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domingo, 3 de enero de 2016

Sant Baldiri destruido (13-14 noviembre 2015)

Es de noche. Voy con mi amigo Jose a una sala de fiestas. Al salir, como si hubiéramos estado protegidos en un búnker, comprobamos que ha habido una extraña destrucción, bombardeo o suceso apocalíptico. La iglesia de Sant Baldiri aparece desconchada y humeante. Su frontón sinuoso, que tanto me gusta fotografiar, ha desaparecido y en su lugar han surgido sus estructuras rectilíneas y toscas. Siento una enorme lástima, como si hubiera perdido un icono muy personal; siento que han caído, en cierto sentido, mis propias 'torres gemelas'.

Lo he soñado tras la noche de los atentados terroristas en la sala Bataclan y otros lugares de París.

sábado, 22 de octubre de 2011

Encuentro a mi profesora de la infancia, la iglesia de Sant Boi aparece apabullante y monumental (mediados octubre 2011)


1 mi profesora Voy por la calle y encuentro a Josefa, la profesora de parvulario que me enseñó a leer y escribir. Le doy un caluroso saludo e intento mostrarle mi agradecimiento, pero no consigo hallar las palabras o el tiempo necesario.

2 sant baldiri fantasioso Entro en un gran recinto monumental donde se alza la iglesia de Sant Baldiri, en mi ciudad, Sant Boi. Voy guiando un grupo de visitantes que admiran un gran atrio fantasioso, de formas medievales y modernistas (formas retorcidas y pétreas parecidas a las del Park Güell de Barcelona). Tras la impresionante pasarela está el campanario poligonal del templo. Me siento orgulloso de este lugar mágico de mi ciudad.

domingo, 19 de junio de 2011

Volando sobre el delta del Llobregat, explorando túneles fluviales (18-19 junio 2011)


Sobrevuelo a vista de pájaro un paisaje idílico de la zona del delta del Llobregat, con una miríada de humedales y bellas extensiones verdes. Diviso la iglesia de Sant Baldiri de mi ciudad, Sant Boi, e intento aterrizar para contemplarla de frente, aunque no consigo afinar la posición (como si navegara por el Google Earth). Más tarde me dirijo al curso del río y exploro túneles subterráneos, preñados de humedades, que deben llevarme al aeropuerto de El Prat (?). Sin embargo, poco antes de llegar, alguien me advierte que deberé atravesar un conducto estrechísimo, que me obligará a deslizarme por él como una lombriz. La imagen, ya repetida en otros sueños, me aterra inmediatamente y me llena de claustrofobia, así que decido echar marcha atrás.



sábado, 31 de octubre de 2009

Las leonas corriendo y el referéndum en Catalunya (30-31 octubre 2009)


Noche de muchísimos sueños, llenos de fantasía y recovecos narrativos, de los que sólo recuerdo algunos.

1 El paraje de las leonas. Laura y yo visitamos una gran reserva animal, por donde corren leonas y otros especímenes salvajes. Este paraje está situado muy cerca del barrio de Camps Blancs, en Sant Boi de Llobregat, cuyos bloques de pisos rojizos asoman tras la espesura verde. Como si fuera una pista de atletismo animal, la reserva está rodeada de un gran camino circular, por donde corren las bestias. Tras dar un paseo, nos armamos de valor y salimos del centro para acercarnos a esta pista periférica donde las leonas campan a sus anchas. Vamos andando, con algo de inquietud, hasta que divisamos un bello campanario barroco, parecido al de Sant Baldiri de Sant Boi; al verlo, hago marcha atrás en busca de mi cámara de fotos.

2 Referéndum en Catalunya. Sueño que me despierto, y los periódicos anuncian que ha ganado el sí en una consulta de independencia en Catalunya. Recuerdo casi con exactitud la portada soñada de La Vanguardia, que titula algo así como "Y Catalunya conquistó la libertad". Sobre este gran titular se despliegan otros antetítulos como estos: "De un modo parecido a como Cuba conquistó la libertad, Catalunya conquista la ciudad", y también hablan de la detención arbitraria de una señora, propietaria de una botiga, para ilustrar que las fuerzas policiales han actuado de forma desproporcionada ante este llamamiento a las urnas.

jueves, 29 de enero de 2009

En coche por Montserrat y la grabadora (28-29 enero 2009)


1 Voy en coche con mi amigo José Luis (Sose) y decidimos adentrarnos en el macizo de Montserrat. Entonces él se encarama a las cimas escarpadas y empieza a recorrerlas con el coche, arriba y abajo, en una peligrosísima carrera sobre los precipicios. Me asusto tanto que decido bajar del coche. Vuelvo a casa en un santiamén, pero, a la hora de regresar a Montserrat el camino parece mucho más largo y ya no doy con él.

