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sábado, 14 de agosto de 2021

Google Maps futurista donde puedo meter las manos y rescatar cosas (3-4 abril 2021)

Descubro una especie de Google Maps futurista que me permite meter las manos en cualquier punto del mapamundi y rescatar de donde quiera cosas que haya perdido o que quiera tomar conmigo. Por ejemplo, meto las manos en el lugar correspondiente a una playa exótica y extraigo una piedra brillante de gran belleza.

Transito en bus y moto por distintos lugares de Europa y Asia. Curiosamente, las playas de China hacen frontera con países de Europa del Este y los Balcanes. Sigo incansable, insaciable, buscado paisajes cada vez más grandes y cautivadores.


Cortarme la cabeza como juguete (13-14 marzo 2021)

Sueño muy breve con una sola situación-frase.

Me pregunto: "¿Puedo cortarme la cabeza y así tendré una muñeca?". ("i així tindré nina").

Me refiero a que mi cabeza desgajada podría servir de juguete.

Enorme mezquita en forma de huevo; transitando por suelos de frutas subterráneas (12-13 marzo 2021)

Estoy viajando y veo de repente un impresionante monumento: una enorme mezquita en forma de huevo, rodeada de una especie de brazos, rayos o tallos de planta (rodean o resaltan la 'eclosión' del huevo cósmico).

Voy en bus por tierras de Lleida. De repente nos metemos por unos pisos subterráneos y vamos pisando un suelo repleto de frutas muy maduras, casi a punto de pudrirse. Finalmente salimos a la superficie y me siento desorientado. No sé como volver a casa o al trabajo.


Convalesciente de una contractura: mis vértebras son gotas, la habitación se llena animales imaginarios como un Arca de Noé (27-28 junio 2021)

Soñado en el dormitorio de mis padres, donde, en la vida real me encuentro descansando, a la hora de la siesta, recuperándome de una contractura dorsal que arrastro durante el verano.

Sueño que mis vértebras se transforman en una hilera de gotas de agua, etéreas, que se van disipando o evaporando, de modo que se retira el dolor. La habitación se llena de animales como lobos, que, para mi sorpresa, en lugar de mostrarse amenazante se ponen a edificar pequeñas cabañas con troncos, como si fueran castores.

También acuden a esa suerte de 'arca de Noé' improvisada otros animales como palomas o tórtolas que se envían mutuamente alimento en forma de bolitas ligeras que danzan por el aire. Llegan asimismo muchas chicas guapas a las que me acerco y con quienes empiezo a charlar de todo lo que sucede con mucha familiaridad y proximidad.


Salvo a mi hermano mayor de ser ahogado (26-27 julio 2021)

Estamos en una playa donde se ha fugado mi hermana Anna, que en el sueño está separada e intenta ir a ver a sus hijos, aun no teniendo la custodia en aquel momento. Está con algunas de sus amigas, como Jenny. Yo acudo un poco temeroso, disfrazado de 'Señor Barragán' (personaje cómico televisivo de los 90) para hacer reír y superar mi timidez. Todos juegan felizmente y se suben a una especie de araña gigante de parque infantil.

Veo fugazmente a mi hermano mayor Ismael, y percibo una sensación de amenaza contra él. Poco después, mi sobrino Pau me alerta de que ha visto a Ismael hundido en una especie de poza o agujero, Voy corriendo y lo veo allí, hundido en el agua e inconsciente; alguien ha intentado matarlo.

Lo saco rápidamente y lo tomo en brazos como si fuera un bebé. Lloro de emoción al ver que finalmente está vivo. Con un hilo de voz, me pregunta cuánto tiempo ha aguantado allí dentro.

Ritual de clonación (10-11 agosto 2021)

Estamos en un lugar que parece la universidad, o una escuela. Nos convocan para un raro ritual al que debemos acudir completamente desnudos. Se va creando mucha expectación, la gente lo vive casi con euforia pero a mí me da miedo y vergüenza. Al parecer es una especie de rito de iniciación más o menos impuesto a todos para formar parte del grupo.

