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sábado, 13 de octubre de 2018

Se desinfla mi plan de conductor (agosto 2018)

Es el último día de vacaciones y me he comprometido a llevar en coche a una chica, a través de la aplicación BlaBlaCar. La idea me empodera, me siento útil y capacitado, pero mi optimismo ingenuo se deshace enseguida: no estoy seguro de si sé conducir, no me apetece, no tengo tiempo, etc.


Llevo en coche a mi hermana (mayo 2018)

Llevo a mi hermana pequeña Alícia en coche desde Ordal hasta un aeropuerto. Como siempre en estos sueños, conduzco a sabiendas de que no sé ni tengo carnet (tampoco en la vida real), pero a la vez con una cierta autoconfianza, como si fuera ir en bici.


sábado, 7 de abril de 2018

Embarrancando con la bici en Montserrat (10-11 enero 2018)


Me propongo volver a casa en bicicleta desde Montserrat o bien Ordal el pueblo de mis abuelos maternos, junto a Laura. Es una imagen repetida en muchos sueños: amplios caminos de montaña llana, que conectan lugares cercanos de mi imaginario y cuyo recorrido supuestamente domino. Sin embargo, en este caso la bicicleta-coche es muy precaria y embarranca a la altura de Cervelló. Por suerte subimos a un autobús y dejamos nuestro vehículo abandonado. Una vez en el bus veo a Laia, compañera de trabajo, y le digo que no se ría de mi ridícula odisea.



sábado, 31 de diciembre de 2016

A cargo de un pescado y un bebé (diciembre 2016)

Hago autoestop. Me recoge un conductor algo inquietante. Me explica que todo lo que lleva es robado. Yo llevo un pescado envasado en un bote transparente (el pescado me mira temeroso, como si estuviera vivo) y el carrito de mi sobrina pequeña, Abril (en principio es solamente el carrito, pero llego a dudar si está ella dentro). Meto como puedo los dos objetos en el maletero; vacilo a la hora de plegar el carrito, como si pudiera hacerle daño al bebé ausente. Temo estar arriesgando demasiado.

jueves, 26 de mayo de 2016

Solo por una ciudad madrileña, descubro universidad renacentista (mediados mayo 2016)

Viajo solo a una ciudad madrileña, que en el sueño aparece como Alcobendas pero en realidad sería Alcalá de Henares (en la vida real estoy planificando un viaje en solitario por pueblos de Castilla y Madrid). 

Como en otros sueños, llego con mi propio coche, aunque en la vida real no conduzco. Lo dejo aparcado en un lugar incierto que luego no alcanzo a recordar, y me preocupa que lo hayan robado. Es un vehículo pequeño y harto rudimentario. No estoy seguro de haber cogido las llaves. Llevar este coche me produce una sensación de precariedad y a la vez una cierta sensación de libertad.

Hay mucha gente por la calle, deben de ser las doce de mediodía. Me inquieta un poco que vean vagando solo; a la vez me provoca curiosidad. Veo a la ex presidenta manchega y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien me encarga que le entregue una gran botella de vinagre a cierto vecino de la ciudad, al que se refiere utilizando un mote popular (no lo recuerdo). Entro en una pequeña peluquería de barrio y pregunto a un anciano de aire adormilado: muy amable, me indica donde está la calle de aquel vecino al que debo entregar el vinagre ("la próxima calle, al fondo, al lado de las redondas").

