martes, 13 de octubre de 2015

Mi abuela posee una montaña de cobre y me fascina un jinete ciclista (11-12 octubre 2015)

1 Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. En un ambiente familiar relajado y distendido, mi hermana Cristina pregunta a mi madre si mi abuela "es muy rica" o "si es tan rica como dicen". Mi madre responde con un amplio "sííí...", enfatizando su afirmación y pensando cómo argumentarlo. Nos explica que, por ejemplo, toda la montaña de Montjuïc, en Barcelona, es de su propiedad, hasta el punto de que la ha revestido enteramente de un metal reluciente, que parece zinc o cobre, tal como se nos aparece ahora. Mi abuela parece ajena a nuestros comentarios, está abstraída y olvidadiza. Tras el sueño, pienso que quizá he puesto a mi abuela en el lugar simbólico de mi bisuabuela -su madre-, de quien sí conocíamos sus orígenes burgueses y acomodados.

2 Aún en Ordal, me llaman para ir a comer pero me hago el remolón. Estoy fascinado con la imagen de cierto ciclista, uno o varios, que va repitiendo la escena de bajar una pendiente en el camino de bosque que se comunica con la puerta trasera de la finca. Este simbólico jinete a menudo va acompañado de atractivas muchachas, sentadas con él, e imagino que este hombre seductor y aéreo puedo ser yo. Finalmente salgo de mi estado absorto y subo a casa para comer. Voy a toda prisa, literalmente volando, cojo un vaso pero me doy cuenta que está hecho de un níquel rudo y puntiagudo. Además, el vaso está muy sucio, repleto de restos de comida, y es casi imposible de lavar, así que pregunto a mi abuela dónde están los vasos de cristal normales (le pido un 'vas', tal como ella lo dice en catalán, no un 'got'). Una vez en la mesa compruebo que todos ya han acabado, y mi madre me regaña severamente, ante la mirada algo distraída de mi abuelo Eudald.


Mi madre estampa el coche contra el gato de Botero (mediados octubre 2015)

Mi padre abandona el coche momentáneamente pero olvida apagar el motor y mi madre, que no sabe conducir, intenta tomar las riendas. La veo algo inconsciente, con una euforia peligrosa y despreocupada. Va llevando el coche caóticamente, dando tumbos e introduciéndose por lugares extraños, hasta que choca violentamente con la estatua broncínea del gato de Botero, el gordo felino que se yergue en la Rambla del Raval de Barcelona. Curiosamente no hay destrozos, sino que ambos objetos en colisión, coche y estatua, quedan tumbados y abollados. Mi padre acude, alarmado, para ver qué ha ocurrido, y reprende a mi madre por su conducta.

Una rata sale del lavavajillas; el Camp Nou arrasado en un planeta fantasmal (principios octubre 2015)

1 Estoy en mi casa con Laura y, de pronto, una rata sale corriendo por una ranura inferior del lavavajillas (que tenemos desde hace poco, ocupando el antiguo espacio de las basuras). La rata es grande y muy achatada, corretea nerviosa. Me sobresalto por mi gran fobia a estos animales, y voceo teatralmente, digo a Laura que no puedo controlarme. Ella parece algo más serenada e incluso intenta poner algo de humor.

2 Contemplo un planeta fantasmal, postapocalíptico, a vista de pájaro y bajo un gran manto de oscuridad cósmica. En él sólo se destaca, en medio del páramo, la diminuta imagen del Camp Nou, todavía con los brillos azulgranas de las gradas, pero totalmente arrasado, aplastado, como si hubiera recibido el impacto de una colosal bomba química. Me perturba profundamente el pensar cuántos miles de personas habrán muerto en la catástrofe, e intento recordar si algún allegado o familiar se encontraba allí. Nota: la imagen del Camp Nou derruido, en un gran plano cenital, se puede ver estos días en la promoción de la película 'Segon origen', aunque en el sueño no establezco conexión alguna con estos hechos.


Pellejo ensangrentado de perro flotando (principios octubre 2015)

Por algún motivo, soy responsable o estoy obligado a tender al sol y manipular un pellejo de perro muerto, estirado y dilatado como una alfombra. Cada día tengo que extraer y manejar un pellejo nuevo, como si trabajase en un matadero. Estoy en casa de mis padres, asomado al gran ventanal de la galería del comedor, cuando me doy cuenta que el pellejo que está bajo mi responsabilidad ha quedado flotando y ensangrentado, a la deriva, debido a una rara inundación sobre las terrazas del vecindario, convertidas en algo parecido a un canal de riego. Me alarma ser acusado de contaminar las aguas con mi sucia y sórdida actividad, mantenida hasta entonces con cierto secretismo. Pienso a toda prisa como frenarlo o evitarlo.

Estudio inglés con adolescentes, hago un estropicio quitando la mesa (finales septiembre 2015)

Varios sueños de regresión a la adolescencia.

Vuelvo a estudiar inglés en el instituto, ya que la asignatura todavía me ha quedado pendiente. Debo compartir aula con un grupo de adolescentes ruidosos y desconcentrados con los que no siento la más mínima empatía. Voy con el tiempo justo, llego tarde a todas partes. Pienso que sería de lo más útil poder escuchar al profesor con auriculares, tranquilamente.

Provoco un gran estropicio mientras quito la mesa en casa de mis padres (aún viviendo con ellos), apresurado por querer ir a cierto lugar. Temo una gran bronca de mi padre, pero finalmente se lo toma con cierta calma.

Bajando en coche por las escaleras (principios septiembre 2015)

Mi hermano mayor Ismael me lleva en coche a algún lugar adonde debo ir, por motivos de trabajo o estudios. El trayecto es caótico: para acortar tiempo, descendemos con el vehículo por una larga escalinata de caracol, en el interior de una torre. Temo que mi hermano pierda el control del coche, pero finalmente llegamos a tierra firme.

El hombre-león devorador (mediados agosto 2015)

Diviso a lo lejos una gran agitación. Intentan apresar a un hombre-león, con cuerpo de animal y rostro humano. Esta extraña criatura, con un nombre propio que empieza por Z y que no consigo recordar, ha estado devorando a pequeños animalejos y quizá a personas. La escena me perturba y me asusta.

miércoles, 15 de julio de 2015

Mi madre me clava un estilete en el pecho (principios julio 2015)

Soñado durante una siesta, en mi antigua habitación en casa de mis padres.

Mientras estoy adormecido, mi madre se acerca y se sienta junto a la cama, muy cerca de mí. La intuyo vagamente. Intento tenderle la mano, pero me lo impide la frecuente parálisis del sueño.

Ella parece preocupada por mí y quiere preguntarme por mis crisis personales y mi estado de ánimo, aprovechando ese momento íntimo.

Ante mi falta de respuestas, súbitamente, me clava un fino estilete en el pecho, en el lado contrario del corazón. Asegura que es por mi bien, que se ha visto obligada a ello. Al parecer, tiene que extrarme una pequeña parte de tejido para cerciorarse de mi estado de salud real.