Llego al día y lugar de autos y me asombro. Descubro que el ritual consistía en clonar a cada persona, de modo que veo a diferentes conocidos literalmente duplicados ante mí: mi profesor de canto Pau en el centro, mirándome entre hechizante e inquietante, muy quieto; y también otras alumnas y compañeras de la escuela de canto Coriveu.

Incluso llegan unos sacerdotes ancianos para oficiar una especie de misa o sacramento, e incluso ellos se han auto-clonado, y sus dobles van llegando detrás de ellos, en este caso vestidos, con mismas indumentarias, túnicas, etc. Me siento algo ajeno y vergonzoso ante aquel acto tan extraño; me apesadumbra ser el único que queda fuera pero a la vez lo veo algo muy perturbador y de reglas desconocidas.

Piscina-matadero con búfalos decapitados y serpientes; extasiado con música de Händel (13-14 agosto 2021)

Voy dentro de un autobús, muy ajetreado con objetos y volcado quizá en lecturas o pensamientos diversos. Cuando llega mi parada, de regreso a casa, tengo todos los objetos dispersos y no llego a tiempo. El autobús sigue y me lleva a otro sitio.

Bajo y llego a un gran parque verde lleno de animales insólitos, entre ellos grandes serpientes blancuzcas, que parecen agazaparse para devorar a otros animalillos o incluso para morder a niños que menudean por allí.

Al principio me alarman las serpientes, y a la vez me fascina (como siempre en los sueños) contemplar que devore a algún otro animal. Después me voy dando cuenta que o bien están allí por algún motivo plausible o bien incluso son imaginaciones mías (en alguna ocasión, la supuesta imagen de la serpiente blanca resulta ser la cara de una niña pequeña, casi bebé).

Ese parque es la entrada a un curioso matadero, bastante concurrido y casi festivo, donde está entre otros mi abuela materna Mercè (en la vida real, ahora con Alzheimer), muy animosa y pendiente de todo lo que se hace allí. 

En el matadero hay una enorme piscina donde van cayendo, como si fuera una cadena de montaje, distintos animales que van a ser sacrificados o que ya lo han sido. Mi abuela se alboroza porque llega cierto momento importante; habla de algo como "el perro gigante".

De repente, la piscina se llena de unos animales muy grandes y sin cabeza, sangrientos, que aún se mueven espasmódicamente. Parecen búfalos o algo parecido, por el aspecto y volumen. Con ellos, la piscina se llena de sangre y hace un formidable remolino, hasta que los sacan de allí para matarlos definitivamente y llevárselos a las carnicerías.

Entre los trabajadores hay gente joven, como un chico de mi ciudad, Sant Boi, que en vigilia no identifico pero que pertenece a círculos de 'El Cau' (agrupación escoltista). El ambiente es de bonhomía y casi como de celebración popular, como una especie de matanza del cerdo con mucha expectación.

La piscina queda vacía (también de gua) y me adentro en ella para espiar. Busco indicios de serpientes u otros animalejos. Veo que detrás de la piscina hay unas altas paredes que parecieran contener hileras de nichos, como un cementerio. En realidad son unos grandes almacenes, tipo El Corte Inglés.

Me voy, una vez la gente se ha dispersado, y aunque pensaba -ahora sí- regresar a casa, en la acera de enfrente me quedo prendado por las voces de un coro callejero que cantan 'See, the Conqu'ring Hero Comes!', el pegadizo coro del oratorio de Judas Macabeo, de Händel (en la vida real me encanta esta pieza y a menudo la escucho).

Me acerco mucho para verlos bien y canturrear con ellos, pero una furgoneta se interpone, parece que una mujer mayor la tenía aparcada e intenta salir de allí.

martes, 20 de octubre de 2020

El descubrimiento de los muñecos de polvo (agosto 2019)

Estoy con mi germana Anna en la que era la casa de mis abuelos difuntos. Ella descubre que podemos crear unos diminutos seres a partir del polvo. Muñecos de polvo. Emocionados, fabricamos cajas, regalos y finalmente seres animados a partir de las motas y pelusas del suelo.

