sábado, 15 de abril de 2017

Peatones por mi casa (abril 2017)

De nuevo, sueño con arquitecturas laberínticas y sensación de desorientación, muy frecuentes estos días. Esta vez estoy en mi piso y descubro que hay un gran pasillo externo, rodeando el habitáculo, que forma parte de la casa y a la vez está abierto y comunicado con el exterior. Tanto es así que no para de entrar y salir gente que procede de un centro médico de atención primaria. Llegan algo atolondrados y pasan por en medio de mi piso. Voy al centro médico para quejarme por la situación. Me responden que ya conocen el problema y que están trabajando para solucionarlo. Tengo una sensación ambigua: el ir y venir de extraños me supone una molestia, pero a la vez es como un estímulo, una distracción; o quizá algo a lo que debo resignarme cuanto antes.


Boston portuario y laberíntico (abril 2017)

Viajo a una gran ciudad americana que identifico con Boston. Veo la gran panorámica del puerto, al atardecer. La ciudad es muy grande, cosmopolita y ajetreada; pero sobre todo observo mucha pobreza, más de la que he visto en Europa. Voy recorriendo calles paralelas al puerto, y, por algún raro efecto laberíntico, voy a parar al interior de restaurantes. La gente que está dentro, comiendo o cenando, o los propietarios, sonríen con familiaridad, como si ya estuvieran acostumbrados a que llegara gente de rebote y sin saberlo.

miércoles, 5 de abril de 2017

Boda al desnudo (finales marzo 2017)

Me caso con L. S. después de una decisión atropellada y a la vez entusiasmada. En un ambiente caótico, la llevo desnuda sobre mis espaldas, como si fuera un niño pequeño, y no sé adónde ir, mientras los familiares y amigos merodean alrededor.

Descubro que soy padre (principios abril 2017)

Tras años de haber cortado nuestra relación, L. S. viene a visitarme a mi casa en compañía de una niña pequeña, de unos tres, cuatro o cinco años. L. S. me cuenta que es nuestra hija, a la que yo ignoraba por completo y que ella había estado cuidando. Me fijo en la chiquilla y me cautiva el parecido físico con su madre: delgada, facciones marcadas, ojos grandes y oscuros. La niña se encariña conmigo y yo con ella. Acomoda la cabeza sobre mi brazo y me siento muy conmovido. Siento la satisfacción de ser padre y a la vez la desazón por no haberlo sabido durante todo este tiempo.

Humedales en África e India y el feligrés que se autotatúa (finales marzo 2017)

1 Viajamos por extensos paisajes de África y la India. Pasamos por zonas llenas de lagunas y cultivos parecidos a arrozales. Entre los humedales hay un montón de gente, empapándose, jugando o más bien sanándose de alguna manera, como en una especie de baño ritual del Ganges. Me fijo en un grupo de niños que juega mientras una anciana está esperando, como si aguardara su turno. Recuerdo también abundancia de fauna, aunque no recuerdo qué especies. Nota: soñado un día después de la presentación del libro 'No somos refugiados' de mi amigo Agus Morales, donde explica sus experiencias como periodista en varios países, entre ellos la India o Afganistán.

2  Estoy en una iglesia rural de Castilla. Un cura está profiriendo una homilía altisonante, insultando a diestro y siniestro e informando erróneamente acerca de que ciertas personas han fallecido (cita al político P. López). Un feligrés, por otra parte muy asiduo de la parroquia, se va apuntando todos los mensajes del predicador sobre su propia piel, en forma de tatuajes. Parece que también se tatúa todo tipo de mensajes personales, como si su cuerpo fuera una pantalla repleta de whatsapps, un palimpsesto infinitamente acumulativo. Lo observo todo en compañía de un personaje que a veces es mi padre y a veces mi amigo Jesús G. B., y que siempre adopta una actitud de bonhomía y cierta condescendencia.

sábado, 21 de enero de 2017

Apagón apocalíptico, pera de supervivencia (enero 2017)

Soñado durante una mañana de sábado, junto a otros microsueños de falsos despertares y donde mi casa aparece transfigurada de varias maneras, siempre acompañado de una sensación de precariedad e inseguridad.

Salgo de mi cuarto y veo que los interruptores no funcionan. Está todo a oscuras. No solo mi casa. En realidad, ha habido un apagón en toda la ciudad, y quizá en todo el mundo, como el preámbulo de una película apocalíptica.

