jueves, 28 de febrero de 2008

Confusión en Londres (27-28 febrero 2008)

Viajo con Laura a Londres. Me voy a media jornada laboral, y en todo momento tengo la duda sobre si debo volver al trabajo o no. Todo es amnesia y confusión: no sé si es de día o de noche, si tengo compromisos o bien puedo abandonarme. Visitando la ciudad de noche nos cruzamos con unos jardines. En medio del césped hay un pequeño pináculo multicolor que imita los remates finales de las torres de la Sagrada Família de Barcelona.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Efecto óptico en la ciudad (26-27 febrero 2008)

Visitamos una ciudad monumental de Europa. A lo lejos divisamos un gran palacio vertical, con una cúpula flanqueada por dos torres. Sin embargo, al acercarnos descubrimos que se trata de dos edificios diferentes, que habíamos superpuesto por un engañoso efecto óptico. Mientras recorremos amplias avenidas me voy filmando a mí mismo con una cámara para plasmar mis propias reacciones ante la belleza arquitectónica.

martes, 26 de febrero de 2008

Clase de arte (25-26 febrero 2008)

Aún tengo una asignatura pendiente, esta vez en el instituto de secundaria. Acudo al aula con Cristina, compañera de trabajo en COM Ràdio. Un profesor alto y entrado en años diserta sobre pintores catalanes contemporáneos, algo que no figuraba en el programa de la asignatura. En alguna ocasión nos habla del artista Zush. La sesión se alarga y alarga hasta que, llegada la una y media del mediodía, Cristina y yo decidimos irnos. Al salir del aula, para desahorgarnos del tostón, resoplamos, reímos, gritamos. Alguien nos llama la atención. Hago ver a Cristina que estamos en el instituo y allí, a diferencia de la universidad, hay mayor disciplina y control sobre los alumnos. Así que intentamos marcharnos en silencio.

sábado, 23 de febrero de 2008

Los interiores de la catedral (22-23 febrero 2008)

Estamos en la catedral de Burgos o en Santo Domingo de Silos. El interior es de un gótico fastuoso, lleno de columnas y capillas y con una gigantesca pintura de la Gioconda, cual Virgen María, en el retablo del templo. Visito la iglesia con mi madre y mis hermanos pequeños. Una monja joven y severa nos va guiando y nos abre las puertas de las distintas capillas y dependencias que pueblan las entrañas de la catedral. Hablo con la religiosa: le confieso que no me entusiasman los templos tan recargados y que prefiero, por ejemplo, iglesias austeras como la barcelonesa Santa Maria del Mar, que "solamente es un salón". La monja me escucha con frialdad y no responde.

Subo a unas escaleras para contemplar el retablo de la Gioconda con perspectiva. Desde lo alto veo cómo mi madre y mis hermanos suben por otras escaleras y se introducen en el retablo, como ocurre en algunos templos barrocos como el de El Miracle (Solsonès, Lleida). Una vez visto en perspectiva, me voy yo también a ver de cerca la zona del retablo. Flanqueando el altar, a un lado y otro de la iglesia, hay conjuntos escultóricos monumentales. Se trata de camas esculpidas con reyes durmientes, todo en madera y policromado. Entonces se da una señal y las figuras góticas de madera empiezan a moverse mecánicamente, como marionetas de feria.

Mi viaje por los interiores de la catedral se acerca a final. Frente al altar, subo por una escalinata y llego a un alto trono, donde me espera una especie de emperador o pontífice. Empiezo a hablar con él y descubro que, pese al aura de santidad, el soberano es grosero y superficial.

En otra ocasión ya soñé con un templo donde contemplaba un retablo mariano mientras nos guiaba una mujer sombría.


jueves, 21 de febrero de 2008

Con Spielberg y sin cejas (20-21 febrero 2008)

1 Veo al director Steven Spielberg en un restaurante de comida rápida. Está junto a la puerta, hablando pausadamente con alguien del mostrador. Me acerco lentamente a él para pedirle un autógrafo, pero me va rehuyendo.

2 Me someten de noche a una depilación facial. Confío en que el resultado habrá sido bueno hasta que, al día siguiente, frente al espejo, descubro que me he quedado prácticamente sin cejas. Me preocupa que el pelo no vuelva a crecer en adelante.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Con Moustaki y en el AVE (19-20 febrero 2008)

1 Estamos sentados con el cantautor Georges Moustaki en un cine. Él aparece joven, imberbe, con su característica melena ondeada y grandes patillas. Hablamos con él de tú a tú, en un idioma común, hasta que el público le reconoce y se abalanza sobre él para pedirle autógrafos.

2 Sueño que viajo en el tren de alta velocidad (el AVE, se ha estrenado hoy día 20 entre Barcelona y Madrid). El convoy va a velocidad supersónica y parece una montaña rusa de un parque de atracciones. Pienso que si hubiera algún accidente el golpe sería tremendo.

lunes, 18 de febrero de 2008

Encuentros en el bosque (17-18 febrero 2008)

Viajo con Laura hasta un lugar apartado en medio del bosque, donde vive su tía. Mientras ella saluda a sus familiares, por un camino forestal veo a mi hermano Lluís conduciendo un coche. Lleva consigo un grupo de niños y jóvenes, como nuestros amigos Samuel y Pedro. Me preocupa lo que les pueda pasar, así que me dirijo a mi hermano y le mando que vaya a casa rápidamente, conduciendo con cuidado.