Descubro de manera fortuita el bello edificio de la universidad plateresca (un edificio imaginado que mezcla la arquitectura de Salamanca con lo que conozco de Alcalá a través de los libros). Me complace el hallazgo y el reconocimiento del monumento, paseo tranquilamente alrededor del monumento, por donde entra y sale mucha gente.

martes, 13 de octubre de 2015

Mi madre estampa el coche contra el gato de Botero (mediados octubre 2015)

Mi padre abandona el coche momentáneamente pero olvida apagar el motor y mi madre, que no sabe conducir, intenta tomar las riendas. La veo algo inconsciente, con una euforia peligrosa y despreocupada. Va llevando el coche caóticamente, dando tumbos e introduciéndose por lugares extraños, hasta que choca violentamente con la estatua broncínea del gato de Botero, el gordo felino que se yergue en la Rambla del Raval de Barcelona. Curiosamente no hay destrozos, sino que ambos objetos en colisión, coche y estatua, quedan tumbados y abollados. Mi padre acude, alarmado, para ver qué ha ocurrido, y reprende a mi madre por su conducta.

Bajando en coche por las escaleras (principios septiembre 2015)

Mi hermano mayor Ismael me lleva en coche a algún lugar adonde debo ir, por motivos de trabajo o estudios. El trayecto es caótico: para acortar tiempo, descendemos con el vehículo por una larga escalinata de caracol, en el interior de una torre. Temo que mi hermano pierda el control del coche, pero finalmente llegamos a tierra firme.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Se ríen de mí en clase de conducción (principios agosto 2014)

Asisto a una clase sobre leyes y normas de conducción. El profesor es un cura y sólo hay dos alumnos además de mí, un chico y una chica. Durante la lección, el profesor explica que, en ciertos países, los conductores "pueden denunciar a otros conductores". Tomo la palabra para hacer una pregunta: "Entonces, ¿usted dice que en algunos países, si soy conductor, puedo juzgar a otros conductores, no?". Los compañeros rompen a reír por mi confusión, pues he dicho "juzgar" en lugar de "denunciar". El profesor también empieza a reír por lo bajo. Ríen descaradamente, durante un buen rato, y me siento avergonzado y algo humillado por ellos. Yo intentaba formular la pregunta de la mejor manera posible para comprender la lección y no esperaba esta corrección bochornosa.

martes, 8 de octubre de 2013

Me enfrento al ladrón de mi coche; me puede la inseguridad y la ansiedad (principios octubre 2013)

Vuelvo a soñar que conduzco un coche sin tener carnet ni saber lo suficiente. Como en otros sueños recurrentes, conduzco de modo torpe e intuitivo, entre el ímpetu de libertad y el miedo constante a cometer errores, no acertar al pisar el freno o el acelerador, no manejar el vehículo, en definitiva. Dejo el coche aparcado cerca de la casa de mis padres, en plena calle, y al parecer sin haberlo cerrado bien. Al regresar, un hombre se ha colado dentro y pretende llevárselo. Intento impedírselo y, tras un momento en el que parece que le intimido, se cambian las tornas y el asaltante me amenaza exigiéndome algo a cambio de no robarme el vehículo. Se abalanza contra mí muy agresivamente y, tras un forcejeo, logro quitármelo de encima y zafarme. Al huir, temo ansiosamente que nos reencontremos en el futuro y quiera ajustar cuentas conmigo. Llevado por los nervios, vomito.

miércoles, 21 de agosto de 2013

De la mano con el alcalde de Barcelona (mediados agosto 2013)

Voy de la mano con el alcalde de Barcelona, Xavier Trias (!). Es como si fuera mi padre, o alguna figura paterna que me acompaña y con quien tengo toda confianza. Le recrimino que me aprieta la mano demasiado fuerte, y él replica que mi mano huele mal (!). Llegamos hasta una zona sórdida y abandonada. A plena luz del día, vemos un gran depósito de componentes de coche, como neumáticos y otras chatarras que se amontonan como en un basurero. Otro hombre que nos acompaña se sorprende del poco material que hay, para el número de coches que tiene Barcelona, a lo que el alcalde frunce el ceño, desdeñoso. Se nos escapa un neumático y salimos corriendo a por él.

lunes, 1 de abril de 2013

Roban en el coche de mi padre por mi culpa (marzo 2013)

Abro la furgoneta de mi padre por encargo de mi madre, que me ha pedido coger algo que está dentro. Mientras tanto me despisto y unos jóvenes aprovechan para robar todo lo que hay en el interior del vehículo. Discretamente, los ladronzuelos lo van desvalijando todo. Ellos mismos, antes de irse, me confiesan ufanos que se han llevado muchas monedas. 

