresa llega justo después. Al terminar la calle, donde en la vida real empieza el parque urbano de la Muntanyeta, en el sueño se extiende lo que parece un breve camino hacia la playa. Parece que hubieran hecho obras y desbrozado caminos para que mi calle quede tan increíblemente cerca del mar, lo cual me regocija, y así lo comento en voz alta.

Al bajar del coche me doy cuenta que quizá se trata de un efecto óptico y en realidad se trata del río Llobregat, cuyas aguas plateadas refulgen a lo lejos, teniendo que pasar antes por una más breve riera que discurre en paralelo, como si andáramos entre una ciudad de canales. Nos adentramos por el camino que lleva hasta el supuesto horizonte marítimo, con arena al fondo. Además de Laura, está nuestra amiga Sara y de repente llega también Andrés, que se adelanta para hablar conmigo. 

Atardece y la luz del sol crea imágenes muy hermosas, con reflejos, siluetas perfectas y sombras que parecen cuadros. Entonces siento no haber cogido la cámara fotográfica, que está en el coche. Pido las llaves a Laura y regreso a por ella. Sin embargo, al llegar no identifico el coche (hay muchos vehículos azules que se parecen). Y, sin saber cómo, me meto en una especie de hotel-restaurante, con sucesivas estancias, de las que no consigo salir. Me da mucha rabia no poder volver al hermoso lugar que quería fotografiar.

2 Otra vez un bebé se deshace. Cuido de un diminuto bebé de la familia, que me recuerda a mi sobrina Maria. Para resguardarlo, debemos guardarlo en una cajetilla, como de cerillas. La llevo de un sitio para otro, y la voy sacando para cogerla en brazos. Pero una de las veces, al sacarla, descubro horrorizado que ha quedado como consumida o desmigajada. En otras ocasiones podía volver a recomponerse, pero ahora no. Me siento tremendamente culpable, temo tener que decírselo a mi familia. Sueño muy recurrente en los últimos meses.

3 Trepando por la Sagrada Família, arranco sus pináculos. Veo la Sagrada Família de Gaudí terminada. En el sueño tiene un aspecto que no coincide con la realidad: es una especie de templo neogótico y algo convencional comparado con la fantasía del arquitecto, que por alguna razón no consigo recrear. Lo intento de nuevo, vuelvo a cruzar la calle y se me aparece otra versión de la Sagrada Família, que tampoco es la correcta pero se asemeja un poco más, con las torres más definidamente cónicas y apuntadas. Entonces empiezo a trepar por los muros cual Spiderman. Al llegar a lo alto, me encaramo también a las torres, llenas de grúas, redes y aparejos de obras, y consigo tomar en mis manos uno de los famosos pináculos en forma de flor de cerámica. Puedo arrancarlo fácilmente, como si estuviera flojamente colocado, y lo lanzo hacia abajo para que alguien lo coja.

4 Dibujos brillantes de mi infancia. Muestro unos antiguos dibujos a mis amigos y compañeros. Se trata de dibujos que hice de niño para ilustrar mis trabajos o apuntes escolares. Todos, yo incluído, se sorprenden de la fantasía y el nivel de detalle de estas creaciones, donde se ven paisajes de montañas, mares y otras evocaciones de figuras y escenas celestiales. Muchos están pintados vivamente, con ceras o témperas. Me entristece haber perdido el empuje y la ilusión para hacer estos dibujos ingenuos y llenos de brillo.

Triste en Pascua (mediados abril 2015)

Hacemos una segunda celebración de Pascua en una iglesia a la que apenas solemos ir. Maria F. intenta convencerme para que participe activamente y me ofrece cantar unos "Cantos hispanos" que asocio vagamente a San Juan de la Cruz, al Romancero medieval y al arte mudéjar, una evocación que remueve en mí fibras íntimas. A pesar de ello, rechazo la invitación y decido pasar desapercibido, sentándome en uno de los asientos de atrás. Me siento invenciblemente triste, melancólico y derrotado.

Vídeo más allá de la muerte (mediados abril 2015)

Veo a nuestra amiga Merche, difunta en la vida real desde 1998, y siento un alegre sobresalto. Parece juvenil y sonriente, imperturbable; apenas reacciona al verme. Está sentada. La grabo en vídeo y creo tener así la garantía de poder demostrar mi visión a los demás tras el sueño. Estoy plenamente convencido, feliz con el hallazgo. Me fastidia despertar y comprobar que todo era una ilusión onírica.

Asientos estrechos en 'Sonrisas y lágrimas' (mediados abril 2015)

Durante un tiempo comparto piso con un compañero de trabajo, que me recuerda vagamente a Marc L., con quien trabajé en varias ocasiones. Una tarde decidimos ir al musical teatral de 'Sonrisas y lágrimas'. Llegamos al teatro y parece que la función ha comenzado, o una especie de prolegómenos, donde se ve a los actores cogidos por los hombros y danzando al son de alguna de las famosas canciones de la película. Están muy cerca, casi rozándose con el público, de espaldas a él. Cuál es mi sorpresa cuando veo que los asientos son extremadamente estrechos, divididos irregularmente, unos un poco más anchos que otros pero todos de dimensión mínima, con altos respaldos que recuerdan las fachadas de las pequeñas casas marineras desconchadas.

En el barco con mi abuela, un mar de dudas (mediados abril 2015)

Es de noche. Paso por un muelle y veo un gran barco a punto de zalpar. Está mi madre, preparada para viajar. Al parecer, el barco-hotel, muy largo y bajo, de entrada muy asequible, va a travesar unos cuantos países durante al menos un mes. Pienso que quizá yo debía ir en ese barco y me he olvidado. Alguien intenta convencerme pero angustia pasar tantos días fuera y no saber qué hacer cuando esté aburrido o aislado. Veo a mi abuela Cari, fallecida en la vida real, e intento que también suba al barco. No sé si era así o era ella quien trataba de convencerme a mí. El caso es que me quedo en tierra, pero lleno de dudas.

lunes, 30 de marzo de 2015

La luna hiperaumentada; los continentes reflejados en el cielo (finales marzo 2015)

Varios sueños estos días con imágenes misteriosas o apocalípticas del firmamento. En uno de ellos se va la luna exageradamente aumentada en el cielo. No se ve entera, como si no cupiera, sólo uno de sus fragmentos, con los cráteres y rugosidades perfectamente detallados. Señalo a los demás esta singularidad.