El holograma (16-17 febrero 2008)

Estoy trabajando en COM Ràdio. De pronto alguien nos muestra un espectacular invento: han creado un gran holograma donde aparecemos todos los trabajadores de la empresa en movimiento, como una diapositiva tridimensional. Entre la hilera de personas virtuales me reconozco a mi mismo, vestido elegantemente, con una camisa blanca y negra y quizá con corbata. Mi clon, relajado, ríe y bromea con Carme, compañera del trabajo. Observo detenidamente mis gestos.

Con un bebé en brazos (15-16 febrero 2008)

Voy a todas partes con un pequeño bebé en brazos. Apenas lo noto: su cuerpo es tierno y minúsculo. Entramos en un parque acuático. Nos metemos en piscinas, nos deslizamos por toboganes. El pequeño está a salvo conmigo. Su padre aguarda a lo lejos y nos saluda.

viernes, 15 de febrero de 2008

Vuelo lúcido en casa (14-15 febrero 2008)

Vuelvo a tener un sueño plenamente lúcido, como en verano de 2007. Sueño que me levanto de la cama y empiezo a volar por la casa libremente, siempre eligiendo adónde voy. Bajando las escaleras encuentro a mi madre, que me mira con cierta incredulidad. Trato de repasar detalles, comprobar objetos, como he hecho en otras ocasiones (test de realidad). También intento acelerar el vuelo hacia el cielo para ver a Dios, pero no puedo.

El insecto rojo (13-14 febrero 2008)

Estoy trabajando en la redacción de COM Ràdio, junto a Carme, Mònica y David N. En esto me quedo dormido justo antes del informativo. Me despierto azorado en mi casa. Bajo la escalera de madera y me topo con un insecto volador, rojo y filamentoso. Me empieza a rodear para atacarme. Intento quitármelo de encima desesperadamente. Al fin cojo un bote de spray y rocío el bicho hasta almenos paralizarlo. Voy hacia el recibidor de casa y veo llegar a mi madre y mi tía Daisy: cargan unas bombonas de butano y me piden que las ayude.

martes, 12 de febrero de 2008

Llamando a la mili (11-12 febrero 2008)

Llamo por teléfono a mi amigo David Barrios, que -en el sueño- está haciendo el servicio militar en algún lugar de España. Mi hermana Anna también quiere ponerse al aparato ya que -también en el sueño- está saliendo con David. Varias personas nos cogen el teléfono y nos hacen esperar. Oímos órdenes, ruidos y conversaciones de los entrenos militares. Me atiende un joven latinoamericano: con expresión torpe y confusa, asegura que David estará disponible en unos minutos. Pero nunca conseguimos hablar con él.

lunes, 11 de febrero de 2008

Universidad y espalda musical (10-11 febrero 2008)

1 Vuelvo a soñar que aún me falta un año de universidad. Apesadumbrado, regreso al campus en un día húmedo y nublado. Voy en coche junto a Laura y algunos familiares, quizá mi madre. Han instalado una gran verja alrededor del recinto y, al parecer, hay que quitarse los zapatos antes de entrar para no enfangar el suelo. Entonces me desdoblo: primero soy yo quien se queda sólo en la universidad mientras se va el coche, y, a continuación me convierto en otra persona -quizá Laura- mientras Joan Pau se va en el coche. Me veo a mí mismo sentado de espaldas en el vehículo, algo despreocupado, con el pelo corto y las orejas prominentes.

2 Mientras me rasco la espalda descubro que mis vértebras son como cuerdas o teclas musicales. Empiezo a tocar melodías simples como 'Cumpleaños feliz'.

sábado, 9 de febrero de 2008

Desubicado en mi casa

De nuevo tengo un falso despertar. Sueño que me levanto de la cama, voy al piso de abajo y, esta vez, me quedo sin sentido de la orientación: el piso parece como vuelto al revés, no sé por dónde avanzar, han desaparecido los puntos de referencia.

martes, 5 de febrero de 2008

Museos en casa (4-5 febrero 2008)

Todas las casas de mis amigos están en un mismo -y altísimo- bloque de pisos. Entramos en los pisos de Laura y Alicia, que quedan en la parte alta del edificio. Más tarde José Luis y yo bajamos las escaleras a toda velocidad, como si hiciéramos algún juego. Llegamos a casa de José Luis, que está en la parte baja del bloque. Su piso está nutrido de grandes colecciones artísticas. En una de ellas está la 'Venus de Willendorf' (diosa prehistórica de la fecundidad, Museo de Historia Natural de Viena) y en otra sala José Luis expone obras de Picasso. Quedo atónito y le pido que me explique el origen de tan importantes museos. No lo recuerda muy bien. Le pregunto dónde está el lavabo.

sábado, 2 de febrero de 2008

Vuelo y falso despertar (1-2 febrero 2008)

1 Puedo levitar y volar horizontalmente por todas partes. Me voy deslizando en presencia de mis padres -que me miran con cierta severidad- y mi hermano Lluís. Pienso en la niña de 'El exorcista', que también podía elevarse en posición estirada.

2 Sueño que me levanto de la cama, salgo de la habitación y voy al piso de abajo. Entonces hago un 'test de realidad': abro la ventana, arranco una hierbecilla que crece junto a la pared y la coloco dentro de un recipiente en el comedor. Quiero comprobar si, una vez despierto, la hierba sigue allí. Pero no: se trataba de un falso despertar y no de un caso de sonambulismo.

viernes, 25 de enero de 2008

La boda, los niños tras el cristal y fin de año (24-25 enero 2008)

1 Asisto a una boda protestante. Se celebra en una pequeña iglesia blanca sobre una colina verde. Al parecer los contrayentes son mis padres, pero no se trata de los reales; la novia, por ejemplo, la lingüista de COMRàdio -donde trabajo-. Los tres nos damos de la mano y yo quedo en medio. Ella me susurra: está nerviosa porque no se sabe las oraciones. El rito se ventila en dos minutos y nos vamos. Al rato, sale el reverendo o reverenda y nos regala un gran cuadro o foto enmarcada.