Más tarde explico lo sucedido a mi padre y, con fría condescendencia, me da a entender que es mi culpa por dejar el coche abierto. Me lo dice como si fuera de puro sentido común. Me siento culpable y empequeñecido, como si volviera a ser niño.

sábado, 9 de febrero de 2013

Vuelo en la colina y despertar amnésico en el coche (principios febrero 2013)

Muchos sueños de una gran tristeza y sensación de vacío en las últimas semanas, sobre todo las noches del fin de semana. En la mayoría realizo una serie de viajes o actividades con los que jamás consigo llenarme.

En los sueños de hoy: 

1 volando en la colina. Hago una excursión a una pequeña colina junto con Laura, Jose, Sara, Pablo y Mar. Yo ha había estado en solitario, pero les sugiero subir a ellos también porque hay vistas estupendas de paisajes y monumentos lejanos. En este momento suben también unas cuantas decenas de personas, padres con niños, etc. Una vez arriba, me siento distraído y aburrido y empiezo a menear los brazos para sobrevolar un gran matorral y ascender mucho para gozar de las vistas. Una niña pequeña me observa con admiración y comenta que también ella quiere volar. Como en otros sueños, ejerzo mi facultad de volar con total naturalidad, como un don que va conmigo cotidianamente.

2 despertar amnésico. Sueño inquietante y lleno de desazón. Despierto en un coche -el mío, por lo visto, aunque no conduzco en la vida real-, en una calle de mi ciudad, en las cercanías de mi casa y la casa de mis padres. No entiendo cómo he llegado hasta allí, no recuerdo nada absolutamente. Al rato llega una mujer que me da una versión dudosa de lo ocurrido: dice que yo quise escapar, que me fui sin avisar a nadie con el coche y que mi madre está muy disgustada, o algo parecido. Sigo sin recordar nada, pero estas palabras me llenan de rabia y lágrimas. Me siento extremadamente culpable, desorientado, desconcertado.

3 solitario con mis padres. Más tarde, al caer la noche, estoy en casa de mis padres, como si todavía viviera con ellos. Mi padre comenta que tiene dolor de cabeza y me pide que no toque la guitarra, ya que las vibraciones sonoras le empeoran el dolor. Sentado en el sofá, me siento vacío y sin saber qué hacer. Pienso en coger la cámara para ver las fotos que he hecho a lo largo de la jornada; sólo eso me anima por unos instantes.

domingo, 30 de diciembre de 2012

En coche bajo el mar, mis abuelos en el crepúsculo y viaje a Canadá (finales diciembre 2012)

1 coche submarino Voy en coche con mis amigos Jose y Javi. Atravesamos una zona marítima o pantanosa. De repente, nuestro vehículo queda completamente inundado, como si nos hubiéramos metido en el fondo del mar por algún conducto. Aguantamos la respiración, entre acongojados y excitados por la sensación de aventura.

2 abuelos al atardecer Cuido de mis abuelos Cristino y Cari, acompañándolos por el centro de una vieja ciudad. Estamos esperando que llegue alguien. Mientras tanto, ellos se quedan sentados en un banco, en una zona alta donde se obtienen vistas de la ciudad cuando ya está cayendo la tarde. Viendo a mi abuela, caigo en la cuenta de que murió, para después revivir extrañamente. La melancolía lo invade todo.