Veo a Laura, Jose y Javi. Éstos dos últimos, con capuchas, están traginando con cajas y otros objetos para organizar la situación, mientras Laura se lamenta de que apenas hay provisiones y celebra tener por lo menos una pera muy suculenta, que va comiendo y saboreando.

Bebé-piraña (enero 2017)

Tengo una hija que resulta ser casi idéntica a mi sobrina Abril, pero mucho más menuda y redondeada, como un pequeño alienígena o animalillo. Además, toda su piel es rojiza, al igual que los ojos, y tiene una dentadura llena de diminutos colmillos que te hacen sangrar al morderte, como una piraña. Enseño la niña a los demás. Tengo sensaciones encontradas: por un lado me enternece la criatura, por otro lado veo que no es un ser humano y no puedo considerarme verdaderamente padre (incluso siento una cierta culpabilidad, como de haber 'fabricado' algo contra natura).

sábado, 31 de diciembre de 2016

Sueños más curiosos de 2016

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01 Mi piel es un mosaico de colores transfigurado por la luz. Leer más Leer relato inspirado en este sueño
02 El mar está dentro y fuera de casa. Leer más Leer artículo inspirado en este sueño
03 Las estrellas caen al horizonte. Leer más
04 Debo tragarme un martillo cada día. Leer más
05 Desierto y mar en el antiguo Israel. Leer más 

Debo tragarme un martillo cada día (mediados diciembre 2016)

Pesadillas entrecortadas y muy agustiantes tras haber cambiado la medicación que tomo por insomnio (de Lorazepam a Stilnox). Voy despertándome toda la noche entre los microsueños.

1 Me ahogo, no puedo respirar, tengo sensación constante de taquicardia. En el sueño, despierto en casa de mis padres y mi madre acude para socorrerme.

2 En medio de esta alteración física y psíquica, sueño que tengo que tragarme cada día un pequeño martillo de acero. Enfrentarme a ello me produce angustia y desazón; dudo de si podré ingerir el objeto, anticipo el dolor y el indecible sabor amargo que me deja (en la vida real, siento todavía el sabor muy amargo de las pastillas de Stilnox). En uno de los falsos despertares, mi madre y otras personas que me socorren me hacen ver que no tengo por qué tragarme el martillo, intentan liberarme de esta especie de penitencia impuesta.

3 Otros momentos de caos y angustia. Sueño que estoy con mi amigo Jose y, mientras tanto, me roban el coche (en la vida real no conduzco) y el teléfono móvil. Me siento impotente y desamparado, no sé qué hacer.

Lanzo los ladrones por la ventana (finales noviembre 2016)

Entran unos ladrones en mi piso y reacciono enloquecido y llevado por el pánico: los voy lanzando por la ventana, uno a uno, y cierro las puertas y ventanas a cal y canto. Sólo me preocupa dormir y estar completamente seguro, aunque haga daño a otros. Tengo fobia a los posibles resquicios abiertos, por donde se pueda colar luz o ruido. Tras lo sucedido, me siento muy culpable y embrutecido. En la vida real estoy algo alterado por el insomnio y vivo solo desde hace pocos meses (mayo).

En bici por Ordal, veo monumentos y jabalíes muertos (noviembre 2016)

Estoy en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Como siempre, aparece algo diferente y transfigurado: más rural y bucólico; más parecido a como lo recuerdo de niño. Voy en bicicleta (sensación de libertad, exploración) y llego hasta Montblanc, donde visito tres emblemáticos monumentos. Al volver, por el camino, encuentro toda una familia de jabalíes, grandes y pequeños, muertos y destripados en el suelo. Unos policías observan y toman nota del suceso. Al verme, me avisan de que he perdido una rueda de la bicicleta. Vuelvo atrás para recuperarla. Cuando llego a casa mis abuelos explico con gran énfasis todo lo sucedido.

Curiosamente, la imagen de jabalíes muertos, especialmente pequeños y parecidos a bebés, se ha repetido en varios sueños durante estos meses.

Me borro del trabajo (noviembre 2016)

Sueño muy triste. Por algún motivo debo abandonar mi trabajo en La Xarxa (plataforma de contenidos de radio y televisión), como si hubiera llegado el momento preciso o se hubiera cerrado un ciclo. Voy a entregar la tarjeta con la que ficho todos los días. Siento mucha pena, me deshago de una parte de mí mismo.

Encariñado de un bebé (noviembre 2016)

Estoy mucho rato con un bebé en la falda. Se trata del hijo de unos amigos. En el sueño parecen Patrícia y Lluís (en la vida real he estado en su casa y he conocido a sus hijos pequeños). Cuando me quitan el niño siento un gran vacío y me voy.