2 Un jefe malvado me obliga a perforar una puerta de cristal con una pistola de aire. De repente me doy cuenta que hay niños pequeños al otro lado, que pueden recibir el impacto de los cristales. Dejo la pistola, entro y los aparto de allí. Además de niños, también hay microfauna. Sobre una franja de césped corretean bichos parecidos a mariquitas, cada uno de un color distinto: verde, violeta, naranja...

3 Trabajamos para el último informativo del año en COMRàdio. Se emitirá a las 12 de la noche del 31 de diciembre. Redactores de varias secciones -política, cultura, fin de semana- participan en el noticiario, donde también se darán a conocer los Oscar de Hollywood. Una compañera distribuye una porra sobre los premios. Dentro del sobre de cada candidatura tenemos una golosina.

miércoles, 23 de enero de 2008

Jugando con la hostia (22-23 enero 2008)

Me acerco lentamente a una iglesia, como si hiciera un zoom con la mirada. Avanzo por la plaza, las escaleras, atravieso la puerta, paso entre los bancos y llego al sagrario, donde se custodian las hostias de la eucaristía. Cojo una de las formas y me la llevo. Me traslado a un paraje cercano, donde se extiende un estanque. Entoces lanzo la hostia al agua y he aquí que se disocia en dos sustancias: la divina -de color rojo- y la humana -de color blanco-. Asistimos a un extraño fenómeno. Ambas sustancias empiezan a burbujear y a humear y se mezclan agitadamente a la vez que se repelen. Meto la mano en el agua para revolver la mixtura y palpar la textura resultante: parece un huevo frito o una gelatina palpitante de color rosa. Agarro la masa, la estiro y la dejo caer. De nuevo el agua burbujea: esta vez la hostia se infla hasta convertirse en un pecho turgente y finalmente se deshace sobre el agua.

martes, 22 de enero de 2008

El campo de concentración e Indiana Jones (21-22 enero 2008)

1 Es de noche. Estoy en un campo de concentración en medio de un vasto grupo de jóvenes. De repente se levanta un grito multitudinario de horror. Miramos a lo lejos. Acaban de colgar a un hombre en la horca. Se trata del periodista y actor Queco Novell, que formaba parte de nuestro grupo en el campo. El sobresalto continúa: los gritos me hacen mirar hacia otra parte, donde una persona ha caído desplomada desde lo alto de un edificio. Esta vez se trata de Maria, una compañera de trabajo en COMRàdio. Las ejecuciones se van sucediendo a nuestro alrededor mientras el tumulto de prisioneros se agita y corre caóticamente.

2 Soy Indiana Jones en busca del Arca perdida. En el camino se me cruza un viejo cowboy, menudo y rechoncho. El anciano me desafía lanzando su cuerda y dando las consabidas vueltas en el aire. El duelo se traslada a Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. El cowboy me espera en el jardín de la casa de mis abuelos pero yo escapo de extranjis y trepo por un muro hasta llegar a la terraza. Mi oponente me descubre y empieza a increparme.

lunes, 21 de enero de 2008

Búsqueda en la alcantarilla (20-21 enero 2008)

Laura y yo emprendemos una misión para desvelar un enigma. Tras investigar varios lugares, debemos escudriñar una alcantarilla. Lo tomamos con humor. Levanto la tapa redonda y Laura se empieza a meter en las sucias aguas subterráneas. La animo a sumergerse del todo, pero no se atreve. Entonces la solución llega de modo inesperado. Unos chiquillos corretean por la calle. Uno de ellos se zambulle en las aguas de la alcantarilla para jugar. Después le sigue otro, y otro más, hasta que los nadadores desbordan la alcantarilla y la suciedad se va diluyendo. Se forma un remolino de agua limpia en medio de la calle y los vehículos, que vienen en todas las direcciones, tienen que parar. Eufórico por el hallazgo, me pongo a bailar y a dar vueltas ante los coches.


ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky

Observamos aquí un rito de purificación del agua donde la concurrencia de personas anónimas -y no ninguna acción alquímica- permite la inmersión de la protagonista. Nótese el simbolismo negativo del agua estancada, frente al empuje salvador de las espirales en movimiento.


Dr. Andrzej Kieslowsky
Calle Starowiejska 16 2º piso
00-459 Gdansk
Tel. +48 58 349 12 48 Fax +48 58 349 20 74

E-mail akieslo@hotmail.com

viernes, 18 de enero de 2008

Llanto y vuelo (17-18 enero 2008)

1 Estoy en una reunión de antiguos alumnos de la escuela junto a quien fue nuestro tutor y director, Josep Maria Roca. Él nos da una charla para que recordemos nuestros años de formación, pero la platea está más bien fría y respondona. Josep Maria se dirige directamente a una de las ex alumnas, Ester, y le emplaza a rememorar los problemas, las peleas, las risas, todo lo que aprendimos y compartimos. Pero el esforzado profesor no puede con la severidad rebelde de la muchacha. La escena me conmueve y rompo a llorar. En las últimas semanas es habitual el llanto en los sueños, casi siempre de raíz nostálgica.

