viernes, 28 de diciembre de 2018

Visitantes engañadores con un crucifijo (diciembre 2018)

Soñado una mañana de un día festivo, con descanso inquieto y algo de insomnio. Sueño frecuente de 'visitantes' y voces en mi casa, que suelen aparecer en el tránsito del sueño a la vigilia (alucinaciones hipnopómpicas).

Esta vez oigo unos ruidos y voces bruscas. Al parecer, unos ladrones han entrado en mi casa. Me asusto. Me inquieta mucho no poder despertar del todo para manejar la situación; me siento tremendamente vulnerable. Oigo ruidos en el comedor.

Más tarde oigo la voz de mi hermana pequeña, Alícia, que me reclama con el señuelo de cierta mujer que me espera en la puerta del edificio. Estoy convencido de que todo son falsas apariciones, disfraces y ardides de espíritus malignos.

Me levanto y voy al comedor con el propósito de expulsar a todos estos demonios, como he hecho otras veces. Veo unos personajes algo siniestros: una mujer ataviada como la Virgen María y un gran crucifijo cargado a espaldas de alguien que no acabo de dilucidar.

La falsa Virgen María me conmina una y otra vez a hacer una crucifixión, no sé si a mí o a otra persona para que yo lo vea. Lo rechazo enérgicamente y ella, al darse cuenta de mi recelo, dice que no pensaba crucificar a ninguna persona, sino algun animalillo o ave.

Sus explicaciones no me convencen y los expulso a todos por la puerta y por la ventana, con grandes gesticulaciones, gritos y plegarias como exorcismos.


Se pierde la segunda piel de mi sobrino (noviembre 2018)

Pesadilla muy angustiosa. En la vida real, hoy no he podido llevar a mi sobrino Quim a la guardería, como hago cada mañana. Mientras duermo, por la mañana, sueño que su cuerpo se pierde y se desmonta por mi culpa.

En el sueño, voy a llevarlo a la guardería con el cochecito. A medio camino, descubro horrorizado que me he dejado la otra 'mitad' del niño, una especie de segunda piel o carcasa que es lo que le da alma y movimiento. Él permanece con la mirada perdida, como inerte. Dejo el cochecito y retrocedo, corriendo, en busca de la segunda piel de mi sobrino. Voy corriendo a todas partes, también a mi trabajo, por si está allí.

Finalmente, es mi abuelo materno, Eudald, quien le encuentra y lo mete un rato dentro de un horno porque, al parecer, es la manera de que tome cuerpo de nuevo y reviva.

Aliviada la tensión, caigo al suelo y lloro amargamente, sintiéndome muy culpable y descuidado.


Cantando en calzoncillos en el trabajo (noviembre 2018)

Estoy en el trabajo. La zona del comedor está de obras, están ampliando el perímetro. Estamos todos desinhibidos, como si estuviéramos en casa. Yo voy en calzoncillos y estoy cantando despreocupadamente canciones de Mecano y otras. Los operarios también van sin camiseta.


Mi abuelo muerto revive; mi abuelo vivo muere (noviembre 2018)

1. Mi abuelo paterno, Cristino, fallecido en la vida real hace unos meses, aparece en mis sueños por enésima vez. Esta vez me lo encuentro andando por la casa de Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Solamente le veo yo. Me ilusiona porque confirma que anteriores visiones no eran espejismos.

2. En cambio, mi abuelo materno, Eudald, vivo en la vida real, muere en mis sueños. Contrae una extraña enfermedad que le colorea la cara de azul. Parece una rara fiebre, muy grave y dañina. Le acompaño muy cerca en su agonía en la cama. Se va consumiendo y empequeñeciendo hasta convertirse en una funda del tamaño de una mano. Mi madre lo recoge y dice en voz alta, amarga y resignadamente, que ni siquiera eso quedará de él. Yo me quedo en la cama llorando. Viene mi hermana Cristina y sus hijos pequeños a consolarme.


Excursión solitaria en Madrid (noviembre 2018)

Voy de excursión a Madrid, yo solo, y paso allí todo el día. Sueño habitual de turismo melancólico. Al atardecer dejo mi bicicleta en un aparcamiento dentro de un teatro en el que no había reparado antes. Ya de noche, de lejos se divisa la cruz enorme del Valle de los Caídos. Paseo por caminos de matorrales.