Despierto enseguida, nervioso, y percibo todavía la punzada en el pecho.

martes, 16 de junio de 2015

Pregunto a los difuntos sobre el cielo y el infierno (mediados junio 2015)

Paseo por una ciudad hermosa y monumental, creo recordar que se trata de Roma, reconstruida e imaginada oníricamente. Contemplo una panorámica conocida de la urbe y decido volver al punto de partida por otro camino, distinto del que he recorrido de ordinario. Gracias a este camino nuevo se producen encuentros asombrosos, como el Papa emérito Benedicto, con quien cambio unas palabras, y sobre todo Carmen G., amiga de la familia fallecida en la vida real desde hace unos meses, a quien tenía mucho cariño. Aparece algo cabizbaja, como medio dormida o aletargada, pero serena. Impresionado, le pregunto si existe el cielo, y me responde brevemente que sí, con una tímida sonrisa, y también sobre el infierno, a lo que también asiente, pero, ante mis inquietudes, aclara que sólo es un sitio de paso.

El Rey de España es mi abuelo (mediados junio 2015)

Voy por la calle con mi abuelo paterno y también con el rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón. El rey es mi otro abuelo, cosa que doy por hecho con la mayor naturalidad. Incluso comento a mi hermana Cristina que se le parece cuando sonríe. He tenido ya otros sueños en los que soy pariente de la familia real.

lunes, 8 de junio de 2015

"¿Quién es Dios?", "Mi predilecto" (7-8 junio 2015)

Extraño sueño durante una mañana, poco antes de despertar.

Viajo con mis amigos y visitamos Barcelona, como si se tratara de algún lugar lejano o desconocido. Nos hospedamos en un raro hotel de finales del siglo XIX, de estilo burgués y modernista pero desconchado, avejentado y algo laberíntico. Su ascensor es extremadamente claustrofóbico, con una cabina antigua, con dos puertas, en las que apenas cabe una persona, totalmente comprimida.

De modo que decido subir por la escalera, agobiado y angustiado por aquel ascensor. Llego a uno de los pisos más altos y cuál es mi sorpresa cuando llego a una amplia explanada con colinas y bastante gente merodeando por los caminos, como si fuera un paraje de interés turístico.

En lo alto de una de las colinas se alza un hermoso castillo-iglesia con una gran torre maciza, de planta cuadrada y con almenas, presidiendo la fachada, parecida a la de la Alhambra, o la torre del homenaje de algún castillo medieval. Me intriga sobremanera aquel lugar perdido en la sierra de Collserola que desconocía por completo. (En otros sueños recientes también aparecen lugares montañosos de Barcelona que jamás había visto, también con vestigios monumentales).

Llego a la puerta de la iglesia y descubro que allí se rinde culto a una rara secta cristiana, cuyos fieles parecen gentes desequilibradas, con problemas mentales y a veces incluso algo amenazantes. En la portalada hay un muchacho de unos dieciocho o veinte años apuntando constantemente al interior de la iglesia con una especie de proyectil de dardos o balines, como si se propusiera impedir la entrada de cualquier extraño.

Intento conversar con ellos. Interpelo a una chica, de rostro un poco desencajado pero expresión dicharachera, sobre lo que hacen allí. Me responden que oran a Dios. Le pregunto entonces:

- ¿Y quien es Dios?

A lo que ella responde brevemente:

- Mi predilecto. *


ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

* La expresión final recuerda al pasaje del bautismo de Cristo en los Evangelios, en el que se abren los cielos y la voz del Padre clama: "Este es mi Hijo, mi Predilecto. Escuchadlo".

martes, 2 de junio de 2015

Otra vez mi habitación abierta de par en par a la calle (mediados mayo 2015)

De nuevo, como hace unos días, y otra vez coincidiendo con una noche de descanso fragmentado, sueño que mi habitación está casi abierta de par en par a la calle, con grandes ventanales abiertos a mi alrededor donde se puede ver el gentío transitando por las calles, casi rozándome. Me inquieta verme tan desprotegido, o pensar que alguien pueda venir a atacarme, pero a la vez estoy como en una burbuja, ajeno a todo, dormido y a la vez conectado con la vigilia.

Perdido en el avión inmenso, sin mi familia (mediados mayo 2015)

Viajo con mis padres y hermanos a cierto país extranjero, de vacaciones. Sin embargo, apenas les veo durante el viaje. Estamos aislados, separados, no encontramos el momento de vernos y compartir ese viaje. Me siento indeciblemente egoísta y desazonado; no gozo en absoluto de las vacaciones. Pasan unos días y llega el momento de volver a casa. Todavía sin haber encontrado a mi familia, subo a un gigantesco y amplísimo avión, casi como una estación ferroviaria, grande y ajetreada, y no consigo nunca saber dónde están.

Mi abuela revive pero su mano se deshace (mediados mayo 2015)

Veo a un grupo de mujeres mayores. Entre ellas está la actriz Mercè Sampietro, con quien entablo una breve conversación, interesándome por su vida. Enseguida me doy cuenta que también está mi abuela Cari, que falleció en la vida real hace cinco años. Doy por descontado que ha vuelto a revivir, desde hace un tiempo -especulación que se repite en muchos sueños- y le pregunto cómo se siente, si recuerda como fue su paso de la muerte a la segunda vida. Responde con cierta apatía y una ligera sonrisa de indiferencia. Me cuenta, sin dramatismo, que los últimos días ha visto como se le deshacían o se le descoyuntaban algunas partes del cuerpo, como las manos, que se convertían repentinamente en amasijos de huesos con la carne aplastada o deshecha. Visualizo la imagen y me horroriza, me provoca repulsión y abatimiento; parece confirmarse que su vida no es más que un hilo precario, que está frágilmente entre la vida y la muerte o inútilmente resucitada.

sábado, 16 de mayo de 2015

Mi cuerpo con serpientes enroscadas, durmiendo en una habitación transparente, llorando por mi abuela (mediados mayo 2015)

Sueño extraño y agitado, quizá por haber tomado alcohol. Sueño que estoy durmiendo temporalmente en casa de mis padres. Me han asignado una curiosa habitación de la parte trasera de la casa, que según cómo se mira, casi está abierta de par en par a la calle. 

Veo a la gente como viene y va por una calle ajetreada que parece la Rambla de Barcelona, y temo que ellos puedan acceder a mi intimidad, pero ellos apenas me ven. Desde el cuarto también puedo ver las otras zonas de la casa, a mis pies, como si las paredes fueran transparente o se viera todo a través de extrañas y mágicas rendijas. Veo a mi padre y el resto de mi familia preparando una gran mesa para la hora de la comida. No estoy en mi casa de emancipado, me siento desubicado y frágil.

Una somnolencia profunda y a la vez turbulenta me retiene a la cama. Me siento culpable porque mi familia me está esperando, y deben de estar hablando de mí con severidad.