2 Voy volando por las calles de una ciudad con mi madre. Se nos cruza un edificio altísimo y decido tomar impulso para sobrevolarlo. Casi no me quedan fuerzas. Intento ponerme derecho sobre un coche para usarlo de trampolín y retomar el vuelo, pero caigo de culo sobre la chapa. Me despierto.

ACERCA DE ESTE SUEÑO

Por: Doctor Kieslowsky

La fuerza mental para emprender acciones en el mundo onírico se desvanece conforme el sueño va siendo más ligero. Esto explicaría que el onironauta pueda planear sobre cimas nevadas a las cuatro de la madrugada y en cambio apenas pueda aletear a ras de suelo cuando ya se acerca la hora de despertar. El mayor flujo de la conciencia en este último tramo merma la "fe aventurera" y reduce prosaicamente las posibilidades. Esta anemia energética explicaría también que en ocasiones el onironauta deba "fabricar el paisaje con la mirada", puesto que lo anteriormente dado de forma gratuita se convierte en farragosamente subjetivo y construído. ¿El despertar como expulsión del paraíso?

Dr. Andrzej Kieslowsky
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domingo, 13 de enero de 2008

La corrida de toros (12-13 enero 2008)

Voy con Laura a ver una corrida de toros. La plaza está atestada de gente y los toreros faenan con brillo y agilidad. De repente vemos un niñito vestido de blanco bordeando la arena. "¡Dios mío! ¿Quién le habrá dejado allí?", exclamamos con desazón. El pequeño se va acercando al centro de la plaza pero los morlacos no llegan a rozarlo.

Empieza a llover y nos ponemos a cubierto. Alrededor de la arena instalan una especie de toldo circular y allí se concentra la gente tranquilamente, sentándose y tomando algo en improvisadas terrazas. Laura y yo subimos las gradas de la plaza, a gatas, por unos pasos tupidos de hierba y piedras. Grito de dolor. Me he clavado algo en las manos y tengo los dos dedos anulares con la piel de delante levantada. Al parecer me han herido dos pequeñas trampas para ratones. Aún turbado, le digo a Laura que deberé vendarme los dedos en una farmacia. Finalmente nos adentramos en una habitación, dentro de la plaza de toros, donde estamos alojados con otros amigos.

sábado, 12 de enero de 2008

De nuevo en Florencia (11-12 enero 2008)

Estoy en Florencia, ciudad renacentista irreal soñada ya en otras ocasiones. Visito plazas, avenidas e iglesias. La ruta me mantiene ilusionado y en tensión. No paro de hacer fotografías.

Burla al Papa de Roma (10-11 enero 2008)

Viajamos de nuevo a Roma. Nos alojamos en un hotel altísimo, lleno de pisos y cuajado de centros comerciales en su interior. Intento subir a la terraza para contemplar la vista de la ciudad. Parece que no llego nunca. Esforzadamente consigo salgo al exterior, pero aún no tengo perspectiva suficiente. Sigo andando y me topo con la basílica del Vaticano. Subo las escalinatas y desde allí puedo finalmente ver la ciudad. Creo recordar que estoy en compañía de mis amigos. Entro en el templo y me dirijo a la silla episcopal. Allí está sentado el Papa. Se trata de algún pontífice antiguo. Tiene unos sesenta años, aspecto vivaracho y algo mediocre. Le flanquea un diácono. Me acerco al pontífice y, como si se tratase de una apuesta, le agarro los mofletes con la mano. No hay escándalo: el Papa reacciona con tranquilidad.

jueves, 10 de enero de 2008

Carrera alrededor del lago (9-10 enero 2008)

Estamos en un paraje inexistente de Esplugues de Llobregat. Sobre una colina se levanta una bella iglesia románica y, junto a ella, se extiende un gran lago. De forma improvisada, un grupo de jóvenes iniciamos una carrera a pie bordeando los márgenes del lago. Entre los participantes están mis hermanos Lluís y Alícia y nuestros amigos María Ferrés e Ignasi, entre otros. Intento buscar un atajo y me topo con un lugar de aguas pútridas. Debo andar con pies de plomo para no ensuciarme. También algún otro joven llega allí despistado. Finalmente salgo de las cloacas por un sitio estrecho y veo que todos los corredores han llegado ya a la meta y están sentados tranquilamente.

martes, 8 de enero de 2008

Coincidencias en Roma (7-8 enero 2008)

Viajo a Roma con mis padres. Desde la escalinata de San Pedro contemplamos una ciudad del Vaticano irreal, convertida en una gigantesca avenida renacentista llena de palacios e iglesias. A mano derecha, me fijo en una cúpula rojiza, parecida a la del Parlamento de Budapest. Nos dirigimos hacia allá. Paseando junto al Tíber me acuerdo que he quedado con mis amigos José Luis y Javi hacia las seis de la tarde. Pero, antes de que me dé tiempo a reaccionar, me los encuentro de frente. José Luis, exultante, está regentando una especie de puesto lúdico al aire libre junto con Javi. Al parecer me lo habían dicho, pero yo lo había olvidado.

lunes, 7 de enero de 2008

Vampirismo, la muerte de mi abuelo y Rocío Jurado (6-7 enero 2008)

1 Mi hermano Lluís está preso de un extraño virus vampírico y se echa encima de la gente en busca de sangre. La metamorfosis se activa cada vez que duerme. Cuando está sereno nos pide que no le dejemos estirarse ni echar una cabezada, porque empezará a enloquecer y se transformará. En medio de esta situación angustiante, los objetos arden. Aparecen brotes de fuego por doquier y debo correr a apagarlos. Sangre y llamas nos mantienen en vilo.