Devoraciones entre comadrejas y gatos (noviembre 2018)

Estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Asisto a una serie de devoraciones entre pequeños animales (sueño que reaparece de vez en cuando, y en el que siento una oscura fascinación por estas escenas). En un caso, una comadreja escapa corriendo de la correa con la que permanecía sujetada y se lanza contra cierto animalillo para hincarle los dientes y comérselo. En otro caso, es un gato que devora a otro gato.


Mi abuelo lleva en camilla a mi madre (noviembre 2018)

Veo a mi abuelo paterno, Cristino (fallecido en la vida real desde hace unos meses), sorprendentemente alto, fornido y sano, llevando a mi madre en una camilla. Curiosamente, en la vida real era mi madre quien cuidaba de él. Le pregunto a mi abuelo como está, le digo que le veo muy guapo, y me responde con seguridad.


En el cásting de OT (noviembre 2018)

Sueño que se ha ido repitiendo durante los últimos años. Esta vez coincide con una nueva emisión del programa. Me presento al cásting del talent show musical 'Operación Triunfo' (TVE). Se hace en un teatro. Al parecer, mi actuación causa buena impresión e incluso desplazo a un concursante veterano, Álex C. Apunto con lápiz, en una targeta, la información que me da la directora de la academia, Noemí G. Sin embargo, pasan las horas y no me vuelven a decir nada.


App que hace aparecer libros (octubre 2018)

Encargo libros por Spotify y aparecen físicamente, al instante. El invento me entusiasma. Algunos son ediciones antiguas, forradas con plásticos y medio desencuadernadas. Se lo enseño con orgullo a mi amigo Sergi. Le muestro un libro donde se lee "Teresa Tardor", que por algún motivo alude a la periodista Glòria Serra.


Diluvia en Ordal, mi abuela indefensa (octubre 2018)

Es de noche. Diluvia en Ordal. Mis abuelos maternos, que son de allí, se recogen en casa como pueden. Agotados, se estiran en las sillas del comedor. Mi abuela está desnuda. Los intento ayudar para ir al dormitorio, pero me dicen que no hace falta.



Descubro un nuevo baño (octubre 2018)

Sueño recurrente. Descubro nuevas estancias en mi casa. Esta vez, un nuevo baño, que decido usar preferentemente a partir de ahora.

Amigos en la cárcel por el proceso independentista de Catalunya (diciembre 2018)

Sueño que algunos de mis amigos y conocidos son encarcelados por el proceso independentista de Catalunya. Se les acusa de agitadores, rebeldes, etc. Entre ellos están algunos amigos de mi hermano mayor, Ismael, y también Sergi, amigo y compañero del trabajo. Voy a visitarlos. Están todos en una misma celda grande, una especie de internado, y parecen activos. Me preocupo por el estado de Sergi pero, hablando con él, compruebo que mantiene sorprendentemente la serenidad e incluso cierto buen humor. Admiro su capacidad de adaptación.

Incendio en las vacaciones de montaña (diciembre 2018)

Voy a pasar unos días a una casa de montaña con mis padres y algunos de mis hermanos. Todo parece idílico, pero de repente se declara un incendio y el fuego empieza a arrasar la montaña con una velocidad endiablada, como un tsunami encendido, avanzando en línea recta. Mi madre se desespera, no sabemos si estaremos a tiempo de huir.

Guerra en Barcelona y refugio en la montaña (diciembre 2018)

A raíz del proceso independentista de Catalunya, estalla una nueva guerra civil que, al parecer, todos temíamos pero no habíamos verbalizado. El inicio del conflicto me sorprende junto a mi familia, paseando por el centro de Barcelona en lo que parecen las fechas navideñas. Por desgracia, andamos dispersados, así que cuando suena la alarma de los bombardeos apenas puedo proteger a nadie. Solamente veo a mi hermano pequeño Lluís, a unos metros de mí. Aparece con unos 10 o 11 años (en la vida real tiene 28). Corro hacia él instintivamente y le cobijo. 