Cuando consigo levantarme, he aquí que mi cuerpo está casi totalmente recubierto de unos extraños cordeles de plástico, como trozos de cable o de tuberías. Me los voy arrancando uno a uno hasta que veo como se mueven en el suelo y descubro, con horror, que se trata de serpientes que tenía enroscadas por toda mi anatomía. Siento un escalofrío, intento olvidarlo cuanto antes.

Al llegar al comedor con mi familia, paso por un rincón de la mesa y puedo oír claramente la voz y percibir la presencia de mi abuela Cari, que en la vida real falleció hace casi cinco años. Entonces rompo a llorar espontáneamente, desahogándome de la tristeza que tenía acumulada. Me preguntan qué me ocurre y se lo explico; parecen no comprenderme. Me siento inexplicablemente abatido, fatigado y melancólico; todo en mi interior es llanto.

Duermo con un dedo embutido en plástico (mayo 2015)

Soñado en una noche con agitaciones y parálisis. Sueño que Laura viene a la habitación para despertarme y descubre que mi dedo pulgar está embutido, presionado, por una especie de cubrimiento de plástico que debe ir retirando pacientemente. Me siento algo confundido y despistado, no sé como he podido dormirme así.

La ladrona de coca-colas (mediados mayo 2015)

Estoy con mi amigo Jesús tomando unas coca-colas en una zona de terrazas junto a una piscina. De repente llega una joven muy rara, con la cara ligeramente deforme (estirada hacia los lados como un melón) y se lleva nuestros vasos y latas a medias. Me levanto airado, le hago un gesto disuasorio pero no se inmuta. Así que me dirijo hacia otra mesa, donde están los padres de la joven, dispuesto a pedirles explicaciones. La madre me frena arguyendo que su hija tiene problema mentales e incluso dice, resignadamente, que es una "freaky". "Eso tampoco", respondo yo. Me vuelvo y veo a la joven amenazando e intimidando a Jesús, hasta que éste incluso empieza a sollozar de miedo como un niño pequeño. Me siento algo culpable por haberlo dejado solo ante el peligro.

sábado, 18 de abril de 2015

Mar y animales en mi calle; bebé en una caja de cerillas; trepo por la Sagrada Família (enero 2015)

Noche de viernes y mañana de sábado de las que recuerdo muchos sueños.

1 El mar en mi calle. Voy en coche con Laura. Subimos por la calle de mis padres, ligeramente empinada, y al llegar al final empiezan las sorpresas. Un rebaño de vacas, ovejas y asnos se cruza en nuestro camino. Al parecer, existe allí una especie de granja, cosa que desconocía. La dueña es una vecina mayor cuya cara, de aspecto severo, me resulta familiar (quizá era la abuela de algún compañero de escuela). 

Pero la verdadera sorpresa llega justo después. Al terminar la calle, donde en la vida real empieza el parque urbano de la Muntanyeta, en el sueño se extiende lo que parece un breve camino hacia la playa. Parece que hubieran hecho obras y desbrozado caminos para que mi calle quede tan increíblemente cerca del mar, lo cual me regocija, y así lo comento en voz alta.

Al bajar del coche me doy cuenta que quizá se trata de un efecto óptico y en realidad se trata del río Llobregat, cuyas aguas plateadas refulgen a lo lejos, teniendo que pasar antes por una más breve riera que discurre en paralelo, como si andáramos entre una ciudad de canales. Nos adentramos por el camino que lleva hasta el supuesto horizonte marítimo, con arena al fondo. Además de Laura, está nuestra amiga Sara y de repente llega también Andrés, que se adelanta para hablar conmigo. 

Atardece y la luz del sol crea imágenes muy hermosas, con reflejos, siluetas perfectas y sombras que parecen cuadros. Entonces siento no haber cogido la cámara fotográfica, que está en el coche. Pido las llaves a Laura y regreso a por ella. Sin embargo, al llegar no identifico el coche (hay muchos vehículos azules que se parecen). Y, sin saber cómo, me meto en una especie de hotel-restaurante, con sucesivas estancias, de las que no consigo salir. Me da mucha rabia no poder volver al hermoso lugar que quería fotografiar.

2 Otra vez un bebé se deshace. Cuido de un diminuto bebé de la familia, que me recuerda a mi sobrina Maria. Para resguardarlo, debemos guardarlo en una cajetilla, como de cerillas. La llevo de un sitio para otro, y la voy sacando para cogerla en brazos. Pero una de las veces, al sacarla, descubro horrorizado que ha quedado como consumida o desmigajada. En otras ocasiones podía volver a recomponerse, pero ahora no. Me siento tremendamente culpable, temo tener que decírselo a mi familia. Sueño muy recurrente en los últimos meses.

3 Trepando por la Sagrada Família, arranco sus pináculos. Veo la Sagrada Família de Gaudí terminada. En el sueño tiene un aspecto que no coincide con la realidad: es una especie de templo neogótico y algo convencional comparado con la fantasía del arquitecto, que por alguna razón no consigo recrear. Lo intento de nuevo, vuelvo a cruzar la calle y se me aparece otra versión de la Sagrada Família, que tampoco es la correcta pero se asemeja un poco más, con las torres más definidamente cónicas y apuntadas. Entonces empiezo a trepar por los muros cual Spiderman. Al llegar a lo alto, me encaramo también a las torres, llenas de grúas, redes y aparejos de obras, y consigo tomar en mis manos uno de los famosos pináculos en forma de flor de cerámica. Puedo arrancarlo fácilmente, como si estuviera flojamente colocado, y lo lanzo hacia abajo para que alguien lo coja.

4 Dibujos brillantes de mi infancia. Muestro unos antiguos dibujos a mis amigos y compañeros. Se trata de dibujos que hice de niño para ilustrar mis trabajos o apuntes escolares. Todos, yo incluído, se sorprenden de la fantasía y el nivel de detalle de estas creaciones, donde se ven paisajes de montañas, mares y otras evocaciones de figuras y escenas celestiales. Muchos están pintados vivamente, con ceras o témperas. Me entristece haber perdido el empuje y la ilusión para hacer estos dibujos ingenuos y llenos de brillo.

Triste en Pascua (mediados abril 2015)

Hacemos una segunda celebración de Pascua en una iglesia a la que apenas solemos ir. Maria F. intenta convencerme para que participe activamente y me ofrece cantar unos "Cantos hispanos" que asocio vagamente a San Juan de la Cruz, al Romancero medieval y al arte mudéjar, una evocación que remueve en mí fibras íntimas. A pesar de ello, rechazo la invitación y decido pasar desapercibido, sentándome en uno de los asientos de atrás. Me siento invenciblemente triste, melancólico y derrotado.

Vídeo más allá de la muerte (mediados abril 2015)

Veo a nuestra amiga Merche, difunta en la vida real desde 1998, y siento un alegre sobresalto. Parece juvenil y sonriente, imperturbable; apenas reacciona al verme. Está sentada. La grabo en vídeo y creo tener así la garantía de poder demostrar mi visión a los demás tras el sueño. Estoy plenamente convencido, feliz con el hallazgo. Me fastidia despertar y comprobar que todo era una ilusión onírica.