2 Muere mi abuelo materno Eudald. Vamos a su entierro en Ordal, toda una lenta procesión diurna, y consuelo a mi abuela Mercè. Rompo a llorar amargamente.

3 Rocío Jurado ofrece un recital nocturno en un pabellón al aire libre. Mis amigos y yo no podemos verlo porque estamos fuera del estadio, pero oímos la voz de la tonadillera y sus fuertes gorgoritos. Cuando ya va acabando el concierto nos acercamos y vemos un torrente de gente saliendo de las instalaciones. Algunos van en pijama, como si hubieran salido espontáneamente de sus casas o de algún hospital para ver a La Chipionera.

jueves, 3 de enero de 2008

Kirchner en mi habitación (1-2 enero 2008)

Hoy he dormido en el cuarto de mi hermano Ismael, que ya no vive en casa. La habitación está comunicada con un pequeño patio. El sueño es el siguiente: me despierto, se abre la puerta del patio y entra mi hermano Ismael junto al pintor expresionista Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938). El artista alemán entra fumando, taciturno y relajado. Parece un actor o un maduro cantante de pop-rock. Cabeza redondeada, con grandes entradas, nariz pequeña y puntiaguda, ojos claros, su aspecto podría recordar al del pintor Miquel Barceló. Al parecer estos días Kirchner está en Barcelona en compañía de su hijo, quien insiste en ver una determinada película. "Quiere ver esa película absolutamente", comenta Kirchner con deje extranjero. Ismael y yo reímos entre dientes por su pronunciación macarrónica. En el sueño, Kirchner es uno de mis pintores favoritos, y, entre sus obras, evoco sin cesar un inexistente autorretrato.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El mar agitado lleno de tesoros (22-23 diciembre 2007)

Viajamos por un lugar brumoso y costero, que vagamente asociamos al sur de Francia. Los parajes son de gran belleza, con campos tupidos de violetas y pueblecitos con campanarios por doquier. Estoy sorprendido, mientras que mi madre se autoafirma, porque ya conocía el lugar."¿Lo ves?", me dice. Mi padre nos lleva conduciendo a primera línea de mar. Las aguas están turbias. La franja donde rompen las olas está llena de vida: florecen almejas y moluscos, conchas brillantes e incluso una especie de babosa rojiza en forma de flan. Todo el mundo persigue estas bellezas. La costa se llena de gente que intenta llevarse algo de lo que trae el mar. Pero, de repente, el nivel de las aguas se eleva súbitamente. Nos asustamos. Mi padre sigue conduciendo a trancas y barrancas. Temo que en cualquier momento el coche quedará flotando y a merced del temporal. Finalmente logramos salir y subimos a la carretera. Desde allí se ve un panorama terrible: el horizonte del mar ya no es recto, sino curvilíneo, y las aguas se agitan tremendamente. Desde lo lejos se ven inmensas olas acercándose a la costa.

martes, 18 de diciembre de 2007

Llevo el coche de mi padre (17-18 diciembre 2007)

Conduzco la Hyundai plateada de mi padre, aun sin tener carné. Cojo el vehículo en un punto alto y lejano de Sant Boi. Temo que pueda hacer algún destrozo con el coche, o salirme de la carretera. Voy dando tumbos y frenazos. Por el camino se ve una silueta irreal de Sant Boi, con una iglesia de Sant Baldiri brillante y rojiza que apenas tiene campanario. No me veo capaz de llevar el coche hasta la puerta de casa, así que lo dejo aparcado en un lugar cercano, junto a una gasolinera. Me vigila un guardia. Bajo del coche algo amedrentado, pero el guardia sonríe amablemente. No parece haberse dado cuenta. Me voy andando a casa. Le cuento a mi padre lo ocurrido y le pido que se haga cargo del coche para llevarlo hasta casa.

lunes, 17 de diciembre de 2007

La poseída (16-17 diciembre 2007)

De nuevo estamos en Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos. Mi madre y yo vamos de excursión a una montaña de los alrededores. También va alguno de mis hermanos, quizá Anna. Divisamos el monte: es una formación rocosa torcida, en forma de ola, como si la hubieran carcomido por un lado y se fuera a derrumbar en cualquier momento. "¿Siempre ha sido así?" -pregunto sorprendido. Mi madre responde que sí. Junto a la montaña-ola hay un altísimo torreón al que se accede por unas escaleras de piedra. Propongo subir allí, pero a mi madre le da vértigo.

De repente, por el camino del bosque oímos que nos llaman. Miramos arriba. Nos sobrevuela un hombre joven, de rostro más bien oculto, tocado con una especie de boina y con un vago aspecto de miliciano o guerrillero. Se sostiene en el aire por su capacidad de volar, o bien porque va agarrado a un ala delta. El joven nos increpa como si hubiéramos pisado tierra prohibida y nos empieza a lanzar púas triangulares. Temo por nuestra vida, pero enseguida comprobamos que las púas son blandas, como de plástico o papel.

Huímos hacia la casa de mis abuelos. Miro hacia atrás. El miliciano volador nos sigue acosando. Le pregunto qué hemos hecho. Entonces el joven señala unos brotes de fuego alrededor de la casa y nos emplaza a apagarlos. Nos apresuaramos a sofocar las llamas con ramas y arbustos y vamos corriendo hacia la casa.