Emprendemos una larga marcha de civiles, huyendo a pie, presas del pánico. Atravesamos un largo túnel oscuro. Nos palpamos las manos entre nosotros, con el de delante y con el de atrás, para no desorientarnos, hasta que llegamos a un sitio relativamente seguro, apartado de la ciudad. El suelo está lleno de nueces con cáscara, y una guía del grupo nos dice que recojamos todas las que podamos, ya que son lo que más alimenta en casos de hambruna y escasez. Recopilo muchas nueces con ansia, temiendo que no serán provisiones suficientes.

Debo reunirme con el resto de mi familia. Lluís y yo llegamos a la falda de una montaña de Collserola, cerca de Molins de Rei y el Papiol, en el Baix Llobregat. Desde allí tenemos una vista hermosa e imposible: se ve Barcelona, la estatua de Colón, la montaña de Sant Antoni... todo ello en un mismo escorzo fotogénico y luminoso. Cerca de allí, me reencuentro con mi familia en una especie de albergue y lloro de emoción. Mi madre dice que ella y yo podemos superar mejor esta situación tan dura, ya que estamos medicados con antidepresivos o ansiolíticos.

Dentro del albergue, permanecemos atentos a la radio y al sonido de los aviones, con el corazón en vilo. Poco a poco, la casa va haciéndose más amable, y la situación menos dramática. Mis padres salen al exterior con mi sobrina Abril, y les hago fotos junto a pequeños caballos que merodean por allí. Para mis adentros, me reconcome pensar como sobrellevaré la situación de escasez, la falta de ropa y de alimentos, y me pregunto a qué estaré dispuesto a renunciar.

La guerra se va disipando hasta que termina o se declara una tregua.




 

sábado, 13 de octubre de 2018

Viajando en cama-tren, solitario por España (octubre 2018)

Sueño habitual, con distintas variaciones. Viajo solo y recorro largas distancias en tren entre ciudades históricas españolas. El periplo es algo melancólico, suelo llegar a los sitios al atardecer o al anochecer. 

En una de las paradas llego a Huelva (ciudad que no he visitado en la vida real) y la excursión se vuelve un despropósito. Está oscuro, debo atravesar una especie de zona de obras con cemento y basura, camino prácticamente a ciegas y finalmente me veo obligado a recular e irme. 

En otro momento voy con el tiempo justo para comprar un billete de tren entre dos pequeñas ciudades de interior, y un trabajador mayor, triste y amable, me indica cómo hacerlo. Casi no hay nadie en la estación.

Finalmente vuelvo a casa en tren. El sueño se entremezcla con la sensación real de estar en la cama dormido: el vagón es la habitación y se va notando el traqueteo como algo lejano y apagado, casi placentero (voy avanzando sin hacer nada). Está completamente oscuro y no hay nadie más en mi 'celda'. La calma se altera un poco cuando intuyo que el tren está llegando a Passeig de Gràcia, en Barcelona, y por tanto deberé bajar a toda prisa y salir de mi letargo.


El gallo intruso (septiembre 2018)

Estoy dentro de una pequeña tienda de campaña. Desde fuera, un gallo intenta entrar. Primero me da un susto. Después juego con él. Va clavando el pico, le doy de comer y se va.


Viajes tristes y solitarios; despistado en Moscú (septiembre 2018)

Sueño recurrente. Viajes solitarios y melancólicos por varias ciudades y países. Esta vez voy a lugares como Brasil o Rusia. El último día voy a Moscú. Siempre había querido visitar la ciudad, pero ahora estoy desganado y decepcionado conmigo mismo. No miro ningún mapa, solo voy vagando; he perdido el vuelo de vuelta, pienso que ya tomaré otro. Cuando ya debo irme, me doy cuenta que no he visto todavía la Plaza Roja y corro en su búsqueda. Solo alcanzo a ver la entrada de la plaza, con unas pequeñas cúpulas y una figura que recuerda a Buda.