Asientos estrechos en 'Sonrisas y lágrimas' (mediados abril 2015)

Durante un tiempo comparto piso con un compañero de trabajo, que me recuerda vagamente a Marc L., con quien trabajé en varias ocasiones. Una tarde decidimos ir al musical teatral de 'Sonrisas y lágrimas'. Llegamos al teatro y parece que la función ha comenzado, o una especie de prolegómenos, donde se ve a los actores cogidos por los hombros y danzando al son de alguna de las famosas canciones de la película. Están muy cerca, casi rozándose con el público, de espaldas a él. Cuál es mi sorpresa cuando veo que los asientos son extremadamente estrechos, divididos irregularmente, unos un poco más anchos que otros pero todos de dimensión mínima, con altos respaldos que recuerdan las fachadas de las pequeñas casas marineras desconchadas.

En el barco con mi abuela, un mar de dudas (mediados abril 2015)

Es de noche. Paso por un muelle y veo un gran barco a punto de zalpar. Está mi madre, preparada para viajar. Al parecer, el barco-hotel, muy largo y bajo, de entrada muy asequible, va a travesar unos cuantos países durante al menos un mes. Pienso que quizá yo debía ir en ese barco y me he olvidado. Alguien intenta convencerme pero angustia pasar tantos días fuera y no saber qué hacer cuando esté aburrido o aislado. Veo a mi abuela Cari, fallecida en la vida real, e intento que también suba al barco. No sé si era así o era ella quien trataba de convencerme a mí. El caso es que me quedo en tierra, pero lleno de dudas.

lunes, 30 de marzo de 2015

La luna hiperaumentada; los continentes reflejados en el cielo (finales marzo 2015)

Varios sueños estos días con imágenes misteriosas o apocalípticas del firmamento. En uno de ellos se va la luna exageradamente aumentada en el cielo. No se ve entera, como si no cupiera, sólo uno de sus fragmentos, con los cráteres y rugosidades perfectamente detallados. Señalo a los demás esta singularidad.

En otro sueño, estamos situados en un futuro lejano, con androides conduciendo una especie de patines motorizados en medio de una ciudad con rascacielos, agobiantemente recargada. En el cielo se ve una imagen asombrosa: los continentes de la Tierra, reflejados en el cielo, como si emitieran un reflejo o luminosidad gigantesca (en cambio, el mar queda diluido o confundido con el mismo cielo).

domingo, 15 de marzo de 2015

Los peces que comen olivas y producen "morea" (finales enero 2015)

Estamos en el interior de un edificio, junto a la playa. En una esquina del techo se trasluce una especie de acuario, como si la casa estuviera rodeada de agua. Vemos unos peces inquietantes que se alimentan de olivas. Mònica, compañera del trabajo, lo observa con preocupación y nos dice sólo que la "morea" persiste, como si fuera una especie de epidemia o enfermedad de la naturaleza. No nos quiere contar más detalles.

Somos hijos plebeyos de los Reyes (finales enero 2015)

Mi hermana Anna y yo somos, en el sueño, hijos de los reyes de España, Felipe y Letizia. Pero somos una especie de hijos plebeyos y nos obligan a actuar como criados. Mientras los soberanos comen en un lujoso salón, debemos ir subiendo y bajando escaleras para servirles y no nos permiten comer con ellos. Me rebelo ante la humillación e intento que mi hermana se una conmigo para plantar cara a los cortesanos que nos hacen cumplir este papel.

Pueblos rojos de España (mediados marzo 2015)

Viajo en una especie de tren rápido o autobús, medio dormido, a lo largo de distintos pueblos de España. Al despertar miro por la ventanilla, ya anocheciendo, y veo una hermosa aldea de casas construídas con una piedra completamente roja. Creo recordar los famosos "pueblos rojos" (?) ubicados imaginariamente en algún lugar entre Almería y Alicante. Pienso en tomar nota de todos los lugares que veo para contárselo a la gente y visitarlos con más calma en otra ocasión.

domingo, 1 de marzo de 2015

Saco arena de la cama (principios marzo 2015)

1 Alguien está empeñado en hacer una representación teatral del relato de 'La Sirenita' del modo más veraz posible: bajo el agua y a mar abierto. A este propósito se dedican ciertas mujeres insistentes e idealistas, y la gente lo ve como una quimera. Desde un cuadro colgado de la pared, la efigie de un hombre cobra vida y empieza a moverse y gesticular exageradamente, con ojos saltones y boca abierta, para mostrar la hilaridad que le provoca la idea.

Empiezo a ser consciente de que estoy soñando, pero al mismo tiempo creo -o quiero creer- en la realidad de aquello que estoy soñando; me veo capaz de apresarlo, capturarlo. De modo que empiezo a escarbar en mi propia cama hasta que el tacto del colchón se transforma en la textura inconfundible de la arena de la playa. Voy horadando y horadando con la mano hasta que saco todo lo que puedo; objetos y símbolos que pueden dar testimonio de lo que estoy soñando una vez despierte. Voy sacando pequeños abalorios, como anillos coloridos de plástico, piedrecillas vistosas o gomas del pelo, y lo lanzo todo fuera de la cama para que pueda verlo al despertar. Me obsesiona que los demás puedan ver los vestigios de mi mundo onírico, como si fueran pequeños tesoros u obras de arte, y para que también ellos se sientan maravillados.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

Esta imagen de escarbar en la cama para extraer materiales oníricos usted ya la manifestó en un sueño de 2012. (Leerlo aquí). En aquella ocasión lo experimentéó en los primeros minutos del sueño; esta vez en los últimos. En ambos casos la visión de la cama nos indica un momento de transición sueño-vigilia y un intento de capturar lo soñado en la vida real, o de integrar la vida real en el sueño.

2 Asisto como periodista a una peculiar rueda de prensa en medio del mar. Los reporteros están en el agua, nadando o con flotadores, mientras el conseller de Territori de la Generalitat, Santi Vila, ofrece sus explicaciones desde una especie de carpa transparente flotante.  Alguien se queja de la situación y pide jocosamente que al menos nos acerquemos a la orilla para tomar el sol (la playa puede verse fácilmente, a unos cien o doscientos metros.

3 Recorro una hermosa ruta a lo largo de un río repleto de aves y vegetación. En los márgenes nos esperan antiguos y venerables templos y ermitas. Se trata de algo similar al camino de Santiago. Tomo muchísimas fotografías aprovechando los encuadres que me brinda la arquitectura junto al paisaje, de tonalidades verdes, blancas y plateadas, preciosamente iluminadas. Tengo la confianza de que estas fotos permanecerán una vez despierte.

sábado, 7 de febrero de 2015

En Marruecos: mujeres liberadas, descubrimiento de un pantocrátor y manifestación independentista

Voy a Marruecos a visitar a mi amigo Agus, que por cuestiones de trabajo está viviendo allí una temporada. Estamos en un pueblo o ciudad pequeña muy ajetreada, con tráfico de motos y bicicletas y plazas concurridas. En una de estas plazas, rodeado de un pequeño muro o tapia de apenas medio metro de altura, escribimos nombres de mujer en lápiz, sobre la piedra. Unos hombres ataviados con velos en la cabeza nos preguntan qué significa, y respondemos que los nombres corresponden a mujeres que van a ser liberadas. Asienten enérgicamente y siguen su camino.