Cuando nos disponemos a abrir la puerta nos sorprenden unos gritos horribles. Me vuelvo y veo una mujer desquiciada, pálida, de pelo largo y negro. Por sus facciones severas y su peinado podría recordar a Gala, la musa de Salvador Dalí. Pero de cerca su rostro es inquietante: tiene los ojos chispeantes, como encendidos, y un fino y largo bigote de comisura a comisura. Parece endemoniada. La mujer nos empieza a perseguir fuera de sí y nos encerramos a toda prisa en la casa. Corro el pestillo. Suspiramos aliviados.

Pero la poseída aún sigue ahí fuera. Miramos por la ventana y la vemos merodear alrededor de un carruaje abandonado, de madera y sin cubierta, como los que se usan para llevar paja. La mujer parece haberse calmado, así que salgo a fuera para hablar con ella. Balbuceando, me explica que está internada en una residencia, donde la cuida una monja. Entonces, poco a poco, la tumbo en el carro de madera y la dejo allí con sus gemidos delirantes. Vuelvo a casa con mi madre y esperamos a que regrese mi padre para que se lleve a la mujer a la residencia. Cuando llega mi padre, le contamos lo ocurrido y parece desconcertado. Finalmente sale afuera y se ocupa de la poseída.

Unos días más tarde salgo de casa y me dirijo a la residencia, donde debo hacer algún recado. Al pasar junto al gran edificio me estremezco. En una de las ventanas está ella. La mujer poseída, derecha e inmóvil, está mirando absorta a través del cristal, con su fino bigote y sus ojos tristes y brillantes.

domingo, 16 de diciembre de 2007

En la piscina con Antònia Font (15-16 diciembre 2007)

Estoy en la piscina de Ordal, el pueblo de mis abuelos maternos, charlando animadamente con mucha gente. Debo atarme una especie de cinturón para tirarme por un tobogán, pero me cuesta horrores; nunca encuentro el truco para cerrarlo.

Entre tanto, mi amigo José Luis y yo empezamos a canturrear canciones del grupo mallorquín Antònia Font: "Jo cant sa lluna i s'estrella / sa jungla i es bosc animat...". Los componentes del grupo andan cerca de la piscina y nos escuchan. El vocalista Pau Debon, que destaca por su gran cabeza rizada, se dirige a nosotros: "Ya sabéis que hemos sacado un nuevo disco". Nosotros asentimos. Se trata del álbum 'Coser i cantar'.

Después hablamos con otro de los músicos. Es un hombre de barba negra y ojos caídos. Me recuerda a Salvador Cot, el actual subdirector del diario 'Avui' y ex redactor de política de TV3. Le comento el parecido pero el músico se muestra más bien sorprendido. La anécdota nos sirve para empezar a hablar de periodismo. En la tertulia se une Oriol, un compañero de trabajo.

A todo esto sigo intentando atarme el cinturón para tirarme por el tobogán. Una mujer evoca una cita bíblica: "Pasó una tarde, pasó una mañana..." (Génesis). A lo que yo añado: "...y aún no me habré atado el cinturón".

sábado, 15 de diciembre de 2007

Estudios de radio en casa (14-15 diciembre 2007)

En casa de mis abuelos maternos, en Ordal, han instalado unos estudios de COM Ràdio, la emisora donde trabajo. Varios cuartos están ocupados con micrófonos y mesas de sonido. Al parecer, la población del Alt Penedès es un enclave estratégico para difundir la señal.

jueves, 13 de diciembre de 2007

El jabato (12-13 diciembre 2007)

Andamos por el bosque. De repente pasa un animalejo. Le sigo la pista. Se trata de un pequeño jabato negro que corretea por una vereda. Consigo cogerlo y acariciarlo y pido que me fotografíen con él. El animal tiene un simbolismo religioso; por alguna extraña razón, guarda una relación con la Virgen María. Una mujer sibilina describe la situación con cuatro frases en verso que no logro recordar.

lunes, 10 de diciembre de 2007

La camarilla y la huída por el bosque (9-10 diciembre 2007)

1 Estamos en una rueda de prensa. Antes de empezar, o entre intervenciones, coincido con otros periodistas y charlamos. En la camarilla están mis compañeras de trabajo Montse H. y Anna F. Nos dedicamos a poner verde al político de turno y a quejarnos de la organización del acto.

2 Estoy en casa de mis abuelos maternos, en Ordal, junto a Laura. Nos interrogan unos hombres intrigantes. El jefe es un tipo mayor, compacto, de baja estatura y barba canosa. Al parecer, Laura y yo hemos sido los personajes de un cómic policíaco que ellos vigilaban. Creen que tenemos unos planes secretos y nos presionan para que hablemos. Aprovecho un momento de despiste para abrir la puerta de la salida -que pesa horrores y parece cerrarse sola- y llamo a Laura para que huyamos. Salimos al jardín, pero la verja, muy alta, también está blindada. Así que nos ponemos a escalar y finalmente arrancamos a correr por los caminos del pueblo. Laura me lleva ventaja y desaparece de mi vista. Yo aminoro el paso y voy andando, casi pegado a tierra, como un reptil, escudriñando todo los detalles del recorrido, como si fabricase el camino con la mirada.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Las cascadas (7-8 diciembre 2007)