En Ordal con mi cama móvil, hago bolas de nieve sucia (septiembre 2018)

Mi cama se puede mover sola de un sitio a otro. Estoy en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, y salgo a dar un paseo sin salir de mi cama móvil. Hay nieve escarchada en el suelo. Voy haciendo bolas sucias, mezcladas con la tierra, y una de ellas cae desde un viaducto hasta una terraza del pueblo e impacta sobre un señor, que se queja simpáticamente del contratiempo. Al volver a casa de mis abuelos me desoriento; el pueblo ha cambiado, es más grande y urbanizado y luce edificios modernistas.


Como una ensalada en el suelo (septiembre 2018)

Estoy comiendo en la calle. De repente se me cae la ensalada y se queda pegada a unos alambres. Aun así, intento aprovecharla sin manías y voy cogiendo las aceitunas, etc.

El Papa de Roma con cara cubista (agosto 2018)

Vamos a Roma a conocer el Papa. Me impacta su senectud y su cara cuasi cubista, con la boca ladeada y prácticamente vertical. Está sirviendo copas en la parte trasera del Vaticano. Después llega mi madre y con ella parece más lúcido y conversador. Parece que se hace el loco.

Mis abuelos reviven y se ríen de la muerte (agosto 2018)

Subo a casa mis abuelos paternos (ambos fallecidos: mi abuela en 2010, mi abuelo este 2018) y veo que están allí, vivos y radiantes. Por enésima vez intento aclararlo con mi abuela:
-Pero, ¿no habías muerto?
Ella reacciona con ironía y media sonrisa:
-Vaya, no lo sabía, pues sí que lo siento.
-Entonces, ¿fue temporal, transitorio?
La pregunta queda en el aire, no consigo aclararlo. Mi abuelo también está como eufórico.

Vuelta al trabajo: hago artículos por encargo (agosto 2018)

Otro sueño de falsas vueltas al trabajo. Esta vez me han cambiado de tareas y deberé redactar artículos para el programa de tertulia política 'El cascabel' (programa real que se emite en la cadena conservadora Trece TV, pero en el sueño se emite en Antena 3). Envío los textos a Isaac M., compañero del trabajo de El 9TV, y él los remite al programa. Llego muy tarde a casa. En ese momento, mi compañero de trabajo Sergo se despierta (tenemos horarios dispares).


Se desinfla mi plan de conductor (agosto 2018)

Es el último día de vacaciones y me he comprometido a llevar en coche a una chica, a través de la aplicación BlaBlaCar. La idea me empodera, me siento útil y capacitado, pero mi optimismo ingenuo se deshace enseguida: no estoy seguro de si sé conducir, no me apetece, no tengo tiempo, etc.


Boda de mi hermana: atrapado en un barco y mudanza a un piso pequeño y caótico (agosto 2018)

Varios sueños sobre la boda de mi hermana pequeña, Alícia (que será el 8 de septiembre en la vida real). Se casan en un barco y, cuando ya ha pasado todo, me quedo atrapado en él. Necesito bajar en cualquier puerto. Me dicen que estamos a la altura del delta del Ebro y si bajo allí deberé andar mucho para llegar a casa.

La boda implica un nuevo reparto de pisos entre los hermanos. Me voy a uno más pequeño, cerca de la casa de mis padres. La tele está tocando la bañera. Las ventanas son rústicas, talladas en piedra. La ventana da directamente al interior de una manzana donde hay mercaderes de fruta. El piso es polvoriento y la puerta tiene una grieta por donde temo que entrará frío en invierno. Me decepciona que no tenga vistas a casa de mis padres, tal como quería.


Me despierto cubierto de hormigas (julio 2018)

Soñado en Cubells (Noguera), en la casa de nuestros amigos José Luis y Alicia. La casa, en la vida real, es muy antigua y rústica, y se encuentra en un pueblecito apartado. Me despierto totalmente cubierto de pequeñísimas hormigas: en la piel, en la boca, en los ojos, en todos los orificios. La plaga está por todas partes. Mi hermana Anna está llorando porque la plaga también afecta a sus hijos pequeños.

Caos en la radio (julio 2018)

En el trabajo, me encargan hacer boletines informativos de radio. Me hago un lío: no tengo tiempo de actualizar textos, me invento las noticias deportivas, no sé qué micro debo utilizar, dejo muchos silencios, etc.