En otro sueño, estamos situados en un futuro lejano, con androides conduciendo una especie de patines motorizados en medio de una ciudad con rascacielos, agobiantemente recargada. En el cielo se ve una imagen asombrosa: los continentes de la Tierra, reflejados en el cielo, como si emitieran un reflejo o luminosidad gigantesca (en cambio, el mar queda diluido o confundido con el mismo cielo).

domingo, 15 de marzo de 2015

Los peces que comen olivas y producen "morea" (finales enero 2015)

Estamos en el interior de un edificio, junto a la playa. En una esquina del techo se trasluce una especie de acuario, como si la casa estuviera rodeada de agua. Vemos unos peces inquietantes que se alimentan de olivas. Mònica, compañera del trabajo, lo observa con preocupación y nos dice sólo que la "morea" persiste, como si fuera una especie de epidemia o enfermedad de la naturaleza. No nos quiere contar más detalles.

Somos hijos plebeyos de los Reyes (finales enero 2015)

Mi hermana Anna y yo somos, en el sueño, hijos de los reyes de España, Felipe y Letizia. Pero somos una especie de hijos plebeyos y nos obligan a actuar como criados. Mientras los soberanos comen en un lujoso salón, debemos ir subiendo y bajando escaleras para servirles y no nos permiten comer con ellos. Me rebelo ante la humillación e intento que mi hermana se una conmigo para plantar cara a los cortesanos que nos hacen cumplir este papel.

Pueblos rojos de España (mediados marzo 2015)

Viajo en una especie de tren rápido o autobús, medio dormido, a lo largo de distintos pueblos de España. Al despertar miro por la ventanilla, ya anocheciendo, y veo una hermosa aldea de casas construídas con una piedra completamente roja. Creo recordar los famosos "pueblos rojos" (?) ubicados imaginariamente en algún lugar entre Almería y Alicante. Pienso en tomar nota de todos los lugares que veo para contárselo a la gente y visitarlos con más calma en otra ocasión.

domingo, 1 de marzo de 2015

Saco arena de la cama (principios marzo 2015)

1 Alguien está empeñado en hacer una representación teatral del relato de 'La Sirenita' del modo más veraz posible: bajo el agua y a mar abierto. A este propósito se dedican ciertas mujeres insistentes e idealistas, y la gente lo ve como una quimera. Desde un cuadro colgado de la pared, la efigie de un hombre cobra vida y empieza a moverse y gesticular exageradamente, con ojos saltones y boca abierta, para mostrar la hilaridad que le provoca la idea.

Empiezo a ser consciente de que estoy soñando, pero al mismo tiempo creo -o quiero creer- en la realidad de aquello que estoy soñando; me veo capaz de apresarlo, capturarlo. De modo que empiezo a escarbar en mi propia cama hasta que el tacto del colchón se transforma en la textura inconfundible de la arena de la playa. Voy horadando y horadando con la mano hasta que saco todo lo que puedo; objetos y símbolos que pueden dar testimonio de lo que estoy soñando una vez despierte. Voy sacando pequeños abalorios, como anillos coloridos de plástico, piedrecillas vistosas o gomas del pelo, y lo lanzo todo fuera de la cama para que pueda verlo al despertar. Me obsesiona que los demás puedan ver los vestigios de mi mundo onírico, como si fueran pequeños tesoros u obras de arte, y para que también ellos se sientan maravillados.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

Esta imagen de escarbar en la cama para extraer materiales oníricos usted ya la manifestó en un sueño de 2012. (Leerlo aquí). En aquella ocasión lo experimentéó en los primeros minutos del sueño; esta vez en los últimos. En ambos casos la visión de la cama nos indica un momento de transición sueño-vigilia y un intento de capturar lo soñado en la vida real, o de integrar la vida real en el sueño.

2 Asisto como periodista a una peculiar rueda de prensa en medio del mar. Los reporteros están en el agua, nadando o con flotadores, mientras el conseller de Territori de la Generalitat, Santi Vila, ofrece sus explicaciones desde una especie de carpa transparente flotante.  Alguien se queja de la situación y pide jocosamente que al menos nos acerquemos a la orilla para tomar el sol (la playa puede verse fácilmente, a unos cien o doscientos metros.

3 Recorro una hermosa ruta a lo largo de un río repleto de aves y vegetación. En los márgenes nos esperan antiguos y venerables templos y ermitas. Se trata de algo similar al camino de Santiago. Tomo muchísimas fotografías aprovechando los encuadres que me brinda la arquitectura junto al paisaje, de tonalidades verdes, blancas y plateadas, preciosamente iluminadas. Tengo la confianza de que estas fotos permanecerán una vez despierte.

sábado, 7 de febrero de 2015

En Marruecos: mujeres liberadas, descubrimiento de un pantocrátor y manifestación independentista

Voy a Marruecos a visitar a mi amigo Agus, que por cuestiones de trabajo está viviendo allí una temporada. Estamos en un pueblo o ciudad pequeña muy ajetreada, con tráfico de motos y bicicletas y plazas concurridas. En una de estas plazas, rodeado de un pequeño muro o tapia de apenas medio metro de altura, escribimos nombres de mujer en lápiz, sobre la piedra. Unos hombres ataviados con velos en la cabeza nos preguntan qué significa, y respondemos que los nombres corresponden a mujeres que van a ser liberadas. Asienten enérgicamente y siguen su camino.

Llego al edificio donde vive Agus, una especie de albergue religioso con estancias decoradas a veces com un museo o centro cultural. Me sorprende una reproducción del pantocrátor medieval de Taüll.  Agus, fascinado, me pregunta porla pintura, conociendo mi afición por el arte románico, pero le explico que la reproducción es muy imperfecta, ya que muestra llamativas franjas de color pero apenas deja ver los rostros.

Me instalo justo a los pies del pantocrátor, desplegando una manta para acostarme allí mismo durante la noche. Unos hombres del lugar me miran desde lejos, entre curiosos e inquisitivos. Por un momento temo, en el sueño, ser víctima de algún ataque fundamentalista, por mi cercanía a símbolos cristianos.