Mi amigo Agus (Morgar) y yo nos bañamos en la piscina de un parque acuático. Al final de la piscina hay un tobogán o cascada; después otra balsa o piscina, y así sucesivamente. Morgar me llama constantemente para que baje con él. A mí me parece demasiado peligroso y prefiero quedarme arriba. El río-tobogán, con sus pendientes y meandros, es abrupto, rústico y empinado; produce vértigo. Una de las curvas es especialmente peligrosa, ya que apenas tiene protección lateral y el bañista puede salir disparado o caer. Un grupo de socorristas aguarda desde abajo para evitar que nadie se haga daño. Desde abajo, Morgar me sigue llamando, osado, enérgico e hiperactivo.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Vuelo sobre la Pedrera (6-7 diciembre 2007)

Subimos una cuesta en un antiguo poblado de aspecto medieval. Por encima de las casas asoman las chimeneas retorcidas de la Pedrera de Gaudí. Llegamos a una zona alta y, desde allí, se divisa una inmensa explanada con una urbe al fondo. En medio de la ciudad se aprecia de nuevo el edificio de la Pedrera. Me lanzo al vuelo sobre la llanura para ver más de cerca la casa gaudiniana. Sin embargo, mientras me voy acercando, las formas se afean y simplifican, hasta que la curvilínea Pedrera se convierte en un vulgar edificio cuadrado.

lunes, 3 de diciembre de 2007

El mar desaparece (2-3 diciembre 2007)

Llegamos a una zona de costa. El mar nos llega a la altura de los tobillos. Al verlo, exclamo: "¡Esto no es mar, esto es tierra!". Entonces, poco a poco, la imagen de las aguas se desvanece, como un espejismo, y emerge un suelo como de hormigón blanco.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Visiones de Roma y Barcelona (1-2 diciembre 2007)

1 Estoy en Roma con mis padres. Visitamos un antiguo monumento al aire libre, quizá un anfiteatro o unas termas. Subimos una colina des aspecto mediocre y descubrimos que se trata del monte capitolino, donde antaño se alzaba el templo de Júpiter. Desde arriba echamos un vistazo a la ciudad. Se ve un magnífico 'sky line' de Roma, con torres, un altísimo anfiteatro y una gran cúpula, teñida de malva por el atardecer. Por un momento dudamos: la imagen, lejana y azulada, parece un decorado más que una ciudad real.

2 Estoy en Barcelona. Atravieso una pasarela marítima y veo ante mí el templo de la Sagrada Família de Gaudí. El edificio, con sus dos fachadas, se presenta grandioso y brillante. Sigo andando y consigo una perspectiva imposible: en un mismo ángulo aparecen la Sagrada Família, la catedral y una tercera iglesia, quizá Santa Maria del Mar. Todo un bosque de agujas y pináculos.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Alborotos callejeros (28-29 noviembre 2007)

Es de noche. Salgo de mi casa algo enfurruñado y sin ganas de ver a nadie. A velocidad supersónica, como si estuviera motorizado, llego a la zona de la Rambla de Sant Boi, donde los bares y las calles están repletos de jóvenes. De repente se producen alborotos. Desde un balcón, una agente de policía amenaza a un grupo de manifestantes que corretean en la calle. Se oyen nítidamente los gritos. Voy de tumulto en tumulto hasta que consigo salir de la muchedumbre.

Entonces oigo que me llaman. Se trata de dos jóvenes, un chico y una chica, de vaga estética antiglobalización, que huyen de la carga policial. Me piden ayuda. Ella me ruega que los cubra y los esconda en algún sitio. También me confía un objeto, una especie de golosina en forma de fresa, que debo guardar en el bolsillo. Es alta, con el pelo rizado a la altura de la nuca, y tiene la voz más bien grave. No es especialmente atractiva. Al principio me resisto a colaborar con ellos, pero me veo seducido por la muchacha. Nos besamos y accedo.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Llanto en Loreto (24-25 noviembre 2007)

Mi hermana Anna me enseña una carta. Es de nuestro hermano Ismael. Asegura que nada tiene sentido y que no tiene ganas de seguir viviendo.

Viajo a Roma con mis amigos y me voy con una profunda sensación de rotura familiar, como ya soñé hace unos días. En realidad, la ciudad parece un híbrido de Florencia y Venecia, una urbe monumental soñada también en otras ocasiones. Temo que se nos pasen los días sin visitar los grandes monumentos de la ciudad, como el Duomo. Así que en un momento dado me escapo hacia el centro. En mi camino se cruza la iglesia de Loreto, que realmente está ubicada en la costa adriática de Italia. Es amplia y austera. Está repintada de un color amarillo pálido. Al entrar veo un icono con unas inscripciones. Pienso en mi familia y rompo a llorar.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Los perros amenazantes (21-22 noviembre 2007)

Voy a casa de Laura. Una vez allí, se me cruzan varios perros macizos y me empiezan a ladrar con fuerza. Mientras espero a Laura, salgo al portal de la casa y me tropiezo con otro perro, que dormitaba junto a la entrada. El animal estalla en ladridos. Me fijo en él. Tiene un rostro ambiguo: cabeza pequeña, redonda y rapada, nariz canina, chata y negra, piel blanca y un pendiente grande y oscuro en la oreja. A medida que lo escucho, los ladridos se van transformando en palabras. Habla pausadamente, con cierta prepotencia. Aparece mi amigo Pablo y le muestro el extraño ser. Pablo comenta que quizá me estoy equivocando y no se trata de un perro, sino de una verdadera persona. Me siento algo ridículo.

martes, 20 de noviembre de 2007

La inyección peligrosa (noviembre 2007)

Estamos en un hospital. Cuidamos de una persona mayor, quizá mi abuela. Me acompaña alguien parecido a mi padre, a quien llamaremos P.. Alguien entra en la habitación. Es un tipo alto y rubio, de aspecto inquietante. Nos aconseja administrar una inyección a la abuela y nos entrega la jeringuilla. Se va. Enseguida sospechamos que se trata de una trampa. Cogemos el ascensor, subimos al piso de arriba y desafiamos al hombre rubio. Empezamos a pelear con él y, en medio del forcejeo, P. recibe un pinchazo de la extraña jeringuilla. P. empieza a deformarse y se convierte en una marioneta de madera, con una nariz rectangular apinochada. Apenas se puede mover; se ha convertido en un ser enano e inerte.