Viajando por pueblos, ciudades y el mar (noviembre-diciembre 2016)

Sueño recurrente que vuelve a aparecer con fuerza en noviembre y diciembre de 2016. Viajo, generalmente solo y en tren, por numerosos pueblos, ciudades y parajes marítimos. Motivos frecuentes: subidas repentinas de la marea, belleza del mar y las rocas; fascinación por los monumentos; el hecho de que son pueblos para mí vagamente reconocibles o ya visitados; la presencia de París u otra gran ciudad europea de la que conozco algunos itinerarios (podría ser Florencia, Roma, Palermo, Madrid...), aunque siempre queda una zona por ver y debemos irnos.

A cargo de un pescado y un bebé (diciembre 2016)

Hago autoestop. Me recoge un conductor algo inquietante. Me explica que todo lo que lleva es robado. Yo llevo un pescado envasado en un bote transparente (el pescado me mira temeroso, como si estuviera vivo) y el carrito de mi sobrina pequeña, Abril (en principio es solamente el carrito, pero llego a dudar si está ella dentro). Meto como puedo los dos objetos en el maletero; vacilo a la hora de plegar el carrito, como si pudiera hacerle daño al bebé ausente. Temo estar arriesgando demasiado.

Despierto en casa de mis abuelos o en casa de mis padres (diciembre 2016)

Sueño recurrente durante estos días. Despierto en casa de mis padres o de mis abuelos, como si me sintiera desubicado y desarraigado en la vida real.

1 Despierto y descubro que estoy en casa de mis abuelos paternos, Cristino y Cari (mi abuela murió hace seis años). Estoy a oscuras, en la habitación en la que dormía mi tío José Joaquín. Salgo un poco a ciegas e identifico la casa por la terraza (es un ático). Estoy solo.
2 Despierto y estoy en casa de mis padres. Mi padre entra en el cuarto y me dice que no me asuste por encontrarme allí. Parece que he salido de una especie de coma o letargo.


martes, 15 de noviembre de 2016

Simio-jabalí-feto sangriento (otoño 2016)

Veo un extraño y pequeño ser lleno de sangre y como deshecho. Está en una especie de altillo u oquedad en un camino elevado. Creo que se trata de algún animal, como un simio o jabato moribundo o embrionario, y no le doy importancia, pero aparece una mujer y nos insta a cuidar de la criatura, pues, según dice, se trata de un feto humano.

Concurso en 'OT', me hacen un test (otoño 2016)

Vuelvo a soñar que he concursado en alguna de las ediciones del talent show musical 'Operación triunfo' (en la vida real se está celebrando su 15 aniversario). Como en otras ocasiones, estoy plenamente convencido, casi como algo cotidiano, de haber participado en el concurso, lo cual me da una íntima satisfacción, me da sensación de protagonismo.

En una de estas ocasiones, me hacen un test para entrar en el concurso. Se trata de un extraño examen psicotécnico. Para poner a prueba mi equilibrio mental, me preguntan si sé que han atropellado a mi padre, que ha sufrido un accidente. Enseguida me doy cuenta de que es falso, reacciono con gran lucidez a pesar de estar soñando.

Judith y los cubos de basura (agosto-septiembre 2016)

Voy a casa de mi amiga Judith. Está asomada al balcón, en un piso bajo. Con una asombrosa agilidad, casi como si tuviera superpoderes, Judith va bajando del balcón a la calle y va llenando unos cubos de basura que hay en su calle. Me admira su sistema tan automatizado.

Nota: a Judith le ha sorprendido el sueño por su conexión con sucesos recientes de la vida real.


Mi hermana vuelve al día de su comunión (2016)

Mi hermana Cristina se mira en el espejo y le devuelve la imagen de su niñez, cuando hizo la primera comunión. Veo su sombrero de lana blanco y de repente su cabeza desaparece, quedando el sombrero flotante. Cristina se pregunta si será la última vez que se ponga el vestido.

sábado, 30 de julio de 2016

Viaje incompleto a Estambul, mi abuela revive (finales julio 2016)

Viajo junto a mis cinco hermanos a Estambul. Nos alojamos en un apartamento lleno de niños, en una zona de playa muy animada. Todo es alegre y vital. Incluso veo a mi abuela Cari, fallecida en la vida real, viva de nuevo e incluso rejuvenecida junto a mi abuelo Cristino. Al verlos me hacen dudar; intuyo que uno de los dos ha muerto en la vida real, poco a poco me doy cuenta de la situación. Están muy risueños y, como siempre en estos sueños, huidizos ante mis posibles preguntas y dudas.