Más tarde me entero que se ha convocado una manifestación ciudadana en el pueblo. Al parecer, es a favor de la independencia de Catalunya (!) aunque a la vez se trata de una amplia reivindicación democrática, en la línea de las primaveras árabes. Salgo entusiasmado del edificio. En el jardín que rodea la finca, parecido al de la casa de mis abuelos maternos, están mis amigos de la universidad Agus, Jesús y Judith, analizando sesudamente los acontecimientos políticos con la ayuda de documentos. Les saludo y les hago saber que no voy a encerrarme con la teoría, sino que saldré a la calle. Una vez en la manifestación compruebo que no sólo hay gentes del lugar, sino también turistas y otros ciudadanos occidentales, muchos catalanes, que se han querido sumar a la movilización.

Durante las últimas semanas y meses tengo sueños recurrentes ambientados en Marruecos, donde aflora el recuerdo de mi viaje a Marrakech y su medina populosa, con luz intensa, caos y estallido de colores y olores.

sábado, 24 de enero de 2015

Cruzamos un río para llegar a una aldea, matamos a nuestro camello y proyectamos sombras sobre los transeúntes (finales diciembre 2015)

Viajo con mis amigos a lo largo de diferentes pueblos. Vamos sin apenas dinero, improvisando nuestra ruta. Llegamos a una pintoresca aldea, que puede divisarse de lejos, encaramada en la falda de un monte o acantilado rocoso. Para llegar al pueblo tenemos que cruzar una amplia llanura atravesada por un río y humedales por doquier, fangosos y llenos de pequeñas piedras. La primera vez sorteamos los obstáculos sin problemas, deseosos de llegar. Pero al abandonar la aldea y tener que regresar, ya de noche, recuerdo la travesía que nos espera y me abruma. Voy casi descalzo, esta vez sólo junto a una persona, y debemos mojarnos, esquivando piedras y profundidades. Mientras oscurece, vemos una gran animación en el pueblo, con luces, fogatas y gente en plena celebración.

En una de nuestras excursiones vamos acompañados de una especie de mula o camello, que al parecer lleva nuestros equipajes (tal es nuestra situación precaria, como nómadas). Entonces nos las ingeniamos para lograr un hospedaje y, al igual que José y María, acudimos a una especie de cuadra o establo. Se trata de un edificio con estancias preparadas para animales enfermos o heridos. Decimos que nuestra mula-camello necesita reposo y pagamos lo correspondiente por una habitación. Una vez allí, administramos la inyección que nos han dado para el animal, pero en tales cantidades que logremos matarlo y quedarnos nosotros con el cuarto. Llega una enfermera, temo que nos descubra. Poco después, todos los amigos nos reunimos ya cómodamente para ver la televisión en nuestro hotel improvisado.

La habitación del hotel-cuadra, como he podido comprobar desde fuera, está situada en un piso altísimo y escorado, desde donde pueden verse las plazas del pueblo. Aunque es casi de noche, con un juego de cortinas puedo proyectar sombras sobre los transeúntes, sobras de todo tipo y forma para distraerlos, atemorizarlos o confundirlos. A veces son sombras largas y persecutorias, otras veces sombras pequeñas como motas, estrellas o chiribitas. Me gusta esta sensación de poder desde lo alto, aunque nadie en la calle parece inmutarse demasiado.

Ver relato basado en este sueño:
http://inarell.blogspot.com.es/2015/01/sense-maria.html

sábado, 17 de enero de 2015

Mar y animales en mi calle; pierdo un bebé en una cajetilla; escalo la Sagrada Família; dibujos brillantes de mi infancia

Noche de viernes y mañana de sábado de las que recuerdo muchos sueños.

1 El mar en mi calle. Voy en coche con Laura. Subimos por la calle de mis padres, ligeramente empinada, y al llegar al final empiezan las sorpresas. Un rebaño de vacas, ovejas y asnos se cruza en nuestro camino. Al parecer, existe allí una especie de granja, cosa que desconocía. La dueña es una vecina mayor cuya cara, de aspecto severo, me resulta familiar (quizá era la abuela de algún compañero de escuela). 

Pero la verdadera sorpresa llega justo después. Al terminar la calle, donde en la vida real empieza el parque urbano de la Muntanyeta, en el sueño se extiende lo que parece un breve camino hacia la playa. Parece que hubieran hecho obras y desbrozado caminos para que mi calle quede tan increíblemente cerca del mar, lo cual me regocija, y así lo comento en voz alta.

Al bajar del coche me doy cuenta que quizá se trata de un efecto óptico y en realidad se trata del río Llobregat, cuyas aguas plateadas refulgen a lo lejos, teniendo que pasar antes por una más breve riera que discurre en paralelo, como si andáramos entre una ciudad de canales. Nos adentramos por el camino que lleva hasta el supuesto horizonte marítimo, con arena al fondo. Además de Laura, está nuestra amiga Sara y de repente llega también Andrés, que se adelanta para hablar conmigo. 

Atardece y la luz del sol crea imágenes muy hermosas, con reflejos, siluetas perfectas y sombras que parecen cuadros. Entonces siento no haber cogido la cámara fotográfica, que está en el coche. Pido las llaves a Laura y regreso a por ella. Sin embargo, al llegar no identifico el coche (hay muchos vehículos azules que se parecen). Y, sin saber cómo, me meto en una especie de hotel-restaurante, con sucesivas estancias, de las que no consigo salir. Me da mucha rabia no poder volver al hermoso lugar que quería fotografiar.

2 Otra vez un bebé se deshace. Cuido de un diminuto bebé de la familia, que me recuerda a mi sobrina Maria. Para resguardarlo, debemos guardarlo en una cajetilla, como de cerillas. La llevo de un sitio para otro, y la voy sacando para cogerla en brazos. Pero una de las veces, al sacarla, descubro horrorizado que ha quedado como consumida o desmigajada. En otras ocasiones podía volver a recomponerse, pero ahora no. Me siento tremendamente culpable, temo tener que decírselo a mi familia. Sueño muy recurrente en los últimos meses.

3 Trepando por la Sagrada Família, arranco sus pináculos. Veo la Sagrada Família de Gaudí terminada. En el sueño tiene un aspecto que no coincide con la realidad: es una especie de templo neogótico y algo convencional comparado con la fantasía del arquitecto, que por alguna razón no consigo recrear. Lo intento de nuevo, vuelvo a cruzar la calle y se me aparece otra versión de la Sagrada Família, que tampoco es la correcta pero se asemeja un poco más, con las torres más definidamente cónicas y apuntadas. Entonces empiezo a trepar por los muros cual Spiderman. Al llegar a lo alto, me encaramo también a las torres, llenas de grúas, redes y aparejos de obras, y consigo tomar en mis manos uno de los famosos pináculos en forma de flor de cerámica. Puedo arrancarlo fácilmente, como si estuviera flojamente colocado, y lo lanzo hacia abajo para que alguien lo coja.