3 quebec monumental Emprendemos un viaje a una ciudad monumental de Canadá, acaso del Quebec. Somos un grupo amplio, de unas 20 personas o más. Primero recorremos unos grandes almacenes industriales. Siento claustrofobia, no sé si podremos salir de allí. Finalmente salimos al exterior y en unos de los recodos del camino se otea en la lejanía una bella iglesia o catedral barroca, de estilo centroeuropeo, con torres de remates agudos, verdes y bulbosos. Aprovechando un ángulo propicio, empiezo a hacer un sinfín de fotos, mientras mi madre, junto a Lilí, amiga de la familia, nos advierte que debemos seguir todos un mismo camino o el viaje será un caos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Viajo solo a la montaña y no sé cómo volver; cuido a mi sobrino a la intemperie (finales noviembre 2012)

1 perdido en la montaña Hago una excursión solitaria a un pueblo del Pirineo. Llego hasta allí en coche. Recorro caminos cercados de bosques y masías. Me fijo en plantas aromáticas. Hablo de lejos con el dueño de una finca. Me siento libre pero invadido de melancolía. Cuando debo regresar a casa, no encuentro mi coche y además caigo en la cuenta de que no sé conducir. Pienso en llamar a Laura, no sé qué hacer. Voy atravesando pasos estrechos, desconcertado.

2 padre precario Cuido de mi sobrino Pau en una especie de cabaña o módulo al aire libre, enfrente de una oficina bancaria. Debo hacer algunas visitas a la oficina, pero me preocupa dejarlo solo. Lo llevo en brazos en algunas de mis visitas.

sábado, 10 de marzo de 2012

Accidente del padre de Laura (principios marzo 2012)


El padre de Laura nos lleva en coche, a ella y a mí. De repente el vehículo tiene un aparatoso accidente y choca con algo estrepitosamente. La chapa queda muy deformada. Más tarde estamos en una especie de tanatorio abierto a la calle, donde van llegando personas para dar el pésame por el padre de Laura, que parece haber fallecido, aunque no está del todo claro. Me sorprende ver a tanta gente.

martes, 28 de febrero de 2012

Periplo interminable por Suecia, Valencia, aviones, trenes mudables, largos viajes en moto, pierdo los zapatos y me acusan de robar un anillo (finales febrero 2012)


Sueño-río con muchos episodios de viajes encabalgados.

Primero me encuentro con mis amigos Jose y Javi de viaje en una gran ciudad nórdica, que aparece como Reikiavik aunque las imágenes corresponden a Estocolmo, Suecia, con sus pináculos verdes y dorados erguidos entre paisajes fluviales. A Jose parece no gustarle.

Más tarde cojo varios trenes, saltando de uno a otro. Uno de ellos empieza como un suburbano y termina al aire libre, sin techumbre alguna, como un primitivo carruaje donde viajamos varias personas. Me alojo en varias pensiones y hostales, casi siempre en solitario.

En una ocasión visitamos Valencia y, tras todo el trajín, me doy cuenta de que voy descalzo, así que entramos en una tienda para comprar calcetines. Me sorprende oír a la mayoría de clientes hablando en catalán, puesto que lo creía en franco desuso por aquellas tierras. Mientras me cobran, empiezo a juguetear con mi anillo negro-plateado y una dependienta cree que lo he robado. Tenemos una larga disputa hasta que logro demostrarle que el anillo es mío, gracias a las fotografías del móvil donde aparezco con él. Aun así queda el remanente de la tensión y no parece muy convencida.

Otro día llego a casa de mis padres, y pregunto a mi madre cómo he llegado hasta allí. Me responde, como si fuera una obviedad, que me han traído en moto desde Covarrubias (Burgos) donde tienen una casa nuestros amigos Vicente y Trini. Al parecer, me ha traído uno de sus hijos (que aparece en el sueño como hijo de otro matrimonio, Justo y Tere). Tengo una ligera amnesia sobre el largo recorrido que he hecho. Mi madre está atareada porque también se encuentra de 'gira' vacacional y debe asistir a un espectáculo nocturno junto a mi padre, como colofón.Yo debo reencontrarme entonces con mis amigos Jose y Javi; también con Laura, aunque me consta que ella no se lo está pasando bien en estas peculiares y caóticas vacaciones.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Conduzco un coche torpemente, encuentros en la montaña con mis compañeros de trabajo y mis familiares (mediados septiembre 2011)