Llego al edificio donde vive Agus, una especie de albergue religioso con estancias decoradas a veces com un museo o centro cultural. Me sorprende una reproducción del pantocrátor medieval de Taüll.  Agus, fascinado, me pregunta porla pintura, conociendo mi afición por el arte románico, pero le explico que la reproducción es muy imperfecta, ya que muestra llamativas franjas de color pero apenas deja ver los rostros.

Me instalo justo a los pies del pantocrátor, desplegando una manta para acostarme allí mismo durante la noche. Unos hombres del lugar me miran desde lejos, entre curiosos e inquisitivos. Por un momento temo, en el sueño, ser víctima de algún ataque fundamentalista, por mi cercanía a símbolos cristianos.

Más tarde me entero que se ha convocado una manifestación ciudadana en el pueblo. Al parecer, es a favor de la independencia de Catalunya (!) aunque a la vez se trata de una amplia reivindicación democrática, en la línea de las primaveras árabes. Salgo entusiasmado del edificio. En el jardín que rodea la finca, parecido al de la casa de mis abuelos maternos, están mis amigos de la universidad Agus, Jesús y Judith, analizando sesudamente los acontecimientos políticos con la ayuda de documentos. Les saludo y les hago saber que no voy a encerrarme con la teoría, sino que saldré a la calle. Una vez en la manifestación compruebo que no sólo hay gentes del lugar, sino también turistas y otros ciudadanos occidentales, muchos catalanes, que se han querido sumar a la movilización.

Durante las últimas semanas y meses tengo sueños recurrentes ambientados en Marruecos, donde aflora el recuerdo de mi viaje a Marrakech y su medina populosa, con luz intensa, caos y estallido de colores y olores.

sábado, 24 de enero de 2015

Cruzamos un río para llegar a una aldea, matamos a nuestro camello y proyectamos sombras sobre los transeúntes (finales diciembre 2015)

Viajo con mis amigos a lo largo de diferentes pueblos. Vamos sin apenas dinero, improvisando nuestra ruta. Llegamos a una pintoresca aldea, que puede divisarse de lejos, encaramada en la falda de un monte o acantilado rocoso. Para llegar al pueblo tenemos que cruzar una amplia llanura atravesada por un río y humedales por doquier, fangosos y llenos de pequeñas piedras. La primera vez sorteamos los obstáculos sin problemas, deseosos de llegar. Pero al abandonar la aldea y tener que regresar, ya de noche, recuerdo la travesía que nos espera y me abruma. Voy casi descalzo, esta vez sólo junto a una persona, y debemos mojarnos, esquivando piedras y profundidades. Mientras oscurece, vemos una gran animación en el pueblo, con luces, fogatas y gente en plena celebración.

En una de nuestras excursiones vamos acompañados de una especie de mula o camello, que al parecer lleva nuestros equipajes (tal es nuestra situación precaria, como nómadas). Entonces nos las ingeniamos para lograr un hospedaje y, al igual que José y María, acudimos a una especie de cuadra o establo. Se trata de un edificio con estancias preparadas para animales enfermos o heridos. Decimos que nuestra mula-camello necesita reposo y pagamos lo correspondiente por una habitación. Una vez allí, administramos la inyección que nos han dado para el animal, pero en tales cantidades que logremos matarlo y quedarnos nosotros con el cuarto. Llega una enfermera, temo que nos descubra. Poco después, todos los amigos nos reunimos ya cómodamente para ver la televisión en nuestro hotel improvisado.

La habitación del hotel-cuadra, como he podido comprobar desde fuera, está situada en un piso altísimo y escorado, desde donde pueden verse las plazas del pueblo. Aunque es casi de noche, con un juego de cortinas puedo proyectar sombras sobre los transeúntes, sobras de todo tipo y forma para distraerlos, atemorizarlos o confundirlos. A veces son sombras largas y persecutorias, otras veces sombras pequeñas como motas, estrellas o chiribitas. Me gusta esta sensación de poder desde lo alto, aunque nadie en la calle parece inmutarse demasiado.

Ver relato basado en este sueño:
http://inarell.blogspot.com.es/2015/01/sense-maria.html

sábado, 17 de enero de 2015

Mar y animales en mi calle; pierdo un bebé en una cajetilla; escalo la Sagrada Família; dibujos brillantes de mi infancia

Noche de viernes y mañana de sábado de las que recuerdo muchos sueños.

1 El mar en mi calle. Voy en coche con Laura. Subimos por la calle de mis padres, ligeramente empinada, y al llegar al final empiezan las sorpresas. Un rebaño de vacas, ovejas y asnos se cruza en nuestro camino. Al parecer, existe allí una especie de granja, cosa que desconocía. La dueña es una vecina mayor cuya cara, de aspecto severo, me resulta familiar (quizá era la abuela de algún compañero de escuela). 

Pero la verdadera sorpresa llega justo después. Al terminar la calle, donde en la vida real empieza el parque urbano de la Muntanyeta, en el sueño se extiende lo que parece un breve camino hacia la playa. Parece que hubieran hecho obras y desbrozado caminos para que mi calle quede tan increíblemente cerca del mar, lo cual me regocija, y así lo comento en voz alta.

Al bajar del coche me doy cuenta que quizá se trata de un efecto óptico y en realidad se trata del río Llobregat, cuyas aguas plateadas refulgen a lo lejos, teniendo que pasar antes por una más breve riera que discurre en paralelo, como si andáramos entre una ciudad de canales. Nos adentramos por el camino que lleva hasta el supuesto horizonte marítimo, con arena al fondo. Además de Laura, está nuestra amiga Sara y de repente llega también Andrés, que se adelanta para hablar conmigo. 

Atardece y la luz del sol crea imágenes muy hermosas, con reflejos, siluetas perfectas y sombras que parecen cuadros. Entonces siento no haber cogido la cámara fotográfica, que está en el coche. Pido las llaves a Laura y regreso a por ella. Sin embargo, al llegar no identifico el coche (hay muchos vehículos azules que se parecen). Y, sin saber cómo, me meto en una especie de hotel-restaurante, con sucesivas estancias, de las que no consigo salir. Me da mucha rabia no poder volver al hermoso lugar que quería fotografiar.

2 Otra vez un bebé se deshace. Cuido de un diminuto bebé de la familia, que me recuerda a mi sobrina Maria. Para resguardarlo, debemos guardarlo en una cajetilla, como de cerillas. La llevo de un sitio para otro, y la voy sacando para cogerla en brazos. Pero una de las veces, al sacarla, descubro horrorizado que ha quedado como consumida o desmigajada. En otras ocasiones podía volver a recomponerse, pero ahora no. Me siento tremendamente culpable, temo tener que decírselo a mi familia. Sueño muy recurrente en los últimos meses.