4 Dibujos brillantes de mi infancia. Muestro unos antiguos dibujos a mis amigos y compañeros. Se trata de dibujos que hice de niño para ilustrar mis trabajos o apuntes escolares. Todos, yo incluido, se sorprenden de la fantasía y el nivel de detalle de estas creaciones, donde se ven paisajes de montañas, mares y otras evocaciones de figuras y escenas celestiales. Muchos están pintados vivamente, con ceras o témperas. Me entristece haber perdido el empuje y la ilusión para hacer estos dibujos ingenuos y llenos de brillo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Colgamos chocolate en una grúa, falsas estrellas fugaces y miedo a volar en Toledo (principios enero 2015)

1 Viajo con mi amigo Jose a cierta ciudad turística. Por hacer la gracia, compramos un cubo de hojalata lleno de chocolate derretido y lo colgamos de una grúa. La grúa en cuestión es muy alta, y conseguimos colgar el cubo lanzándolo al aire, gracias a su larguísima asa de eslabones. Al rato nos damos cuenta de que podrían llamarnos la atención por ello y nos preguntamos si deberíamos descolgarlo. Sería un poco imprudente, concluímos, así que tomamos otra decisión: vender el chocolate por porciones a los transeúntes.

2 Es de noche. Me fijo en cielo y veo una serie de estrellas fugaces o cometas de trazo muy grueso y brillante. El espectáculo parece algo falso, por ser tan vistoso. Después me doy cuenta que, efectivamente, era un montaje.

3 Visitamos una ciudad castellana a la que hemos ido muchas veces (parece Toledo, o una amalgama entre varias). Me encuentro frente a un precipicio, y tras él, la silueta de la ciudad. Me dispongo a sortear el abismo "como hago siempre", volando. Pero esta vez desconfío de mis posibilidades y temo caer al vacío, así que desisto.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Feto blando apresado en una caja de pastillas (finales diciembre 2014)

Estoy en un quiosco y compro unas pastillas. No recuerdo si son alguna medicina o una especie de caramelos. Me doy cuenta que, tras la parte plateada donde están contenidas las pastillas, hay una masa carnal algo amorfa. Se trata de un feto a media gestación, como un amasijo de cera o plastelina. Al abrir la caja y manipular las pastillas, el embrión se va desperezando y parece querer salir de su opresión. Aparentemente, los fetos se colocan en estas cajas de pastillas para dar más fuerza o sustancia al producto. Me siento culpable por haberlo comprado y vuelvo hacia atrás. Vigilando que no me vea nadie, dejo la caja colocada en un lugar de la acera junto al quiosco. Lo he recogido y aplastado y se ha convertido en una bola amorfa. La dependienta se da cuenta de mis actos e intento devolverle el feto-fármaco contándole la situación.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La vuelta al mundo en cisne (mediados diciembre 2014)

Un personaje surca el mar a lomos de un cisne. Se le puede observar a vista de pájaro. Aunque está de espaldas,  se le reconoce fácilmente como el joven Atreyu, el guerrero que protagoniza las aventuras de 'La historia interminable' de Michael Ende. Al parecer quiere dar la vuelta al mundo sobre el gran cisne blanco a modo de barca. Pero hay algo extraño. El cisne aparece constantemente con la cabeza hundida en el agua: sólo vemos su cuello esbelto y níveo. En realidad se trata del extraterrestre E.T., a quien el joven quiere esconder para no levantar suspicacias. Atreyu aparece como si fuera el alter ego de Elliot, el niño de la película de Spielberg que traba una entrañable amistad con el alienígena. A la vez, la imagen del cisne surcando el mar parece una evocación del dragón blanco Fujur de 'La historia interminable'.

En el mismo sueño, viajo en una especie de vaporetto o ferry de pequeñas dimensiones que hace escala en varios lugares del Mediterráneo. Me emociona cuando pasamos por L'Alguer, en Cerdeña, y veo rótulos e inscripciones en catalán (la embarcación pasa a través de las calles). Al llegar a mi destino, no encuentro el billete y estoy un buen rato buscándolo frente a unos severos revisores, que no me dejan bajar.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Bailo con velos árabes (principios diciembre 2014)

Estoy con Yasmina, amiga de la familia de origen marroquí. Se me ocurre un juego y escribo su nombre sobre un papel. Inmediatamente suena una animada música oriental, la misma que suena en la película de 'El Príncipe de Egipto' durante la escena de la danza en la casa de Jetró. Nos cubrimos con unos velos blancos translúcidos y empezamos a bailar, espontánea y gozosamente. Mi padre nos observa con el ceño algo fruncido.

Manguerazo contra la cucaracha y ensoñaciones del desierto (principios diciembre 2014)

Estoy en el jardín de mis abuelos, en Ordal. Me encuentro en una de las esquinas de la finca, tal como se entra, a la izquierda. Hago algún tipo de trabajo o juego en los márgenes, manipulando las plantas, la tierra y las macetas. De repente veo una cucaracha y la ahuyento con el chorro de agua de la manguera. Mi abuelo Eudald pasa por allí y me reprende por mi acción. Él quiere que mantenga el jardín en un determinado orden y estructura. Acto seguido pienso en el desierto, y lo difícil que sería mantener conscientemente su delicada orografía de surcos y dunas en la arena. Evoco la imagen del vasto paisaje desértico.

Muere mi abuela y aparecen dragones y murciélagos pintados (principios diciembre 2014)

Sueño que muere mi abuela materna, Mercè (vive en la vida real). Su adiós me impacta y lloro compungido. Pienso que, a pesar de que tuviera defectos, la muerte la embellece y hace que la añore y valore más. Asistimos a su entierro en Ordal. Mucha gente asiste al funeral. Descubro que la iglesia tiene muchos lados y estancias que no conocía. La fachada posterior está cubierta de esgrafiados barrocos de color rojo, verde y amarillento, y tiene una gran tribuna o balcón que puede divisarse desde un amplio patio interior. Merodeando por los espacios del templo, que desconocía, veo unas extrañas pinturas, medio borradas o esbozadas, de murciélagos y dragones con las alas extendidas y un cierto aire heráldico y triunfal, como de escudo o enseña medieval. No sabía que estaban allí.