Se me caen los genitales (julio 2018)

Sueño que se repite esporádicamente. Los genitales se me desgajan y caen al suelo, como si fueran de barro o plastilina. Después me los vuelvo a pegar y poco a poco quedan otra vez injertados con el resto del cuerpo.


Mi prima es una niña-zorro (julio 2018)

Estamos con una niña-zorro, que parece ser la hija de mis tíos Montse y Juan. Primero parece humana. Después muerde y se revuelve como un animal. No sabemos cómo tratarla.


Viajo a la niñez de mi hermano (julio 2018)

Varios sueños en los que mi hermano Lluís vuelve a ser pequeño, de unos seis, siete u ocho años, y me siento protector hacia él. Me lo pongo en la falda y le digo: "¿Quieres saber lo que pasará en el futuro? Tú acabarás siendo más alto que yo".

Beso a mi abuelo que morirá (junio 2018)

Sueño que mi abuelo paterno, Cristino, vive otra vez. Ahora lo reencuentro como protagonista de una serie o película de mafiosos. Quieren que interprete el papel de 'capo', pero algo no encaja, no está claro. Sabiendo que va a morir, le doy un beso de despedida que a la vez es en vida y postmortem, religando así presente, pasado y futuro.

Vuelvo al trabajo, todo cambiado (junio 2018)

Sueño habitual durante los veranos. Vuelvo al trabajo y todo está cambiado. Las mesas se han ultra-tecnificado y las tareas se han ultra-compartimentado. Hay protestas sindicales y la policía acaba cargando.

Jurassic World sin dinosaurios (mayo 2018)

Voy al cine a ver la última entrega de la saga 'Jurassic World'. Para mi sorpresa y decepción, en la película no salen dinosaurios. El argumento es una experimentación científica con humanos.

Vuelvo a la radio matinal (mayo 2018)

Sueño muy recurrente en la segunda mitad de 2018. Vuelvo a trabajar en el programa El Dia a la COM, con Jordi Duran. Esta vez, el presentador tiene todos los guiones hechos y solo debemos ejecutarlos. Me intriga como consiguen cerrar los temas con tanta antelación. Vane, compañera de trabajo, me lleva en coche. Vuelvo a madrugar pero no tanto (me levantaba a las tres). Los guiones parecen cartas de un restaurante antiguo. Jordi muestra un sentido del humor extraño y sarcástico, me infunde temor y complejo de inferioridad.

Hacinado en una macrovivienda (mayo 2018)

Pesadilla opresiva y determinista. Me veo obligado a ir a a vivir a un piso en las afueras de una ciudad, una especie de macroedificio-urbe autónomo y distópico. Vamos allí una docena de personas, incluidos familiares lejanos inquietantes o amigos de amigos con quien no tengo muy buena relación. Nos dividen en grupos de 2-3 y nos asignan habitaciones. Me voy agobiando cada vez más. A pesar de compartir vivienda compruebo que pagaré lo mismo o quizá un poco más. Un pequeño grupo de privilegiados puede tener su propia habitación individual. Es el caso de la periodista Pepa B. (!), que se instala en una suite de lujo, una especie de cabaña futurista y transparente que da a la calle.


Comadreja devora un gato (mayo 2018)

Alguien lleva una comadreja por la calle con una correa. De repente el animal se pone a perseguir furiosamente un ratón, que resulta ser un gato. Contemplo la escena con diabólica fascinación. Voy con algunos compañeros y amigos del trabajo o la universidad. Uno de ellos se indigna con lo sucedido.


Una fuerza malvada sacude la Sagrada Família (mayo 2018)

La Sagrada Família de Gaudí adquiere movimiento y se va desplazando. Se producen desprendimientos de 'trencadís'. Todo parece provocarlo una fuerza malvada.



Tiburones en casa (mayo 2018)

Las lluvias torrenciales provocan una crecida catastrófica del mar y este llega a las ciudades. Desde la casa de mis padres se ven tiburones (!). El agua casi entra en el piso.