2 Es de noche. Estoy delante de la iglesia de Sant Baldiri, en Sant Boi, donde hay una escalinata cubierta de obras y andamios. Entonces encuentro en el suelo una grabadora. El aparato, que funciona con cassettes, es muy delgado, luce unos bordes azules y pequeñas fichas escritas. Intrigado, decido llevármela. Al rato descubro que voy descalzo, y medito si volver a casa así o buscar mi calzado perdido.

jueves, 26 de junio de 2008

Iglesia de Sant Boi (24-25 junio 2008)


Voy de excursión con mis amigos José Luis y Javi. Subimos a una colina y, desde allí, contemplamos la parte trasera de la iglesia de Sant Baldiri de Sant Boi. El emplazamiento me permite ver detalles que no conocía: un ábside fastuoso con esbeltas torres poligonales de aspecto románico.
Mis amigos me urgen a seguir el camino.

viernes, 23 de mayo de 2008

Sin diente, a la universidad y el golpe militar

1 Es de noche. Voy de camino a mi casa y me cruzo con una manifestación donde gritan "¡asesinos!". Veo un niño desgañitándose y le doy una colleja por su impertinencia. Al llegar a casa me palpo los dientes: todos están algo desencajados y, finalmente, un colmillo cede. Me lo arranco lentamente y lo tomo en la mano: es largo y grande, como una estalactita.

A todo esto me encuentro a José Luis y Sara, que me convencen para ir de excursión. Subimos a una colina y desde allí vemos la iglesia de Sant Baldiri de Sant Boi, con aspecto de juguete. Lanzo una piedra contra el campanario y, efectivamente, nos damos cuenta que la iglesia no es más que una maqueta de plástico muy cercana a nosotros. Desde la colina también vemos unas arcadas de piedra lejanas parecidas a las del Park Güell de Gaudí en Barcelona.

2 De nuevo sueño que tengo que volver a la universidad. Me acuesto antes del primer día de curso. Solamente me queda un crédito o dos.

3 Estoy con mi familia en un parque. De repente unos militares empiezan a gritar y a pegar tiros. Obligan a todos los civiles a retirarse hacia un sitio concreto. Nos vamos corriendo; entramos por un pasillo como de castillo en ruinas y salimos a toda prisa. Una vez fuera descubrimos que falta mi hermana Cristina. Cunde el pánico. Me vuelvo a meter entre el tumulto y finalmente aparecen mis hermanas Alícia y Cristina, más pequeñas (como si aún tuvieran 5 y 8 años, aproximadamente), sanas y salvas.

martes, 18 de diciembre de 2007

Llevo el coche de mi padre (17-18 diciembre 2007)

Conduzco la Hyundai plateada de mi padre, aun sin tener carné. Cojo el vehículo en un punto alto y lejano de Sant Boi. Temo que pueda hacer algún destrozo con el coche, o salirme de la carretera. Voy dando tumbos y frenazos. Por el camino se ve una silueta irreal de Sant Boi, con una iglesia de Sant Baldiri brillante y rojiza que apenas tiene campanario. No me veo capaz de llevar el coche hasta la puerta de casa, así que lo dejo aparcado en un lugar cercano, junto a una gasolinera. Me vigila un guardia. Bajo del coche algo amedrentado, pero el guardia sonríe amablemente. No parece haberse dado cuenta. Me voy andando a casa. Le cuento a mi padre lo ocurrido y le pido que se haga cargo del coche para llevarlo hasta casa.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Vuelvo a casa en bicicleta (enero 2006)

Me voy de viaje solo. Voy visitando varias ciudades sin bajar del coche. Se trata de un vehículo descapotado; me permite una visión nítida del exterior. Fluye casi automáticamente, de modo que no tengo que conducir. Vuelvo a casa en bicicleta y vestido sólo con un bañador. Paso por la plaza Espanya de Barcelona: veo las dos torres venecianas y el Palau Nacional.

Para no perderme, me apego a la costa y voy siguiendo la línea de la playa. Aparco la bicicleta en el puerto de Port Ginesta, en Sitges. Bajo a la arena y descubro un gran espectáculo: grandes olas, peces y delfines saltando, rocas de todos los colores brillando bajo la luz del sol. Pregunto a un bañista si me falta mucho para llegar a mi casa, a Sant Boi. Me responde, con cierta arrogancia: “Unas tres horas”. Vuelvo a subir a la bicileta y prosigo mi recorrido. Veo el perfil de Sant Boi en lontananza: la montaña de Sant Ramon, la colina del castillo, la iglesia de Sant Baldiri.