1 llevo un coche sin saber Vuelvo a soñar que conduzco un coche torpemente. Esta vez lo utilizo para llevar la compra a mi casa. Voy avanzando y dando giros con cierta soltura, aun sin tener permiso ni conocimientos, hasta que yerro el lugar del freno (habitual en estos sueños) y choco con el vehículo de enfrente, hasta provocar un efecto cadena en todos los coches atascados. Temo que me reprendan.

2 todos en la montaña Voy por una zona entre la ciudad y la montaña, y encuentro sentados en un pequeño montículo a mis compañeros de trabajo Lluís y Gemma, junto al periodista Josep Cuní. Estan departiendo distendidamente. Más tarde encuentro a mi abuelo Eudald y a mi hermano Ismael, también haciendo rutas a pie por la montaña. Mi abuelo me pide que le rellene un complicado formulario. En cuanto a mi hermano, ha hecho una larga excursión en dirección a Francia. Qué casualidad, comentamos, que todos hayamos hecho una caminata por el monte.

jueves, 18 de agosto de 2011

Conduzco torpemente una moto (mediados agosto 2011)


Tal como ya he soñado otras veces, estoy conduciendo una moto (algo que no hago en la vida real), aunque lo hago con gran torpeza, sin tener conocimientos ni el permiso necesario. Recorro algunas carreteras con más o menos suerte, y digo a Laura que quiero aprender de verdad.

jueves, 12 de agosto de 2010

Duermo en mi coche, increpo a un conductor, todo es una confusión mía (11-12 agosto 2010)


Sueño muy inquietante y narrativo, donde veo retemblar mi responsabilidad y mis sentimientos de culpa con gran sensación de realidad. Ocurre así:

Paso toda la noche durmiendo en el coche de Laura. En el sueño, se trata de mi coche y sé conducirlo, aunque con torpeza (en la vida real no tengo ni siquiera el carnet). Está aparcado en una plaza de mi ciudad, Sant Boi, frente a la oficina bancaria donde trabaja mi padre. Me despierta el teléfono. Me llaman para asistir al funeral de una señora mayor, de una familia conocida. 

Salgo del coche para escuchar mejor, y, he aquí que, al volver a entrar en el vehículo, veo a un hombre cómodamente colocado en el asiento de atrás, junto a su hijo de unos diez años. El extraño conductor, al que llamaremos Nicolas, tiene la cara de un conocido actor (creo que francés, no recuerdo cuál): media melena gris, nariz aguileña, ojos saltones, expresión adusta y sarcástica.

Nervioso, me enfrento a Nicolas y le digo que está en mi coche. Él parece no dar crédito, se muestra parsimonioso y me da a entender que está en su coche, pero yo insisto, con agresiva contundencia, y le exijo que salga. Finalmente, resignado y humillado, el misterioso conductor abandona el coche y se va caminando con su familia.


Cuál es mi sorpresa cuando, tomando distancia, descubro que el equivocado soy yo: no se trata de mi coche, sino de una gran furgoneta azul, que jamás he visto antes. Llamo a Nicolas para informarle del error y le pido disculpas repetidamente. El hombre regresa resentido por el incidente y, como si tramase una venganza, da a entender sibilinamente que sabe quién soy, uno de los hijos de Francisco I. (mi padre) y me pregunta cómo me llamo. Me niego a responder, para evitar caer en su juego. Nicolas prosigue con sus consultas intimidatorias y me pregunta cómo le van a mi padre sus vacaciones en "L'Ordal", remarcando sarcásticamente la pronuncia catalana del topónimo del pueblo de mis abuelos maternos, donde se encuentran efectivamente de veraneo. El personaje me infunde miedo, no sé lo que hará contra nosotros.