Creo un muñeco de polvo y se endereza, sin cabeza. Le doy órdenes. Se va al cuarto de mi sobrino Quim y empieza a actuar como una persona, de modo inquietante. Quim lo observa atónito.

Entonces ocurre algo impactante. El muñeco de polvo se acerca a mi sobrino Quim, se refriega con él y le roba 'un trozo de humanidad' de la cabeza. El muñeco adquiere ciertas habilidades humanas a la vez que el niño queda parcialmente convertido en un seudo-androide.

Me aterran las consecuencias de nuestro descubrimiento.

Al parecer, por lo que vamos indagando, estos raros duendes del polvo surgieron como herencia de un hombre viudo que murió en circunstancias trágicas y legó los 'juguetes' a sus hijos.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Visitantes engañadores con un crucifijo (diciembre 2018)

Soñado una mañana de un día festivo, con descanso inquieto y algo de insomnio. Sueño frecuente de 'visitantes' y voces en mi casa, que suelen aparecer en el tránsito del sueño a la vigilia (alucinaciones hipnopómpicas).

Esta vez oigo unos ruidos y voces bruscas. Al parecer, unos ladrones han entrado en mi casa. Me asusto. Me inquieta mucho no poder despertar del todo para manejar la situación; me siento tremendamente vulnerable. Oigo ruidos en el comedor.

Más tarde oigo la voz de mi hermana pequeña, Alícia, que me reclama con el señuelo de cierta mujer que me espera en la puerta del edificio. Estoy convencido de que todo son falsas apariciones, disfraces y ardides de espíritus malignos.

Me levanto y voy al comedor con el propósito de expulsar a todos estos demonios, como he hecho otras veces. Veo unos personajes algo siniestros: una mujer ataviada como la Virgen María y un gran crucifijo cargado a espaldas de alguien que no acabo de dilucidar.

La falsa Virgen María me conmina una y otra vez a hacer una crucifixión, no sé si a mí o a otra persona para que yo lo vea. Lo rechazo enérgicamente y ella, al darse cuenta de mi recelo, dice que no pensaba crucificar a ninguna persona, sino algun animalillo o ave.

Sus explicaciones no me convencen y los expulso a todos por la puerta y por la ventana, con grandes gesticulaciones, gritos y plegarias como exorcismos.


Se pierde la segunda piel de mi sobrino (noviembre 2018)

Pesadilla muy angustiosa. En la vida real, hoy no he podido llevar a mi sobrino Quim a la guardería, como hago cada mañana. Mientras duermo, por la mañana, sueño que su cuerpo se pierde y se desmonta por mi culpa.

En el sueño, voy a llevarlo a la guardería con el cochecito. A medio camino, descubro horrorizado que me he dejado la otra 'mitad' del niño, una especie de segunda piel o carcasa que es lo que le da alma y movimiento. Él permanece con la mirada perdida, como inerte. Dejo el cochecito y retrocedo, corriendo, en busca de la segunda piel de mi sobrino. Voy corriendo a todas partes, también a mi trabajo, por si está allí.

Finalmente, es mi abuelo materno, Eudald, quien le encuentra y lo mete un rato dentro de un horno porque, al parecer, es la manera de que tome cuerpo de nuevo y reviva.

Aliviada la tensión, caigo al suelo y lloro amargamente, sintiéndome muy culpable y descuidado.


Mi abuelo lleva en camilla a mi madre (noviembre 2018)

Veo a mi abuelo paterno, Cristino (fallecido en la vida real desde hace unos meses), sorprendentemente alto, fornido y sano, llevando a mi madre en una camilla. Curiosamente, en la vida real era mi madre quien cuidaba de él. Le pregunto a mi abuelo como está, le digo que le veo muy guapo, y me responde con seguridad.