La casa de mis abuelos, vendida al turismo (mayo 2018)

Sueño distópico. En un futuro imaginario, la casa de mis abuelos maternos, en Ordal, se ha convertido en una especie de alojamiento rural turístico, muy concurrido. Mis abuelos siguen vivos pero son extremadamente ancianos. Mi madre medio vive allí. Yo debo ir cambiando de dormitorio por la gente que entra y sale. También está presente mi abuelo paterno, Cristino, pero en estado como vegetativo (ha muerto recientemente en la vida real). Un día despierto con gran angustia porque no sé donde estoy: en casa de mis padres, en la mía o en la de mis abuelos. Pierdo la conciencia espacial. Pregunto a mi madre qué esta ocurriendo, y su respuesta resuena como una advertencia misteriosa: "Tengo que explicarte muchas cosas".


Euforia marítima, se me lleva la corriente (mayo 2018)

Voy con mi amiga Judith a una ciudad que parece un cruce de Badalona y el barrio barcelonés de Sant Andreu. Admiramos el skyline de la ciudad y sobre todo el mar. Cuando llegamos a la playa siento un gran frenesí y ganas de bañarme. El agua está muy alta. Me alcanza un golpe de mar y no me da tiempo de dejar fuera la cartera, el móvil y la cámara. La corriente es fuerte y no puedo salir. Pido ayuda a una barca.


Llevo en coche a mi hermana (mayo 2018)

Llevo a mi hermana pequeña Alícia en coche desde Ordal hasta un aeropuerto. Como siempre en estos sueños, conduzco a sabiendas de que no sé ni tengo carnet (tampoco en la vida real), pero a la vez con una cierta autoconfianza, como si fuera ir en bici.


Me arranco una muela en la cama (mayo 2018)

Estoy en la cama y noto que se me mueve una muela. Poco a poco me la arranco.

Rodaje accidentado (abril 2018)

Asisto al rodaje de una película producida por La Xarxa, la televisión donde trabajo. Estamos en un lugar paradisíaco, muy hermoso. Recuerda los parajes del congost de Mont-rebei. De repente empiezan a ocurrir desgracias. Un actor cae de un precipicio y se deja la pierna en una roca. Al principio pienso con espanto que es mi compañera del trabajo Laia; después compruebo aliviado que no. Acabo huyendo con distintos compañeros y amigos.

Asando costillas en la nieve (abril 2018)

Me levanto y descubro con entusiasmo que afuera está nevado. Hace viento. Pongo costillas de cordero en el suelo, hundidas en la nieve, pensando que así se van a asar (!). La nieve tiene un tacto suave y cálido, como si fuera arena. Veo bellos paisajes blancos, Barcelona y el mar. Paisajes agitados por el viento, después más nítidos. Cuando voy a por las costillas de cordero, compruebo decepcionado que la carne sigue medio cruda y no se ha producido el efecto mágico o imaginario que pretendía.


Me veo dormir y salto a una piscina (abril 2018)

Soñado durante una siesta. Me veo a mí mismo roncando. Dudo de en qué casa estoy. Me visualizo virtualmente haciendo chapuzones en una gran piscina. Sensación de frescura.

Añoranza de la casa de mis abuelos (abril 2018)

Sueño durante la mañana, en el sofá, después de haberme levantado de la cama. Creo estar viviendo en la casa de mis abuelos paternos, ya fallecidos, en el tercer piso de la finca donde también viven mis padres. Veo antiguos estampados en las paredes, detalles antiguos del pasado, y oigo voces que salen de alguna radio. Siento añoranza de mi antigua calle y de la época en la que iba al instituto.


sábado, 7 de abril de 2018

Reunión caótica en Alemania, aparece una giganta cuadrúpeda (6-7 abril 2018)

Reunión caótica del trabajo en Alemania, al parecer en Berlín, donde estamos preparando un programa de televisión al aire libre. Las jefas no están. Me acompañan Laura A., presentadora, y Trini, compañera del programa. Pese al caos y anarquía, debemos preparar el programa y parece que me tocará aparecer en pantalla. Lo veo todo precipitado y estresante. 

Aprovecho una súbita manifestación de la CUP -partido catalán independentista y antisistema-, invadiendo un edificio, para escabullirme de aquella especie de recinto o campo de concentración. Me evado y voy caminando hasta la ciudad, que aparece hermosa, con edificios y lejanos rascacielos entre espacios de canales, ríos y marismas. Tomo fotografías del skyline. La ciudad está dividida entre dos orillas; la más lejana, la que está más allá, parece la más libre, utópica y deseable. 