Mientras me acerco a distintos grupos de personas creo estar volando en modo horizontal, como a un metro y medio en paralelo sobre el suelo. Pero enseguida descubro que son imaginaciones mías, ya que tengo los pies en el suelo. Me desilusiona: el que me vieran elevado me hacía sentir pleno y especial.

jueves, 30 de octubre de 2014

La búsqueda del ave-madre en La Mancha mágica (finales octubre 2014)

Sueño de tintes mágicos ambientado en La Mancha. 

Llego al pueblo de mis abuelos paternos, La Torre de Juan Abad, donde hay una reunión familiar. Mis padres y hermanos han llegado antes que yo. También veo a mi abuelo materno Eudald, departiendo animadamente, con su particular sentido del humor y verborrea, con algunos de mis primos o tíos lejanos, en un balcón. La imagen me conmueve y me llena de gozo infantil: pienso que será un encuentro divertido en familia, con gente diversa y un saludable jolgorio. A la vez, me entristece pensar que, en la vida real, mi abuelo ha envejecido y está menos ágil y animoso. Más tarde hablo con mi abuela Cari, que me observa con una sonrisa seca y displicente; al rato recuerdo que ha muerto en la vida real, y que se trata del enésimo espejismo.

Al subir a la casa de nuestros parientes manchegos, una prima me halaga diciendo que soy "el que viste más moderno". Me sorprende que tienen una escala de madera entre dos pisos casi idéntica a la que tienen mis padres. Miro a través del amplio ventanal y aparece un paisaje bello y encendido: todo un campo de espigas y tierras rojas a nuestro alrededor, formando un círculo como si lo viésemos a través de la cámara de un dron. Parece toda La Mancha concentrada en aquel pequeño micromundo cerrado, una llanura de colores otoñales rodeada de bosques y rocas. A lo lejos se divisan pináculos borrosos, parecidos a la Sagrada Família.

Subo al coche con mis padres y nos adentramos en el bosque que se extiende al este del pueblo. Un bosque rocoso y montaraz, como los que rodean la zona soriana y burgalesa de la Laguna Negra y el Castroviejo. De repente veo un ave negra volando junto a la ventanilla del coche. Se trata de la cría de una especie rapaz, de pico rojo y amarillo y aspecto atrayente; una especie, por lo visto, autóctona de aquellos lares, que despierta la curiosidad y asombro de mis padres. Tras un golpe de viento, el joven aguilucho se mete dentro del coche, a través de la ventanilla entreabierta. El ave revolotea algo nervioso, ante mi fascinación.

Enseguida, sin embargo, nos damos cuenta que la madre está buscando a su cría y provoca una especie de ondas magnéticas para desestabilizar nuestro coche. El vehículo va haciendo eses e incluso notamos un olor repentino, un fuerte hedor provocado por la madre-ave como misterioso mecanismo de control para recuperar a su prole.

Una rata en mis pantalones (finales octubre 2014)

Sueño muy perturbador. Llego a un sitio donde dicen que merodea una gran rata; el animal aparece de repente y, cuando creo que puedo esquivarlo, ya se ha metido dentro de mis pantalones. Me tiendo en el suelo, como si todo ocurriese mientras duermo, en la cama, y espero resignadamente, conteniendo el miedo y el asco, que el roedor salga por alguna rendija de la ropa y pueda perderlo de vista. Tarda más de lo que quisiera, y mientras tanto temo que pueda morderme la pierna. Siento como va rozándome y me invade la repugnancia. Espero fríamente hasta que finalmente se va.

lunes, 27 de octubre de 2014

Rompemos un huevo gigante en el bosque (octubre 2014)

Mi amigo Jesús y yo exploramos un bosque en busca de unos misteriosos huevos que anidan sobre las ramas de los árboles. Se trata de huevos grandes y redondos, muy blancos y llamativos. Aparecen en solitario, sin que aparentemente hayan salido de ningún nido. Al llegar a un árbol, vemos uno de estos huevos, de tamaño gigantesco -como un metro de diámetro- y Jesús me tienta para que lo rompamos. Le digo que no, por miedo a que alguien nos vea, pero deseando secretamente que lo haga por malsana curiosidad. Finalmente Jesús pincha el enorme huevo y la yema sale como un torrente amarillento, formando un riachuelo en el bosque, entre rocas y matorrales. Me escondo, temeroso, mientras veo llegar unos excursionistas. Observo a Jesús por una rendija: él sigue en el mismo lugar, travieso y desafiante. Pienso en si podré exculparme en caso de que alguien nos reproche lo sucedido.

sábado, 18 de octubre de 2014

Bisabuelo de cabeza cadavérica (mediados octubre 2014)

Estoy en casa de mis abuelos maternos, Eudald y Mercè. Junto a ellos hay un personaje que no existe en la vida real, un anciano con una cabeza de aspecto aterrador y cadavérico. Al parecer se trata de mi bisabuelo, padre de alguno de mis abuelos (o de ambos, como si fueran hermanos). En el sueño nos relacionamos con él con toda naturalidad, como si fuera alguien bien conocido. Sin embargo, cuando me habla de muy cerca me desasosiega su aspecto: la cabeza, totalmente pelada y rojiza, cavidades en los ojos, apenas unos pocos pelos, la nariz como una lengüeta que recuelga, los tejidos tremendamente contraídos, como un cruce entre una calavera y un extraño alienígena.

Tiene este aspecto porque está muy envejecido, hasta el punto que la muerte ya asoma en su cara; su aspecto es a la vez de vivo y muerto, pero habla con soltura. Esta sensación ambigua me apesadumbra e incluso me hace sentir culpable.

sábado, 4 de octubre de 2014

Águilas que llaman a la puerta y animales a oscuras en la ciudad (principios octubre 2014)

Noche con varios sueños sobre animales que aparecen en gran multitud y aspecto potencialmente amenazante.

1 Estoy con mi madre frente a un hotel de montaña, con tejado de pizarra y fachadas que imitan la piedra, de color marrón. Al parecer, varias crías de aves han sido apresadas dentro del edificio. Poco después, como temía, aparece una bandada de águilas grandes y amenazantes: vienen a por sus crías. Son aves muy extrañas: parecen un cruce de águila y cigüeña y son completamente negras, lo que remata su aspecto intimidatorio. 