Guerra en Barcelona y refugio en la montaña (diciembre 2018)

A raíz del proceso independentista de Catalunya, estalla una nueva guerra civil que, al parecer, todos temíamos pero no habíamos verbalizado. El inicio del conflicto me sorprende junto a mi familia, paseando por el centro de Barcelona en lo que parecen las fechas navideñas. Por desgracia, andamos dispersados, así que cuando suena la alarma de los bombardeos apenas puedo proteger a nadie. Solamente veo a mi hermano pequeño Lluís, a unos metros de mí. Aparece con unos 10 o 11 años (en la vida real tiene 28). Corro hacia él instintivamente y le cobijo. 

Emprendemos una larga marcha de civiles, huyendo a pie, presas del pánico. Atravesamos un largo túnel oscuro. Nos palpamos las manos entre nosotros, con el de delante y con el de atrás, para no desorientarnos, hasta que llegamos a un sitio relativamente seguro, apartado de la ciudad. El suelo está lleno de nueces con cáscara, y una guía del grupo nos dice que recojamos todas las que podamos, ya que son lo que más alimenta en casos de hambruna y escasez. Recopilo muchas nueces con ansia, temiendo que no serán provisiones suficientes.

Debo reunirme con el resto de mi familia. Lluís y yo llegamos a la falda de una montaña de Collserola, cerca de Molins de Rei y el Papiol, en el Baix Llobregat. Desde allí tenemos una vista hermosa e imposible: se ve Barcelona, la estatua de Colón, la montaña de Sant Antoni... todo ello en un mismo escorzo fotogénico y luminoso. Cerca de allí, me reencuentro con mi familia en una especie de albergue y lloro de emoción. Mi madre dice que ella y yo podemos superar mejor esta situación tan dura, ya que estamos medicados con antidepresivos o ansiolíticos.

Dentro del albergue, permanecemos atentos a la radio y al sonido de los aviones, con el corazón en vilo. Poco a poco, la casa va haciéndose más amable, y la situación menos dramática. Mis padres salen al exterior con mi sobrina Abril, y les hago fotos junto a pequeños caballos que merodean por allí. Para mis adentros, me reconcome pensar como sobrellevaré la situación de escasez, la falta de ropa y de alimentos, y me pregunto a qué estaré dispuesto a renunciar.

La guerra se va disipando hasta que termina o se declara una tregua.




 

sábado, 13 de octubre de 2018

Mis abuelos reviven y se ríen de la muerte (agosto 2018)

Subo a casa mis abuelos paternos (ambos fallecidos: mi abuela en 2010, mi abuelo este 2018) y veo que están allí, vivos y radiantes. Por enésima vez intento aclararlo con mi abuela:
-Pero, ¿no habías muerto?
Ella reacciona con ironía y media sonrisa:
-Vaya, no lo sabía, pues sí que lo siento.
-Entonces, ¿fue temporal, transitorio?
La pregunta queda en el aire, no consigo aclararlo. Mi abuelo también está como eufórico.

Se me caen los genitales (julio 2018)

Sueño que se repite esporádicamente. Los genitales se me desgajan y caen al suelo, como si fueran de barro o plastilina. Después me los vuelvo a pegar y poco a poco quedan otra vez injertados con el resto del cuerpo.


Tiburones en casa (mayo 2018)

Las lluvias torrenciales provocan una crecida catastrófica del mar y este llega a las ciudades. Desde la casa de mis padres se ven tiburones (!). El agua casi entra en el piso.