Al anochecer quiero ir paseando hasta la playa. Hay muchos caminantes. Sin embargo, algo me detiene, no me siento del todo seguro en el trayecto y, casi al llegar, me vuelvo hacia atrás.

Pienso insistentemente que no debemos irnos de Estambul sin visitar ciertos monumentos que la primera vez no tuve ocasión de ver. Detalle recurrente en sueños de viajes; sólo yo parezco obcecado en estas visitas pendientes.

Tengo sapos en casa (mediados julio 2016)

Descubro unas extrañas figuras pequeñas en la penumbra de mi casa. Resultan ser unos sapos menudos que se han colado en el piso. Me producen algo de asco, aunque no miedo. En la vida real estos días tengo cucarachas.

martes, 19 de julio de 2016

Incapaz de dimensionar mi casa (mediados julio 2016)

Estoy en mi nuevo piso, en el que vivo solo. Descubro nuevos pasadizos e incluso cuerdas que me conducen a otras estancias que desconocía. Me ilusiona la idea de que la casa sea más grande de lo que creía, aunque a la vez me surgen dudas: ¿realmente serán mías estas otras salas y habitaciones? Poco después me topo con cierta vecina y entiendo por su actitud que en realidad estoy invadiendo parte de su domicilio. La sensación final es de un cierto caos e incertidumbre. No soy capaz de medir, de dimensionar mi propio espacio vital.

Sueños parecidos en mayo del año pasado (2015). Habitación abierta, desprotegido, intmidad confrontada al exterior: http://inarellsomnis.blogspot.com.es/2015/06/otra-vez-mi-habitacion-abierta-de-par.html


jueves, 26 de mayo de 2016

Solo por una ciudad madrileña, descubro universidad renacentista (mediados mayo 2016)

Viajo solo a una ciudad madrileña, que en el sueño aparece como Alcobendas pero en realidad sería Alcalá de Henares (en la vida real estoy planificando un viaje en solitario por pueblos de Castilla y Madrid). 

Como en otros sueños, llego con mi propio coche, aunque en la vida real no conduzco. Lo dejo aparcado en un lugar incierto que luego no alcanzo a recordar, y me preocupa que lo hayan robado. Es un vehículo pequeño y harto rudimentario. No estoy seguro de haber cogido las llaves. Llevar este coche me produce una sensación de precariedad y a la vez una cierta sensación de libertad.

Hay mucha gente por la calle, deben de ser las doce de mediodía. Me inquieta un poco que vean vagando solo; a la vez me provoca curiosidad. Veo a la ex presidenta manchega y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien me encarga que le entregue una gran botella de vinagre a cierto vecino de la ciudad, al que se refiere utilizando un mote popular (no lo recuerdo). Entro en una pequeña peluquería de barrio y pregunto a un anciano de aire adormilado: muy amable, me indica donde está la calle de aquel vecino al que debo entregar el vinagre ("la próxima calle, al fondo, al lado de las redondas").

Descubro de manera fortuita el bello edificio de la universidad plateresca (un edificio imaginado que mezcla la arquitectura de Salamanca con lo que conozco de Alcalá a través de los libros). Me complace el hallazgo y el reconocimiento del monumento, paseo tranquilamente alrededor del monumento, por donde entra y sale mucha gente.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Mi piel es un mosaico de colores transfigurado por la luz (26-27 marzo 2016)

Salgo esforzadamente, pesadamente, del interior de un túnel oscuro. Una vez en el exterior, el fogonazo repentino de la luz me quema la piel. Voy ardiendo hasta que, por un extraño suceso místico, mi piel se convierte en un bello mosaico con teselas de múltiples colores en el lugar de las quemaduras. En el sueño, relaciono mi experiencia con San Juan de la Cruz (dolor transfigurado, éxtasis).

Al despertar veo que había olvidado cerrar completamente la ventana y la luz me ha perturbado el sueño; despierto algo agitado, no he descansado bien. Es domingo y he dormido durante la mañana, en plena hora de sol.

Lluna me enseña las estrellas caídas (principios mayo 2016)

Es de noche. Estoy en un balcón o terraza junto a Lluna, una compañera del trabajo que acaba de dejar la empresa para trasladarse a Estados Unidos. Me hace observar el cielo. Casi todas las estrellas han caído misteriosamente hasta los confines del horizonte: aparecen agrandadas, plateadas y con formas típicas de cuento infantil. Al parecer se han despeñado del cielo por algún raro fenómeno, como si fueran cometas o estrellas fugaces que quedan flotando en las partes bajas del cielo.