Por el camino entro en un edificio que resulta ser un gran anuncio publicitario de preservativos o algo parecido, un anuncio envolvente y tridimensional que te hace atravesar varias estancias o escenas con una voz en off que anuncia las bondades del producto. Salgo de allí y entro en una zona donde hay un cine y un museo de pintura alemana expresionista y neorrealista, con obras de Grosz. Me siento allí un buen rato y oscurece. Al levantarme, temo dejarme prendas de ropa.

Más tarde, salgo al aire libre, a una zona de canales, y de repente irrumpe una imponente giganta cuadrúpeda de larguísimo cuello y enormes patas, una especie de mujer-diplodocus que aterroriza a la gente y parece disfrutar divertidamente con ello. Me doy cuenta que se trata de una especie de teatrillo o representación de una leyenda.


El insecto de picadas fogosas (19-20 marzo 2018)

Voy de excursión con un grupo de padres y sus hijos e hijas adolescentes. Al parecer yo les guío. Llegamos a una cavidad rocosa, desde allí hay vistas espectaculares de la ciudad y la montaña. Irrumpe un gran insecto volador, ruidoso y con muchas alas. La gente se alarma. Yo intento calmarlos. El insecto me pica en el brazo y aún se sobresaltan más. Intento convencerles de que no pasa nada, hasta que me estalla una pequeña llamarada de fuego en el lugar de la herida. Es un fogonazo efímero, pero temo que sea síntoma de algún mal diabólico.

Sueño, como en muchas ocasiones, que viajo a Roma con más gente. Cuando creemos haberlo visto todo, me pongo a andar y andar hasta que llego a la plaza del Vaticano por un lateral. Ya ha atardecido, es el final del viaje.


A la cárcel por independentista (22-23 marzo 2018)

Sueño que me encarcelan por participar en una manifestación por la independencia de Catalunya y por, supuestamente, obstruir la actuación de la policía y la justicia. Angustiado, cada día me despierto con la vaga esperanza de ser liberado. En el centro penitenciario hay una pizarra con la palabra 'Lliures' y otras inscripciones. Tengo la celda muy desordenada; pienso en el trabajo que me tomará dejarla a punto cuando deba irme. Me muevo por espacios silenciosos, mortencinos y aburridos, hasta que descubro que hay estancias secretas muy animadas, lugares de recreo, juego y comidas. Me anima pensar en cómo me recibirán mis compañeros de trabajo cuando salga. Desde el recinto tengo vistas del distrito de las Corts y el Camp Nou, justo donde trabajo. Intento desesperadamente buscar referencias geográficas y recordar donde estoy, para no perder la noción espacial y no contraer un síndrome de aislamiento.

Descubro una llave de la Guerra Fría, Sagrada Família esclavista y en el templo egipcio de Madrid (17-18 marzo 2018)

Sueños muy curiosos.

1. Me cuelo en una especie de trama político-criminal de altos vuelos relacionada con la Guerra Fría. Por azares del destino, descubro dentro de un cajón una pequeña llave que resulta ser muy disputada por varias potencias. A sabiendas, me la llevo e intento resguardarla. Me ilusiona la idea de ser actor y héore de un acontecimiento histórico. Sin embargo, un villano con aspecto de espía ruso y sombrero de hongo me arrebata las llaves con una sonrisa sarcástica y cedo sin más.

2. Veo la Sagrada Família de Gaudí, para mi sorpresa, en plena construcción por cientos y cientos de esclavos allí destinados, como si se tratara de las pirámides egipcias.

3. Viajo a Madrid, y por fin (aún no en la vida real) llego al templo egipcio de Debod, que aparece grandioso y muy extenso.


Comiendo en un acantilado, nostalgia del mar (8-9 marzo 2018)

Estoy en una comida del trabajo en lo alto de un enorme acantilado. Desde allí se divisa una playa soleada y paradisíaca. Quisiera bajar y bañarme, llevado por una poderosa nostalgia y pasión por el mar, pero a la vez me da pereza la dimensión del descenso que requeriría.