Lo más sorprendente llega cuando las aves se paran frente a las puertas del hotel. Entonces, ante nuestra mirada perpleja, empiezan a llamar a las puertas con golpes secos, como si tuvieran manos humanas. Cada una se encuentra suspendida en el aire a una altura diferente, sin aletear (apenas con pequeños movimientos hacia arriba y hacia abajo, como si levitasen). Cuando ven que nadie les abre la puerta, las aves se enfurecen, forman un remolino en al aire, y, enloquecidas, empiezan a perseguir a la gente (de pronto hay mucha más gente además de madre y yo). Las aves aletean exasperadas sobre nuestros hombros y nos picotean agresivamente la cabeza, como en una escena de 'Los pájaros' de Hitchcock. Siento la punzada y temo que me provoquen una herida; también temo por lo que le pueda ocurrir a mi madre.

2 Estoy con mis amigos Jose y Javi en una ciudad que parece Berlín o Londres. Hemos ido a ver a Pablo, que vive allí (en la vida real vive en Colonia), y con quien no consigo tener mucha comunicación. Más bien estamos fríos y distantes, incluso físicamente: andamos uno a diez metros del otro, en paralelo. Vamos paseando de este modo extraño. Ha anochecido. Atravesamos un gran parque urbano, donde se adivinan animales tales como pequeños elefantes (con crías aún más pequeñas), una especie de oso hormiguero o cuadrúpedos parecidos a lobos que nos observan con mirada gélida. Intento romper el hielo con Pablo mientras Jose y Javi nos esperan en otro lugar. Tampoco logro comunicarme con el resto de gente del lugar, ya que tengo de pronto un bloqueo con los idiomas.

Pierdo una muela y varios dientes (principios octubre 2014)

Tras comer y masticar algo descubro desasosegado que se me ha caído una muela y varios dientes, desmenuzados. Puedo sentirlas, sueltas, dentro de la boca. A continuación los saco para verlos y se lo muestro a alguien para compartir mi sorpresa. Los dientes pequeños están desmenuzados, como si fueran de cristal o porcelana. Me inquieta pero a la vez lo temía desde hacía un tiempo; lo sólido podía ceder en algún momento, en parte por mi culpa, por desgastarlo o descuidarlo demasiado.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hago una máscara a mi abuela muerta (mediados septiembre 2014)

Me encuentro ante el cuerpo sin vida de mi abuela Cari -fallecida en la vida real hace cuatro años-, en casa de mis padres. No se trata de una visión tétrica o terrible; el cuerpo está allí con una cierta naturalidad provisional, como si se hallara a la espera de ser retirado, en un tiempo aún sin concretar. Viendo la progresiva decadencia del cuerpo, decido manufacturar una máscara que reproduzca fielmente las facciones y el aspecto físico que tenía cuando vivía. Pienso que de este modo agradaré a mi familia, que gozará de una imagen bella y restaurada de mi abuela. La artesanía parece empezar bien, pero cuando intento encajar la máscara, percibo con horror que sus tejidos están ya demasiado descompuestos -incluso verdean- y mi obra resulta un fiasco ante el que no puedo reprimir las lágrimas de decepción.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Otra vez entrevisto a Pujol (mediados septiembre 2014)

Por segunda vez en pocas semanas sueño que entrevisto a Jordi Pujol, tras su confesión de evasión fiscal que ha sacudido la política catalana en la vida real. Esta vez le descubro solitario en un restaurante, donde está comiendo sin ninguna compañía ni atención mediática aparente. Veo la oportunidad para sentarme y obtener declaraciones exclusivas. Más tarde se une la periodista Julia Otero, quien a su vez se convierte más tarde en Noemí, amiga de la familia.

A causa de la entrevista espontánea, no he tenido tiempo de comer, y mi madre me reclama severamente. Me envía a una especie de convento de monjas, donde tengo preparada mi comida.

Lago de lluvia con peces y dragones (principios septiembre 2014)

Cerca de la iglesia de Ordal, bajo la pendiente que conduce a la casa de mis abuelos, ha llovido de tal manera que el terreno se ha encharcado extraordinariamente hasta formarse un lago o estanque. Y no sólo eso: las aguas se han llenado de todo tipo de peces, orcas, pulpos y otras bestias. Incluso veo una especie de dragón o dinosaurio de color carne, con dos cabezas bulbosas y monstruosas (parece el dragón que aparece en el tramo final de 'Willow'. Al acercarme me advierten que no es tal dragón, sino una pareja humana, dos personas que incluso llevan pantalones y a las que conviene no importunar porque están discutiendo.

La imagen del lago improvisado me impresiona, me fascina tanta exuberancia. Voy con un niño muy pequeño, que parece mi hijo, o yo mismo cuando era pequeño, y acercamos unas pequeñas hierbas al estanque para que coman los peces. Poco después temo que sean los propios peces los que se coman entre sí; los grandes a los pequeños y los tiburones a los peces grandes.

Gran zoológico con confusión de animales (principios septiembre 2014)

Visito un gran parque de atracciones, mezclado con un gran zoológico con especies variopintas. Me parece ver un dinosaurio, a lo lejos, tras un grupo de palomas o gaviotas posadas en una fuente. Al acercarme, sin embargo, descubro que se trata de un pequeño mamífero, como un suricato o una mangosta; la vista me ha fallado y he exagerado la realidad.

Reencuentro de mis abuelos (principios septiembre 2014)

Estoy en casa de mis padres y, de repente, aparece mi abuela Cari -fallecida en la vida real- para reencontrarse con mi abuelo. Presenta un aspecto rejuvenecido, con una mata de pelo negro sobre los hombros. La aparición me emociona mucho, por inesperada, y por su verosimilitud.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Mis gafas se rompen y se desmontan (principios septiembre 2014)

Mis gafas se caen y se rompen. Las cojo rápidamente y me doy cuenta que, más que rotas, están desmontadas, con algunas de sus piezas a la vista, como si fuera un engranaje mucho más complicado de lo que parecía. Al desmontarse, descubro para mi sorpresa que han quedado dos lentes perfectamente redondas, tal como me gustan (en la vida real quiero comprar unas gafas redondas; las que tengo ahora son alargadas). Imagino cómo reutilizar las gafas o darles un nuevo uso.