Balcones-pupitre y dientes de león (mediados mayo 2016)

Estoy en un balcón que, curiosamente, da a un interior, una especie de aula escolar donde cada balcón es como un pupitre con varios alumnos. Se está haciendo algo así como un examen oral o concurso donde se compite entre grupos, y en cada balcón hay un equipo.

En mi caso, formo equipo con personas de mi infancia: Israel C., amigo de la familia con quien hice la comunión pero con hace años que no tengo trato -casi desde entonces- y Elena O., compañera de la escuela con quien tampoco he vuelto a coincidir. Estamos alegremente apelotonados unos sobre otros, como si no cupiéramos.

La profesora, junto a una alumna mayor que nosotros y algo repelente, nos va haciendo preguntas para instruirnos sobre cómo equiparnos para el primer día de playa del año. Respondemos y, a continuación, la alumna pregunta en voz alta "a ver si adivináis lo que se han dejado". Añade que se trata de la crema solar, que no hemos mencionado.

Juguetón, cojo un tallo de diente de león y lo pellizco hasta soltar al aire algunos de sus fragmentos blancos, como motas de algodón, que van cayendo al vacío desde nuestro balcón. Mi ex compañera de escuela, Elena, me reprende por hacerlo, y recuerda que ella es alérgica.

El falso oso de colores (mediados mayo 2016)

Es de noche. Estoy acostado en una cama, en casa de mis padres. Puedo ver la calle permanentemente y sin ser visto gracias a una extraña ranura a modo de ventana. Me relaja y me da seguridad ver todo lo que ocurre fuera mientras yo descanso. De repente, creo ver una especie de oso polar con la piel completamente tintada o revestida de colorines, saliendo aparentemente de cierta madriguera para adentrarse por una calle, alejándose sin prisa. Explico a mi padre este suceso pero él lo cree imposible o quimérico. Lleno de curiosidad, me deslizo por la ranura y salgo a la calle -sin mediar puerta alguna, de modo casi telekinésico- para seguir el rastro del extraño animal. Al acercarme, sin embargo, descubro que se trataba de un oso inflable, un mero juguete o artilugio, por lo que mi padre tenía razón con su apelación al sentido común.

Casa a ras del mar (mediadios mayo 2016)

La casa de mis padres aparece diferente. A través de sus amplios ventanales se ve el mar, desde una perspectiva feliz e imposible: con la superficie en un punto elevado, y sin embargo no estamos sumergidos ni tocando con las aguas. Está a la vez cercano y lejano, dentro y fuera de casa. 

Me encanta esta nueva visión, aunque en el sueño parece más bien que siempre hubiera sido así y de repente reparara en ello. Esta imagen me llena de paz y alegría. Todo lo que necesito está en el mismo sitio, no tengo que esforzarme ni desplazarme.

Me recuerda a una ventana del hospital de Sant Boi, vista hace poco en la vida real mientras mi abuelo se encontraba ingresado: estábamos en una planta subterránea y por la ventana asomaba un parterre de flores a unos dos metros sobre el suelo.

Desierto del antiguo Israel, mar lejano y temido (mediados mayo 2016)

Me encuentro en un paisaje extremadamente árido y desolado. Sólo hay arena, pedruscos y prominencias ariscas del terreno. Corretean algunos escorpiones y buitres. Identifico el paisaje como la antigua y auténtica tierra de Israel y sus primitivas tribus y pastores errantes. No muy lejos pero indeciblemente apartado y remoto se divisa el mar, de aspecto hostil y oscuros oleajes. Me cercioro así de que el mar es símbolo negativo para este pueblo desde tiempos inmemoriales. Su visión no invita al placer de los sentidos ni evoca la fuente primigenia de la naturaleza, más bien sugiere la muerte, lo peligroso, lo temido.

domingo, 3 de enero de 2016

Sueños más curiosos del 2015

01 Consigo una máquina para grabar mis propios sueños. Leer más
02 Un pellejo ensangrentado de perro contamina las aguas. Leer más
03 Descubro una virgen gigantesca esculpida en una montaña. Leer más
04 Mi abuela posee una montaña de cobre. Leer más
05 Somos José y María y matamos a nuestro asno para hacer posada en Belén. Leer más | Leer relato inspirado en este sueño

La familia coincide en un avión (mediados noviembre 2015)

Viajo en un avión amplísimo, como un hotel. Descubro sorprendido que casi toda mi familia está bordo: mis hermanos Lluís y Alícia, mi abuelo Cristino, etc.