Más tarde veo que nuestro coche tiene unas bicicletas adosadas, plegadas como un acordeón, y le pregunto a Laura por ellas. Me dice que fui yo mismo quien sugirió el invento, y entonces lo recuerdo.

lunes, 26 de julio de 2010

Conduzco y llevo a mi hija a mi piso (25-26 julio 2010)



Tengo una hija. En el sueño, se trata de Laia (en la vida real es mi prima) y la he tenido con Laura, de forma casi desapercibida: de hecho, en el sueño veo a la niña ya crecida (con unos 6 meses) y caigo en la cuenta de que soy su padre, como si fuera un secreto, algo olvidado o, más bien, algo que estaba allí pero de lo cual no me responsabilizaba.

Para tenerla conmigo y cuidarla como es debido, decido llevar a la niña a mi nuevo piso (en la vida real me estoy mudando) junto a mi prima Clàudia (hermana mayor de Laia en la vida real). Subo con las dos niñas a la furgoneta Hyundai de mi padre y coloco el cochecito de Laia frente al volante, para mantenerlo bajo control. Voy conduciendo con total desconocimiento, apretando el freno ¡con la mano! si hace falta, dejando que el vehículo vaya avanzando de forma automática -como un tren-, y únicamente en el tramo final siento algo de miedo y de culpabilidad por haber cogido el coche sin saber conducir.

Llego al portal de mi piso, y he aquí que la planta baja (en el sueño no me sorprende) es nada menos que mi lugar de trabajo, la emisora COMRàdio con su recepcionista y su trajín de trabajadores que entran y salen. Cojo el ascensor y subo con Laia y Clàudia. La cabina es tremendamente pequeña, y temo que mi hija, entre ascensor y cochechito, pueda quedar demasiado encajonada.

Finalmente llego al piso con las niñas (es muy alto, algo así como una quinta o sexta planta) y veo a muchos familiares allí dentro, preparando y colocando cosas para mi nuevo hogar. Están mis tías Montse y Lourdes, y también mi hermana Anna, ajetreadas y conversando entre ellas. En el sueño, mi piso forma parte de una especie de pensión, en una planta donde hay varias puertas y varios pisos que comunican con un salón común. 

Más tarde explico a mis familiares las peripecias con el coche. Mi tío José Joaquín (padre de Laia en la vida real) asoma por una puerta, escucha el relato y no parece hacerle mucha gracia.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky 

Como el fornido Hércules en las Doce Pruebas, aquí el onironauta intenta sortear todo tipo de obstáculos en pos de su misión, y, como el esforzado Atlas, se carga el mundo a sus espaldas, concentrando en una misma lucha la familia, el trabajo, la emancipación, así como la adquisición de nuevas competencias vitales como cuidar hijos o conducir un coche. No faltan tampoco ecos de Prometeo, puesto que el onironauta roba el fuego a sus mayores y emprende la huída con la antorcha. Se trata pues, de un caso claro de sueño de adiestramiento, donde  el aspirante asume riesgos y pasos angostos (conduce sin saber, entra en un ascensor estrecho afrontando la claustrofobia), todo para conquistar un tesoro mayor, un plano superior de la existencia. El folclorista ruso Vladímir Propp, a quien tuve el honor de conocer durante mis estudios en San Petersburgo (entonces Leningrado, en los años 60), situaría este sueño en la categoría de prueba calificante; a ella le sucede la prueba decisiva, y a ésta la glorificante. Puesto que el onironauta es joven, para emprender todas estos quehaceres mitológicos le receto Herculina Vigorex, en gránulos, 2 cada 6 horas (leer prospecto).

Buenas vacaciones, como siempre veranearé en el Báltico con mi esposa y le enviaré una postal. A su disposición, y agradeciendo los servicios de traducción de Blogger, 

Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
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Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74
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