Me duermo en el bus y llego a Londres (principios septiembre 2014)

Me duermo en un autobús. Al despertar estoy desorientado y pregunto a la gente. Me dicen, como si fuera obvio, que estamos en Londres. Sólo recuerdo que mi hermana Cristina había bajado del bus hacía un rato, y, a partir de ahí, quedé sumido en un extraño y largo sueño.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Se ríen de mí en clase de conducción (principios agosto 2014)

Asisto a una clase sobre leyes y normas de conducción. El profesor es un cura y sólo hay dos alumnos además de mí, un chico y una chica. Durante la lección, el profesor explica que, en ciertos países, los conductores "pueden denunciar a otros conductores". Tomo la palabra para hacer una pregunta: "Entonces, ¿usted dice que en algunos países, si soy conductor, puedo juzgar a otros conductores, no?". Los compañeros rompen a reír por mi confusión, pues he dicho "juzgar" en lugar de "denunciar". El profesor también empieza a reír por lo bajo. Ríen descaradamente, durante un buen rato, y me siento avergonzado y algo humillado por ellos. Yo intentaba formular la pregunta de la mejor manera posible para comprender la lección y no esperaba esta corrección bochornosa.

lunes, 25 de agosto de 2014

Boda confusa de mi hermana (mediados agosto 2014)

Estoy con mi familia y anochece. Dicen que hay que acostarse pronto para levantarse a las siete. Pregunto por qué y me responden "por qué a va ser", por la boda de mi hermana Anna. Le doy a la cabeza y creo recordar que ya está casada. No estoy seguro (lo está en la vida real). Todo me parece un tanto extraño. Al día siguiente me siento desorientado, no sé adónde hay que ir. Cuando compruebo que lo de la boda es cierto me siento culpable por no haberle preparado algo a mi hermana, algún regalo, algún texto leído en público, alguna canción, etc.

Descubro la Barcelona árabe (mediados agosto 2014)

De paseo por Barcelona descubro una zona, en la falda de la montaña, donde se conservan numerosos edificios y vestigios de época árabe. Me asombra el hallazgo, puesto que creía conocer bien la ciudad. Me entretengo entre antiguas mezquitas y fuentes, todo en un ambiente apartado y entre árboles, con abundancia de tiendas turísticas y de souvenirs. Intento recordar la ubicación y la ruta para regresar en otro momento, con más calma.

Más tarde, aún en Barcelona, paso por un agradable paraje natural utilizado como pista de unas carreras de motos. Me reprenden de mala manera para que me aparte del medio de la vía, y protesto enérgicamente, pidiendo que dejen de privatizar y adueñarse de los espacios públicos, especialmente los más hermosos.

El "idioma Teréz" (mediados agosto 2014)

Leyendo textos sobre historia y literatura veo que se habla del "idioma Teréz", repetidamente, para designar la lengua checa. Deduzco que no utilizan la más tópica expresión "la lengua de Kafka" porque, aunque se trata del principal escritor checo, no escribía en esta lengua sino en alemán. Nota: Teréz es en realidad el nombre de la calle donde estuvimos hospedados en nuestro viaje a Budapest, antes de ir a Praga.

Trabajo en "Praga News" (mediados agosto 2014)

Soñado durante un viaje a Praga, en vacaciones. Vuelvo al trabajo y tengo un nuevo jefe, el presentador televisivo Jaime Cantizano, que quiere fundar un nuevo medio de comunicación llamado "Praga News". Nos explica que será un periódico ligado a la ciudad checa, pero con vocación internacional y muy orientado a los temas de investigación y en profundidad. Anuncia una gran movilización de recursos. Yo trabajaré en un pequeño departamento administrativo y asisto a todo el proceso con cierta perplejidad y miedo a los cambios, pero a la vez confortado por no tener grandes responsabilidades asignadas.

En pijama a la iglesia (mediados agosto 2014)

Acudo a la iglesia en pijama y pregunto a qué hora hay que ir. Me responden que mañana y me miran con cierto recelo por mi aspecto y mi actitud caótica y despistada. Me voy.

Extranjeros en casa de mis padres (mediados agosto 2014)

Un grupo de extranjeros vive provisionalmente en casa de mis padres. Son risueños y optimistas, cantan canciones, etc. Me da envidia y evoco la soledad de mi casa.

Entrevisto a Pujol (mediados agosto 2014)

Tras su confesión de evasión fiscal, me seleccionan para entrevistar a Jordi Pujol en la televisión junto a a mi amiga de la universidad Patry. La idea me atrae mucho y me siento de lo más cómodo haciendo preguntas que creo incisivas. En un momento dado le pregunto si su famosa forma de desenvolverse, interesándose por los detalles de cada pueblo que visitaba, era inquietud real o una vía más de aumentar el voto. Sus respuestas no son nada contundentes; cuando le preguntamos sobre el caso del dinero no regularizado, y para recalcar su inocencia, apunta simplemente: "Ahir estava a casa estudiant, com un nen".

Al salir comento a Patry el privilegio que hemos tenido por hacer la entrevista, y quién los no lo iba a decir cuando íbamos a la universidad. Más tarde intento ver la entrevista en alguna televisión u ordenador, pues llego a dudar de que haya existido realmente y no sea más que un sueño o un pensamiento.

martes, 29 de julio de 2014

Actualización constante de estilos artísticos (finales julio 2014)

Estoy de vuelta en el trabajo (en la vida real, de vacaciones). Al parecer, las cosas han cambiado completamente y ahora se trata de pintar cuadros en una serie de pequeñas estancias parecidas a salas de museo. Coloco el lienzo y pinto una gran escena vertical, con un ojo que emerge del mar con grandes pestañas que se derraman como chorretones negros. Una vez terminado, me sorprende la belleza y el lirismo que desprende el cuadro a pesar de haberlo realizado de modo algo improvisado y desganado. Se parece a un pequeño cuadro que pinté en la vida real, donde aparece un ojo-pez deslizándose entre algas y con las pestañas como aletas.