Locutora bajo las aguas y jinetes independentistas sorteando leones (finales diciembre 2015)

1 Estoy bajo el agua con un grupo de gente, realizando algún tipo de programa radiofónico o creación artística. Oigo una voz femenina que me gusta especialmente. Rastreo su origen y levanto la cabeza de la locutora, hasta sacarla a la superficie, para saber quién es y qué cara tiene. Es Montse Llussà de la emisora Rac 1.
2 Voy con un grupo de personas, todos montados a caballo y gritando "Independència" con gran entusiasmo frente a unas gradas llenas de público. Más tarde, al anochecer, yo mismo soy el caballo, y llevo a mis hombros al periodista Miguel Ángel Aguilar. Recorremos una zona muy extraña y llena de peligros. Esquivo un camino donde hay pequeños leones. Finalmente caemos en un pantando de aguas espesas, y temo que sea alguna trampa o peligro mortal.


Mi abuela revive, ufana y con el pelo largo (finales noviembre 2015)

Mi abuela Cari revive, ufana y con el pelo largo y liso. La veo andando muy segura de sí misma, y como rejuvenecida. Estos últimos meses tengo muchos sueños sobre personas fallecidas (Merche y Cari) que reaparecen esplendorosas y solitarias.

Máquina de grabar los sueños (finales noviembre 2015)

Dispongo de un asombroso invento que permite grabar y reproducir mis propios sueños. En otras ocasiones he soñado que retenía o fotografiaba de algún modo lo que soñaba, pero esta vez parece la concreción o el resultado más elaborado de este 'género' metaonírico, por así llamarlo.
Esta máquina reproduce una voz que dice 'Usted ha soñado...' y, a continuación, suenan mis voces en los sueños, otros sonidos de esos mismos sueños, etc, y todo ello permite reconstruir las historias oníricas que se han producido. No recuerdo, sin embargo, que la máquina grabe imágenes.

Protejo a mi hermano de unos tiroteos (mediados diciembre 2015)

Sueño que aún vivo en casa de mis padres y duermo en la habitación con mi hermano pequeño, Lluís. De pronto se oye un gran tumulto en la calle. Salgo y presencio unos tiroteos y gente despavorida corriendo. Regreso a casa, despierto a Lluís y lo tomo conmigo para protegerlo.


Sant Baldiri destruido (13-14 noviembre 2015)

Es de noche. Voy con mi amigo Jose a una sala de fiestas. Al salir, como si hubiéramos estado protegidos en un búnker, comprobamos que ha habido una extraña destrucción, bombardeo o suceso apocalíptico. La iglesia de Sant Baldiri aparece desconchada y humeante. Su frontón sinuoso, que tanto me gusta fotografiar, ha desaparecido y en su lugar han surgido sus estructuras rectilíneas y toscas. Siento una enorme lástima, como si hubiera perdido un icono muy personal; siento que han caído, en cierto sentido, mis propias 'torres gemelas'.

Lo he soñado tras la noche de los atentados terroristas en la sala Bataclan y otros lugares de París.

Virgen gigantesca en la roca (mediados octubre 2015)

Descubro un extraño libro de fotografías. Recoge la historia de los primitivismos: diferentes construcciones y figuras religiosas o mitológicas de tamaño colosal que se esconden o camuflan en grandes montañas, en ríos, cascadas, selvas, etc, como si fueran señales o vestigios de civilizaciones antiquísimas. Me asombran las imágenes desveladas por el autor del libro, una especie de reportero-historiador aventurero, ya que jamás las había visto reproducidas y desconocía por completo su existencia.

Una de estas imágenes es una gigantesca maternidad, como una virgen María sentada con el niño, esculpida de modo primitivo y algo tosco pero impresionante en un alto risco. Veo confirmada la antigüedad inmemorial de estas figuras religiosas que se creían sólo de época cristiana.

Merche como un ángel (finales noviembre 2015)

Sueño otra vez con Merche, amiga de la familia que murió en 1998. Esta vez está como aletargada, dormida, e intento reanimarla. Luce unos cabellos dorados muy llamativos, como si fuera un ángel.