3 Trepando por la Sagrada Família, arranco sus pináculos. Veo la Sagrada Família de Gaudí terminada. En el sueño tiene un aspecto que no coincide con la realidad: es una especie de templo neogótico y algo convencional comparado con la fantasía del arquitecto, que por alguna razón no consigo recrear. Lo intento de nuevo, vuelvo a cruzar la calle y se me aparece otra versión de la Sagrada Família, que tampoco es la correcta pero se asemeja un poco más, con las torres más definidamente cónicas y apuntadas. Entonces empiezo a trepar por los muros cual Spiderman. Al llegar a lo alto, me encaramo también a las torres, llenas de grúas, redes y aparejos de obras, y consigo tomar en mis manos uno de los famosos pináculos en forma de flor de cerámica. Puedo arrancarlo fácilmente, como si estuviera flojamente colocado, y lo lanzo hacia abajo para que alguien lo coja.

4 Dibujos brillantes de mi infancia. Muestro unos antiguos dibujos a mis amigos y compañeros. Se trata de dibujos que hice de niño para ilustrar mis trabajos o apuntes escolares. Todos, yo incluido, se sorprenden de la fantasía y el nivel de detalle de estas creaciones, donde se ven paisajes de montañas, mares y otras evocaciones de figuras y escenas celestiales. Muchos están pintados vivamente, con ceras o témperas. Me entristece haber perdido el empuje y la ilusión para hacer estos dibujos ingenuos y llenos de brillo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Colgamos chocolate en una grúa, falsas estrellas fugaces y miedo a volar en Toledo (principios enero 2015)

1 Viajo con mi amigo Jose a cierta ciudad turística. Por hacer la gracia, compramos un cubo de hojalata lleno de chocolate derretido y lo colgamos de una grúa. La grúa en cuestión es muy alta, y conseguimos colgar el cubo lanzándolo al aire, gracias a su larguísima asa de eslabones. Al rato nos damos cuenta de que podrían llamarnos la atención por ello y nos preguntamos si deberíamos descolgarlo. Sería un poco imprudente, concluímos, así que tomamos otra decisión: vender el chocolate por porciones a los transeúntes.

2 Es de noche. Me fijo en cielo y veo una serie de estrellas fugaces o cometas de trazo muy grueso y brillante. El espectáculo parece algo falso, por ser tan vistoso. Después me doy cuenta que, efectivamente, era un montaje.

3 Visitamos una ciudad castellana a la que hemos ido muchas veces (parece Toledo, o una amalgama entre varias). Me encuentro frente a un precipicio, y tras él, la silueta de la ciudad. Me dispongo a sortear el abismo "como hago siempre", volando. Pero esta vez desconfío de mis posibilidades y temo caer al vacío, así que desisto.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Feto blando apresado en una caja de pastillas (finales diciembre 2014)

Estoy en un quiosco y compro unas pastillas. No recuerdo si son alguna medicina o una especie de caramelos. Me doy cuenta que, tras la parte plateada donde están contenidas las pastillas, hay una masa carnal algo amorfa. Se trata de un feto a media gestación, como un amasijo de cera o plastelina. Al abrir la caja y manipular las pastillas, el embrión se va desperezando y parece querer salir de su opresión. Aparentemente, los fetos se colocan en estas cajas de pastillas para dar más fuerza o sustancia al producto. Me siento culpable por haberlo comprado y vuelvo hacia atrás. Vigilando que no me vea nadie, dejo la caja colocada en un lugar de la acera junto al quiosco. Lo he recogido y aplastado y se ha convertido en una bola amorfa. La dependienta se da cuenta de mis actos e intento devolverle el feto-fármaco contándole la situación.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La vuelta al mundo en cisne (mediados diciembre 2014)

Un personaje surca el mar a lomos de un cisne. Se le puede observar a vista de pájaro. Aunque está de espaldas,  se le reconoce fácilmente como el joven Atreyu, el guerrero que protagoniza las aventuras de 'La historia interminable' de Michael Ende. Al parecer quiere dar la vuelta al mundo sobre el gran cisne blanco a modo de barca. Pero hay algo extraño. El cisne aparece constantemente con la cabeza hundida en el agua: sólo vemos su cuello esbelto y níveo. En realidad se trata del extraterrestre E.T., a quien el joven quiere esconder para no levantar suspicacias. Atreyu aparece como si fuera el alter ego de Elliot, el niño de la película de Spielberg que traba una entrañable amistad con el alienígena. A la vez, la imagen del cisne surcando el mar parece una evocación del dragón blanco Fujur de 'La historia interminable'.

En el mismo sueño, viajo en una especie de vaporetto o ferry de pequeñas dimensiones que hace escala en varios lugares del Mediterráneo. Me emociona cuando pasamos por L'Alguer, en Cerdeña, y veo rótulos e inscripciones en catalán (la embarcación pasa a través de las calles). Al llegar a mi destino, no encuentro el billete y estoy un buen rato buscándolo frente a unos severos revisores, que no me dejan bajar.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Bailo con velos árabes (principios diciembre 2014)

Estoy con Yasmina, amiga de la familia de origen marroquí. Se me ocurre un juego y escribo su nombre sobre un papel. Inmediatamente suena una animada música oriental, la misma que suena en la película de 'El Príncipe de Egipto' durante la escena de la danza en la casa de Jetró. Nos cubrimos con unos velos blancos translúcidos y empezamos a bailar, espontánea y gozosamente. Mi padre nos observa con el ceño algo fruncido.

Manguerazo contra la cucaracha y ensoñaciones del desierto (principios diciembre 2014)

Estoy en el jardín de mis abuelos, en Ordal. Me encuentro en una de las esquinas de la finca, tal como se entra, a la izquierda. Hago algún tipo de trabajo o juego en los márgenes, manipulando las plantas, la tierra y las macetas. De repente veo una cucaracha y la ahuyento con el chorro de agua de la manguera. Mi abuelo Eudald pasa por allí y me reprende por mi acción. Él quiere que mantenga el jardín en un determinado orden y estructura. Acto seguido pienso en el desierto, y lo difícil que sería mantener conscientemente su delicada orografía de surcos y dunas en la arena. Evoco la imagen del vasto paisaje desértico.

Muere mi abuela y aparecen dragones y murciélagos pintados (principios diciembre 2014)

Sueño que muere mi abuela materna, Mercè (vive en la vida real). Su adiós me impacta y lloro compungido. Pienso que, a pesar de que tuviera defectos, la muerte la embellece y hace que la añore y valore más. Asistimos a su entierro en Ordal. Mucha gente asiste al funeral. Descubro que la iglesia tiene muchos lados y estancias que no conocía. La fachada posterior está cubierta de esgrafiados barrocos de color rojo, verde y amarillento, y tiene una gran tribuna o balcón que puede divisarse desde un amplio patio interior. Merodeando por los espacios del templo, que desconocía, veo unas extrañas pinturas, medio borradas o esbozadas, de murciélagos y dragones con las alas extendidas y un cierto aire heráldico y triunfal, como de escudo o enseña medieval. No sabía que estaban allí.