El robo de la cartera (noviembre 2007)

Somos dos ladrones. Debemos robarle la cartera a un hombre alto, de mediana edad, con gafas y pelo canoso. Lo entretenemos en una especie de casino o restaurante, situado en lo alto de un edificio, y cometemos el hurto. Cuando el hombre se da cuenta monta en cólera y se transforma en un ser diabólico. Sentado en una silla, por un extraño maleficio su figura retrocede y se hunde en la pared. Amedrentado, salgo huyendo. Bajo literalmente volando por las escaleras de caracol del edificio, construídas al aire libre, y siento una íntima satisfacción por haber escapado. El personaje y la escena del delito guardan cierto parecido con el film 'Cassandra's dream' de Woody Allen.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Estocolmo y la cena de barro (8-9 noviembre 2007)

1 Visito la ciudad de Estocolmo, llena de edificios altos, con agujas y pináculos. Recorro la urbe en solitario y, al atardecer, diviso algunos monumentos que dejaré para el día siguiente. Llego al hotel y enciendo el televisor. Entonces se produce un fenómeno extraño. En la pantalla se proyectan imágenes en directo de mis familiares: mi madre en la terraza de casa, mis abuelos en su jardín... Las imágenes son inquietantes y conmovedoras. Me siento lejos de ellos.

2 Paseo con Laura. Ella quiere que nos detengamos en un parque. "No, aquí, no", le replico. Seguimos andando y yo voy rehuyendo todos los sitios que ella propone. Finalmente llegamos a un solar. En el centro hay una mesa con una cena preparada. Casi todo es de barro fresco, menos algunas piezas, como una especie de naranja o calabaza, que és auténtica. Laura consigue sentarme allí.

domingo, 4 de noviembre de 2007

La muerte excitante (3-4 noviembre 2007)

Voy a ser ejecutado. Me sientan en una silla y empiezan a rasurarme. Moriré por inyección. Accedo a la condena voluntariamente y casi con excitación, como si se tratase de una experiencia límite o iniciática. En ocasiones, el recuerdo de mi familia y mis seres queridos me hace dudar.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Asalto a punta de pistola (30-31 octubre 2007)

Estoy en COMRàdio, la emisora donde trabajo. Leo en Internet que unos desconocidos acaban de entrar por la fuerza en un recinto, y, de repente, descubro que los asaltantes están detrás mío, saltando una reja. Huyo. Enseguida se forma un tumulto. Los criminales van armados y han secuestrado a varias personas, entre ellas a Carme y Ester, compañeras de trabajo. Alrededor de la escena se agolpan los periodistas, filmando y tomando fotografías. Ester es liberada poco después porque está embarazada. Carme permanece con los captores y se muestra pálida y traspuesta. No sé qué hacer: la excitación del peligro me atrae hacie adelante pero a la vez el miedo me echa atrás.

La joven terrorista (29-30 octubre 2007)

Un juez interroga en la calle a dos jóvenes, un chico y una chica, acusados de terrorismo. En algunos momentos ese magistrado soy yo. La muchacha lleva el pelo a la altura de la nuca. Es rebelde y atractiva. El juez pregunta con insistencia y descubre incongruencias en la declaración de los acusados. Ella se exaspera, con rabia juvenil. Sin embargo, poco a poco va acortando distancias con la chica. Al parecer los jóvenes se dedican a la música y han editado un CD con un diseño original. La carátula es alargada y vertical, y luce un logotipo desenfadado. "Me gusta", comenta el juez distendidamente.

domingo, 28 de octubre de 2007

El tren averiado, las serpientes y las clases (27-28 octubre 2007)

1 Viajo en la línia azul del metro de Barcelona. Justo antes de llegar a Sants, el tren sufre una avería y se para. Todos los pasajeros nos vemos obligados a bajar. La desbandada es muy rápida: enseguida me encuentro solo en la estación. Descubro que voy descalzo. Sobre el andén hay algunas chanclas y sandalias, pero no están mis zapatos.

2 Estoy en un porche o portal de una casa. Me horrorizo: veo una serpiente acercándose hacia mí. Después aparece otra, y otra más. Son pequeñas y amarillentas, como gusanos o larvas. Preso del miedo, creo que una de ellas se me ha lanzado a la cara. Finalmente se muestra la serpiente madre, más gruesa y verdosa que las crías. El resto de gente no parece darse cuenta del peligro.

3 Vuelvo a soñar que me falta un año de universidad antes de terminar los estudios. El reto se presenta arduo y cargante.

viernes, 26 de octubre de 2007

Acosado por la prensa (26-27 octubre 2007)

Salgo de casa, y a la salida me espera una nube de cámaras y micrófonos. Agobiado y sorprendido, pido explicaciones. Grito con todas mis fuerzas en protesta por el asalto, hasta desgañitarme. Pero nadie me responde.