Vestigios olímpicos en casa de mis padres (mediados diciembre 2015)

1 Viajo al pasado y voy a casa de mis padres, donde veo a mi hermana Alícia cuando era pequeña. Me doy cuenta de que el tejado de la casa tiene adosado un fragmento del gran pez metálico de Gehry construido en la villa olímpica de Barcelona (en el sueño creemos que es de Mariscal). Propongo a mi padre que desmonte esa parte del tejado para conservar el vestigio y ponerlo a buen recaudo, pero lo desestima, como si no le diera valor. Durante los últimos años he soñado escenas similares de descubrimiento de tesoros u objetos valiosos en casa de mis padres, tras haberme emancipado y regresar.

2 Sueño que fallece el sacerdote Josep F. Me provoca una honda pena, me cuesta creerlo.

martes, 13 de octubre de 2015

Mi abuela posee una montaña de cobre y me fascina un jinete ciclista (11-12 octubre 2015)

1 Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. En un ambiente familiar relajado y distendido, mi hermana Cristina pregunta a mi madre si mi abuela "es muy rica" o "si es tan rica como dicen". Mi madre responde con un amplio "sííí...", enfatizando su afirmación y pensando cómo argumentarlo. Nos explica que, por ejemplo, toda la montaña de Montjuïc, en Barcelona, es de su propiedad, hasta el punto de que la ha revestido enteramente de un metal reluciente, que parece zinc o cobre, tal como se nos aparece ahora. Mi abuela parece ajena a nuestros comentarios, está abstraída y olvidadiza. Tras el sueño, pienso que quizá he puesto a mi abuela en el lugar simbólico de mi bisuabuela -su madre-, de quien sí conocíamos sus orígenes burgueses y acomodados.

2 Aún en Ordal, me llaman para ir a comer pero me hago el remolón. Estoy fascinado con la imagen de cierto ciclista, uno o varios, que va repitiendo la escena de bajar una pendiente en el camino de bosque que se comunica con la puerta trasera de la finca. Este simbólico jinete a menudo va acompañado de atractivas muchachas, sentadas con él, e imagino que este hombre seductor y aéreo puedo ser yo. Finalmente salgo de mi estado absorto y subo a casa para comer. Voy a toda prisa, literalmente volando, cojo un vaso pero me doy cuenta que está hecho de un níquel rudo y puntiagudo. Además, el vaso está muy sucio, repleto de restos de comida, y es casi imposible de lavar, así que pregunto a mi abuela dónde están los vasos de cristal normales (le pido un 'vas', tal como ella lo dice en catalán, no un 'got'). Una vez en la mesa compruebo que todos ya han acabado, y mi madre me regaña severamente, ante la mirada algo distraída de mi abuelo Eudald.


Mi madre estampa el coche contra el gato de Botero (mediados octubre 2015)

Mi padre abandona el coche momentáneamente pero olvida apagar el motor y mi madre, que no sabe conducir, intenta tomar las riendas. La veo algo inconsciente, con una euforia peligrosa y despreocupada. Va llevando el coche caóticamente, dando tumbos e introduciéndose por lugares extraños, hasta que choca violentamente con la estatua broncínea del gato de Botero, el gordo felino que se yergue en la Rambla del Raval de Barcelona. Curiosamente no hay destrozos, sino que ambos objetos en colisión, coche y estatua, quedan tumbados y abollados. Mi padre acude, alarmado, para ver qué ha ocurrido, y reprende a mi madre por su conducta.

Una rata sale del lavavajillas; el Camp Nou arrasado en un planeta fantasmal (principios octubre 2015)

1 Estoy en mi casa con Laura y, de pronto, una rata sale corriendo por una ranura inferior del lavavajillas (que tenemos desde hace poco, ocupando el antiguo espacio de las basuras). La rata es grande y muy achatada, corretea nerviosa. Me sobresalto por mi gran fobia a estos animales, y voceo teatralmente, digo a Laura que no puedo controlarme. Ella parece algo más serenada e incluso intenta poner algo de humor.

2 Contemplo un planeta fantasmal, postapocalíptico, a vista de pájaro y bajo un gran manto de oscuridad cósmica. En él sólo se destaca, en medio del páramo, la diminuta imagen del Camp Nou, todavía con los brillos azulgranas de las gradas, pero totalmente arrasado, aplastado, como si hubiera recibido el impacto de una colosal bomba química. Me perturba profundamente el pensar cuántos miles de personas habrán muerto en la catástrofe, e intento recordar si algún allegado o familiar se encontraba allí. Nota: la imagen del Camp Nou derruido, en un gran plano cenital, se puede ver estos días en la promoción de la película 'Segon origen', aunque en el sueño no establezco conexión alguna con estos hechos.