Mientras me acerco a distintos grupos de personas creo estar volando en modo horizontal, como a un metro y medio en paralelo sobre el suelo. Pero enseguida descubro que son imaginaciones mías, ya que tengo los pies en el suelo. Me desilusiona: el que me vieran elevado me hacía sentir pleno y especial.

jueves, 30 de octubre de 2014

La búsqueda del ave-madre en La Mancha mágica (finales octubre 2014)

Sueño de tintes mágicos ambientado en La Mancha. 

Llego al pueblo de mis abuelos paternos, La Torre de Juan Abad, donde hay una reunión familiar. Mis padres y hermanos han llegado antes que yo. También veo a mi abuelo materno Eudald, departiendo animadamente, con su particular sentido del humor y verborrea, con algunos de mis primos o tíos lejanos, en un balcón. La imagen me conmueve y me llena de gozo infantil: pienso que será un encuentro divertido en familia, con gente diversa y un saludable jolgorio. A la vez, me entristece pensar que, en la vida real, mi abuelo ha envejecido y está menos ágil y animoso. Más tarde hablo con mi abuela Cari, que me observa con una sonrisa seca y displicente; al rato recuerdo que ha muerto en la vida real, y que se trata del enésimo espejismo.

Al subir a la casa de nuestros parientes manchegos, una prima me halaga diciendo que soy "el que viste más moderno". Me sorprende que tienen una escala de madera entre dos pisos casi idéntica a la que tienen mis padres. Miro a través del amplio ventanal y aparece un paisaje bello y encendido: todo un campo de espigas y tierras rojas a nuestro alrededor, formando un círculo como si lo viésemos a través de la cámara de un dron. Parece toda La Mancha concentrada en aquel pequeño micromundo cerrado, una llanura de colores otoñales rodeada de bosques y rocas. A lo lejos se divisan pináculos borrosos, parecidos a la Sagrada Família.

Subo al coche con mis padres y nos adentramos en el bosque que se extiende al este del pueblo. Un bosque rocoso y montaraz, como los que rodean la zona soriana y burgalesa de la Laguna Negra y el Castroviejo. De repente veo un ave negra volando junto a la ventanilla del coche. Se trata de la cría de una especie rapaz, de pico rojo y amarillo y aspecto atrayente; una especie, por lo visto, autóctona de aquellos lares, que despierta la curiosidad y asombro de mis padres. Tras un golpe de viento, el joven aguilucho se mete dentro del coche, a través de la ventanilla entreabierta. El ave revolotea algo nervioso, ante mi fascinación.

Enseguida, sin embargo, nos damos cuenta que la madre está buscando a su cría y provoca una especie de ondas magnéticas para desestabilizar nuestro coche. El vehículo va haciendo eses e incluso notamos un olor repentino, un fuerte hedor provocado por la madre-ave como misterioso mecanismo de control para recuperar a su prole.

Una rata en mis pantalones (finales octubre 2014)

Sueño muy perturbador. Llego a un sitio donde dicen que merodea una gran rata; el animal aparece de repente y, cuando creo que puedo esquivarlo, ya se ha metido dentro de mis pantalones. Me tiendo en el suelo, como si todo ocurriese mientras duermo, en la cama, y espero resignadamente, conteniendo el miedo y el asco, que el roedor salga por alguna rendija de la ropa y pueda perderlo de vista. Tarda más de lo que quisiera, y mientras tanto temo que pueda morderme la pierna. Siento como va rozándome y me invade la repugnancia. Espero fríamente hasta que finalmente se va.

lunes, 27 de octubre de 2014

Rompemos un huevo gigante en el bosque (octubre 2014)

Mi amigo Jesús y yo exploramos un bosque en busca de unos misteriosos huevos que anidan sobre las ramas de los árboles. Se trata de huevos grandes y redondos, muy blancos y llamativos. Aparecen en solitario, sin que aparentemente hayan salido de ningún nido. Al llegar a un árbol, vemos uno de estos huevos, de tamaño gigantesco -como un metro de diámetro- y Jesús me tienta para que lo rompamos. Le digo que no, por miedo a que alguien nos vea, pero deseando secretamente que lo haga por malsana curiosidad. Finalmente Jesús pincha el enorme huevo y la yema sale como un torrente amarillento, formando un riachuelo en el bosque, entre rocas y matorrales. Me escondo, temeroso, mientras veo llegar unos excursionistas. Observo a Jesús por una rendija: él sigue en el mismo lugar, travieso y desafiante. Pienso en si podré exculparme en caso de que alguien nos reproche lo sucedido.

sábado, 18 de octubre de 2014

Bisabuelo de cabeza cadavérica (mediados octubre 2014)

Estoy en casa de mis abuelos maternos, Eudald y Mercè. Junto a ellos hay un personaje que no existe en la vida real, un anciano con una cabeza de aspecto aterrador y cadavérico. Al parecer se trata de mi bisabuelo, padre de alguno de mis abuelos (o de ambos, como si fueran hermanos). En el sueño nos relacionamos con él con toda naturalidad, como si fuera alguien bien conocido. Sin embargo, cuando me habla de muy cerca me desasosiega su aspecto: la cabeza, totalmente pelada y rojiza, cavidades en los ojos, apenas unos pocos pelos, la nariz como una lengüeta que recuelga, los tejidos tremendamente contraídos, como un cruce entre una calavera y un extraño alienígena.

Tiene este aspecto porque está muy envejecido, hasta el punto que la muerte ya asoma en su cara; su aspecto es a la vez de vivo y muerto, pero habla con soltura. Esta sensación ambigua me apesadumbra e incluso me hace sentir culpable.

sábado, 4 de octubre de 2014

Águilas que llaman a la puerta y animales a oscuras en la ciudad (principios octubre 2014)

Noche con varios sueños sobre animales que aparecen en gran multitud y aspecto potencialmente amenazante.

1 Estoy con mi madre frente a un hotel de montaña, con tejado de pizarra y fachadas que imitan la piedra, de color marrón. Al parecer, varias crías de aves han sido apresadas dentro del edificio. Poco después, como temía, aparece una bandada de águilas grandes y amenazantes: vienen a por sus crías. Son aves muy extrañas: parecen un cruce de águila y cigüeña y son completamente negras, lo que remata su aspecto intimidatorio. 

Lo más sorprendente llega cuando las aves se paran frente a las puertas del hotel. Entonces, ante nuestra mirada perpleja, empiezan a llamar a las puertas con golpes secos, como si tuvieran manos humanas. Cada una se encuentra suspendida en el aire a una altura diferente, sin aletear (apenas con pequeños movimientos hacia arriba y hacia abajo, como si levitasen). Cuando ven que nadie les abre la puerta, las aves se enfurecen, forman un remolino en al aire, y, enloquecidas, empiezan a perseguir a la gente (de pronto hay mucha más gente además de madre y yo). Las aves aletean exasperadas sobre nuestros hombros y nos picotean agresivamente la cabeza, como en una escena de 'Los pájaros' de Hitchcock. Siento la punzada y temo que me provoquen una herida; también temo por lo que le pueda ocurrir a mi madre.