Con el nuevo sistema de trabajo, todas las estancias deben ser de un mismo color y guardar uniformidad estética. Sin embargo, veo que en muchas de ellas hay gente que empieza a emborronar los colores con las manos y repinta las estancias de otros colores. Desconcertado, no sé a qué atenerme; los cambios y actualizaciones se suceden demasiado rápido. También observo que hay quien ha copiado mi idea del ojo que emerge de las aguas, o bien se ha inspirado en él. Más tarde se imponen otra vez los cambios y la gente pinta otros cuadros que no tienen nada que ver: cuadros abstractos, con abundante colorido, o cuadros de estilo pop con pequeñas figuras representadas o pegadas mediante collage sobre fondos lisos, a semejanza de las obras del Grupo Crónica, por ejemplo. Me causan envidia, me veo algo inferior o impotente por no ser capaz de salir de mi estilo y concebir estas obras.

Pastorets como un coro griego (finales julio 2014)

Asisto a la representación de la obra navideña 'Els Pastorets' tras haber dejado de dirigirla -en la vida real-. El primer acto me asombra. Una serie de personajes están situados en semicírculo, como una especie de coro griego, y los parlamentos se van sucediendo de uno a otro con el correspondiente juego de iluminación. 

En el extremo izquierdo se encuentra una representación del origen de la vida, una Venus vestida de blanco interpretada por la cantante Shakira. Y en el extremo derecho están las fuerzas del mal: por un lado el diablo, interpretado por mi tío abuelo Ferran, y a su lado, a la derecha, un personaje oscuro que interpreta genéricamente el Infierno.

El ángel-Venus encarnado por Shakira entona una primera intervención a favor del bien, y a continuación los focos se sitúan sobre el diablo, que habla con una voz ronca y reverberante, verdaderamente intimidatoria, asomando cara y mentón en gesto amenazante. Al parecer, el diablo acepta cierta prueba o intercambio propuesta por los ángeles, y esto enfurece al Infierno, que lo sacude repentinamente acusándolo de "calzonazos". 

Viéndolo esta vez como espectador, me parece una idea muy original esta separación entre el diablo y el infierno, entre el personaje y el ente abstracto. En general, toda la puesta en escena de este primer acto me gusta mucho, y siento cierta envidia porque no se me hubiera ocurrido a mí antes.

sábado, 26 de julio de 2014

Un barco se lleva mi casa a cuestas; tengo miedo (finales julio 2014)

Vamos a iniciar una larga travesía por mar. La idea me causa cierto desasosiego, más todavía cuando me entero del curioso método que se va usar para el viaje. Un enorme barco va hacer de remolcador o soporte para trasladar enteramente la finca donde viven mis padres, con sus tres pisos a cuestas. Es decir, que arrancarán el edificio de sus fundamentos para subirlo, por decirlo así, a bordo, o que la casa se convierta en embarcación. Pienso en lo dramático que se sería un posible naufragio; además del accidente en sí mismo, perderíamos nuestra casa de toda la vida.

Nos dirigimos a la terminal o muelle desde donde va a zarpar el barco y he aquí que los terrenos se mueven sobre el mar y algunos tramos deben superarse a nado. A lo lejos vienen, nadando esforzadamente, Gemma y Sergi, compañeros del trabajo que han quedado rezagados. Al llegar a la terminal veo que se trata de una isla, con las instalaciones en medio y, completamente bordeada de zonas de playa, con arena y bañistas. Pienso que todas las estaciones y aeropuertos también podrían ser así, para amenizar la estancia de los pasajeros y visitantes.


jueves, 19 de junio de 2014

Película de Woody Allen, me echan de la butaca y compro hielo (mediados junio 2014)

Estamos en el cine viendo la última película de Woody Allen. Acudo con pocas esperanzas, ya que sus últimos filmes por lo general me han decepcionado. Al principio aparece Shakira, con el vientre al aire y en una pose insinuante. La película luce un estilo muy cuidado y comercial, como de spot publicitario; pienso que apenas se ve la mano del director. Más tarde aparece Sean Penn a caballo. La cámara gira en varias ocasiones y haciendo piruetas y panorámicas.

En otro momento de la película se ve una monja mayor, con aspecto de madre superiora, indicándole a Shakira que debe ir "a Vich" (a Vic, pero pronunciado con ch final) y se ven señalizaciones con otros topónimos catalanes mal escritos. A continuación vemos una pequeña oficina de extranjería o aduana, muy ajetreada. Veo a R.D., un crítico de cine con quien he trabajado en la radio, interpretando a un personaje y luciendo barba y bigote blanco. Pese a sus modos algo desaliñados en la vida real, me sorprende su aplomo como actor, lo que me lleva a pensar en la doble cara o capacidad de transformarse de muchos intérpretes.

La proyección de la película es técnicamente horrorosa. La sala, muy ancha y mal diseñada, mantiene las luces encendidas. Además, la película no se proyecta sobre una pantalla grande al uso, sino que han colocado un televisor pequeño al estilo de los hospitales o los hoteles, con un brazo pegado a la pared. La pantalla se va moviendo robóticamente y en algún momento queda pegada al suelo.Todo parece una especie de provocación para molestar al público. Para más inri, el volumen está bajísimo y hay niños pequeños que entran y salen constantemente, dando voces y haciendo caso omiso de la película.

Hago ver mi indignación, con gestos airados hacia el personal de la sala. Laura se enoja por mi actitud y me echa de la butaca. Me siento al lado de Sara, pero ella también acaba hartándose de mí y también me expulsa. Acabo sentado en el suelo.

Al terminar la película vamos a una especie de tienda-videoclub. Doy varias vueltas, aún nervioso por la situación vivida, sin saber qué artículo coger. Cuando me doy cuenta que todos se han ido compro una bolsa de hielo y me voy.

lunes, 16 de junio de 2014

Comida y meadero en la misma mesa (junio 2014)

Peculiar sueño. Hacen reformas en la redacción donde trabajo. Descendemos del segundo al primer piso y nos llaman la atención para que no elevemos la voz. Todo parece más grande y acondicionado, con mucha madera. Al llegar a la sala donde solemos comer los compañeros, descubro para mi sorpresa que han instalado meaderos justo debajo de cada silla, de modo que, inmediatamente después de comer, uno puede orinar sin apenas levantarse, sobre unos platos de ducha. 

Me avergüenza tener que orinar de ese modo, rodeado de gente, así que espero a que todos se vayan y, una vez solo, me tumbo en la silla y me deslizo hacia abajo para hacer mis necesidades. Como los platos-váteres son muy pequeños y planos, la orina se escapa y salpico hacia adelante. Pasa por allí la encargada del servicio, Fina B., y me llama la atención por lo sucedido, con fría corrección. Limpio el suelo con papel higiénico.