Pellejo ensangrentado de perro flotando (principios octubre 2015)

Por algún motivo, soy responsable o estoy obligado a tender al sol y manipular un pellejo de perro muerto, estirado y dilatado como una alfombra. Cada día tengo que extraer y manejar un pellejo nuevo, como si trabajase en un matadero. Estoy en casa de mis padres, asomado al gran ventanal de la galería del comedor, cuando me doy cuenta que el pellejo que está bajo mi responsabilidad ha quedado flotando y ensangrentado, a la deriva, debido a una rara inundación sobre las terrazas del vecindario, convertidas en algo parecido a un canal de riego. Me alarma ser acusado de contaminar las aguas con mi sucia y sórdida actividad, mantenida hasta entonces con cierto secretismo. Pienso a toda prisa como frenarlo o evitarlo.

Estudio inglés con adolescentes, hago un estropicio quitando la mesa (finales septiembre 2015)

Varios sueños de regresión a la adolescencia.

Vuelvo a estudiar inglés en el instituto, ya que la asignatura todavía me ha quedado pendiente. Debo compartir aula con un grupo de adolescentes ruidosos y desconcentrados con los que no siento la más mínima empatía. Voy con el tiempo justo, llego tarde a todas partes. Pienso que sería de lo más útil poder escuchar al profesor con auriculares, tranquilamente.

Provoco un gran estropicio mientras quito la mesa en casa de mis padres (aún viviendo con ellos), apresurado por querer ir a cierto lugar. Temo una gran bronca de mi padre, pero finalmente se lo toma con cierta calma.

Bajando en coche por las escaleras (principios septiembre 2015)

Mi hermano mayor Ismael me lleva en coche a algún lugar adonde debo ir, por motivos de trabajo o estudios. El trayecto es caótico: para acortar tiempo, descendemos con el vehículo por una larga escalinata de caracol, en el interior de una torre. Temo que mi hermano pierda el control del coche, pero finalmente llegamos a tierra firme.

El hombre-león devorador (mediados agosto 2015)

Diviso a lo lejos una gran agitación. Intentan apresar a un hombre-león, con cuerpo de animal y rostro humano. Esta extraña criatura, con un nombre propio que empieza por Z y que no consigo recordar, ha estado devorando a pequeños animalejos y quizá a personas. La escena me perturba y me asusta.

miércoles, 15 de julio de 2015

Mi madre me clava un estilete en el pecho (principios julio 2015)

Soñado durante una siesta, en mi antigua habitación en casa de mis padres.

Mientras estoy adormecido, mi madre se acerca y se sienta junto a la cama, muy cerca de mí. La intuyo vagamente. Intento tenderle la mano, pero me lo impide la frecuente parálisis del sueño.

Ella parece preocupada por mí y quiere preguntarme por mis crisis personales y mi estado de ánimo, aprovechando ese momento íntimo.

Ante mi falta de respuestas, súbitamente, me clava un fino estilete en el pecho, en el lado contrario del corazón. Asegura que es por mi bien, que se ha visto obligada a ello. Al parecer, tiene que extrarme una pequeña parte de tejido para cerciorarse de mi estado de salud real.

Despierto enseguida, nervioso, y percibo todavía la punzada en el pecho.

martes, 16 de junio de 2015

Pregunto a los difuntos sobre el cielo y el infierno (mediados junio 2015)

Paseo por una ciudad hermosa y monumental, creo recordar que se trata de Roma, reconstruida e imaginada oníricamente. Contemplo una panorámica conocida de la urbe y decido volver al punto de partida por otro camino, distinto del que he recorrido de ordinario. Gracias a este camino nuevo se producen encuentros asombrosos, como el Papa emérito Benedicto, con quien cambio unas palabras, y sobre todo Carmen G., amiga de la familia fallecida en la vida real desde hace unos meses, a quien tenía mucho cariño. Aparece algo cabizbaja, como medio dormida o aletargada, pero serena. Impresionado, le pregunto si existe el cielo, y me responde brevemente que sí, con una tímida sonrisa, y también sobre el infierno, a lo que también asiente, pero, ante mis inquietudes, aclara que sólo es un sitio de paso.

El Rey de España es mi abuelo (mediados junio 2015)

Voy por la calle con mi abuelo paterno y también con el rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón. El rey es mi otro abuelo, cosa que doy por hecho con la mayor naturalidad. Incluso comento a mi hermana Cristina que se le parece cuando sonríe. He tenido ya otros sueños en los que soy pariente de la familia real.