2 Estoy con mis amigos Jose y Javi en una ciudad que parece Berlín o Londres. Hemos ido a ver a Pablo, que vive allí (en la vida real vive en Colonia), y con quien no consigo tener mucha comunicación. Más bien estamos fríos y distantes, incluso físicamente: andamos uno a diez metros del otro, en paralelo. Vamos paseando de este modo extraño. Ha anochecido. Atravesamos un gran parque urbano, donde se adivinan animales tales como pequeños elefantes (con crías aún más pequeñas), una especie de oso hormiguero o cuadrúpedos parecidos a lobos que nos observan con mirada gélida. Intento romper el hielo con Pablo mientras Jose y Javi nos esperan en otro lugar. Tampoco logro comunicarme con el resto de gente del lugar, ya que tengo de pronto un bloqueo con los idiomas.

Pierdo una muela y varios dientes (principios octubre 2014)

Tras comer y masticar algo descubro desasosegado que se me ha caído una muela y varios dientes, desmenuzados. Puedo sentirlas, sueltas, dentro de la boca. A continuación los saco para verlos y se lo muestro a alguien para compartir mi sorpresa. Los dientes pequeños están desmenuzados, como si fueran de cristal o porcelana. Me inquieta pero a la vez lo temía desde hacía un tiempo; lo sólido podía ceder en algún momento, en parte por mi culpa, por desgastarlo o descuidarlo demasiado.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hago una máscara a mi abuela muerta (mediados septiembre 2014)

Me encuentro ante el cuerpo sin vida de mi abuela Cari -fallecida en la vida real hace cuatro años-, en casa de mis padres. No se trata de una visión tétrica o terrible; el cuerpo está allí con una cierta naturalidad provisional, como si se hallara a la espera de ser retirado, en un tiempo aún sin concretar. Viendo la progresiva decadencia del cuerpo, decido manufacturar una máscara que reproduzca fielmente las facciones y el aspecto físico que tenía cuando vivía. Pienso que de este modo agradaré a mi familia, que gozará de una imagen bella y restaurada de mi abuela. La artesanía parece empezar bien, pero cuando intento encajar la máscara, percibo con horror que sus tejidos están ya demasiado descompuestos -incluso verdean- y mi obra resulta un fiasco ante el que no puedo reprimir las lágrimas de decepción.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Otra vez entrevisto a Pujol (mediados septiembre 2014)

Por segunda vez en pocas semanas sueño que entrevisto a Jordi Pujol, tras su confesión de evasión fiscal que ha sacudido la política catalana en la vida real. Esta vez le descubro solitario en un restaurante, donde está comiendo sin ninguna compañía ni atención mediática aparente. Veo la oportunidad para sentarme y obtener declaraciones exclusivas. Más tarde se une la periodista Julia Otero, quien a su vez se convierte más tarde en Noemí, amiga de la familia.

A causa de la entrevista espontánea, no he tenido tiempo de comer, y mi madre me reclama severamente. Me envía a una especie de convento de monjas, donde tengo preparada mi comida.

Lago de lluvia con peces y dragones (principios septiembre 2014)

Cerca de la iglesia de Ordal, bajo la pendiente que conduce a la casa de mis abuelos, ha llovido de tal manera que el terreno se ha encharcado extraordinariamente hasta formarse un lago o estanque. Y no sólo eso: las aguas se han llenado de todo tipo de peces, orcas, pulpos y otras bestias. Incluso veo una especie de dragón o dinosaurio de color carne, con dos cabezas bulbosas y monstruosas (parece el dragón que aparece en el tramo final de 'Willow'. Al acercarme me advierten que no es tal dragón, sino una pareja humana, dos personas que incluso llevan pantalones y a las que conviene no importunar porque están discutiendo.

La imagen del lago improvisado me impresiona, me fascina tanta exuberancia. Voy con un niño muy pequeño, que parece mi hijo, o yo mismo cuando era pequeño, y acercamos unas pequeñas hierbas al estanque para que coman los peces. Poco después temo que sean los propios peces los que se coman entre sí; los grandes a los pequeños y los tiburones a los peces grandes.

Gran zoológico con confusión de animales (principios septiembre 2014)

Visito un gran parque de atracciones, mezclado con un gran zoológico con especies variopintas. Me parece ver un dinosaurio, a lo lejos, tras un grupo de palomas o gaviotas posadas en una fuente. Al acercarme, sin embargo, descubro que se trata de un pequeño mamífero, como un suricato o una mangosta; la vista me ha fallado y he exagerado la realidad.

Reencuentro de mis abuelos (principios septiembre 2014)

Estoy en casa de mis padres y, de repente, aparece mi abuela Cari -fallecida en la vida real- para reencontrarse con mi abuelo. Presenta un aspecto rejuvenecido, con una mata de pelo negro sobre los hombros. La aparición me emociona mucho, por inesperada, y por su verosimilitud.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Mis gafas se rompen y se desmontan (principios septiembre 2014)

Mis gafas se caen y se rompen. Las cojo rápidamente y me doy cuenta que, más que rotas, están desmontadas, con algunas de sus piezas a la vista, como si fuera un engranaje mucho más complicado de lo que parecía. Al desmontarse, descubro para mi sorpresa que han quedado dos lentes perfectamente redondas, tal como me gustan (en la vida real quiero comprar unas gafas redondas; las que tengo ahora son alargadas). Imagino cómo reutilizar las gafas o darles un nuevo uso.

Me duermo en el bus y llego a Londres (principios septiembre 2014)

Me duermo en un autobús. Al despertar estoy desorientado y pregunto a la gente. Me dicen, como si fuera obvio, que estamos en Londres. Sólo recuerdo que mi hermana Cristina había bajado del bus hacía un rato, y, a partir de ahí, quedé sumido en un extraño y largo sueño.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Se ríen de mí en clase de conducción (principios agosto 2014)

Asisto a una clase sobre leyes y normas de conducción. El profesor es un cura y sólo hay dos alumnos además de mí, un chico y una chica. Durante la lección, el profesor explica que, en ciertos países, los conductores "pueden denunciar a otros conductores". Tomo la palabra para hacer una pregunta: "Entonces, ¿usted dice que en algunos países, si soy conductor, puedo juzgar a otros conductores, no?". Los compañeros rompen a reír por mi confusión, pues he dicho "juzgar" en lugar de "denunciar". El profesor también empieza a reír por lo bajo. Ríen descaradamente, durante un buen rato, y me siento avergonzado y algo humillado por ellos. Yo intentaba formular la pregunta de la mejor manera posible para comprender la lección y no esperaba esta corrección bochornosa.