Asando costillas en la nieve (abril 2018)

Me levanto y descubro con entusiasmo que afuera está nevado. Hace viento. Pongo costillas de cordero en el suelo, hundidas en la nieve, pensando que así se van a asar (!). La nieve tiene un tacto suave y cálido, como si fuera arena. Veo bellos paisajes blancos, Barcelona y el mar. Paisajes agitados por el viento, después más nítidos. Cuando voy a por las costillas de cordero, compruebo decepcionado que la carne sigue medio cruda y no se ha producido el efecto mágico o imaginario que pretendía.


sábado, 7 de abril de 2018

Reunión caótica en Alemania, aparece una giganta cuadrúpeda (6-7 abril 2018)

Reunión caótica del trabajo en Alemania, al parecer en Berlín, donde estamos preparando un programa de televisión al aire libre. Las jefas no están. Me acompañan Laura A., presentadora, y Trini, compañera del programa. Pese al caos y anarquía, debemos preparar el programa y parece que me tocará aparecer en pantalla. Lo veo todo precipitado y estresante. 

Aprovecho una súbita manifestación de la CUP -partido catalán independentista y antisistema-, invadiendo un edificio, para escabullirme de aquella especie de recinto o campo de concentración. Me evado y voy caminando hasta la ciudad, que aparece hermosa, con edificios y lejanos rascacielos entre espacios de canales, ríos y marismas. Tomo fotografías del skyline. La ciudad está dividida entre dos orillas; la más lejana, la que está más allá, parece la más libre, utópica y deseable. 

Por el camino entro en un edificio que resulta ser un gran anuncio publicitario de preservativos o algo parecido, un anuncio envolvente y tridimensional que te hace atravesar varias estancias o escenas con una voz en off que anuncia las bondades del producto. Salgo de allí y entro en una zona donde hay un cine y un museo de pintura alemana expresionista y neorrealista, con obras de Grosz. Me siento allí un buen rato y oscurece. Al levantarme, temo dejarme prendas de ropa.

Más tarde, salgo al aire libre, a una zona de canales, y de repente irrumpe una imponente giganta cuadrúpeda de larguísimo cuello y enormes patas, una especie de mujer-diplodocus que aterroriza a la gente y parece disfrutar divertidamente con ello. Me doy cuenta que se trata de una especie de teatrillo o representación de una leyenda.


El insecto de picadas fogosas (19-20 marzo 2018)

Voy de excursión con un grupo de padres y sus hijos e hijas adolescentes. Al parecer yo les guío. Llegamos a una cavidad rocosa, desde allí hay vistas espectaculares de la ciudad y la montaña. Irrumpe un gran insecto volador, ruidoso y con muchas alas. La gente se alarma. Yo intento calmarlos. El insecto me pica en el brazo y aún se sobresaltan más. Intento convencerles de que no pasa nada, hasta que me estalla una pequeña llamarada de fuego en el lugar de la herida. Es un fogonazo efímero, pero temo que sea síntoma de algún mal diabólico.

Sueño, como en muchas ocasiones, que viajo a Roma con más gente. Cuando creemos haberlo visto todo, me pongo a andar y andar hasta que llego a la plaza del Vaticano por un lateral. Ya ha atardecido, es el final del viaje.


Diseños digitales luminosos (18-19 febrero 2018)

Mi compañero de la universidad Josep Maria B. me enseña, admirado, una ilustración digital que, por primera vez, no está compuesta de píxels, sino de una sola pieza. Le pregunto si ello es gracias a la tecnología innovadora de las "haces de luz".

Bañera oculta en mi casa, con un zombi y un oso (16-17 diciembre 2017)

Otro de los muchos sueños en los que descubro que mi casa es más grande, tiene nuevas estancias o prestaciones, etc. Esta vez hallo un gran elevador, del estilo canapé de sofá o cama, pero con una bañera en su interior. Nunca recuerdo utilizarla y siento un gran placer al redescubrirla de nuevo.

El hallazgo, por algún extraño mecanismo, genera un nuevo balcón o terraza en mi piso. Invito allí a mis amigos. Más tarde, descubrimos que en aquel rincón olvidado de la casa hay un zombi y un oso moribundo. Le pedimos al zombi que se coma al oso, y luego nos deshacemos del zombi.

En otro sueño, la misma noche, mi casa está ocupada por un montón de gente. Lloro por la sensación de caos.

Visión área muy definida de Barcelona; después de la Torre Eiffel, desde varios ángulos como una visualización digital en 3D.